Mostrando entradas con la etiqueta suicida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta suicida. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de diciembre de 2024

A ojos de un observador cualificado las tendencias suicidas del pensamiento moderno eran evidentes

Evelyn Waugh escribe en un articulo que “en la fase de la historia europea en la que nos encontramos ahora, la cuestión ya no se dirime entre el catolicismo, por una parte, y el protestantismo, por otra, sino entre cristianismo o caos….Por todas partes vemos hoy la negación práctica de todo lo establecido por la cultura occidental. La civilización carece en si misma del poder de sobrevivir. Su supervivencia le ha llegado a través del cristianismo, y sin este no tiene sentido ni tiene fuerza pedir lealtad. La perdida de fe en el cristianismo y la consiguiente falta de confianza en los principios morales y sociales se ha visto encarnada en el ideal de un estado materialista y mecanizado….Ya no es posible….recibir los beneficios de la civilización y, al mismo tiempo, negar la base sobrenatural sobre la que esta descansa”.
Sir Arnold Henry Moore Lunn escribe que “a ojos de un observador cualificado las tendencias suicidas del pensamiento moderno eran evidentes. La característica principal de la filosofía moderna es una premisa implícita que, de hecho, niega la validez de toda la filosofía. Si hemos de creer a Marx y a Freud, ni Freud ni Marx han de ser creídos. Marx mantiene que la religión, la filosofía y el arte de una época determinada son los subproductos de sus procesos económicos. La teología escolástica no es más que el espejo del sistema feudal de la propiedad de la tierra. Pero, de ser eso cierto, el comunismo marxista no sería más que el espejo de la industrialización y el liberalismo laissez-faire de la Inglaterra victoriana. Carece de toda validez objetiva. Freud sostiene que las razones con las que el hombre justifica sus creencias solo son racionalizaciones inventadas, post hoc, para justificar las creencias impuestas por su entorno y sus creencias sexuales. Podemos ignorar sin problemas los argumentos razonados con que un hombre defiende sus creencias, pues mediante el psicoanálisis del hombre en cuestión seremos capaces de descubrir todo lo que merece ser conocido acerca de sus creencias. Ambos pensadores modernos se afanan por cortar la rama sobre la que se sientan”.

jueves, 24 de octubre de 2024

Por cada suicida, hay una conciencia del sufrimiento

En su artículo de 1973 para la Enciclopedia Británica, Edwin Shneidman escribe que “probablemente sea exacto decir que el suicidio siempre implica una lógica torturada y tunelizada de un individuo en un estado de emoción intolerable sentida interiormente”. “Más vale un final con horror que un horror sin final”, escribió un hombre en su carta de despedida. Estos dos aspectos de la experiencia consciente, una emoción intolerable y un debate interior sobre el acto, deben estar presentes en el suicida. Ni una “emoción intolerable sentida interiormente” ni una “lógica torturada y tunelizada” pueden comprenderse sin examinar la visión única y subjetiva que una persona tiene del mundo. 
Por cada suicida, hay una conciencia del sufrimiento, un estado prerreflexivo pero corporal e intensamente sentido, y hay una lógica torturada o una historia que la persona se cuenta a sí misma que hace que la muerte parezca necesaria, y correcta, su reflexión.

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Canadá podría legalizar el suicidio asistido para drogadictos en el 2024


Según informa el Daily Mail, cuando en marzo de 2024 se modifique la legislación del país sobre muerte médicamente asistida, los pacientes con problemas de salud mental, incluidos aquellos con problemas de abuso de sustancias, que no padezcan dolencias físicas podrán solicitar el suicidio asistido.Más de 10.000 canadienses fueron sometidos a eutanasia en 2021, lo que supone multiplicar por diez la cifra de 2016, cuando se legalizó esta práctica. En algunos casos se ha tratado de personas en situación de pobreza que querían morir.
Para el Dr. Martell la tendencia suicida podría estar relacionada con una crisis repentina y grave o manifestarse en alguien con una condición psiquiátrica a largo plazo. Alguien con un deseo razonado de morir sería alguien “pensando de manera tranquila y medida en querer que su sufrimiento termine, siendo capaz de razonar al respecto”. Agregó que las personas pueden mostrar signos de ambas tendencias, lo que dificulta su evaluación. Además, sería “bastante imposible” hacer una distinción si la persona estuviera bajo la influencia de drogas o alcohol.
Zoë Dodd, activista provida deToronto, dijo a VICE News que la práctica equivale a la eugenesia.“Creo que la MAID, cuando entra en el ámbito de la salud mental y el uso de sustancias, realmente tiene sus raíces en la eugenesia.Y hay personas que realmente luchan con el uso de sustancias y no reciben el tipo de apoyo y ayuda que necesitan”.


domingo, 8 de octubre de 2023

No hay tortura más cruel que la de vivir sintiéndose invisible entre los demás

No hay tortura más cruel que la de vivir sin ser reconocido, la de sentirse invisible entre los demás. La invisibilidad puede derivar rápidamente en aniquilación. Nadie puede vivir sin la sensación de ser visto por los demás. El número de suicidios que parecen haberse desencadenado por desamor y sentimientos de abandono y aislamiento son innumerables, escribe Siri Hustvedt.
Dos años antes de quitarse la vida, Jean Améry mantiene que lo que tienen en común todos los suicidas no es la llamada de socorro sino el mensaje. Muchos suicidas lanzan mensajes, dejan caer indirectas o indican con algún gesto su intención a los demás.
¿Qué significa el futuro para el suicida? La palabra desesperanza implica el futuro por definición. Y el futuro es, naturalmente, pura ficción. No sabemos qué nos espera; nuestras expectativas se construyen a partir de nuestro pasado.En el diario que llevó el último año de su vida antes de su suicidio, Cesare Pavese escribió que “uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos desvela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”. Se necesita preparación mental y coraje para matarse. Uno tiene que estar suficientemente equilibrado para actuar, como sabía el poeta y dramaturgo Antonin Artaud. Las personas inmovilizadas por la depresión no se matan. Están demasiado deprimidas.

jueves, 15 de junio de 2023

El suicidio puede considerarse un egoísmo llevado al absurdo

Para Franz Kafka “sólo se puede desechar lo que realmente se posee. Por eso el suicidio puede considerarse un egoísmo llevado al absurdo. Un egoísmo que se atribuye el derecho al poder de Dios; aunque en realidad no puede tratarse de ningún poder, ya que, en rigor, no se dispone de fuerza alguna. El suicida sólo se mata por impotencia. No puede hacer nada más. Con eso ya lo ha perdido todo. Entonces decide quitarse lo último que todavía le queda. Sin embargo, para eso no hace falta tener fuerza. Basta con la desesperación, con la renuncia a toda esperanza. No es ningún riesgo. Sólo hay osadía en la perduración, en la entrega a la vida, en ese deslizarse día a día con aparente despreocupación.”

jueves, 19 de enero de 2023

Efectos epigenéticos

Los efectos epigenéticos pueden explicar de qué modo diversas experiencias traumáticas dejan su marca sobre el comportamiento humano y hacen que los adultos tengan más posibilidades de deprimirse e incluso de suicidarse. Un equipo dirigido por Moshe Szyf, de la Universidad McGill, estudió el ADN del cerebro de 13 suicidas de sexo masculino y observó que, mientras que las secuencias genéticas eran normales, la programación epigenética era distinta de la hallada en el cerebro de hombres que habían fallecido por otras causas. Todos los suicidas evaluados en este estudio habían sufrido abusos durante su niñez, lo que podría haber sido el desencadenante de este cambio epigenético.

sábado, 10 de diciembre de 2022

La condena del suicidio

Para el cristianismo, quizá no por casualidad, se presenta a Judas, el traidor de Jesucristo, como un suicida. Es el extremo de la degradación a la que conduce el pecado. Escribe Vittorio Messori que  “la condena del suicidio fue tan explícita que en la cristiandad medieval se castigaba a quien salía vivo del intento de darse muerte igual que a un homicida. Los códigos penales del Occidente moderno han eliminado el intento de suicidio de la lista de crímenes, a excepción del derecho inglés, también aquí la Gran Bretaña permanece anclada en la Edad Media y procesa al frustrado suicida bajo la acusación, de antiguas reminiscencias, de “felonía contra sí mismo”. En resumidas cuentas, de cobarde. En cuanto a aquellos que lamentablemente hubieran logrado llevar a cabo su propósito autodestructivo, la sanción consistía en la privación de todas las exequias religiosas y de otros oficios fúnebres de carácter público. Eso sí, siempre que no quedase probado de manera irrebatible que el suicida era presa de una grave perturbación psíquica en el momento de cometer ese acto desesperado. Pero este factor no se daba por descontado en todos los casos, como ocurre en la actualidad”.

Romano Amerio ve en ello una de las “variaciones” estructurales introducidas por los sacerdotes actuales y recuerda que “la doctrina católica reconocía en el suicidio una triple falta. Un defecto de fortaleza moral, ya que el suicida cede ante la desventura; una injusticia porque pronuncia contra su persona una sentencia de muerte contra su propia causa y sin estar cualificado; una ofensa a la religión, ya que la vida es un servicio divino de cuyo cumplimiento nadie puede eximirse por su cuenta”.

jueves, 3 de mayo de 2018

La despersonalización, verdadero suicidio lento, es aún más atroz que el suicidio violento.

Dr. Héctor Pelegrina 
En un artículo sobre los suicidas, el psiquiatra Héctor Pelegrina apuntaba que “cuando se sobrepasa la angustia del terror, aparece el horror. Los tiempos del existencialismo pusieron al descubierto el absurdo de la vida para mucha gente que experimentó con angustia la caducidad de los marcos colectivos de referencia, que previamente habían otorgado sentido a sus propias vidas. Perdieron su vigencia absoluta, se relativizaron, las religiones, las nacionalidades, las clases, las ideologías políticas y hasta la propia cultura, al menos en su textura valorativa”. Por ello surgen hoy, con tanta frecuencia, las adscripciones ciegas a nuevos extremismos, en búsqueda desesperada de la propia identidad. Extremismos dogmáticos de tipo político o de sectas religiosas o de
nacionalismos extremos o surge la “paradójica” necesidad de absolutizar hegemónicamente subculturas marginales. ¿No son estas adscripciones, a dogmatismos que violentan la propia libertad personal, suicidios encubiertos? Esta renuncia por temor a construir la propia vida nos precipita en la consiguiente despersonalización progresiva. La despersonalización, verdadero suicidio lento, es aún más atroz que el suicidio violento y, no lo olvidemos, lo que arroja a la persona a aquél”.