Viktor Frankl no sabe donde queda el sentido en cada caso, pero sabe dónde queda para todos los casos, fuera de uno, lejos de sí. A ese movimiento de salida de uno mismo le da mucha importancia. Lo llama autotrascendencia, es una versión del siempre higiénico autodistanciamiento y una característica esencial de lo propiamente humano. “Un animal no se pregunta cuál es el sentido de su existencia”, señala expresivamente Viktor Frankl. Y siguiendo con la expresividad, “la autotrascendencia son nuestros ojos. Es decir, la capacidad de mi ojo de cumplir con su función, que es la de percibir ópticamente el mundo exterior, depende de la incapacidad de percibirse a sí mismo. Mi ojo estará enfermo en el momento en que note o vea algo de sí mismo. Si ve nubes, serán cataratas. Uno ojo sano no se ve a sí mismo. Lo mismo ocurre con el hecho de ser hombre”. Así se entiende bien su peculiar definición de logoterapeuta como “oculista”, es el que amplía el campo de visión de quien a él se acerca, el que lo saca de sí mismo y le señala, por ahí o por allá, pero siempre fuera. “Un empresario que se da cuenta de que ganar dinero no le importa tanto como se imaginaba. O bien otra persona que se da cuenta de que su papel de playboy no le interesa nada. O bien otro que se da cuenta de que ir a la discoteca no es nada interesante, que detrás de toda esa búsqueda de placer y de delirio por el trabajo hay un vacío interior, una búsqueda de sentido frustrada. Por tanto, tiende la mano a un sentido, a un compañero o compañera al que poder amar y al que nos utiliza solo como herramienta sexual o como medio para conseguir la abreacción y descargar así sus necesidades y pulsiones sexuales. Y es consciente de que le aguardan una serie de obligaciones, de que debe ponerse al servicio de algo en lo que él pueda servir de verdad. Y en el servicio a ese algo podrá realizarse”.
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martes, 28 de octubre de 2025
El sentido en la vida
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Viktor E. Frankl
sábado, 11 de enero de 2025
Autotrascendencia
“La autotrascendencia son nuestros ojos. Es decir la capacidad de mi ojo de cumplir con su función, que es la de percibir ópticamente el mundo exterior, depende de la incapacidad de percibirse a sí mismo. Mi ojo estará enfermo en el momento en que note o vea algo de sí mismo. Si ve nubes, serán cataratas. Uno ojo sano no se ve a sí mismo. Lo mismo ocurre con el hecho de ser hombre”, explica Viktor Frankl.
sábado, 3 de agosto de 2024
Neurosis sexual
“Las fobias y las neurosis obsesivo-compulsivas son debidas en parte al esfuerzo por evitar la situación en la que surge la ansiedad”.
En las neurosis sexuales este no lucha contra algo, sino por algo, en el sentido de que lucha por el placer sexual, ya sea en forma de potencia u orgasmo. Pero, desafortunadamente, cuanto más se le da vueltas al placer, más pronto desaparecen las ganas. Es decir, el placer se sustrae de su acceso directo. Ello se debe a que el placer no es el propósito real de nuestra conducta ni tampoco un posible objetivo, sino que es más bien un efecto, un efecto secundario que llega por sí solo, siempre que nos abramos a la vida con nuestra autotrascendencia, es decir, siempre que nos entreguemos a otra persona con amor o al servicio de una cosa. Así, el camino de la obtención de placer y la autorrealización sólo se hace a través de la autoentrega y el autoolvido. Quien considere este camino un rodeo, se verá inclinado a elegir un atajo e ir directo al placer, y está comprobado que este atajo es un callejón sin salida. Aquí podemos observar otra vez cómo el paciente vuelve a entrar en un nuevo círculo vicioso. La lucha por el placer, la lucha por la potencia sexual y el orgasmo, el deseo del placer, es decir, una hiperintención forzada del placer no sólo le priva a uno del propio placer, sino que trae también consigo una hiperreflexión igualmente forzada. Uno empieza a observarse durante el acto sexual y, si puede, espía también a la pareja, con lo cual se habrá perdido la espontaneidad.
El mero desprendimiento de la atención de sí misma, de su capacidad o incapacidad con respecto al orgasmo (o sea, una desreflexión) y la entrega imparcial a su marido habían bastado para provocar el orgasmo por primera vez.
Referencia:En el principio era el sentido de Viktor Frankl.
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viernes, 28 de junio de 2024
El nihilismo conduce a un suicidio colectivo
Gerhard Müller acusa a la corriente nihilista que ha tomado la sociedad de conducirla a un “suicidio colectivo”. Esta corriente filosófica, de la que bebe la Nueva Era, tiene su máxima en que “Dios ha Muerto”; y esto deriva inevitablemente en la conclusión de que “no hay nada malo en el ser humano y que está permitido todo lo que le plazca”.
Müller carga contra el historiador israelí Yuval Noah Harari, quien es el mayor exponente del trans y posthumanismo, y que propone al ser humano como centro del universo en su libro “Homo Deus”. La teoría del historiador israelí es el culmen de la antropología nihilista que entiende al ser humano como algo independiente y desvinculado de Dios lo que provoca que “si el hombre deja de ser una criatura a imagen y semejanza del Dios trino, se hunde en las profundidades del nihilismo antropológico”. La consecuencia de poner a la criatura en el trono del Creador no es nada nuevo, ya tentó la serpiente antigua a Adán y Eva con esta idea. Como explica Gerhard Müller, esta corriente “tiene como padre el orgullo de la criatura que quiere llegar a ser como Dios (Gn 3,5) y quiere establecer la diferencia entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso por sí misma”. Müller mencionaba que los frutos podridos de la antropología nihilista “también se muestran en el cuestionamiento del matrimonio entre el hombre y la mujer que se ve como una variante entre cualquier número de posibilidades del disfrute orgiástico de la satisfacción sexual sin la plena entrega en el amor y sin la autotrascendencia a un tercero, a saber, el niño como fruto del amor y el vientre de sus padres”, es decir la teoría Queer, conocida también como ideología de género.
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viernes, 30 de abril de 2021
El descubrimiento de un sentido en la vida
“Autotrascendencia significa que el hombre sea sólo él mismo y, justamente, tanto más hombre será cuanto que se olvide y se pase por alto, se deje a sí mismo atrás, al servicio de algo, de la consecución de su sentido, consagrándose a un deber o a otra persona, un cónyuge; entonces será él mismo. Esta orientación hacia un sentido es la que, como catalizadores, tenemos que incitar, evocar, provocar…..Se ha podido demostrar empírica y estadísticamente que el descubrimiento de un sentido en la vida está abierto fundamentalmente a todas las personas, con independencia del coeficiente de inteligencia, del nivel de educación, del sexo o la edad, con independencia incluso de si se es religioso o no”, escribe el neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl.
sábado, 17 de abril de 2021
Autotrascendencia y autodistanciamiento
Por la autotrascendencia, de que el hombre vaya siempre más allá de sí mismo. Pero, aparte de esta autotrascendencia, hay aquí una segunda capacidad específicamente humana; la capacidad de autodistanciamiento. El hombre puede apartarse de sí mismo, oponerse a sí mismo, incluso puede enfrentarse a sí mismo si es necesario, y este autoenfrentamiento no tiene por qué ser siempre un ejercicio heroico, sino que también puede producirse de forma irónica. El humor es, por lo tanto, una capacidad específicamente humana, porque presupone que el hombre puede reír, es más, puede reírse de sí mismo, de sus propios temores. Por ejemplo, yo no le digo al paciente “tenga más agorafobia”, sino que le digo: “Qué tal si en lugar del miedo que tiene al infarto y que ha trasladado a la agorafobia, se propusiera pensar lo siguiente: “Hoy saldré y haré que me dé un infarto, uno de miocardio y otro cerebral; saldré y mostraré a la gente de la calle cómo se pueden sufrir diez colapsos seguidos””. Verá usted como el paciente empezará a reír interiormente en ese momento. Con ello se ha ganado un distanciamiento. El paciente ya no es su síntoma, sino que tiene un síntoma; ya no es un neurótico, sino que tiene una neurosis, y puede manipularla, escribe Viktor Frankl en en su libro “En el principio era el sentido”.
Y añade Frankl que el hombre es hombre gracias a la autotrascendencia que supone buscar un sentido; la autotrascendencia tiene como finalidad esta búsqueda. Un animal no se pregunta cuál es el sentido de su existencia. Y gracias a la capacidad de autodistanciamiento, el segundo fenómeno específicamente humano, el hombre puede reírse de sí mismo, distanciarse de sí mismo, hasta el punto de autoparodiarse y, sobre todo, de parodiar a su propia neurosis. La capacidad humana de reír, un animal no puede reír, la capacidad de reírse además de uno mismo, esta capacidad humana de reírse en la propia cara, en la cara de la neurosis, interviene en la intención paradójica de la misma manera que la autotrascendencia, es decir, la búsqueda de un sentido y el efecto saludable y curativo del sentido encontrado.
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