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martes, 13 de enero de 2026

El estadio es un gigantesco estudio de televisión

La UEFA Champions League es una competición de clubes de fútbol que se disputa anualmente desde 1955 (anteriormente conocida como Copa de Europa). La idea original fue propuesta por el exjugador de fútbol y periodista francés de la revista L’Équipe, Gabriel Hanot, quien sugirió la creación de un torneo europeo de clubes después de la exitosa realización en Suiza de la Copa Mundial de la FIFA 1954. La primera edición se llevó a cabo en la temporada 1955-1956, participaron 16 equipos, algunos por invitación, y fue ganada por el Real Madrid del astro argentino, Alfredo Di Stéfano, por 4 a 3 al Stade de Reims de Francia. 
Para Eduardo Galeano “la historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría de jugar porque sí. En este mundo del fin de siglo, el fútbol profesional condena lo que es inútil, y es inútil lo que no es rentable”. Y vaya que es un negocio rentable la Liga de Campeones de Europa. De acuerdo al diario digital español El Confidencial, se estima que en la temporada 2023-2024 la UEFA desembolsó 309,8 millones de euros en la organización del torneo, sin embargo, ganó más de 3.211 millones de euros. De ellos, sólo se quedó con 202,7 millones de euros, que destinó a cubrir los costes administrativos de de su gestión, a financiar a otras competiciones continentales (la Champions League femenina, la Europa League, la Conference League y la Supercopa de Europa), y a cofinanciar programas de desarrollo de fútbol y planes educativos ligados al deporte rey. La otra parte del dinero recaudado, 3.212 millones de euros, se repartió entre los clubes participantes.
En el año 2024 se estima que la UEFA se embolsó 3.700 millones de euros por la Champions League.¿De dónde proviene todo ese dinero? Como bien plantea Eduardo Galeano en su libro: “hoy por hoy, el estadio es un gigantesco estudio de televisión. Se juega para la tele, que te ofrece el partido en casa. Y la tele manda”. Si tenemos en cuenta que más de 300 millones de personas en el mundo presenciaron la final de la temporada pasada entre el Manchester City de Inglaterra y el Inter de Milán de Italia, no es de extrañarse que los derechos audiovisuales son uno de los pilares económicos fundamentales para el negocio de la Champions League. Para este ciclo se espera que aporten 3.120 millones de euros a la cuenta bancaria de la UEFA. Sólo la cadena estadounidense CBS pagó 1.500 millones de dólares por los derechos audiovisuales entre 2024 y 2030. Si a eso le sumamos los 541 millones de euros por patrocinios, los 34 millones de euros por la venta de entradas y los 31 millones de euros por la venta de zonas vip en los estadios, entre otros, nos damos cuenta que la Liga de Campeones de Europa es un negocio muy rentable para la UEFA.
En palabras del propio Eduardo Galeano, el fútbol es “el único deporte en el que el ritmo de la acción no está marcado por el cronómetro sino por los caprichos de la inspiración”. Es de ella que nace la belleza estética del fútbol, que se manifiesta en cada jugada, en cada gambeta y en cada gol. Es un espectáculo que deleita los sentidos y alimenta el alma. Además, debido a esa misma inspiración que nace de sus intérpretes en el campo de juego, como bien lo manifiesta el escritor uruguayo “el fútbol es una ventana abierta a la utopía”.

viernes, 14 de noviembre de 2025

Los niños pequeños no deberían ver la pantalla


La Clínica Mayo en Estados Unidos recomienda que los niños pequeños no vean la pantalla, como medida preventiva del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Para Catherine L’Ecuyer, “al sobreestimular al niño, alteramos su umbral de sensibilidad y necesita cada vez más ruidos y estímulos estrambóticos para poder llegar a sentir la realidad. El niño deja de captar los sonidos menos ruidosos, como su madre cuando le llama para cenar o un pajarito que gorjea en la ventana. Ese mecanismo es problemático, pues en las aulas no existe un espectáculo continuo, sino unos maestros que hablan; y los niños están como inadaptados a la realidad cotidiana, tanto en el aula como en su casa. Vuelven a su casa y son incapaces de tener una conversación con sus padres en la cena, debido a esa adicción a la velocidad y al ruido continuo. El picoteo adictivo nos convierte en presas irreflexivas y en enamorados de la irrelevancia”.


jueves, 1 de mayo de 2025

Rastrear la excelencia humana a través de unos modelos del pasado que puedan suscitar la emulación

La preocupación de Plutarco es rastrear la excelencia humana a través de unos modelos del pasado que puedan suscitar la emulación, porque como defiende en la Vida de Pericles, “la virtud con sus acciones pone en seguida en disposición de admirar sus obras y al mismo tiempo emular a quienes las han realizado”. El deseo de emulación como estímulo fundamental en el proceso de formación del individuo ¿Hubiera sido Alejandro lo que fue si nunca hubiera tenido noticias de los héroes de Homero? ¿Hubiera sido Julio Cesar lo que fue sin haber tenido noticias de las hazañas de Alejandro? ¿Hubiera existido Napoleón tal y como lo conocemos sin haberse inspirado en la Vida de Julio Cesar?. Plutarco deja en evidencia su convicción de que la naturaleza humana es variada así como variable es el contenido de la virtud, de modo que forzosamente es su labor debe desplegar una amplia casuística tanto de experiencias como el modo de resolverlas para mayor pedagogía de la virtud.
Plutarco censura a aquellos hombres que emplean la curiosidad, innata en todo individuo, en cosas que no deberían merecer su atención porque empobrecen el espíritu en lugar de fortalecerlo. “Hay que perseguir siempre lo mejor, aplicando la inteligencia a espectáculos que la inviten a dirigirse hacia el bien que le es propio”.


miércoles, 4 de octubre de 2023

Un hombre que se afilia a un partido somete su pensamiento a la autoridad del partido

Stanley G. Payne decía que, “la situación política en España es desastrosa”; José T. Raga: “cualquier relato de la España actual, hecho a alguien ajeno a nuestra tierra, seguramente provocará el mayor de los asombros”; Alfonso Ussía: “hoy España es una nación gobernada por sinvergüenzas y traidores, y con una oposición que no sirve”; “la desvergüenza política y la gandulería mental generalizadas se han hecho crónicas”, dice J. van Halen. Etc. “Es lo normal, escribe Dalmacio Negro, cuando los partidos políticos no subordinan o, por lo menos, combinan sus intereses con el bien común. Entonces, la política interior se convierte en un espectáculo que puede ser hasta cómico. Como en la España convertida a la fe socialista durante la transición a la Monarquía y la democracia sexual”. J. García Isaac dice que “han convertido España en un mercado persa”, Agapito Maestre, que “la política española está muerta, porque al político español no le interesa nada que no sea él mismo” y España es para los políticos “una dehesa convertida en corral”, Juan Abreu, que la “situación es psiquiátrica”.
Decía Simone Weil: “Un hombre que se afilia a un partido seguramente ha percibido, en la acción y la propaganda de ese partido, cosas que le han parecido justas y buenas. Pero jamás ha estudiado la posición del partido respecto a todos los problemas de la vida pública. Al entrar en el partido, acepta posiciones que ignora. De esa manera somete su pensamiento a la autoridad del partido”.

jueves, 22 de junio de 2023

Se buscan titulares; no interesan los argumentos

Xavier Reyes Matheus, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, escribe que cuando los idearios o programas de gobierno tienen que caber en un tuit, resulta muy difícil, si no imposible, construir un discurso inteligente e inteligible, fundado en argumentos, razonamientos, datos y propuestas. La costumbre de pensar la política como una simple guerra de eslóganes se ha dejado ver meridianamente en las protestas del 15-M, cuya construcción doctrinaria pertenece al género del microrrelato: como pasó con el Mayo francés, el parto mental de sus líderes ha consistido básicamente en una ingeniosa colección de greguerías, capaces de infundir esperanza durante un par de segundos al hipotecado que cae en la cuenta de que “bajo los adoquines está la playa”, o de servir de mantra a la rabia coral que se descuelga con aquello de “mucho chorizo para tan poco pan”. Sin necesidad de otro remedio, ha sido esta falta de contenidos lo que ha deslegitimado la política, más allá de las frases efectistas, queda claro que no hay banderas que seguir. Hace tiempo que los candidatos y dirigentes incorporan sin complejo estas formas, porque el noticiero de la televisión o la radio no les conceden más que un corte de treinta segundos; o porque los redactores de la prensa escrita no están dispuestos para leer o escuchar con atención un discurso entero, del que extraer las frases más relevantes y explicar a los lectores el sentido de la intervención o del debate.

Se buscan titulares; no interesan los argumentos. El análisis y la valoración de los asuntos públicos quedan de cuenta de unos medios de comunicación con trabajadores cada vez peor pagados y menos preparados, movidos por la necesidad de llenar el espacio y de vender la noticia a cualquier precio. Si se tiene además en cuenta que la política democrática es por esencia confrontacional, de modo que cuanto produce encuentra ya los ánimos inclinados al favor y a la animadversión, hay que admitir el valor de espectáculo que abona el trabajo de los corresponsales asignados al ring, siempre encantados de azuzar la pendencia para animar el ambiente.

lunes, 20 de marzo de 2023

Puccini buscaba una idea de espectáculo

Adorno gustaba de desacreditar a Puccini con un veredicto lapidario, música ligera. No era un cumplido. Pero, con el tiempo, se ha hecho plausible considerarlo como tal. Uno de los pasos más significativos del teatro pucciniano fue precisamente volver a poner en movimiento las fronteras entre música culta y música ligera. Con un detalle importante, la música ligera, en su tiempo, todavía no existía. Cuando Adorno habla de música ligera no piensa simplemente en un determinado repertorio popular, piensa en un cierto sistema de deleite, en un público en particular, en un sistema de mercado muy preciso. Todo esto empezaba a existir cuando Puccini terminó de escribir su música. En cierto modo, por tanto, empujó la música culta hacia la intuición de un mundo musical alternativo que todavía tenía que acontecer. Intuyó los contornos de una nueva modalidad de la experiencia musical que luego encarnó la música ligera…….Las expectativas que intuían las obras puccinianas encontrarían respuesta en la cristalización de la música ligera como un sistema musical alternativo fuerte, autónomo, rico y vital. En ese sistema, se quiera o no, la modernidad se reconoce, escribe el filósofo Alessandro Baricco.

En Puccini el problema no es ya el de reconocer la línea de demarcación del arte, y ni siquiera el de salvaguardar los privilegios de la música culta. Puccini está más allá. El problema, para él, era el de acuñar una idea nueva de espectáculo. Ésta es la esencia verdadera de su trabajo, buscaba una idea de espectáculo que pudiera tolerar el impacto con la modernidad. Todo su trabajo hay que juzgarlo en relación con esta ambición, con esta acrobacia.

miércoles, 23 de marzo de 2022

El hombre adora al líder, en la mujer la relación llega a ser erótica

Barbara Cartland

Cuenta Francesco Alberoni, catedrático de Sociología y que fue presidente de la RAI, la televisión nacional italiana, que las mujeres no tienen mayor interés en mirar la fotografía de un hombre desnudo. Por lo general, esto no las excita sexualmente. A un reportero de la televisión que le preguntaba qué tipo de imagen del hombre consideraba ella más excitante, Barbara Cartland le respondía “completamente vestido, y de ser posible con uniforme”.


Las mujeres llegan a identificarse con los personajes del espectáculo como si fuesen sus conocidos, sus vecinos. Sienten por ellos amor, deseos, antipatías reales. Cuando las adolescentes comienzan a interesarse por la música y hace eclosión en ellas el fanatismo por un cantante, se trata de un amor verdadero, de una pasión verdadera. Este fenómeno existía también en el pasado, con el melodrama y el teatro. Pasó a ser un fenómeno de masas con Rodolfo Valentino y se repitió en nuestra época a raíz del éxito de cantantes como Elvis Presley, cuenta Alberoni. Millares de adolescentes gritaban, lloraban, se desmayaban, pedían besarlo, querían tocarlo, ser tocadas, querían ser poseídas por él. La situación de entusiasmo colectivo, orgiástico, sonoro, no debe ocultar el hecho de que cada una de estas adolescentes deseaba al cantante para sí y que si hubiese podido, habría ido a la cama con él, habría hecho cualquier cosa por él. Pero existe una actitud similar incluso fuera del espectáculo, fuera de la excitación colectiva. Las “fans” del astro siguen amando y deseando a su ídolo durante años. No existe nada parecido en el mundo masculino. El muchacho puede adorar a una cantante, hasta sentirse excitado por ella y desearla. Pero es muy difícil que enloquezca hasta despreciar a todas las demás mujeres. Lo mismo ocurre con respecto a los personajes que poseen el poder, en particular con los líderes carismáticos. El hombre adora al líder, pero su amor carece por completo de erotismo. En la mujer, la relación con el líder llega, con facilidad, a ser erótica. En todos los movimientos colectivos, antiguos y modernos, alrededor del líder ha habido siempre una corte de mujeres sexualmente disponibles. Las italianas deseaban a Mussolini, las alemanas a Hitler, las rusas a Stalin y las americanas a Roosevelt o a John Fitzgerald Kennedy.

jueves, 22 de octubre de 2020

Todo quiere ser espectáculo

Ahora todo quiere ser espectáculo, la arquitectura quiere ser espectáculo, la caridad quiere ser espectáculo, la intimidad quiere ser espectáculo, y una parte inquietante de ese espectáculo es la caravana de las desgracias planetarias. Nuestro tiempo es paradójico y apasionante, y de él podemos decir lo que Oscar Wilde decía de ciertos doctores: “lo saben todo pero es lo único que saben”. El periodismo, dice Ospina, no nos ha vuelto informados sino noveleros; la propia dinámica de su labor ha hecho que las cosas sólo nos interesen por su novedad. Si no ocurrieron ayer sino anteayer ya no tienen la misma importancia.


viernes, 25 de octubre de 2019

El coaching político no es sino formación teatral


Se buscan titulares; no interesan los argumentos. El análisis y la valoración de los asuntos públicos quedan de cuenta de unos medios de comunicación con trabajadores cada vez peor pagados y menos preparados, movidos por la necesidad de llenar el espacio y de vender la noticia a cualquier precio. Si se tiene además en cuenta que la política democrática es por esencia confrontacional, de modo que cuanto produce encuentra ya los ánimos inclinados al favor y a la animadversión, hay que admitir el valor de espectáculo que abona el trabajo de los corresponsales asignados al ring, siempre encantados de azuzar la pendencia para animar el ambiente. A estas condiciones mediáticas deben sumarse otras, dice el profesor Reyes Matheus, imprescindibles en los líderes actuales, han de ser telegénicos; contar con un físico atractivo; tener, si son hombres, una mujer que no desmerezca en la comparación con Carla Bruni y con la reina Rania. El color de la corbata es lo que decide muchas veces un debate, independientemente de lo que se diga en él o de los conocimientos que se exhiban en la materia. El coaching político no es sino formación teatral. El asesor tendrá mucho interés por ver al candidato y muy poco por escucharlo.


Y añade Reyes Matheus que si son estos los valores a los que se les da precedencia, frente a otros como la preparación académica y la experiencia profesional, no podemos quejarnos de que los mejores no se dediquen a la política y cedan el terreno a oportunistas, mediocres y mentirosos, capaces de captar el favor de la mayoría con una adecuada combinación de populismo, cara dura y asesores de imagen.


miércoles, 23 de octubre de 2019

Franco sentía autentica antipatía hacia la masonería

Cuenta el profesor Bruquetas de Castro que el general Francisco Franco sentía autentica antipatía hacia la masonería y esto era consecuencia lógica de lo que aprendió en los libros que resaltaban el espectáculo de la masonería influyendo en carreras militares y en la ruina del imperio español. Pero la masonería siempre le siguió como una sombra. Su hermano Ramón fue masón. Su padre admiraba a los masones. Uno de los más importantes jefes sindicales fraguados en la Cruzada, Salvador Merino, resultó ser masón. Su fotógrafo particular, Campúa, había sido masón, y tanto doña Carmen como su hija siempre desconfiaron de que hubiera dejado de serlo.

martes, 11 de junio de 2019

Las elecciones y los referéndums tratan de lo que sentimos


 El rey Juan Carlos, Felipe González y Margaret Thatcher 
Margaret Thatcher dijo que “no existe tal cosa como la sociedad. Existe un tapiz vivo de hombres y mujeres, y la calidad de nuestra vida depende de lo mucho que cada uno esté preparado para responsabilizarse de sí mismo”.

Las elecciones y los referéndums no tratan de lo que pensamos. Tratan de lo que sentimos. Y cuando la cosa va de sentimientos, Einstein no  es mejor que cualquier hijo de vecino. La democracia da por sentado que los sentimientos humanos reflejan un “libre albedrío” misterioso y profundo, que este “libre albedrío” es el origen último de la autoridad, y que mientras que algunas personas son más inteligentes que otras, todos los humanos son igualmente libres. Como Einstein, una sirvienta analfabeta también tiene libre albedrío, de modo que el día de las elecciones sus sentimientos (representados por su voto) cuentan tanto como los de cualquier otra persona.

Professor Yuval Noah Harari
Dice Yuval Noah Harari que esta confianza en el corazón puede ser el talón de Aquiles de la democracia liberal. Porque una vez que alguien (ya sea en Pekín o en San Francisco) disponga de la capacidad tecnológica de acceder al corazón humano y manipularlo, la política democrática se transformará en un espectáculo de títeres emocional.

viernes, 20 de julio de 2018

La comunicación masiva, intentaron, no sin éxito, aniquilar toda posibilidad de soledad y reflexión.

Contra el fondo oscuro de esta civilización contemporánea de bienestar, incluso las artes tienden a fusionarse, a perder su identidad. La comunicación masiva, la radio y en especial la televisión, intentaron, no sin éxito, aniquilar toda posibilidad de soledad y reflexión. El tiempo transcurre con más rapidez, los trabajos de hace pocos años parecen anticuados, y la necesidad del artista de ser escuchado se convierte, tarde o temprano, en una necesidad de lo diario, de lo inmediato. El nuevo arte de nuestra época es el espectáculo, una exhibición no necesariamente teatral. 

jueves, 7 de junio de 2018

Wagner.

Wagner.
Wagner cambió la música romántica de su tiempo de tal manera que, como él dijo, creó la música del futuro, rompió todos los esquemas y con él empezó el fin de las melodías. A Wagner ya no se le puede encasillar en ninguna corriente o escuela, aunque desde luego fuese un nacionalista alemán total. Sus óperas, como las de Weber, están llenas de leyendas alemanas tanto mitológicas (de dioses, seres sobrenaturales, etc.) como de otro tipo. Por allí salen personajes alemanes de la Edad Media como los maestros cantores, o de la mitología alemana como el dios Wotan. Todo en Wagner es alemán. Sus increíbles óperas son el “espectáculo total”, dice Fernando Argenta.

A Wagner no le daba miedo saltarse las reglas musicales establecidas. Si la acción que se estaba representando en el escenario lo requería, se inventaba algo musical nuevo. Además, estaba su teoría de la melodía infinita, melodía que se mantiene por debajo con intensidad mediante la orquesta mientras los cantantes cantan en forma de parrafadas o declamaciones. A todo esto hay que añadir su encadenamiento y superposición de melodías y estructuras armónicas, el constante empleo de acordes, que normalmente tendrían que resolver pero que él no resuelve y los deja ahí, como suspendidos. Por tanto, no define la tonalidad, ni DO ni RE ni nada, y parecía que aquello no tenía fin y daba como resultado el no saber ya en qué tonalidad o en qué pasaje o en dónde infiernos se estaba.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Sentimientos patrióticos.

En la época de la construcción nacional de Polonia, se solía inculcar a los niños que respondieran así a las siguientes preguntas sobre la identidad: ¿Quién eres? Un pequeño polaco. ¿Cuál es tu símbolo? El águila blanca. Las respuestas de hoy día, sugiere Monika Kostera, una eminente socióloga de la cultura contemporánea, se formularían de manera bastante diferente: ¿Quién eres? Un hombre bien parecido en los cuarenta con sentido del humor. ¿Cuál es tu símbolo? Géminis.

Monika Kostera y Zygmunt Bauman
Una vez cedidas la mayoría de las tareas que exigen capital y mano de obra intensivos a los mercados globales, los estados tienen mucha menos necesidad de suministro de fervor patriótico. Incluso se han cedido los sentimientos patrióticos, el bien más celosamente guardado de los modernos Estados-nación, a las fuerzas del mercado para que los redistribuyan, engrosando así los beneficios de los promotores deportivos, del mundo del espectáculo, de los festejos de aniversarios y de los bienes industriales de interés, dice Zygmunt Baumane, Premio Principe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

En esencia, el terrorismo es un espectáculo.


¿Qué pasa con el terrorismo? A esta pregunta Yuval Noah Harari, profesor en la Universidad Hebrea de Jerusalén, contesta que  aunque los gobiernos centrales y los estados poderosos han aprendido a moderarse, los terroristas podrían no mostrar tales escrúpulos a la hora de usar armas nuevas y destructivas. Esta es ciertamente una posibilidad preocupante. Sin embargo, el terrorismo es una estrategia de debilidad que adoptan aquellos que carecen de acceso al poder real. Al menos en el pasado, el terrorismo operó propagando el miedo en lugar de causar daños materiales importantes. Por lo general, los terroristas no tienen la fuerza necesaria para derrotar a un ejército, ocupar un país o destruir ciudades enteras. Mientras que en 2010 la obesidad y las enfermedades asociadas a ella mataron a cerca de tres millones de personas, los terroristas mataron a un total de 7.697 personas en todo el planeta, la mayoría de ellos en países en vías de desarrollo. Para el norteamericano o el europeo medio, la Coca-Cola supone una amenaza mucho más letal que al-Qaeda. 

Barcelona.
¿Cómo es posible, pues, que los terroristas consigan copar los titulares y cambiar la situación política en todo el mundo? Porque provocan, dice Yuval Noah Harari, que sus enemigos reaccionen de manera desproporcionada. En esencia, el terrorismo es un espectáculo. Los terroristas organizan un espectáculo de violencia pavoroso, que capta nuestra imaginación. En consecuencia, los estados suelen sentirse obligados a reaccionar frente al teatro del terrorismo con un espectáculo de seguridad y orquestan exhibiciones de fuerza formidables, como la persecución de poblaciones enteras o la invasión de países extranjeros. Los terroristas son como una mosca que intenta destruir una cacharrería. La mosca es tan débil que no puede mover siquiera una taza. De modo que encuentra un toro, se introduce en su oreja y empieza a zumbar. El toro enloquece de miedo e ira, y destruye la cacharrería. Esto es lo que ha ocurrido en Oriente Medio en la última década. Los fundamentalistas islámicos nunca habrían podido derrocar por sí solos a Sadam Husein. En lugar de ello, encolerizaron a Estados Unidos con los ataques del 11 de septiembre, y Estados Unidos destruyó por ellos la cacharrería de Oriente Medio.

lunes, 3 de julio de 2017

El espectáculo se transformó en nuestro modo de vida y nuestra visión del mundo.

Guy Debord
Guy Debord vislumbró en tono profético en el año 1967, cuando vaticinó que el arte de la conversación había muerto y que pronto fenecerían todos sus practicantes, porque el espectáculo era “lo opuesto al diálogo”. Digno representante de aquella enérgica generación contracultural que un año más tarde desataría el episodio conocido como Mayo Francés, ese autor denunciaba la primacía del espectáculo como “el sol que jamás se pone en el imperio de la pasividad moderna”. 

La sociedad del espectáculo de Guy Debord 
Más que un conjunto de imágenes, el espectáculo se transformó en nuestro modo de vida y nuestra visión del mundo, en la forma en que nos relacionamos unos con otros e incluso la manera como se organiza el universo. Todo está impregnado por el espectáculo, sin dejar prácticamente nada afuera. Los contornos de esa gelatinosa definición superan lo que se muestra en los medios masivos, porque el espectáculo “recubre toda la superficie del mundo y se baña indefinidamente en su propia gloria”. Por eso, en vez de limitarse al aluvión de imágenes que se exhiben en las pantallas y que trituran las viejas potencias de las palabras, sean escritas o conversadas, el espectáculo es la transformación del mundo en esas imágenes. Y más aún, “es capital en un grado tal de acumulación que se transforma en imagen”.