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martes, 3 de febrero de 2026

El hundimiento de la natalidad

Wolfgang Lutz, Vegard Skirbekk y Rita Testa (The Low Fertility Trap Hypothesis: Forces That May Lead to Further Postponement and Fewer Births in Europe) explican que “la distribución por edades de una población ejerce una influencia independiente sobre el número de nacimientos; una influencia que no depende de la tasa de fecundidad de ese período, sino que es consecuencia de las tasas de fecundidad, mortalidad y migración del pasado. Esta inercia puede ser fuertemente reductora en el caso de un pasado reciente de fecundidad muy baja que haya modificado la estructura de edades de la población hasta tal punto que cada vez menos mujeres llegarán a la edad reproductiva y, por tanto, el número de nacimientos descenderá, incluso en el supuesto hipotético de que la fecundidad per cápita volviese a subir hasta el nivel de reemplazo generacional”.
Francisco José Contreras Peláez, catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, escribe que “si no tenemos hijos a causa de la pobreza, ¿cómo hicieron nuestros padres y abuelos para tener casi el triple (la tasa de fecundidad a mediados de los 60 rozaba los tres hijos por mujer) con una renta varias veces inferior? Si la causa es la precariedad, ¿cómo es que los funcionarios, con puestos vitalicios, tienen tan pocos hijos como los demás? Si nosotros, en el decil de países más ricos del mundo, no podemos permitirnos tener niños, ¿cómo hacen los africanos para tener cuatro o cinco veces más?¿Qué nivel de renta necesitaríamos para podérnoslo permitir? ¿Quizás el de Luxemburgo, el país más rico de la UE? Pero allí la fecundidad es apenas superior a la nuestra, 1’3 hijos por mujer.¿O se deberá la dimisión genésica a la falta de ayudas? Pero nuestros abuelos engendraban sin necesidad de ellas. 
“Nos enfrentamos a un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad, la renuncia de la especie a perpetuarse.En plena Guerra Civil, los españoles tenían el doble de hijos que en la actualidad. En plena hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, los europeos seguían reproduciéndose suficientemente (el baby boom comenzó, no después, sino ya durante la guerra). Las causas del hundimiento de la natalidad en las sociedades más ricas de la Historia no son económicas sino morales y culturales. O un renacimiento moral-familiar-demográfico que nos saque del hoyo o un lento descenso hacia la pobreza y la africanización de Europa.”


sábado, 29 de noviembre de 2025

Barcelona, capital del anarquismo europeo


Desde el primer petardo ante el Fomento del Trabajo Nacional en 1886 hasta la Semana Trágica de 1909, que se saldó con más de un centenar de muertos y en la que ardieron ochenta edificios; y de la bomba en el Gran Teatro del Liceo de 1893, con su veintena de fallecidos, a las pendencias provocadas en la época de la guerra mundial, 1914 - 1918, en ninguna otra ciudad europea llegó el terrorismo anarquista a tener tanta fuerza como en Barcelona, y los sucesivos responsables del orden público que nombraba el gobierno de la nación se vieron, uno tras otro, impotentes para hacer frente a su crecimiento. El rápido y desordenado desarrollo industrial produjo riqueza y empleos, pero también mucha precariedad y condiciones de trabajo insostenibles. Tampoco los industriales supieron amansar mediante el diálogo y la política social las reclamaciones proletarias, a veces justas, pero también a menudo envueltas en fuertes soflamas contra la patria, el orden y la religión, lo que en los momentos más tensos derivaba en la quema de alguna iglesia o convento, ya que, de todos sus supuestos enemigos de clase, estos revolucionarios atacaban a los que menos resistencia oponían y aún no se atrevían a asaltar cuarteles ni comisarías. Ni siquiera el movimiento catalanista, que en sus primeras actuaciones políticas, a fines del siglo XIX, se había alzado como la sensata voz de una activa y triunfante burguesía que apostaba por el progreso en un país, España, en aquel momento muy deteriorado moral y socialmente y desanimado por una deriva de decadencia histórica; ni siquiera el prudente y dialogante catalanismo había podido frenar el incremento de la violencia de los movimientos obreros, y para impedir que ésta desarticulase muchas de sus iniciativas se veía obligado a pedir constante ayuda y soluciones a las autoridades de Madrid, de las que al mismo tiempo despotricaba.
Como en la novela de G. K. Chesterton El hombre que fue jueves, en la capital catalana hubo muchos momentos en que a nadie extrañaba que los anarquistas fueran en realidad policías, y a la inversa. Mientras tanto, las bombas explotaban cada día en plena calle, patronos y obreros eran asesinados a decenas, los asaltos protagonizados por grupos de acción ácratas llenaban las páginas de los periódicos y las amenazas a jueces, testigos y personas indefensas constituían el pan de cada día.

Tras una breve disminución de la violencia en los meses terminales de la guerra mundial, el triunfo de la Revolución rusa había lanzado una señal de aviso internacional de que por fin la subversión del sistema era posible. Esa señal había sido captada en Barcelona, una devastadora huelga general en el invierno de 1919, provocada por la caída de salarios y la pérdida de empleos que trajo consigo el fin de la guerra, había dejado a la ciudad paralizada y el ejército tuvo que sacar las tropas a la calle para restablecer mínimamente el orden.

 

Referencia: Una heredera de Barcelona (Sergio Vila-Sanjuán)

sábado, 19 de octubre de 2024

Una hojita de papel

Todo monumento histórico es también un monumento artístico, pues incluso un monumento artístico tan insignificante como, por ejemplo, una hojita de papel con una breve nota intrascendente, además de su valor histórico sobre la evolución de la fabricación del papel, la escritura, los materiales para escribir, etcétera, contiene toda una serie de elementos artísticos como la forma externa de la hojita, la forma de las letras y el modo agruparlas. Ciertamente, son estos elementos tan insignificantes que en miles de casos prescindiremos de ellos porque poseemos suficientes monumentos que nos transmiten prácticamente lo mismo de un modo más rico y detallado. Pero si esta hojita fuese el único testimonio conservado de la creación de su época, a pesar de su precariedad habríamos de considerarla como un monumento artístico absolutamente imprescindible, escribe Alois Riegl,que fue un historiador del arte austrohúngaro, uno de los principales impulsores del formalismo y uno de los fundadores de la crítica de arte como disciplina autónoma.

viernes, 23 de junio de 2023

La incidencia de los suicidios y las adicciones entre los abogados

Escudo del ICAM (s. XVIII).

El Colegio de la Abogacía de Madrid ha puesto en marcha un programa que tiene como objetivo cuidar la salud mental de los letrados en Madrid. “La pandemia ha dejado secuelas obvias en la salud mental de la población a nivel general y la abogacía no se ha librado de ello”, explica la vicedecana del Colegio de la Abogacía de Madrid, Isabel Winkels. Están especialmente preocupados por la incidencia de los suicidios y las adicciones entre los abogados. En los últimos años, las cifras de muerte por suicidio han batido un récord tras otro, rebasando las 4.000 muertes anuales según los últimos datos. Algunos de los elementos comunes en los casos de suicidio se dan en muchos abogados como desesperanza, altos niveles de estrés, tensión, precariedad, inestabilidad vital. Si el suicidio es el reflejo de carencias estructurales, la situación por la que atraviesa una parte de la abogacía puede hacer saltar las alarmas.Los casos de suicidio son la punta del iceberg. La salud mental se resiente mucho antes y parece claro que “un abogado que está mal no va a poder asesorar ni acompañar a un cliente en sus dificultades”,señala Winkels en conversación con Economist & Jurist.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Estamos en condición de exterminio, denuncia Emilio Lozada, presidente de la Federación Nacional de Jubilados de Venezuela


Al grito de "no más exterminio", decenas de adultos mayores junto a trabajadores activos y dirigentes gremiales de diferentes instituciones del Estado marcharon en Caracas para exigir al presidente Nicolás Maduro pensiones y jubilaciones "suficientes" que les permita "vivir" en medio de la espiral hiperinflacionaria que registra el país. Los adultos de la tercera edad se concentraron en una plaza frente a la sede del Ministerio Público y desde ahí marcharon hasta el Defensor del Pueblo. Ahí consignaron un documento, en el que reclaman atención integral y los beneficios de la seguridad social que eleven y aseguren su calidad de vida, como contempla la Constitución.

Emilio Lozada

"El Estatuto de Roma establece en su artículo 7 que la condición de tener a una población adulta e infantil en situación de precariedad, en sus alimentos, medicinas, justicia social, obliga a que eso sea un crimen de lesa y se llama extermino y nosotros estamos en esa condición de exterminio", denunció Emilio Lozada, presidente de la Federación Nacional de Jubilados y Pensionados. Asimismo, dijo que también acudirán a todos los organismos internacionales "a declarar delito de lesa humanidad lo que está pasando con nuestra población"."Por un lado somos 5 millones de ciudadanos en esa situación de vulnerabilidad y por el otro 3 millones y medio de trabajadores de la administración pública que están en la misma condición", afirmó.

miércoles, 4 de agosto de 2021

El germen de las confrontaciones contra la Iglesia que se produjeron en 1931

Asesinato de Canalejas

Diez años de propaganda anticlerical y de estigmatización de los católicos, como contrarios a la libertad y al progreso, habían sembrado la semilla del rencor y habían convertido la religión, no sólo la Iglesia, en un peligroso motivo de división y de confrontación social. El asesinato de Canalejas, el 12 de noviembre de 1912, ayudó a cristalizar en el espíritu de los liberales, y también de los republicanos y de los socialistas, el reto de conseguir implantar en el futuro un estado laico. Un reto pendiente que se convertirá en el germen de las gravísimas confrontaciones que por este motivo se produjeron en 1931, escribe el historiador Jordi Albertí.
En 1911 se registraron en España más de trescientas huelgas

En 1911, dice Albertí, se registraron en España más de trescientas huelgas, entre las que destaca la general convocada en septiembre. En la dinámica de estas protestas obreras se hizo evidente la divergencia entre las dos grandes centrales. Cabe destacar que, a pesar de la violencia con que los hechos se desarrollaron en algunas de las capitales, los amotinados nunca dirigieron sus ataques contra eclesiásticos ni contra centros religiosos. Este cambio de actuación se mantuvo en las jornadas de huelga general de 1914 y de 1916, que tenían como prioridad la protesta contra la precariedad y el empeoramiento de las condiciones de vida que se había acentuado con el inicio de la primera guerra mundial. El hecho de que la ausencia de los ataques contra las personas o los bienes de la Iglesia coincida durante estos años con la desactivación de los debates anticlericales en los foros políticos y con la renuncia táctica de los Gobiernos a dictar nuevas medidas unilaterales contra la Iglesia, denota una importante y evidente relación causa-efecto, o cuando menos una clara retroalimentación, entre el anticlericalismo intelectual y los objetivos estratégicos de las luchas obreras.

Sebastián Faure

Una de las principales herramientas de difusión del anticlericalismo fue la puesta en circulación de numerosos folletos y libritos que buscaban convencer a los obreros de las bondades del ateísmo mientras señalaban a la Iglesia como la culpable secular de todos los males. La popularidad de estas obras divulgativas queda demostrada, por ejemplo, con las traducciones de los libros del anarquista francés Sebastián Faure (1858-1942). Entre 1917 y 1939 se vendieron 335.000 ejemplares de la obra de este autor Contestación a una creyente, 250.000 de Los crímenes de Dios y, según datos de la editorial Vértice, 620.000 ejemplares de Doce pruebas de la inexistencia de Dios. El anticlericalismo también estuvo presente en el ideario de numerosos rotativos y publicaciones periódicas. Algunos estudios explican la connivencia de los partidos de la izquierda parlamentaria con el anticlericalismo y, en algunos momentos, con la persecución religiosa, como una fórmula estratégica de la clase media española, de los profesionales y empresarios emergentes, para liberar a las estructuras del Estado del lastre que representaba para el progreso la versión conservadora de la sociedad que defendía la Iglesia. Implantar el laicismo hubiera significado, según esta interpretación, entrar de pleno en la modernidad. 

jueves, 16 de julio de 2020

Humorismo



Hacer humorismo sobre la precariedad de la vida humana cuando uno está junto a la cabecera de un moribundo no es humorismo. En cambio, cuando aquel gentilhombre francés, que subía las escaleras que lo conducían a la guillotina, tropezó con uno de los escalones y dirigiéndose a los guardianes exclamó: “Dicen que tropezar trae mala suerte”, aquel hombre bien merecía que se le perdonara la cabeza.

jueves, 4 de octubre de 2018

España como sociedad de clases medias.


La confirmación de España como una sociedad de clases medias tiene un pasado complejo, pero sobre todo un futuro cada vez más incierto. Arranca de los últimos 15 años del franquismo, la década larga del desarrollismo (1959-1973), un periodo en el que la economía del país creció a un ritmo por encima del 7% anual. Empujado por el rápido crecimiento económico, el país abandonó su pasado rural, para convertirse en una potencia industrial. España se incorporó al grupo de las sociedades fuertemente urbanizadas, llamadas entonces de capitalismo avanzado, caracterizadas por la democratización relativa del consumo de masas y la expansión de las clases medias. La industrialización y la rápida urbanización fueron los principales logros del último franquismo, escribe el historiador Rodriguez López.

Entre 1995 y 2007, periodo en el que la economía española creció en un 60% y se apuntaron más de siete millones de nuevos puestos de trabajo, los salarios permanecieron estancados, o incluso decrecieron en varios puntos porcentuales en el sector privado. El proceso de deterioro del mercado laboral ya no se detenía en la enorme masa de
empleos infrarremunerados y altamente precarizados que generaba la nueva especialización turístico-finaciero-inmobiliaria de la economía española. La precariedad se extendía, por primera vez, al propio corazón de las clases medias, a los empleos profesionales. Las prácticas de subcontratación, los falsos autónomos, la privatización o externalización de servicios públicos, afectaban a las generaciones más jóvenes que se incorporaron al trabajo asalariado en aquellos años. Tres décadas de expansión de la educación universitaria acabaron por profundizar una crisis que venía de largo, y que tenía que ver con la devaluación de los títulos educativos. Antes por tanto de la crisis de 2007, dice Rodriguez, había empezado a descomponerse uno de los mecanismos tradicionales de reproducción de las clases medias, atenazadas en sus segmentos más jóvenes por la precarización de las profesiones liberales, la devaluación de las credenciales educativas y el deterioro generalizado de los salarios.
A partir de 2007, con la disminución de los precios de la vivienda se produjo una disminución neta del valor de los patrimonios familiares. El crédito hipotecario, que se había multiplicado por once entre 1997 y 2007, empezó a pesar sobre el balance de unas economías domésticas, que observaban como su patrimonio y su renta salarial se disipaban a gran velocidad.