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sábado, 16 de septiembre de 2023

Los chicos y chicas tienen marcadas diferencias en sus preferencias y comportamientos

La filósofa y escritora Christina Marie Hoff Sommers ​escribe que “los chicos y chicas tienen marcadas diferencias en sus preferencias y comportamientos. Hasbro Toys, una importante compañía fabricante de juguetes, sometió a prueba una casa de muñecas que la compañía estaba considerando comercializar para chicos y chicas. Pero pronto se vio que las chicas y los chicos no interactuaban de la misma forma con la estructura. Las chicas vestían a las muñecas, las besaban y jugaban a las casitas; los chicos catapultaban el cochecito para el bebé de juguete desde el tejado. Un gerente general de Hasbro dio la explicación: los chicos y las chicas son diferentes.”
Doreen Kimura,psicóloga de la Universidad Simon Fraser de Vancouver, escribe: “Sabemos, por ejemplo, de la observación de humanos y no-humanos, que los machos son más agresivos que las hembras, que los machos jóvenes se enzarzan en más actividades violentas y las hembras se centran más en la crianza… ¿Cómo vienen a cabo estas y otras diferencias sexuales?… Parece que tal vez el factor más importante en la diferenciación de machos y hembras es el nivel de exposición a varias hormonas sexuales en su edad temprana”.

Un conjunto creciente de información empírica, que raramente o nunca se menciona en los seminarios sobre igualdad de género, apoya decididamente la experiencia de los padres y la sabiduría de la edad; que muchas diferencias básicas hombre-mujer son innatas, fuertemente instaladas y no el resultado del condicionamiento social. En los últimos años, ha habido desarrollos importantes en neurociencia, psicología evolutiva, genética y neuroendocrinología que apuntan a diferencias de género innatas.

miércoles, 4 de julio de 2018

El ser humano es el único animal en el que el mecanismo del estro ha desaparecido por completo.


El ser humano es el único animal en el que el mecanismo del estro (la restricción del atractivo y de la receptividad de la hembra a períodos limitados en los que está en celo) ha desaparecido por completo. Si las hembras hubieran experimentado la alteración violenta de la rutina que el estro impone, sus crías habrían quedado expuestas periódicamente a un abandono que habría hecho imposible su supervivencia. 

Este cambio tiene indudablemente unas repercusiones radicales. El aumento del atractivo y de la receptividad de las hembras para los machos hace que la elección individual sea mucho más importante en el emparejamiento. 

La selección de pareja está menos determinada por el ritmo de la naturaleza; nos hallamos en el comienzo de un camino que conduce indefectiblemente a la idea del amor sexual. Junto con la prolongada dependencia de las crías, dice el historiador británico J M Roberts, las nuevas posibilidades de selección individual apuntan hacia la unidad familiar estable y duradera compuesta por el padre, la madre y las crías, una institución exclusiva del género humano.