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sábado, 11 de diciembre de 2021

¿Qué quimera es la del hombre?

Un espléndido pasaje de Blaise Pascal, ​filósofo y matemático del siglo XVII, reproducido íntegramente: “¿Qué quimera es, por consiguiente, la del hombre? ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué objeto de contradicción, qué prodigio! Juez de todas las cosas, imbécil gusano de la tierra; depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y de error; gloria y desecho del universo. ¿Quién desenredará este embrollo? La naturaleza confunde a los escépticos, la razón confunde a los dogmáticos. ¿Qué venís a ser, oh hombres, que buscáis cuál es vuestra verdadera condición con vuestra razón natural? No podéis huir de alguna de esas sectas ni permanecer en ninguna. Conoce pues, oh soberbio, qué paradoja eres tú mismo. Humíllate, razón impotente; calla, naturaleza imbécil. Aprended que el hombre sobrepasa infinitamente al hombre. Aprende de tu maestro cuál es tu verdadera condición, que ignoras. Escucha a Dios”. La extraordinaria complejidad de la naturaleza de la persona humana no podría ser expresada mejor.

domingo, 13 de enero de 2019

Libertad



Libertad significa estar libre de que no interfieran en mi actividad más allá de un límite, que es cambiable, pero siempre reconocible. “La única libertad que merece este nombre es la de realizar nuestro propio bien a nuestra manera”, dijo Mill. Puesto que la justicia exige que cada individuo tenga derecho a un mínimo de libertad, sería necesario reprimir a todas las demás, en caso necesario por la fuerza, para impedir que privaran a alguno de su libertad. En efecto, manifiesta Isaiah Berlin, la única función de la ley era prevenir estos conflictos, y el Estado se reducía a ejercitar las funciones de un sereno o de un guardia de tráfico, como desdeñosamente las describía Lasalle. Según Mill, ¿qué es lo que hacía que fuese tan sagrada la protección de la libertad individual? En su famoso ensayo nos dice que, a menos que se deje a los hombres vivir como quieran, “de manera que su vida sólo concierna a ellos mismos”, la civilización no podrá avanzar, la verdad no podrá salir a la luz por faltar una comunicación libre de ideas, y no habrá ninguna oportunidad para la espontaneidad, la originalidad, el genio, la energía mental y el valor moral. Todo lo que es sustancioso y diverso será aplastado por el peso de la costumbre y de la constante tendencia que tienen los hombres hacia la conformidad, que sólo da pábulo a capacidades marchitas y a seres humanos limitados y dogmáticos y restringidos y pervertidos.

 Isaiah Berlin
La defensa de la libertad consiste en el fin negativo de prevenir la interferencia de los demás. Amenazar a un hombre con perseguirle, a menos que se someta a una vida en la que él no elige sus fines, y cerrarle todas las puertas menos una,y no importa lo noble que sea el futuro que ésta va a hacer posible, ni lo buenos que sean los motivos que rigen a los que dirigen esto, es pecar contra la verdad de que él es un hombre y un ser que tiene una vida que ha de vivir por su cuenta. Esta es la libertad tal como ha sido concebida por los liberales del mundo moderno, desde la época de Erasmo (algunos dirían desde la época de Occam) hasta la nuestra. Toda defensa de las libertades civiles y de los derechos individuales, y toda protesta contra la explotación y la humillación, contra el abuso de la autoridad pública, la hipnotización masiva de las costumbres, o la propaganda organizada, surge de esta concepción individualizada del hombre, dice Isaiah Berlin.