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miércoles, 14 de enero de 2026

Industria cultural

Para el filósofo Theodor W. Adorno, gracias a la “industria cultural”, la producción industrial masificada de bienes culturales como mercancías culturales, y se fabrican productos intelectuales destinados al consumo de masas y que, en buena medida, lo determinan. “La industria cultural es la integración intencionada de sus consumidores desde arriba”
Con la “inclusión del arte entre los bienes de consumo” las mercancías culturales de la “industria del entretenimiento” se basan en “los principios de la explotación”. El motivo del beneficio se traslada directamente a la actividad intelectual y la creación….En la industria mediática la cultura se convierte en un factor ideológico de orden destinado a integrar a los individuos en las duras condiciones de la sociedad. Las masas resisten la disciplina impuesta imperturbables y deslumbradas, seducidas por la satisfacción de los deseos de “diversión” que prescribe la ideología mediante la que son esclavizadas. “Para todos hay algo previsto a fin de que nadie pueda escapar”. “Divertirse significa estar de acuerdo”; en ese estado de perpetuo ocio con el que se mantiene a las masas a raya, “hay que olvidar el dolor, incluso allí donde se muestra”.
La industria cultural, que va de la mano de la banalización y la reducción del yo a unos dientes blancos o a la libertad que da usar un determinado desodorante, elimina los últimos pensamientos de resistencia contra los “mecanismos de control”intelectual de la totalidad de la sociedad. “La carga efectiva de la técnica, la atracción masiva del deporte, la fetichización de los bienes de consumo, son síntomas de esta tendencia”……En la época de la publicidad universal, la industria cultural tiende a convertirse en “profeta irrefutable de lo existente”. “El mundo entero es conducido a través del filtro de la industria cultural”, escribe Adorno.
La cultura se mezcla con los anuncios y la propaganda, de modo que lasa bramadoras y poderosas condiciones sociales se filtran en la psicología del individuo. El triunfo de la integración consiste en lograr que las personas se conviertan literalmente en la ideología y estén dispuestas a dar eternidad a “la vidas falsa”; “el círculo se cierra.Se precisaría de los hombres vivos para transformar las circunstancias petrificadas, pero éstas han calado tan hondo en los hombres vivos, a expensas de su vida y de su individuación, que ya no parecen capaces de aquella espontaneidad de la que todo dependía”. “Los seres humanos no solo se van configurando de forma objetiva y creciente en componentes de la maquinaria, sino que también para si mismos se convierten, de acuerdo con la propia conciencia, en instrumentos, en medios en lugar de fines”.
“El punto de fuga de la industria cultural, no podrían describirse más fielmente que como hizo aquel estadounidense que en un experimento dijo que las miserias de la época actual se acabarían si la gente siguiera a personalidades célebres”.
Referencia: Nada más asombroso que el hombre de Volker Spierling

sábado, 3 de agosto de 2024

Neurosis sexual

“Las fobias y las neurosis obsesivo-compulsivas son debidas en parte al esfuerzo por evitar la situación en la que surge la ansiedad”.
En las neurosis sexuales este no lucha contra algo, sino por algo, en el sentido de que lucha por el placer sexual, ya sea en forma de potencia u orgasmo. Pero, desafortunadamente, cuanto más se le da vueltas al placer, más pronto desaparecen las ganas. Es decir, el placer se sustrae de su acceso directo. Ello se debe a que el placer no es el propósito real de nuestra conducta ni tampoco un posible objetivo, sino que es más bien un efecto, un efecto secundario que llega por sí solo, siempre que nos abramos a la vida con nuestra autotrascendencia, es decir, siempre que nos entreguemos a otra persona con amor o al servicio de una cosa. Así, el camino de la obtención de placer y la autorrealización sólo se hace a través de la autoentrega y el autoolvido. Quien considere este camino un rodeo, se verá inclinado a elegir un atajo e ir directo al placer, y está comprobado que este atajo es un callejón sin salida. Aquí podemos observar otra vez cómo el paciente vuelve a entrar en un nuevo círculo vicioso. La lucha por el placer, la lucha por la potencia sexual y el orgasmo, el deseo del placer, es decir, una hiperintención forzada del placer no sólo le priva a uno del propio placer, sino que trae también consigo una hiperreflexión igualmente forzada. Uno empieza a observarse durante el acto sexual y, si puede, espía también a la pareja, con lo cual se habrá perdido la espontaneidad.
El mero desprendimiento de la atención de sí misma, de su capacidad o incapacidad con respecto al orgasmo (o sea, una desreflexión) y la entrega imparcial a su marido habían bastado para provocar el orgasmo por primera vez.
Referencia:En el principio era el sentido de Viktor Frankl.


lunes, 22 de enero de 2024

El totalitarismo busca un sistema en el que los hombres sean superfluos

Para Hannah Arendt “el totalitarismo busca, no la dominación despótica sobre los hombres, sino un sistema en el que los hombres sean superfluos…Totalitarismo se aplica con tanta saña a suprimir la individualidad, porque con la pérdida de la individualidad se pierde también toda posible espontaneidad o capacidad para empezar algo nuevo. Desaparece cualquier sombra de iniciativa en el mundo. No tiene más secreto la fascinación totalitaria por la muerte. Pero al mundo le es consustancial la novedad.
Nos enfrentamos con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la única actividad que les queda. Está claro que nada podría ser peor.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

¿En que consiste una revolución?

¿En que consiste una revolución? Los expertos en Derecho político afirman que una revolución consiste en alterar una constitución a través de medios no previstos en ella. Basado en esta definición, Sebastian Haffner escribe que por ejemplo la revolución nazi de 1933 no fue tal, pues todo transcurrió dentro de la más estricta legalidad, a través de medios que si estaban previstos en la constitución. Lo esencial en una revolución es que la gente ataque con violencia el orden establecido y a sus representantes, policía, ejercito etc, y los venza. Esto suele ir acompañado de disturbios, actos violentos, masas embrutecidas, saqueos, asesinatos e incendios. Lo que se espera de los revolucionarios es que ataquen, que demuestren valor y que arriesguen su vida. Tal vez, dice Haffner, las barricadas estén un poco anticuadas, pero cualquier manifestación de espontaneidad, alzamiento, entrega y rebeldía parece ser parte esencial de una autentica revolución.

sábado, 28 de enero de 2023

La segunda revolución gerencial

Escribe Zygmunt Bauman que “la emergencia de una “economía de la experiencia”, ampliamente elogiada, que aprovecha todos los recursos de la personalidad, para bien y para mal, señala que el momento de la “emancipación de los empresarios de la carga de la gestión” ha llegado. Retomando las palabras de James Burnham, se puede describir como la “segunda revolución gerencial”. Sin embargo, a medida que se llevaba a cabo el cambio, este no se producía en la titularidad del poder ni de los cargos. Lo que ocurrió, y está ocurriendo, es más un golpe de estado que una revolución; una proclamación desde la cima de que las antiguas reglas ya no valen y que ahora existen nuevas reglas. Las personas que iniciaron y entendieron esta revolución siguen al mando, y, por si acaso, más firmemente instalados en sus despachos que antes. Esa revolución se inició y se llevó a cabo para ampliar su poder, reforzar su control y defender su dominio contra el resentimiento y la rebelión que su dominación, antes de esta revolución, solía generar. A partir de la segunda revolución gerencial, el poder de los ejecutivos se ha reforzado y se ha hecho prácticamente invulnerable al romper con los vínculos que antes los obligaban y que consideraron inconvenientes. Durante esta segunda revolución, los directivos desterraron el establecimiento de rutinas y llamaron a las fuerzas de la espontaneidad a ocupar la ahora vacante oficina de los supervisores. Se negaron a gestionar. En vez de eso exigieron autogestión a sus empleados, so pena de despido. El derecho de renovar el empleo está sujeto entonces a una competición recurrente. A cada asalto, el más divertido y el más eficiente se gana una renovación del contrato, aunque sin garantía, ni tampoco una mayor probabilidad de salir ileso del siguiente asalto. En las paredes de las salas de reunión de la “economía de la experiencia” el recordatorio de que “eres tan bueno como tu último éxito” (y no como tu último y único éxito) ha sustituido la inscripción de “contado, pesado, almacenado”. Al favorecer la subjetividad, el juego y la performatividad, las empresas de la era de la “economía de la experiencia” deben y quieren prohibir, y de hecho prohíben, la planificación a largo plazo y la acumulación de méritos. Esta situación mantiene a los empleados en un movimiento continuo y ocupados en una febril e interminable búsqueda sin fin de la evidencia de que siguen estando dentro…”

miércoles, 18 de diciembre de 2019

La experiencia no es valorada



Si tres o cuatro décadas atrás no confiar en nadie con más de treinta años implicaba una especie de rebeldía provocadora, hoy las empresas que lideran nuestro mundo suelen expulsar a sus empleados cuando llegan a esa edad. No precisamente debido a su falta de experiencia sino con el argumento de que están demasiado viejos y por tanto han perdido la espontaneidad y la creatividad inherentes a la sacrosanta juventud.

domingo, 13 de enero de 2019

Libertad



Libertad significa estar libre de que no interfieran en mi actividad más allá de un límite, que es cambiable, pero siempre reconocible. “La única libertad que merece este nombre es la de realizar nuestro propio bien a nuestra manera”, dijo Mill. Puesto que la justicia exige que cada individuo tenga derecho a un mínimo de libertad, sería necesario reprimir a todas las demás, en caso necesario por la fuerza, para impedir que privaran a alguno de su libertad. En efecto, manifiesta Isaiah Berlin, la única función de la ley era prevenir estos conflictos, y el Estado se reducía a ejercitar las funciones de un sereno o de un guardia de tráfico, como desdeñosamente las describía Lasalle. Según Mill, ¿qué es lo que hacía que fuese tan sagrada la protección de la libertad individual? En su famoso ensayo nos dice que, a menos que se deje a los hombres vivir como quieran, “de manera que su vida sólo concierna a ellos mismos”, la civilización no podrá avanzar, la verdad no podrá salir a la luz por faltar una comunicación libre de ideas, y no habrá ninguna oportunidad para la espontaneidad, la originalidad, el genio, la energía mental y el valor moral. Todo lo que es sustancioso y diverso será aplastado por el peso de la costumbre y de la constante tendencia que tienen los hombres hacia la conformidad, que sólo da pábulo a capacidades marchitas y a seres humanos limitados y dogmáticos y restringidos y pervertidos.

 Isaiah Berlin
La defensa de la libertad consiste en el fin negativo de prevenir la interferencia de los demás. Amenazar a un hombre con perseguirle, a menos que se someta a una vida en la que él no elige sus fines, y cerrarle todas las puertas menos una,y no importa lo noble que sea el futuro que ésta va a hacer posible, ni lo buenos que sean los motivos que rigen a los que dirigen esto, es pecar contra la verdad de que él es un hombre y un ser que tiene una vida que ha de vivir por su cuenta. Esta es la libertad tal como ha sido concebida por los liberales del mundo moderno, desde la época de Erasmo (algunos dirían desde la época de Occam) hasta la nuestra. Toda defensa de las libertades civiles y de los derechos individuales, y toda protesta contra la explotación y la humillación, contra el abuso de la autoridad pública, la hipnotización masiva de las costumbres, o la propaganda organizada, surge de esta concepción individualizada del hombre, dice Isaiah Berlin.

sábado, 17 de diciembre de 2016

La religiosidad sólo es auténtica allí donde es existencial.


La religiosidad sólo es auténtica allí donde es existencial, es decir, allí donde el hombre no es de algún modo impulsado a ella, sino que él mismo se decide por ella.

Viktor Frank dice que la verdadera religiosidad, puesto que es existencial, ha de llegar también a un punto en que brote espontáneamente. Jamás un hombre ha de ser apremiado a ello. A una auténtica religiosidad el hombre no puede ni ser impulsado ni apremiado.


Viktor Frank
En el caso de la religiosidad inconsciente sólo puede uno curarse si consigue que esta brote con espontaneidad. Toda manipulación programada fallaría aquí, y aun cualquier intencionalidad de alguna manera consciente podría hacer abortar el efecto pretendido. Incluso los sacerdotes conocen bien todas estas cosas, y ni siquiera ellos estarían dispuestos a renunciar a la espontaneidad de toda verdadera religiosidad, opina Viktor Frank.Por más que la religión sea, según su intencionalidad primordial, ajena a toda curación o profilaxis de tipo médico, sucede que en sus resultados,y no según su intención, produce efectos psicohigiénicos e incluso psicoterapéuticos, al originar en el hombre un sentimiento de alivio y anclarle en algo que no ha podido hallar en otra parte, a saber, en la trascendencia, en el Absoluto.

A una auténtica religiosidad el hombre no puede ni ser impulsado ni apremiado

la verdadera religiosidad, puesto que es existencial, ha de llegar también a un punto en que brote espontáneamente