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sábado, 3 de octubre de 2026

La espada exterminadora da muy malos resultados en manos del hombre

La espada exterminadora con que deseabas armarte da muy malos resultados en manos del hombre, incluso con buenas intenciones, incluso contra el error o la perversidad. Se corre un gran riesgo de matar al enfermo, al extirpar violentamente la enfermedad; resulta parecido y peligroso como en el caso del cirujano (de almas), y cabe además el peligro de hacer despertar el orgullo y el despotismo. Le hace falta una gran pureza moral y un gran sentido para adivinar al prójimo. Lo más seguro, desde luego, es la caridad, la caridad que todo lo perdona porque todo lo comprende, que soporta, pone de relieve, ilumina, gana y mejora. Combatir, sí, en último extremo, pero siempre lleno de espíritu de caridad; y agotar en el amor incluso la severidad, como hace el padre con el hijo; hacer del látigo caricia, y de la espada un favor, y pedir al ángel del castigo que vive en nosotros que nos corrija en primer lugar y nos bendiga; tomar como propio solamente las imperfecciones, e inclinarse ante Dios, que habla por nuestra conciencia, que se revela en nuestras palabras, que quiere obrar sobre el hombre por medio del hombre, a fin de humanizar sus actos, para ennoblecer a sus hijos y dejarles su gloria, escribe el filósofo suizo Henri Frédéric Amiel.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Luego te quedas agotado y solo

Rajmáninov
“Tienes todo, gloria, dinero, el aplauso del público, pero luego te quedas agotado y solo en la habitación de un hotel”, comentaba Serguéi Vasílievich Rajmáninov que fue compositor, pianista y director de orquesta ruso.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Nos cuesta reconocer que sea un progreso que sus fiestas tuviesen que ver con los santos, mientras que las nuestras nos las dictan los banqueros

Escribe Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) que “cuando el lector medio se interesa por los Cuentos de Canterbury, que son tan divertidos como Dickens y tan medievales como la catedral de Durham, ¿qué es lo primero que se pregunta? Pues, por ejemplo, por qué se llaman Cuentos de Canterbury y qué hacían los peregrinos camino de Canterbury. Estaban, por supuesto, participando en un festival popular, igual que una fiesta moderna aunque mucho más jovial y divertido. Tal vez también nos cueste reconocer que sea un progreso que sus fiestas tuviesen que ver con los santos, mientras que las nuestras nos las dictan los banqueros. Hoy casi es necesario explicar que un santo es un hombre muy bueno. La idea de una preeminencia meramente moral, compatible incluso con la total estupidez o con el fracaso, constituye una idea revolucionaria que de tan familiar se ha convertido en extraña y que necesita, como otras muchas cosas de aquella vieja sociedad, de un absurdo paralelismo moderno para devolverle su frescura y agudeza originales. Si entrásemos en una ciudad extranjera y nos encontráramos un monumento como la columna de Nelson, nos sorprendería saber que el héroe que lo corona fue famoso por su cortesía y buen humor durante un dolor de muelas crónico. Si viéramos pasar un desfile con una banda de música y un héroe en un caballo blanco, nos parecería raro que nos dijeran que había sido muy paciente con una tía suya solterona y excéntrica. Y no obstante, solo una parodia semejante nos da la medida de la innovación que supuso la idea cristiana del santo popular y reconocido. Es necesario darse cuenta sobre todo de que, aunque esta era la gloria más alta, en cierto sentido era también la más baja. Estaba hecha del mismo material que el trabajo y la vida cotidiana y no requería de la espada o el cetro, sino más bien del bastón y la azada, pues ambicionaba la pobreza.”

viernes, 6 de febrero de 2026

La aparición de la belleza nos hace alegres

La aparición de la belleza, de lo hermoso, nos hace alegres sin tener que preguntarnos por su utilidad. La gloria de Dios, de la que proviene toda belleza, hace saltar en nosotros el asombro y la alegría, escribía Benedicto XVI.

jueves, 11 de septiembre de 2025

Italia

El filósofo Gabriel Albiac escribe que en “el Il Gattopardo se percibe la perspicaz desilusión que Lampedusa pone en la mirada del Príncipe Salina ante las fantasías unitarias de los garibaldinos en 1860. No, Sicilia no es Italia y no lo será nunca, se dice el Príncipe, somos viejos, somos dioses; ni los viejos ni los dioses cambian. Todo esto no debería poder durar; y, sin embargo, durará para siempre; para el siempre humano, por supuesto, un siglo, dos siglos…; y luego será distinto, pero peor. Fuimos los Guepardos, los Leones, los que nos sustituyan serán los pequeños chacales, las hienas.”
“Ningún estudioso de la Italia contemporánea, añade Albiac, ignora la tragedia que cierra la derrota del fascismo y el fin de la segunda guerra mundial. Un norte de Italia bajo control de los partisanos comunistas, un sur de Italia bajo el control de la mafia, y Roma como intercambiador de negocios e intereses, en los cuales lo legal y lo ilegal se confunden. Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el riesgo de ver Italia y Grecia bascular hacia el bloque soviético era muy alto. En Grecia se resolvió mediante una guerra civil que, al cabo de tres años, dejó al país exhausto. La vieja sabiduría italiana evitó ese deslizamiento; lo evitó también la artesanía de los servicios de inteligencia que, desde una oscuridad estricta, dirigieron el poder durante medio siglo. Cuando, coincidiendo con el derrumbe soviético, toda la podredumbre del Estado salió a la luz, el sistema político cayó a plomo, como una fachada sin fundamento. El Estado fue en Italia, desde 1945, lo más parecido a las “aldeas Potemkine” que Catalina la Grande creía ver desde su amable barco, lienzos sólo, decorados escénicos dispuestos para su contento por el primer ministro. Caído el decorado, Italia retornó al vacío. En un tiempo vertiginoso, los dos partidos que se repartían todo, PCI y Democracia Cristiana, desaparecieron. Y al imperio de los Guepardos y los Leones, sucedió el tiempo de los chacales, de las hienas….. Todo seguirá igual. Igual que siempre, mercadeo”. Y releo a Leopardi: “Oh, patria mía, veo los muros y los arcos / y las columnas y los bustos y las yermas torres / de nuestros padres, / mas la gloria, no la veo”.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Stalin, el fundador de un imperio

Stalin era un heredero, un vencedor, el fundador de un imperio, y murió cuando era más poderoso que nunca, pocos años después de haber sido celebrado al cumplir 70 años como genio universal. Como sucesor de Lenin, Stalin había participado de la gloria de su célebre predecesor. No fue el único aspirante a esta filiación, pero, habiéndola conquistado por la astucia y por la fuerza, hizo de ella una prerrogativa casi indiscutida, eclipsando a sus rivales con su formidable poder antes de reducirlos por el asesinato o el exilio, o por ambos a la vez, como en el caso de Trotski. Su derecho a la sucesión se apoyaba sobre algo firme, el partido único, la ideología bolchevique, el terror y la policía política constituían el legado leninista. Stalin lo integró en un sistema de gobierno asiático, que coronó con el exterminio del campesinado so pretexto de que este era burguesía. Realizó tan bien esa maniobra política que hubiera podido reclamar tanto como el que más su derecho a la idea original, y tal vez con mayor razón, pues su principal carta de triunfo consiste en haber hecho durar ese régimen tan poco hecho para durar; en haber prolongado e incluso reimpulsado la ilusión revolucionaria al mismo tiempo que con ella forjaba una cadena de autoridad primitiva, pero no por ello menos obedecida. Trotski, en quien el hombre de letras pesaba más que el terrorista, casi seguramente hubiese naufragado. El discreto Bujarin hubiese dilapidado el patrimonio familiar en un retorno asaz moderado al capitalismo. Stalin hizo fructificar la herencia, añadiendo a esta su genio político propio, y atemperando al uno con la otra. El georgiano ganó la guerra, transformó la Unión Soviética en imperio y en superpotencia y dio a la idea comunista un resplandor sin precedentes. Su gobierno conoció entonces la respetabilidad que dan la victoria y la fuerza; su persona fue objeto de reverencia universal, y llegó a ser temido por doquier, incluso por quienes lo idolatraban. El Estado soviético se encontró en una posición más estable, no porque fuese menos arbitrario o menos despótico o porque hubiera cesado la represión de las masas; esta, por el contrario, se renovó; pero la tribuna del Kremlin presentaba a los mismos dirigentes en cada aniversario de Octubre, y la maquinaria burocrática adquirió un barniz moderno que no había tenido antes de la guerra un partido a la vez todopoderoso, y sin embargo diezmado sistemáticamente por un grupo mudable de fieles en torno de un jefe de grupo imprevisible. Así, todo contribuía a hacer creer que el día de la desaparición de Stalin la transmisión del poder soviético se efectuaría de manera menos dramática y menos conflictiva que después de la muerte de Lenin.
Su única obsesión fue conservar el poder y, para empezar, la vida, frustrando las conjuras que su desconfianza paranoica no dejaba de ofrecerle a su imaginación. En su vejez de potentado conservó las costumbres del conspirador y del aventurero, reforzadas por el hábito del poder absoluto. Vivía rodeado de guardias y soldados, no hablaba casi nunca en público, cambiaba de residencia y de itinerario, y hacía que otros probasen los platos que salían de su propia cocina. Ni siquiera su séquito más cercano y más antiguo, fuese político o familiar, estuvo libre de sus sospechas.El fiel entre los fieles, Mólotov, cuya mujer ya había sido arrestada, parecía ser la próxima víctima. El descubrimiento de la conjura de los médicos judíos, en enero de 1953, puso de manifiesto la vigencia intacta de los resortes del régimen, la ideología y el terror.
Referencia: El pasado de una ilusión (François Furet)

miércoles, 23 de julio de 2025

Patria

José de Espronceda escribe que “cuando los pueblos tienden la vista por la inmensa hoja del tiempo y leen en ella su origen, que la antigüedad ennoblece, sus primeros esfuerzos, la gloria y las hazañas de sus mayores, su orgullo se excita, su pensamiento se engríe, late satisfecho su corazón y tan generoso sentimiento los impele a grandes hechos y maravillosas empresas”, porque es entonces cuando “el espíritu de nacionalidad que crearon las tradiciones forma una necesidad absoluta de todas las necesidades particulares, y crea, en fin, la palabra mágica Patria”.

viernes, 6 de junio de 2025

La gente siente afecto por las personas que hablan desde el corazón

La gente se siente atraída por las personas que demuestran tener seguridad, que no necesitan fabricarse una buena imagen, tener razón todo el tiempo, ni acaparar la gloria. La mayor parte de la gente siente afecto por las personas que no necesitan alardear, que hablan desde el corazón y no desde el ego, escribe el psicólogo Richard Carlson. 

sábado, 17 de mayo de 2025

Francesc Castelló i Aleu

Francisco con su novia Mariona
La ciudad de Lérida fue testigo del aprisionamiento y ejecución de Francesc Castelló i Aleu. Castelló, que había nacido en Alicante en 1914, había llegado a Lérida para trabajar como químico en la empresa Cros. En el mes de julio de 1936 lo llamaron a filas. Pese a su condición de soldado republicano, el mismo día 20 de julio de 1936 fue detenido junto con siete compañeros más por las milicias que gobernaban la ciudad. Un mes más tarde, el 29 de septiembre, todos ellos fueron llevados ante el Tribunal Popular que funcionaba en la Paeria. Al principio fue acusado de fascista por haber encontrado en su casa libros para aprender italiano y alemán. Una vez aclarado que los necesitaba para su profesión, el fiscal lo condenó sólo por haber respondido afirmativamente cuando se le preguntó si era católico. La pena capital se ejecutó esa misma noche. De él se conocen bien las cartas que en las horas de capilla escribió a sus hermanas y a su tía, a su novia y a un cura residente en Cuba con el que compartía la pasión por la ciencia. La carta a Mariona, su novia, que ya había sufrido la muerte de dos hermanos, resume como ningún otro documento la mística que permitía a muchos de los perseguidos, sacerdotes y laicos, transformar el dolor en riqueza espiritual. La carta dice así: Querida Mariona: Nuestras vidas se han unido y Dios ha querido separarlas. A Él ofrezco con toda la intensidad posible el amor que te tengo, mi amor intenso, puro y sincero. Siento tu desgracia, no la mía. Debes estar orgullosa, dos hermanos y tu prometido. Pobre Mariona. Me pasa algo raro, no puedo sentir pena alguna por mi suerte. Una alegría interna, intensa, fuerte me invade del todo. Quisiera escribirte una carta triste de despedida, pero no puedo. Estoy completamente rodeado de ideas alegres como un presentimiento de la Gloria. Quisiera hablarte de lo mucho que te hubiera amado, de la ternura que te tenía reservada, de lo felices que habríamos sido. Pero para mí todo eso es secundario. Debo dar un gran paso. Hay algo que sí quiero decirte, cásate si puedes. Yo desde el cielo bendeciré tu unión y la de tus hijos. No quiero que llores, no quiero. Quiero que estés orgullosa de mí. Te amo. No me queda tiempo para nada más. 

sábado, 29 de octubre de 2022

Gozad los placeres y la belleza que el mundo revela

Hellen Keller recordaba una conversación con una amiga que acababa de regresar de un paseo por el bosque. Cuando le preguntó a su amiga qué había observado, esta respondió: “Nada en particular”. “Me pregunto cómo es posible,dice Helen, caminar durante una hora por el bosque y no ver nada notable. Yo, que no puedo ver, encuentro cientos de cosas. La delicada simetría de una hoja, la piel lisa de un abedul plateado, la corteza áspera de un pino. Yo, que soy ciega, puedo dar un consejo a los que ven; usad vuestros ojos como si mañana fueran a quedar ciegos. Oíd la música de las voces, la canción de un pájaro, las poderosas melodías de una orquesta como si mañana fuerais a quedaros sordos.Tocad cada objeto como si mañana fuerais a perder el tacto. Oled el perfume de las flores, saboread con deleite cada bocado, como si a partir de mañana ya no pudierais volver a saborear u oler. Aprovechad al máximo cada sentido. Gozad la gloria de todas las facetas y placeres y belleza que el mundo os revela”.

jueves, 10 de marzo de 2022

Su gloria es la propia vergüenza

Viendo lo que se ve y oyendo lo que se oye, son actuales aquellas palabras de San Pablo en la Carta a los Filipenses: su dios es el vientre, y su gloria la propia vergüenza, pues ponen el corazón en las cosas terrenas. 

domingo, 31 de octubre de 2021

Se puede respetar por lo que es en sí mismo


C. S. Lewis escribe que “había que obedecer a Dios sólo porque era Dios. Desde hacía mucho tiempo, a través de los dioses de Asgard y luego a través de la noción del Absoluto, Él me había enseñado cómo se puede respetar algo no por lo que puede hacer por nosotros, sino por lo que es en sí mismo. Por esto, aunque me daba miedo, no me sorprendía descubrir que hay que obedecer a Dios por lo que es en sí mismo. Si se pregunta por qué debemos obedecer a Dios, la respuesta es, como último recurso, “Yo Soy”. Conocer a Dios es saber que nuestra obediencia se debe dirigir a Él. En su naturaleza se revela su soberanía de jure. Por supuesto, como ya he dicho, el asunto es más complicado que eso. El ser primero y necesario, el creador, tiene soberanía de facto tanto como de jure. Tiene el poder, tanto como el reino y la gloria. Pero me hizo conocer la soberanía de jure antes que el poder, el derecho antes que el deber. Y se lo agradezco. Creo que es bueno, incluso ahora, decirnos a nosotros mismos de vez en cuando que Dios es tal que si (per impossibile) su poder desapareciera permaneciendo el resto de sus atributos, de tal forma que se privara para siempre del derecho supremo al deber supremo, aún le deberíamos el mismo tipo y grado de obediencia que ahora”.

sábado, 11 de septiembre de 2021

Lo que hay en la tierra digno de ser amado

Tolkien

Tolkien escribió en una carta a uno de sus hijos diciendo que  “desde la oscuridad de mi vida, tan frustrada, pongo delante de ti lo que hay en la tierra digno de ser amado, el Bendito Sacramento… En él hallarás el romance, la gloria, el honor, la fidelidad y el verdadero camino a todo lo que ames en la tierra, y más todavía, la muerte; mediante la divina paradoja, esa que pone fin a la vida y exige el abandono de todo y, sin embargo, mediante el gusto (o el pregusto) de aquello por lo que sólo puede mantenerse lo que se busca en las reacciones terrenas (amor, fidelidad, alegría) o captar la naturaleza de la realidad, de la eterna resistencia que desea el corazón de todos los hombres”.

jueves, 7 de mayo de 2020

Marie Curie



Pierre y Marie Curie
Cuenta Ève Curie de su madre Marie Curie “tantos rasgos inverosímiles que quisiera relatar su vida como se cuenta una leyenda. En una nación oprimida nace una mujer pobre y hermosa. Una poderosa vocación le hace abandonar su patria, Polonia, para estudiar en París, donde pasa años de soledad y de angustia. Encuentra un hombre genial como ella y se casa con él. Su felicidad es de una calidad excepcional. Con tenaz y árido esfuerzo descubren un cuerpo mágico; el radio. Su descubrimiento, no sólo da nacimiento a una nueva ciencia y a una nueva filosofía, sino que ofrece a los hombres el medio de combatir una enfermedad horrenda. En el instante mismo en que la gloria de los dos sabios se extiende por el mundo se abate sobre Marie el dolor. Su extraordinario compañero le es arrebatado, en un instante, por la muerte. Con la angustia en el corazón y enfermo el cuerpo, continúa, sola, la obra emprendida, y amplía brillantemente la ciencia creada por el matrimonio. El resto de su vida no es más que una perpetua generosidad. A los heridos de la guerra les ofrece su devoción y su salud. Más tarde dará sus consejos, su saber y su tiempo a los alumnos, a los futuros hombres de ciencia llegados de las cinco partes del mundo. Cumplida su misión, muere, agotada, habiendo rechazado la riqueza y soportado los honores con indiferencia”.


“La inmolación de un ser que sabía darlo todo y que no supo tomar ni recibir nada; el alma, en fin, a la que nada logró alterar en su pureza excepcional; ni el éxito más extraordinario, ni la adversidad. Porque Marie Curie tenía esta alma y, sin sacrificio alguno, apartó de sí misma las ventajas que los auténticos genios pueden obtener de una fama inmensa.”


“En su último día, sigue contando Ève Curie, era todavía dulce, obstinada, tímida, curiosa de todos las rolan, como en los tiempos de sus oscuros comienzos. Con una muerte semejante no podía infringírsele sin sacrilegio, el duelo pomposo que los gobiernos ofrecen a los grandes personajes. Marie tuvo en un cementerio silvestre, entre las flores del estío, un entierro silencioso y sencillo, como si la vida que terminaba semejara a tantas otras. Hubiera querido tener los dones de un escritor para mostrar la eterna estudiante de la que Einstein dijo: La señora Curie es, de todos los seres célebres, el único que la gloria no ha corrompido”.

jueves, 14 de marzo de 2019

No así vosotros


Juan II (533-535) se llamaba en realidad Mercurio y es el primer papa que cambió su nombre tras la elección, probablemente porque el suyo era típicamente pagano. Este Papa recomendaba seguir la recomendación de Jesús a sus discípulos: “No así vosotros”, es decir, no utilicéis el poder y la gloria como la utiliza el mundo, permanente tentación de cuantos ostentan el poder en la Iglesia.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Profecías

 La Natividad con los Profetas Isaías y Ezequiel
Blaise Pascal decía que la mayor de las pruebas de Jesucristo son las profecías. Es también aquello que Dios ha dado con mayor claridad; porque lo que ha hecho que se cumplieran es un milagro que se extiende desde el nacimiento de la Iglesia hasta el fin. De este modo Dios ha suscitado profetas durante mil seiscientos años; y durante cuatrocientos años más dispersó todas estas profecías con todos los judíos que las llevaban, por todos los rincones del mundo. Ésta fue la preparación para el nacimiento de Jesucristo, cuyo Evangelio tenía que creerse en todo el mundo, para lo cual era necesario, no sólo que hubiera profecías para que se creyera, sino que además estas profecías estuviesen extendidas por todo el mundo, para que todo el mundo abrazara la fe. 

Pero no bastaba con que las profecías existiesen, continua Pascal, era también preciso que estuvieran extendidas por todos los lugares y que se conservaran en todos los tiempos. Y con el fin de que no se tomara esa concordancia por un fruto del azar, tenía que haber predicciones.

Al Mesías le reportaba mucha más gloria que los judíos fueran los espectadores, e incluso los instrumentos de su gloria, además de que Dios les haya preservado. Aunque un solo hombre hubiese hecho un libro de predicciones de Jesucristo, señalando el tiempo y el modo de su venida, y que Jesucristo hubiese hecho verdad tales profecías, el testimonio tendría una fuerza infinita. Pero hay mucho más. Durante cuatro mil años, ha sido una multitud de hombres que, constantemente y sin variación, uno tras otro, anunciaban el mismo acontecimiento.

domingo, 24 de junio de 2018

El yacimiento de Cristo según Mantegna.


El yacimiento de Cristo es un tema poco frecuente; quizá porque es considerado un momento de íntima transición entre el sacrificio y la gloria. Pero posiblemente es el momento más humano de Cristo. No hay otro en el que esté tan desprotegido, más allá de la heroicidad de la Pasión y lejos todavía del instante dorado de la Resurrección. Incluso para el teólogo más avezado resulta difícil saber dónde reside la divinidad de este organismo inerte. El creyente puede aceptar la realidad de un Dios autosacrificado que luego revive. Pero el auténtico misterio está en el tramo intermedio. Ahí reside la más honda grandeza de la historia. Hay un momento crucial en el que Cristo ha abandonado su naturaleza divina y aún no la ha vuelto a recuperar. Es un cadáver en la fría mesa de disección, parecido a todos los demás cadáveres que yacen sobre la superficie rígida que ha tendido la muerte. Es sólo un hombre, y acaso sea éste el instante en el que se pronuncia Ecce homo. Creo que Mantegna, dice Rafael Argullol, es el primero en adivinar la condición única, mágica, de este instante de la Pasión. Dios está ausente de esta escena en la que las santas mujeres lloran su impotencia y su dolor. Pero, como contrapartida, la presencia del Cristo humano lo llena todo, un pobre cadáver que se apodera del universo. Mantegna intuye genialmente que tan sólo la profundidad espacial puede aproximarle a un misterio que concierne a la eternidad y, por tanto, al tiempo.
 Autorretrato de Andrea Mantegna 

El Cristo yacente ocupa un lugar singular en la pintura religiosa de Mantegna, el cual, al parecer, nunca quiso desprenderse de esta obra. El sufrimiento de las santas mujeres que lloran sobre el cadáver es la continuación atemperada del violento dolor expresado por ese mismo grupo femenino de la Crucifixión. Pocas pinturas renacentistas acogen un desespero semejante, reflexiona  Argullol,  con especial énfasis en la actitud vencida de la Virgen María. Entre el Cristo colgado en la cruz de la Crucifixión y el Cristo yacente apenas hay un territorio para la santidad. Sí lo hay, en cambio, para el inconformismo y la rebeldía. El punto de vista adoptado por Mantegna es completamente invasor y casi sacrílego, sigue contando Argullol, Cristo ha sido reducido a su naturaleza humana. Mantegna parece insistir, además, en el hecho de que es precisamente esta reducción la que otorga una especial grandeza a su personaje. El hombre que yace ante los ojos del espectador ha sido enfocado desde el ángulo más terrestre. El primer plano, los pies desnudos y horadados y, a partir de ellos, una abrupta perspectiva hacia el torso y la cabeza. Si el espectador se niega a jugar al juego de la perspectiva le aparecerá un hombre aplastado, deforme, hinchado, alejado por completo de la gracia de Dios. Aun aceptando el juego, es un cuerpo de difícil belleza, representado desde el ángulo menos favorecedor, en abierto contraste con la tradición estilizada occidental que culminará Velázquez. Fijémonos en la cara, tan extraña a la terrible contorsión del Cristo de Grünewald como al rigor mortis del de Holbein. Mantegna nos regala a un hombre que duerme, pero no plácidamente sino tenso y descontento. No hay muestras de la serenidad que debería haber en la cara del Redentor, una vez culminado su sacrificio. De nuevo, la suya es una hermosura enormemente difícil. Como la que se ve en las salas de disección.

viernes, 21 de julio de 2017

Tenía que ser y no fui.

 Tolstói narra en El Padre Sergio: “La calle estaba oscura, y aún no había andado más de dos casas, cuando Páshenka lo perdió de vista y sólo pudo comprobar que Kasatski proseguía su camino al oír que el perro del arcipreste lo saludaba con sus ladridos. “Ahora veo claro el significado de mi sueño. Páshenka es precisamente lo que yo tenía que ser y no fui. Yo vivía para los hombres con el pretexto de vivir para Dios. Ella vive para Dios imaginándose que vive para los hombres. Una buena palabra, un vaso de agua dado sin pensar en la recompensa, tiene más valor que todo cuanto he hecho yo para favorecer a la gente. Sin embargo, ¿no había un deseo sincero de servir a Dios?”, se preguntaba, y la respuesta fue la siguiente: “Sí, pero todo eso era impuro, se hallaba invadido por la enmarañada maleza de la fama mundana. No, no existe Dios para quien vive como vivía yo, pensando en alcanzar la gloria entre los hombres”. 

lunes, 3 de julio de 2017

El espectáculo se transformó en nuestro modo de vida y nuestra visión del mundo.

Guy Debord
Guy Debord vislumbró en tono profético en el año 1967, cuando vaticinó que el arte de la conversación había muerto y que pronto fenecerían todos sus practicantes, porque el espectáculo era “lo opuesto al diálogo”. Digno representante de aquella enérgica generación contracultural que un año más tarde desataría el episodio conocido como Mayo Francés, ese autor denunciaba la primacía del espectáculo como “el sol que jamás se pone en el imperio de la pasividad moderna”. 

La sociedad del espectáculo de Guy Debord 
Más que un conjunto de imágenes, el espectáculo se transformó en nuestro modo de vida y nuestra visión del mundo, en la forma en que nos relacionamos unos con otros e incluso la manera como se organiza el universo. Todo está impregnado por el espectáculo, sin dejar prácticamente nada afuera. Los contornos de esa gelatinosa definición superan lo que se muestra en los medios masivos, porque el espectáculo “recubre toda la superficie del mundo y se baña indefinidamente en su propia gloria”. Por eso, en vez de limitarse al aluvión de imágenes que se exhiben en las pantallas y que trituran las viejas potencias de las palabras, sean escritas o conversadas, el espectáculo es la transformación del mundo en esas imágenes. Y más aún, “es capital en un grado tal de acumulación que se transforma en imagen”.

domingo, 5 de marzo de 2017

El vende humo.

Y dice San Ignacio que el demonio para reclutar jugadores, les promete a aquellos que jueguen con él riqueza, honores, gloria, poder. Serán famosos. Todos los endiosarán. Por otro lado,San Ignacio nos presenta la jugada de Jesús. No como algo fantástico. Jesús no nos presenta una vida de estrellas, de famosos; por el contrario, nos dice que jugar con Él es una invitación a la humildad, al amor, al servicio a los demás, comenta el Papa Francisco. Jesús no nos miente. Nos toma en serio. 

Te hace creer que tu valor depende de cuánto tienes. 
En la Biblia, al demonio se lo llama el padre de la mentira. Aquel que prometía, o mejor dicho, te hacía creer que haciendo determinadas cosas serías feliz. Y después te dabas cuenta de que no eras para nada feliz. Que estuviste atrás de algo que lejos de darte la felicidad, te hizo sentir más vacío, más triste. Amigos: el diablo es un “vende humo”, dice el Papa. Te promete, te promete, pero no te da nada, nunca va a cumplir nada de lo que dice. Es un mal pagador. Te hace desear cosas que no dependen de él; que, las consigas o no, te hace depositar la esperanza en algo que nunca te hará feliz. Esa es su jugada, esa es su estrategia. Hablar mucho, ofrecer mucho y no hacer nada. Es un gran “vende humo” porque todo lo que nos propone es fruto de la división, del compararnos con los demás, de pisarle la cabeza a los otros para conseguir nuestras cosas. Es un “vende humo” porque, para alcanzar todo esto, el único camino es dejar de lado a tus amigos, no hacerle el aguante a nadie. Porque todo se basa en la apariencia. Te hace creer que tu valor depende de cuánto tienes.