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miércoles, 22 de julio de 2026

Cuando hay prosperidad se crea también la esperanza

Sergio Vila-Sanjuán escribe en Una heredera de Barcelona: “No puede usted hacer un juicio global de una persona a partir de sus convicciones políticas, porque los hombres somos mucho más que nuestra ideología. —Eso es cierto. Los hombres somos el producto de nuestra biografía. Pero es que nuestras convicciones también nacen de ella.”
“No se mejora nada boicoteando sistemas de trabajo, repliqué, poniendo bombas y haciendo huelgas. Al contrario, así se destruye la prosperidad general de la que el obrero es el primero en beneficiarse. Critican ustedes mucho, y con razón, los desequilibrios de Barcelona, pero cuando hay prosperidad se crea también la esperanza de que los menos favorecidos puedan mejorar su situación, mientras que donde sólo hay miseria nadie puede escapar de ella.”

martes, 15 de abril de 2025

Alucinaciones

No vemos con los ojos, sino con el cerebro; de ahí que muchas veces veamos cosas que no están delante de nosotros, cosas que a veces llamamos apariciones, fantasmas o visiones, conceptos, todos ellos, que obedecen al término genérico de alucinaciones. Pero las alucinaciones no son sólo visuales. Como explica Oliver Sacks en su libro Alucinaciones, las alucinaciones también pueden ser olfativas o auditivas. Cuántas veces hemos oído que alguien nos llamaba y al volvernos no había nadie; o hemos experimentado un olor cuya presencia es físicamente imposible; o hemos creído que alguien nos seguía; o hemos visto algo que la razón nos dice que no pertenece a nuestro mundo.
Las alucinaciones no son fenómenos negativos sino positivos, y constituyen, de hecho, una de las mejores ventanas que poseemos para asomarnos a la complejidad de los circuitos cerebrales y a la forma en que éstos nos muestran la realidad o, a veces, crean la suya propia.

domingo, 22 de marzo de 2020

El infierno, un lugar de gran abandono y soledad


Lo que más caracteriza al infierno es un abandono, una soledad que no se pueden imaginar. Solemos pensar, y es cierto, que en el infierno están aquellas personas que han muerto en pecado mortal, dice Leo  Trese, pero sería más exacto decir que están quienes han rechazado el amor de Dios, pues el pecado mortal es precisamente eso. Irremediablemente apartados de Dios por tal rechazo, los pecadores no podrán gozar jamás de la presencia de Dios. 


Ahora bien, apartarse de Él es también separarse de todas las almas creadas por Él, por lo que el condenado se encuentra en una vasta y vacía soledad, tan absoluta, que la soledad de algunos en la tierra es sólo un juego de palabras. Aquí, todavía podemos acompañarnos a nosotros mismos. Buena prueba de ello es que, cuando nos relacionamos mucho con otras personas, anhelamos quedarnos solos para estar tranquilos y pensar en nosotros, entre otras cosas, porque todavía nos amamos. En el infierno, sin embargo, la ausencia de amor es total; no podemos amar a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Aún peor, nos odiamos, nos detestamos. Hemos rechazado a Dios y, con Él, todo cuanto existe. Tal es el supremo horror del abandono y la soledad del infierno. Por si no bastara con habernos condenado a una existencia eterna en soledad, tenemos que coexistir con nosotros mismos, odiándonos con un odio salvaje y atroz. Para un alma en el infierno, la aniquilación total sería mil veces preferible. Si pudiera, se haría pedazos. Su eterno lamento, si se pudiese oír, sería algo así: “¡Odio a Dios! ¡Detesto a todo el mundo!... Pero eso no es nada en comparación con lo que me odio a mí mismo…”. El infierno es un lugar de gran abandono y soledad.

lunes, 20 de enero de 2020

¿Se puede pensar atenazado por la velocidad?



¿Se puede pensar atenazado por la velocidad? ¿Acaso la televisión, al conceder la palabra a pensadores supuestamente capaces de pensar a toda velocidad, no se está condenando a no contar más que con fast thinkers, con pensadores que piensan más rápido que su sombra…? Hay que preguntarse cómo son capaces de responder a estas condiciones absolutamente particulares, cómo consiguen pensar en unas condiciones en las que nadie es capaz de hacerlo.La respuesta es que piensan mediante ideas preconcebidas.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

La experiencia no es valorada



Si tres o cuatro décadas atrás no confiar en nadie con más de treinta años implicaba una especie de rebeldía provocadora, hoy las empresas que lideran nuestro mundo suelen expulsar a sus empleados cuando llegan a esa edad. No precisamente debido a su falta de experiencia sino con el argumento de que están demasiado viejos y por tanto han perdido la espontaneidad y la creatividad inherentes a la sacrosanta juventud.

jueves, 17 de octubre de 2019

El 22% de los millenials estadounidenses no tiene ni un solo amigo



Un estudio de la empresa demoscópica ‘YouGov’ a 1.254 jóvenes estadounidenses dice que el 22% de los millenials no tiene ni un solo amigo. Jóvenes nacidos entre 1981 y 2001. Tres de cada diez jóvenes no tienen un “mejor amigo” y el 25% reconoce que no tiene nadie con quien hacer planes. El mismo estudio refleja que esos jóvenes pasan una media de dos horas y media en las redes sociales, de modo que en vez de relaciones personales se enganchan a crear una realidad virtual, individualista, que puede ser patológica.

jueves, 15 de agosto de 2019

La mota en el ojo ajeno

Decía un amigo mío que si tomamos como norma habitual no estar pendientes de la mota en el ojo ajeno, nos será fácil no hablar mal de nadie.

domingo, 5 de marzo de 2017

El vende humo.

Y dice San Ignacio que el demonio para reclutar jugadores, les promete a aquellos que jueguen con él riqueza, honores, gloria, poder. Serán famosos. Todos los endiosarán. Por otro lado,San Ignacio nos presenta la jugada de Jesús. No como algo fantástico. Jesús no nos presenta una vida de estrellas, de famosos; por el contrario, nos dice que jugar con Él es una invitación a la humildad, al amor, al servicio a los demás, comenta el Papa Francisco. Jesús no nos miente. Nos toma en serio. 

Te hace creer que tu valor depende de cuánto tienes. 
En la Biblia, al demonio se lo llama el padre de la mentira. Aquel que prometía, o mejor dicho, te hacía creer que haciendo determinadas cosas serías feliz. Y después te dabas cuenta de que no eras para nada feliz. Que estuviste atrás de algo que lejos de darte la felicidad, te hizo sentir más vacío, más triste. Amigos: el diablo es un “vende humo”, dice el Papa. Te promete, te promete, pero no te da nada, nunca va a cumplir nada de lo que dice. Es un mal pagador. Te hace desear cosas que no dependen de él; que, las consigas o no, te hace depositar la esperanza en algo que nunca te hará feliz. Esa es su jugada, esa es su estrategia. Hablar mucho, ofrecer mucho y no hacer nada. Es un gran “vende humo” porque todo lo que nos propone es fruto de la división, del compararnos con los demás, de pisarle la cabeza a los otros para conseguir nuestras cosas. Es un “vende humo” porque, para alcanzar todo esto, el único camino es dejar de lado a tus amigos, no hacerle el aguante a nadie. Porque todo se basa en la apariencia. Te hace creer que tu valor depende de cuánto tienes.