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martes, 30 de enero de 2024

Robespierre obligó a empezar a moverse por el lado derecho de la carretera

Robespierre llevado a la guillotina

El Papa Bonifacio VIII en 1300 d.C. declaró que todos los peregrinos que iban a Roma tenían que tomar el lado izquierdo de la carretera. Al mismo tiempo se reforzaba el hábito ya extendido entre la población de la época, de montar a caballo sujetando las riendas con la mano izquierda, con el fin de utilizar la espada con mayor facilidad con la mano derecha para defenderse de posibles agresiones. Posteriormente, el desarrollo de medios de transporte llevó a la idea de conducir por el lado derecho de la vía, promoviendo la mayor maniobrabilidad que esto suponía durante el tráfico urbano. Algo que finalmente se impuso, gracias a la Revolución Francesa, cuando Robespierre obligó a todos los ciudadanos a empezar a moverse por el lado derecho de la carretera, en señal de desafío a la Iglesia Católica y a los aristócratas que se habían mantenido moviéndose por la izquierda. Unos años más tarde, Napoleón extendió esta costumbre a casi todos los países ocupados por sus ejércitos.
Los primeros coches, donde el freno de mano se colocó inicialmente fuera del lado derecho del chasis, requiriendo el consiguiente posicionamiento del asiento del conductor. Sin embargo, a medida que avanzaba la ingeniería mecánica, el freno de mano se insertó dentro de la misma cabina , en una posición central, lo que permitió implementar la posición de conducción a la izquierda. Reino Unido se mantuvo en la conducción por la izquierda pero no son el único país que circula por la izquierda dado que también se hace en India, Australia, Sudáfrica y Japón.

jueves, 21 de diciembre de 2023

Aquellos que no tienen casa constituyen una categoría de pobres todavía más pobres

La vivienda constituye una necesidad humana de primer orden. Forma parte del conjunto de bienes que resultan imprescindibles para que la vida de las personas pueda desarrollarse con la dignidad necesaria. En definitiva, se trata de disponer de algo tan básico como es un hogar.  Juan Pablo II manifestaba: “¿Podremos nosotros, cristianos, ignorar o soslayar tal problema, cuando sabemos bien que la casa es una condición necesaria para que el hombre pueda venir al mundo, crecer, desarrollarse, para que pueda trabajar, educar y educarse, para que los hombres puedan constituir esa unión más profunda y más fundamental que se llama familia? ……mi predecesor Pablo VI se refirió al urbanismo como a un fenómeno de gran importancia, en cuanto, entre otras cosas trastorna los modos de vida y las estructuras habituales de la existencia; la familia, la vecindad, el marco mismo de la comunidad cristiana, creando nuevas y degradantes miserias donde a menudo la dignidad del hombre zozobra… aquellos que no tienen casa constituyen una categoría de pobres todavía más pobres, que nosotros debemos ayudar, convencidos, como lo estamos, de que una casa es mucho más que un simple techo, y que allí donde el hombre realiza y vive su propia vida, construye también, de alguna manera, su identidad más profunda y sus relaciones con los otros”.

La especulación, dice Juan Pablo II, sobre los terrenos que sirven al desarrollo edilicio y sobre la construcción de ambientes domésticos, el estado de abandono de barrios enteros o de áreas rurales privadas de calles transitables, de distribución de agua o electricidad, de escuelas o de transportes necesarios para el movimiento de las personas, son, como es sabido, algunos de los males más patentes, estrechamente ligados al problema más amplio de la casa.



jueves, 9 de noviembre de 2023

Las gentes del siglo XIX comenzaron a vivir más años

Tanto un aldeano del 7000 a. C. como un campesino del siglo XVIII francés podían confiar en vivir treinta y cinco años, aproximadamente.Su salud, su renta, las calorías consumidas, etc, apenas variaron, más allá de picos de bonanza y crisis, a lo largo de las épocas. La economía individual trataba siempre de sobrevivir, no de consumir. La Revolución Industrial acabaría por cambiarlo todo. ¿Pero cómo lo hizo? ¿Qué la detonó? Lo cierto es que los cambios que la impulsaron venían de lejos, realmente, aunque cuajaran a finales del siglo XVIII. Fue a partir de que se pudo producir hierro barato y se pudo utilizar carbón en vez de madera como combustible que el siglo XVIII dio el empujón necesario para que comenzara el proceso. Con el tiempo, predominarían las regiones que contuvieran carbón y hierro, es decir, la parte norte del globo, tanto de Europa como de Estados Unidos. Aquí entró uno de los inventos clave de la revolución, la máquina de vapor. Esta potente fuente de energía llevó directamente hasta el ferrocarril. Ahora, si uno tenía el hierro y el acero necesarios para construir este nuevo medio de transporte, podría disfrutar de un coste de transporte mucho más barato. El siglo XIX trajo una curiosa variante de lo mismo, el barco de vapor, y se repitió el mismo proceso. Para 1900, el coste de transporte oceánico era la séptima parte de lo que había sido en 1800.


La industrialización tuvo otras consecuencias menos pintorescas; el convertir las ciudades en lugares de producción concentrada, y también el hecho de mecanizar muchas labores agrícolas, provocó un gran flujo migratorio desde el campo a la ciudad. Este proceso histórico hizo crecer, sin lugar a dudas, la población urbana de los núcleos industriales.La nueva sociedad urbana e industrial no tenía por qué ser mucho peor que su precedente rural (dependiente del campo y las hambrunas), y es cierto que introdujo a los trabajadores en un mercado no sólo de supervivencia, sino también de consumo, pero no por ello dejó de estar acompañada de unas dosis de miseria y sobre explotación alarmantes.Una agricultura más productiva abarató los precios de la comida, permitiendo a las economías más precarias comprar más cantidad y más diversidad sin que ello conllevara un enorme sacrificio.Y si producir ropa también resultaba más barato, esto significaba que más gente podía permitirse comprar más ropa. El consumo aumentó, aunque la miseria y los piojos seguían dominando el panorama. Mejor alimentadas, mejor vestidas y más conscientes de la necesidad de la higiene, las gentes del siglo XIX comenzaron a vivir más años.
La invención del generador eléctrico y la bombilla iluminó ciudades y fábricas con su cálido hálito anaranjado, además de alimentar medios de transporte como el tranvía. El desarrollo del motor de combustión llenó de coches las ciudades europeas.
Referencia: Breve historia de la Belle Époque de Ainhoa Campos Posada



viernes, 1 de mayo de 2020

Nicolás Maduro no tiene respuestas



Cardenal  Jorge Urosa Savino
El Cardenal venezolano Jorge Urosa Savino ha denunciado que la realidad de Venezuela se ha agravado por el coronavirus y porque el Gobierno, que ha incrementado la represión contra los opositores, no tiene respuestas para enfrentar la crisis social, política y humanitaria.“La realidad nacional es terrible”. El Cardenal explicó que “la cuarentena ha perjudicado a muchísima gente, porque no se ha tenido en cuenta las condiciones económicas, sociales y de logística del país” como “el gravísimo problema de escasez de gasolina para el transporte, sobre todo de alimentos”. “A eso se suma el problema del sustento de las personas que viven en la economía informal, que sobreviven ahora a duras penas, gracias en muchos casos a la Iglesia”.




Jorge Urosa también denunció que “para colmo, y para completar el panorama negativo, la reciente intervención de empresas de alimentos es un gravísimo error, pues probablemente incidirá en mayor escasez. Fiscalizar precios es aceptable, pero intervenir empresas eficientes no. El Gobierno no puede con la gasolina, PDVSA (la empresa petrolera) está por el suelo ¡Y ahora se pone en peligro la comida de los venezolanos!”.

El gobierno de Nicolás Maduro no tiene respuestas para cosas tan elementales como el problema de escasez de gasolina y la galopante inflación.

miércoles, 22 de abril de 2020

Las multinacionales deciden invertir en base a la estabilidad política y económica, los costos laborales y los costos de transporte



Para Robert Maciejko, jefe de la oficina del Boston Consulting Group en Varsovia, que hizo un amplio estudio sobre la competitividad de los países de Europa Central, “Europa Central será la China de Europa. Las compañías europeas que quieran ser competitivas en esta región del mundo tendrán que considerar mudar sus operaciones a Europa Central”. Según Maciejko, las empresas multinacionales deciden invertir en un país sobre la base de tres factores principales: la estabilidad política y económica, los costos laborales y los costos de transporte. A igual estabilidad, las empresas europeas que fabriquen productos baratos de transportar, como textiles o chips de computadoras, probablemente seguirán invirtiendo en China. Pero las empresas europeas que produzcan automóviles, acero, muebles, neumáticos o maquinarias pesadas, cuyo transporte es mucho más caro, optarán progresivamente por invertir en Europa Central.

viernes, 7 de febrero de 2020

El Imperio Romano concedió amplia libertad para viajar y para comerciar


*Disponiendo de un ejército para protegerlo y de una burocracia para administrarlo, el Imperio Romano concedió amplia libertad para viajar y para comerciar; no había barreras de raza, ni ningún género de aranceles, salvo derechos de puerto. Como dijo Plinio el Viejo: “El poder del Imperio romano ha hecho que el mundo pertenezca a todos; el intercambio de mercancías y la participación en las bendiciones de la paz han favorecido al género humano”. Los correos imperiales, que se preocupaban más de la seguridad que de la velocidad, recorrían unos Imperio Romano 76 kilómetros al día. El recorrido de Roma a Alejandría era un viaje de unas tres semanas; un mercader tardaba alrededor de un año en ir a la India y volver, incluyendo el tiempo para descargar y cargar. Los productos de los países eran asequibles para todos. Las materias primas de las provincias septentrionales (minerales, maderas, cueros) se transportaron por el Mediterráneo, hasta que estas provincias establecieron talleres propios. La alfarería de Galia y Alemania acaparó el comercio de la alfarería italiana. El vidrio se fabricaba en Tiro y en Egipto, pero pronto se manufacturó también en Normandía, desde donde se enviaba a Alemania y a Britania. En el Oriente, Alejandría unía los países del Mediterráneo con el Egipto y el Lejano Oriente; el trigo, el granito, las sedas, el mármol, el marfil, los metales preciosos, el papiro y el lino se contaban entre los productos de Egipto. 


Las amplias carreteras romanas facilitaban el transporte de mercancías, tanto en bruto como manufacturadas, y los armadores explotaban las vías fluviales y marítimas. Estrabón, el geógrafo, declara que en un año salían para la India unos ciento veinte barcos. En la época de Adriano se llegó por mar hasta la China, y Marco Aurelio envió allí una misión comercial, de la cual existen pruebas en registros chinos. La historia del comercio y la exploración en los tiempos romanos, tanto en conjunto como en los detalles, es interesantísima. El ir y venir de personas era tan intenso como el ir y venir de mercancías. Soldados y mercaderes, funcionarios y empleados, turistas, estudiantes, filósofos y retóricos ambulantes, corredores de comercio, los correos de la posta imperial y de los bancos y las compañías navieras y otros muchos congestionaban las carreteras y las rutas marítimas.
*Reginald H. Barrow ha escrito obras de investigación, análisis, e historia.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

El túnel del Canal de la Mancha.


El Canal de la Mancha, conocido por Ptolomeo con el nombre de Oceanus Britannicus, y por los cartógrafos holandeses del siglo XVI con el de Engelse Kanaal, este brazo de mar, de apenas treinta y tres kilómetros de anchura en su punto más estrecho, había sido cruzado en globo por primera vez en 1785, por un vapor de pasajeros en 1821 y por un hombre a nado en 1875. Pero durante casi un milenio, los ejércitos invasores que habían decidido enfrentarse a una costa hostil al otro lado del canal habían encontrado más dolor que gloria. 

El Departamento de Guerra de los Estados Unidos barajó la idea de abrir un túnel por debajo del lecho del mar. Un estudio minucioso calificó el proyecto de factible si se disponía de un año de tiempo y de quince mil hombres para excavar la galería y extraer cincuenta y cinco mil toneladas de tierra. Los expertos más preclaros cuestionaron sus complejidades estratégicas y funcionales, como, por ejemplo, la probabilidad de que todo el VII Ejército alemán estuviera allí esperando a que asomara la cabeza el primer excavador. El estudio fue archivado.

Hubo que esperar hasta 1987, gracias a un previo acuerdo entre el presidente francés Francois Mitterrand y la primer ministro británica Margaret Thatcher, cuando comenzaría la construcción de esta gran obra arquitectónica que se extendió hasta 1994. El túnel del Canal de la Mancha es una de las grandes obras arquitectónicas de finales del Siglo XX que sirvió para conectar Reino Unido y Francia mediante transporte ferroviario o privado.

A propósito tengo que decir que lo que en España conocemos como el Canal de la Mancha, en Francia lo llaman Le Manche. Una palabra que significa manga haciendo relación a la forma que tiene el canal, que por su longitud y estrechez recuerda a una manga. De esta forma, en España se debería llamar el Canal de la Manga, pero por un error de traducción los españoles lo hemos denominado Mancha. Los ingleses no se han complicado, lo conocen como English Channel.

lunes, 10 de julio de 2017

Shakespeare escribió contra los peligros políticos de las expulsiones forzosas.


Uno de los pasajes escritos por la pluma de Shakespeare describe a Tomás Moro, en su calidad de alguacil de Londres, logrando persuadir a los revoltosos anti extranjeros de que abandonen su violencia y su rebeldía y se sometan al rey. Shakespeare escribió unos versos que parecen alertar de forma excepcional contra la miseria humana y los peligros políticos de las expulsiones forzosas. 

“Consentid que los echen”, dice el Tomás Moro de
Tomas Moro.
Shakespeare al populacho que exige que los extranjeros sean expulsados del reino, “y consentiréis que todo este tumulto vuestro vapulee toda la majestad de Inglaterra. Imaginad que veis a esos desdichados extranjeros, cargados con sus niños a hombros y su pobre equipaje, marchando hacia los puertos y las costas en busca de algún medio de transporte, mientras vosotros permanecéis sentados como reyes en vuestros deseos, la autoridad enmudecida por vuestras peleas y vosotros ufanamente adornados con las gorgueras de vuestra opinión: ¿Qué habréis conseguido? Yo os lo diré. Habréis demostrado que la insolencia y la intimidación habrán prevalecido, que el orden habrá sido reprimido… Y siguiendo esa pauta ninguno de vosotros llegará a la vejez, pues otros rufianes, como quiera actuar su fantasía, por su propia mano, sus propias razones y derecho propio abusarán de vosotros, y los hombres, cual peces voraces, se comerán unos a otros”.