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miércoles, 12 de junio de 2024

La soledad que nace de una época que se ha empleado a fondo en la destrucción de todos los vínculos

La soledad que no es ni buscada ni querida, ni ensancha el espíritu, ni arroja frutos agradables al apetito de un público deseoso de acoger testimonios veraces acerca de las laberínticas complejidades del ser. Es la soledad que horada las entrañas de quienes la incuban, como una carcoma insomne, y se hace presente a poco que uno alce la vista por encima de la línea de sus intereses inmediatos y aplique su mirada a la tarea de traspasar la membrana de lo evidente. Es la soledad que nace de una época que se ha empleado a fondo en la destrucción de todos los vínculos, que se ha mofado de las lealtades primigenias y ha situado la idea de autorrealización individual en la cima de las aspiraciones personales, escribe Carlos Marín-Blázquez.
Olof Palme
En los años setenta, en la Suecia del socialdemócrata Palme, el Gobierno puso en marcha un vasto proyecto de ingeniería social destinado a que los hijos se emancipasen lo antes posible de sus padres y pudieran emprender una vida sin ataduras ni servidumbres generacionales. Se cumplía de ese modo la gran aspiración de todo gobierno con ínfulas totalitarias, convertirse en el garante de la felicidad del individuo. Transcurridos unos años, fue necesario crear un organismo gubernamental consagrado a la tarea de localizar a los cientos de personas que cada año mueren en sus casas, en el más absoluto abandono, sin que nadie las eche de menos.A medida que el proyecto moderno avanza, da miedo pensar que bajo los eslóganes y consignas con que se falsifica la realidad lo que nos estén ocultando sea un páramo inhabitable. Veremos surgir soluciones imaginativas que nos convencerán de lo afortunados que somos por existir en un mundo urdido con tales mimbres.  

viernes, 10 de mayo de 2024

La posmodernidad es la negación de la naturalidad

La posmodernidad, en cierta medida, es la negación de la naturalidad. Lo extraordinario pide ser no sólo aceptado, sino normalizado, naturalizado y hasta legislado. En la posmodernidad,en el mundo del ‘superyo’, la naturalidad consiste en ajustar y desnaturalizar la realidad a mi gusto, con abstracción absoluta de lo que las cosas sean. Bajo una apariencia de libertad y normalización de la diversidad, lo que aparece es el dogma de la negación. Por ejemplo, proponer que el género es electivo es negar que hay una relación natural y causal entre género y sexo; y que existen excepciones sin que suponga un problema, pero que no dejan de ser singularidades. Son síntomas,dice el filósofo Pedro López, sólo síntomas, de la enfermedad de fondo que es el abandono del sentido común.

lunes, 22 de abril de 2024

La alegría es un lenguaje de miradas

Susanna Tamaro, novelista italiana, escribe en Querida Mathilda que “hay que convertirse en difusores de alegría, cultivarla en nosotros y expandirla hacia el exterior.…Cultivar la alegría no significa no ver las fealdades y desperfectos del mundo, no significa arrojar sobre la realidad un velo color de rosa para crear una felicidad ilusoria; por el contrario, vivir en la alegría significa vivir en la consciencia extrema, atestiguando, en el mundo oscuro, una pertenencia diferente del ser. La alegría no es un lenguaje de palabras sino de miradas; la alegría no convence, contagia. La alegría es poderosamente revolucionaria porque revolucionario es el amor sin distinciones al que sirve de vehículo…….en el camino de la fe, un testimonio de alegría es mucho más poderoso que mil razonamientos. Quien está lejos del Espíritu a menudo imagina que la vida del que cree es una sucesión de deberes casi claustrofóbicos, un horizonte cerrado y sombrío ofuscado por las oscuras nubes del Juicio…..La vida abandonada al Espíritu es una vida de total apertura, de total comprensión. No hay ya divisiones, separaciones, juicios ni condenas; ya no nos escatimamos, no nos entregamos con cuentagotas, quitamos de los días las sumas y sustracciones, los “está bien” y los “no está bien”. En el abandono dejamos de ser nuestros propios jueces. Y cuando uno deja de ser juez, cuando, en vez de analizar e indagar, se acepta a sí mismo y acepta el conmovedor misterio de la vida, entonces en nuestro interior la alegría se inflama con toda su poderosa ligereza.


jueves, 21 de diciembre de 2023

Aquellos que no tienen casa constituyen una categoría de pobres todavía más pobres

La vivienda constituye una necesidad humana de primer orden. Forma parte del conjunto de bienes que resultan imprescindibles para que la vida de las personas pueda desarrollarse con la dignidad necesaria. En definitiva, se trata de disponer de algo tan básico como es un hogar.  Juan Pablo II manifestaba: “¿Podremos nosotros, cristianos, ignorar o soslayar tal problema, cuando sabemos bien que la casa es una condición necesaria para que el hombre pueda venir al mundo, crecer, desarrollarse, para que pueda trabajar, educar y educarse, para que los hombres puedan constituir esa unión más profunda y más fundamental que se llama familia? ……mi predecesor Pablo VI se refirió al urbanismo como a un fenómeno de gran importancia, en cuanto, entre otras cosas trastorna los modos de vida y las estructuras habituales de la existencia; la familia, la vecindad, el marco mismo de la comunidad cristiana, creando nuevas y degradantes miserias donde a menudo la dignidad del hombre zozobra… aquellos que no tienen casa constituyen una categoría de pobres todavía más pobres, que nosotros debemos ayudar, convencidos, como lo estamos, de que una casa es mucho más que un simple techo, y que allí donde el hombre realiza y vive su propia vida, construye también, de alguna manera, su identidad más profunda y sus relaciones con los otros”.

La especulación, dice Juan Pablo II, sobre los terrenos que sirven al desarrollo edilicio y sobre la construcción de ambientes domésticos, el estado de abandono de barrios enteros o de áreas rurales privadas de calles transitables, de distribución de agua o electricidad, de escuelas o de transportes necesarios para el movimiento de las personas, son, como es sabido, algunos de los males más patentes, estrechamente ligados al problema más amplio de la casa.



domingo, 8 de octubre de 2023

No hay tortura más cruel que la de vivir sintiéndose invisible entre los demás

No hay tortura más cruel que la de vivir sin ser reconocido, la de sentirse invisible entre los demás. La invisibilidad puede derivar rápidamente en aniquilación. Nadie puede vivir sin la sensación de ser visto por los demás. El número de suicidios que parecen haberse desencadenado por desamor y sentimientos de abandono y aislamiento son innumerables, escribe Siri Hustvedt.
Dos años antes de quitarse la vida, Jean Améry mantiene que lo que tienen en común todos los suicidas no es la llamada de socorro sino el mensaje. Muchos suicidas lanzan mensajes, dejan caer indirectas o indican con algún gesto su intención a los demás.
¿Qué significa el futuro para el suicida? La palabra desesperanza implica el futuro por definición. Y el futuro es, naturalmente, pura ficción. No sabemos qué nos espera; nuestras expectativas se construyen a partir de nuestro pasado.En el diario que llevó el último año de su vida antes de su suicidio, Cesare Pavese escribió que “uno no se mata por el amor de una mujer. Uno se mata porque un amor, cualquier amor, nos desvela nuestra desnudez, nuestra miseria, nuestro desamparo, la nada”. Se necesita preparación mental y coraje para matarse. Uno tiene que estar suficientemente equilibrado para actuar, como sabía el poeta y dramaturgo Antonin Artaud. Las personas inmovilizadas por la depresión no se matan. Están demasiado deprimidas.

lunes, 21 de agosto de 2023

Los perdedores y los triunfadores no se hacen de un día para otro

Los perdedores y los triunfadores no se hacen de un día para otro. Los primeros lo consiguen tras muchos años de dejadez, abandono, desidia; los segundos, por el contrario, después de una lucha consigo mismos repleta de empuje, desvelos y repetidas obstinaciones, escribe Enrique Rojas.
El que tiene voluntad dispone de sí mismo, porque ha sabido vencerse con el tiempo, superarse.

domingo, 16 de julio de 2023

Estudiar implica la formación de una disciplina rigurosa

Paulo Freire, pedagogo y filósofo , escribe que estudiar es un quehacer exigente en cuyo proceso se da una sucesión de dolor y placer, de sensación de victoria, de derrota, de dudas y alegría. Pero por lo mismo estudiar implica la formación de una disciplina rigurosa que forjamos en nosotros mismos, en nuestro cuerpo consciente. Esta disciplina no puede sernos dada ni impuesta por nadie,sin que eso signifique desconocer la importancia del papel del educador en su creación. De cualquier manera, o somos sujetos de ella, o ella se vuelve una mera yuxtaposición a nuestro ser. O nos adherimos al estudio como un deleite y lo asumimos como una necesidad y un placer o el estudio es una pura carga, y como tal, lo abandonamos en la primera esquina.

domingo, 14 de mayo de 2023

Aquella voz me llamó hijo

Henri J. M. Nouwen escribe en El regreso del hijo pródigo : "Cuanto más me alejo del lugar donde habita Dios, menos soy capaz de oír la voz que me llama “mi hijo amado”, y cuanto menos oigo esta voz, más me enredo en las manipulaciones y juegos de poder del mundo”…..
“Entonces, cuando finalmente aquella amistad se rompió definitivamente, tuve que elegir entre destruirme o confiar en que el amor que buscaba existía realmente… ¡en casa! Una voz, una voz muy débil, me susurró que jamás un ser humano sería capaz de darme el amor que buscaba, ni aquella amistad, ni otra relación íntima; tampoco una comunidad podría nunca satisfacer las necesidades más profundas de mi corazón. Aquella voz, suave pero insistente, me habló de mi vocación, de mis primeros compromisos, de los muchos dones que había recibido en la casa de mi padre. Aquella voz me llamó “hijo”. La angustia del abandono fue tan fuerte que me resultaba muy difícil, casi imposible, creer a aquella voz. Pero mis amigos, viendo mi desesperación, continuaron animándome a que superara mi angustia y confiara en que había alguien esperándome en casa. Finalmente, me marché a un lugar donde poder estar solo. Allí, en mi soledad, comencé a caminar hacia casa, lenta y dubitativamente, oyendo cada vez con más claridad la voz que dice: Tú eres mi hijo amado”

jueves, 23 de marzo de 2023

Las estadísticas reflejan que la carencia de un padre es el origen de muy diversos problemas

Familia

El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina, ni un comercio, ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia (G. K. Chesterton).El divorcio se ha promocionado a sabiendas de que la familia biológica era el medio ambiente más adecuado para el menor. Nada se ha hecho para evitar rupturas y todo para facilitarlas pese al reconocimiento en todos los estudios, análisis, decálogos de derechos y legislaciones que la familia natural y estable es el entorno más beneficioso para los menores y al que tienen, ahora sí, un derecho inalienable permanentemente vulnerado. Si realmente se tuviera en cuenta el bien superior del menor y sus derechos fundamentales, se hubieran establecido servicios de mediación familiar que, en los lugares donde funciona, han conseguido reducir las rupturas hasta en un 40%. Salvar a un porcentaje importante de menores de la desestructuración familiar por divorcio debía ser objetivo prioritario de las políticas sociales que afirman mirar por el menor y protegerlo. Curiosamente no lo es, ni se lo plantean pese a que la desestructuración familiar se ha demostrado como un factor determinante en delincuencia, mucho más determinante que la situación social o la pobreza. En las estadísticas de delincuencia juvenil, el 44% de los jóvenes delincuentes provienen de padres sin vínculos de ningún tipo y un 33% de familias divorciadas. Casi la totalidad de ellos con la figura paterna ausente. La investigadora y doctora en derecho M. Calvo Charro presenta diversos estudios en los que se ponen en evidencia las consecuencias de la desestructuración familiar para los menores. La falta de uno de los progenitores como referentes en el menor, figuras que la ideología de género considera innecesarias y perfectamente intercambiables, substituibles o eliminables, aparece en diversos estudios como negativa para su desarrollo.

Familia

Las estadísticas del NFI (National Fatherhood Initiative) reflejan que la carencia de un padre es el origen de muy diversos problemas sociales y vitales que van de la pobreza al fracaso escolar, del embarazo adolescente a la delincuencia. Incluso señalan que se propicia el abuso infantil y la violencia doméstica. Diversos estudios demuestran que los niños que han crecido disfrutando de la figura de un padre involucrado en su educación y con presencia en el plano emocional presentan mayor capacidad de socialización y menos comportamientos conflictivos y agresivos, mayor autocontrol, son más sociables, tienen mayor autoestima y empatía. En el plano intelectual tienen más capacidad lingüística y cognitiva, un mayor cociente intelectual y sacan mejores notas. Posteriormente presentan más estabilidad en las relaciones. Por el contrario, los niños que han crecido sin la figura paterna tienen más tendencia a la falta de control personal y social, y dificultades para asumir responsabilidades familiares reproduciendo, en el caso de los varones, el comportamiento de abandono de sus hijos que han experimentado en su infancia.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Los hombres y mujeres sospechan que son las piezas del juego de otro

Heridos por la experiencia del abandono, los hombres y mujeres de nuestra época sospechan que son las piezas del juego de otro. Desprotegidos ante los movimientos de los grandes jugadores, y fácilmente repudiados y destinados al cubo de la basura cuando éstos deciden que ya no les pueden sacar partido. Consciente o inconscientemente, el espectro de la exclusión ronda a los hombres y mujeres de nuestra época. Saben, como nos recuerda Hauke Brunkhorst, que ya se ha excluido a millones, y que para “los que quedan fuera del sistema funcional, sea en la India, en Brasil o en África o incluso, como sucede en la actualidad, en muchos barrios de Nueva York o de París, cualquier otro sitio pronto resultará inaccesible. Ya no se oirá su voz, con frecuencia se quedan literalmente sin habla”, escribe Hauke Brunkhorst en “Global society as the crisis of democracy”, en The Transformation of Modernity. Así que tienen miedo de que les dejen solos sin corazón tierno ni mano caritativa a la vista, y echan de menos terriblemente el calor, la comodidad y la seguridad de la convivencia. No es de extrañar que para mucha gente la promesa fundamentalista de “nacer de nuevo” en un hogar parecido a una familia, cálido y seguro, sea una tentación a la que a duras penas oponen resistencia. Podrían haber preferido algo distinto de la terapia fundamentalista, un tipo de seguridad que no exige borrar la identidad ni renunciar a la libertad de elegir, pero una seguridad así no está en oferta. El “patriotismo constitucional” no es una elección realista pero una comunidad fundamentalista se les antoja seductora en su sencillez, así que se sumergirán en su calidez de inmediato, aunque sepan que luego tienen que pagar por el placer.

domingo, 19 de septiembre de 2021

El infierno es el resultado del apartarse de Dios

Descenso al infierno

El infierno no es más que el resultado del apartarse de Dios. Se trata de una separación que sólo el hombre mismo puede llevar a cabo cuando renuncia deliberadamente al amor de Dios. El infierno es como un estado de irremediable soledad y abandono; de odio incontenible; de eterna y frustrada búsqueda de Dios; de torturante remordimiento. A la soledad y la angustia hay que añadir el lacerante remordimiento del condenado. Sabe que está en el infierno porque lo ha escogido libremente.(Leo J. Trese)

sábado, 11 de septiembre de 2021

Lo que hay en la tierra digno de ser amado

Tolkien

Tolkien escribió en una carta a uno de sus hijos diciendo que  “desde la oscuridad de mi vida, tan frustrada, pongo delante de ti lo que hay en la tierra digno de ser amado, el Bendito Sacramento… En él hallarás el romance, la gloria, el honor, la fidelidad y el verdadero camino a todo lo que ames en la tierra, y más todavía, la muerte; mediante la divina paradoja, esa que pone fin a la vida y exige el abandono de todo y, sin embargo, mediante el gusto (o el pregusto) de aquello por lo que sólo puede mantenerse lo que se busca en las reacciones terrenas (amor, fidelidad, alegría) o captar la naturaleza de la realidad, de la eterna resistencia que desea el corazón de todos los hombres”.

lunes, 18 de mayo de 2020

Todo, incluso la mentira, trabaja en favor de la verdad



¿Qué es la vida? , pregunta Kafka. “Es una caída violenta. Quizá sea la caída del primer hombre, el pecado original”. ¿Qué es pecado? “Conocemos la palabra y su uso, pero se nos ha perdido el sentimiento y la conciencia de ella. Quizás esto ya sea la condenación, el abandono de Dios, la falta de sentido”, responde Kafka.

Para Franz Kafka “la verdad es una de las pocas cosas realmente grandes y valiosas de la vida que no se pueden comprar. El hombre la recibe de regalo, como el amor o la belleza. Todo, incluso la mentira, trabaja en favor de la verdad. Las sombras no consiguen apagar el sol”.

domingo, 22 de marzo de 2020

El infierno, un lugar de gran abandono y soledad


Lo que más caracteriza al infierno es un abandono, una soledad que no se pueden imaginar. Solemos pensar, y es cierto, que en el infierno están aquellas personas que han muerto en pecado mortal, dice Leo  Trese, pero sería más exacto decir que están quienes han rechazado el amor de Dios, pues el pecado mortal es precisamente eso. Irremediablemente apartados de Dios por tal rechazo, los pecadores no podrán gozar jamás de la presencia de Dios. 


Ahora bien, apartarse de Él es también separarse de todas las almas creadas por Él, por lo que el condenado se encuentra en una vasta y vacía soledad, tan absoluta, que la soledad de algunos en la tierra es sólo un juego de palabras. Aquí, todavía podemos acompañarnos a nosotros mismos. Buena prueba de ello es que, cuando nos relacionamos mucho con otras personas, anhelamos quedarnos solos para estar tranquilos y pensar en nosotros, entre otras cosas, porque todavía nos amamos. En el infierno, sin embargo, la ausencia de amor es total; no podemos amar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Aún peor, nos odiamos, nos detestamos. Hemos rechazado a Dios y, con Él, todo cuanto existe. Tal es el supremo horror del abandono y la soledad del infierno. Por si no bastara con habernos condenado a una existencia eterna en soledad, tenemos que coexistir con nosotros mismos, odiándonos con un odio salvaje y atroz. Para un alma en el infierno, la aniquilación total sería mil veces preferible. Si pudiera, se haría pedazos. Su eterno lamento, si se pudiese oír, sería algo así: “¡Odio a Dios! ¡Detesto a todo el mundo!... Pero eso no es nada en comparación con lo que me odio a mí mismo…”. El infierno es un lugar de gran abandono y soledad.

jueves, 28 de marzo de 2019

Lo que, en el mundo del espíritu, se ha alcanzado a través del tiempo, en otro tiempo puede perderse

Cristobal Montes.
Nuestro mundo no es el mundo grecorromano, ni tampoco el de la  Edad Media, del floreciente Renacimiento, del racionalismo de la Ilustración, del Romanticismo o de la euforia modernista-progresista, sino un mundo que, junto a niveles científico-tecnológicos nunca antes alcanzados y grado de bienestar material en Occidente impensable en otras épocas, se ha estancado en lo metafísico, no ha avanzado tampoco, incluso ha retrocedido, en sus cánones éticos y morales, ha transgredido y continúa transgrediendo ese acervo de boni mores tan trabajosamente construido, se halla prisionero de sus propios logros y conspira peligrosamente contra todo lo que ha contribuido a su propia elevación y progreso, escribe el profesor Cristobal Montes.

Añade que “el hombre y la mujer adultos occidentales cuando miran dentro de sí, ciertamente pueden extasiarse al contemplar la inmensidad de los logros culturales, morales y espirituales que albergan, hasta el punto de que bien ordenados esos bienes, estando dispuestos a seguir sus mandatos y proclives a utilizarlos en plenitud, la vida contemporánea podría ser más feliz, realizada y prometedora que en momento anterior alguno. Y, sin embargo, no es así, ni siquiera por aproximación. En pocos momentos de su ya bimilenaria historia el hombre occidental se ha hallado más confundido, más perdido y más perplejo. Lo tiene todo o casi todo, pero en permanente peligro e inseguridad; conoce más que nunca, mas ese conocimiento
no le procura felicidad; sabe que posee uno de los códigos éticos, el judeo-cristiano, más acabado y perfectivo que pueblo alguno haya tenido, pero no acierta, no sabe o carece del valor y la entrega precisos para aplicarlo; ha padecido, como ningún otro grupo humano, los horrores de las revoluciones desaforadas, de las guerras aniquiladoras y de las más tenebrosas y sangrientas ideologías, pero no ha aprendido lo suficiente y, sobre todo, no se ha hecho el propósito firme de nunca más caer en tan aterradoras tentaciones; y, en particular, a pesar de haber alcanzado la forma de gobierno óptima de la democracia y de formalmente identificarse con sus valores de tolerancia, respecto al adversario, gobierno limitado, alternancia en el poder y defensa de las minorías, constantemente afloran entre nosotros rasgos contrarios, peligrosas tentaciones y muestras preocupantes de que nuestra pátina político-cultural democrática, que ciertamente ha impedido, como señala Keane, la guerra entre democracias durante dos siglos, no está asegurada ad aeternum, no es absolutamente firme, y no deja de presentar signos preocupantes de disolución, retroceso y abandono, confirmando, una vez más, la sabiduría clásica del corruptio optima pessima y la percepción histórica de que lo que, en el mundo del espíritu, se ha alcanzado a través del tiempo, en otro tiempo puede perderse, como lo acredita ad nauseam la defección de modo de vida clásico grecorromano o la aparición hace poco más de medio siglo de los horrores del nazismo y del comunismo”.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Lógica y realidad.

Incluso en las novelas o en el teatro del absurdo, el autor se obliga a persistir, en su obra, en la lógica del absurdo, dice Castilla del Pino. Sólo así una obra, la que quiera que sea, aparece ante el lector como creíble, con la realidad suficiente (la que presta la sujeción a las leyes lógicas que le impone la figura creada). Y si no es así, entonces la obra aparece como forzada y artificiosa, y sabido es que nada facilita más el abandono de una novela de nuestras manos, no el que no sea realista, sino el que no sea lógica. 

Realidad, dice Torrente, es todo lo que existe, este hombre, este río, la Revolución Francesa, el logaritmo de pi, una metáfora, una utopía, a condición de que cada uno de ellos sea colocado en la esfera que le corresponde. Hay que señalar la coincidencia de esta tesis de Torrente con la que mantienen los filósofos analíticos (Strawson, Waismann, Russell, Quine), los psicoanalistas (los cuales se ven obligados a operar con lo que el paciente se figuró, se imaginó, no con lo que fue objetivamente). Pero hay que subrayar, dirá Castilla del Pino, que el que no hay más leyes que las de lo real, y que sería contradictorio admitir que tales leyes existen para determinadas esferas, las de la realidad empírica, objetiva, y no para otras, las de la realidad que denominamos imaginación.

domingo, 2 de diciembre de 2018

No se cambia sin renacer.

No se cambia sin renacer, no se renace sin morir. El signo externo más conocido es la pérdida del nombre, pues siempre se ha considerado que el nombre representa al individuo, y, si éste es distinto, su nombre debe ser asimismo diferente. Descubrimos esto en la Biblia, donde, después de haber consentido en el sacrificio, Abram se convierte en Abraham. Es otro hombre. Jacob se convierte en Israel después de su combate contra el ángel. El Papa, al ser entronizado, pierde su nombre de hombre y toma su nombre de Sumo Pontífice. Los novicios convertidos en hermanos reciben un nuevo nombre. Todo esto tiene un claro significado de abandono de la vieja personalidad y nacimiento de otra. 

miércoles, 4 de julio de 2018

El ser humano es el único animal en el que el mecanismo del estro ha desaparecido por completo.


El ser humano es el único animal en el que el mecanismo del estro (la restricción del atractivo y de la receptividad de la hembra a períodos limitados en los que está en celo) ha desaparecido por completo. Si las hembras hubieran experimentado la alteración violenta de la rutina que el estro impone, sus crías habrían quedado expuestas periódicamente a un abandono que habría hecho imposible su supervivencia. 

Este cambio tiene indudablemente unas repercusiones radicales. El aumento del atractivo y de la receptividad de las hembras para los machos hace que la elección individual sea mucho más importante en el emparejamiento. 

La selección de pareja está menos determinada por el ritmo de la naturaleza; nos hallamos en el comienzo de un camino que conduce indefectiblemente a la idea del amor sexual. Junto con la prolongada dependencia de las crías, dice el historiador británico J M Roberts, las nuevas posibilidades de selección individual apuntan hacia la unidad familiar estable y duradera compuesta por el padre, la madre y las crías, una institución exclusiva del género humano.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El clamor del anciano.


“No me rechaces ahora en la vejez, me van faltando las fuerzas, no me abandones” (Sal 71,9). Es el clamor del anciano, que teme el olvido y el desprecio. Son muchos los avances de la ciencia que permiten mejorar las condiciones de los enfermos, pero ninguno de ellos puede reemplazar la cercanía humana.

martes, 25 de julio de 2017

Cuando un hijo ya no siente que es valioso para sus padres.


Cuando un hijo ya no siente que es valioso para sus padres, aunque sea imperfecto, o no percibe que ellos tienen una preocupación sincera por él, eso crea heridas profundas que originan muchas dificultades en su maduración. Esa ausencia, ese abandono afectivo, provoca un dolor más íntimo que una eventual corrección que reciba por una mala acción.