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sábado, 11 de enero de 2025

Autotrascendencia

“La autotrascendencia son nuestros ojos. Es decir la capacidad de mi ojo de cumplir con su función, que es la de percibir ópticamente el mundo exterior, depende de la incapacidad de percibirse a sí mismo. Mi ojo estará enfermo en el momento en que note o vea algo de sí mismo. Si ve nubes, serán cataratas. Uno ojo sano no se ve a sí mismo. Lo mismo ocurre con el hecho de ser hombre”, explica Viktor Frankl. 

sábado, 27 de febrero de 2021

El monstruoso amor de sí mismo


Maxence Van der Meersch escribe en Cuerpos y almas que “desfilaban por su mente todos los sacrificios consentidos al ídolo, al único y monstruoso amor de sí mismo, y se daba cuenta de que toda su vida no había sido más que un fracaso lamentable. En el fondo, sólo había vivido para él. Sus hijos, sólo los había amado para sí. Sólo los había educado para asociarlos a su obra, verlos vivir y gravitar en torno suyo. Su felicidad quería que dependiera de la de él”.


Maxence van der Meersch con su hija Sarah. 


Más adelante continua diciendo Maxence Van der Meersch “pues uno de los mayores goces que el hombre puede experimentar es encontrar en su pasado el recuerdo de un gesto surgido del fondo de sí mismo, realizado sin proponérselo, sin haberlo querido, casi inconscientemente; un gesto de pura bondad, que le impele a creer en el bien. Y más allá del bien, que lo sepamos o no, está siempre la presencia de Dios. Pues los amores del hombre se cifran en el amor a sí mismo o en el amor a Dios. Sólo esos dos amores existen”.


martes, 17 de marzo de 2020

No es ni bueno ni malo en sí mismo



Un coche deportivo muy potente, de la mejor calidad, no es ni bueno ni malo en sí mismo, sino que depende de la persona que esté sentada detrás del volante. Por ejemplo, puede permitir a un conductor experto y hábil llevar a su mujer a tiempo para que dé a luz a su hijo. O bien, en un universo paralelo, hacer que un chico de dieciocho años y su novia se despeñen por un barranco. En esencia, se trata de cómo se maneje. Sencillamente, de la habilidad del conductor.

sábado, 26 de enero de 2019

La autoconciencia hace al hombre.


Erich Fromm se pregunta en que se diferencia el hombre del animal.No es por la posición erecta, se contesta Fromm. Eso existía ya desde mucho antes en los monos, bastante antes de que se desarrollara más el cerebro. Tampoco es por la utilización de herramientas, sino por algo decisivamente nuevo, por una cualidad totalmente distinta, la autoconciencia. También el animal tiene una conciencia, una conciencia de los objetos, sabe que esto es una cosa y eso es otra. Pero cuando surgió el hombre, mostró una conciencia distinta y nueva, la conciencia de sí mismo. El hombre sabe que él es y que es otra cosa, distinta de la naturaleza, distinta también de los otros hombres. Tiene la vivencia de sí mismo, está consciente de que piensa, de que siente. En el reino animal no existe nada análogo. Esto es lo específico que hace que el hombre sea hombre.