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miércoles, 22 de abril de 2020

Las multinacionales deciden invertir en base a la estabilidad política y económica, los costos laborales y los costos de transporte



Para Robert Maciejko, jefe de la oficina del Boston Consulting Group en Varsovia, que hizo un amplio estudio sobre la competitividad de los países de Europa Central, “Europa Central será la China de Europa. Las compañías europeas que quieran ser competitivas en esta región del mundo tendrán que considerar mudar sus operaciones a Europa Central”. Según Maciejko, las empresas multinacionales deciden invertir en un país sobre la base de tres factores principales: la estabilidad política y económica, los costos laborales y los costos de transporte. A igual estabilidad, las empresas europeas que fabriquen productos baratos de transportar, como textiles o chips de computadoras, probablemente seguirán invirtiendo en China. Pero las empresas europeas que produzcan automóviles, acero, muebles, neumáticos o maquinarias pesadas, cuyo transporte es mucho más caro, optarán progresivamente por invertir en Europa Central.

jueves, 9 de abril de 2020

Cientos de miles de ciudadanos están pidiendo que se realice un ERTE a los políticos



Si los representantes públicos españoles sufrieran un hipotético Expediente de Regulación de Empleo Temporal (ERTE), que está afectando a millones de ciudadanos. el Estado se ahorraría casi cinco millones de euros en un mes según el periódico español “La Razón”. Tras lo visto en el último Congreso, donde tan solo asistieron 45 diputados, es debatible la utilidad del resto de los parlamentarios y, por ello, cuestionable su sueldo en estos tiempos en los que todos nos tenemos que apretar el cinturón. Con esos casi cinco millones de euros al mes, se podrían adquirir alrededor de 950 ventiladores artificiales. A pesar de la imposibilidad de que este escenario se produzca, cientos de miles de ciudadanos están pidiendo que se realice un ERTE a los políticos que no están desempeñando su labor debido al confinamiento. Es una cuestión de ética, de moral y de solidaridad con unos ciudadanos que lo están pasando mal.

 Hospital en IFEMA, Madrid
Existen multinacionales en las que sus presidentes han suspendido su sueldo durante meses, donde los ejecutivos se lo han bajado un 50 por ciento y han optado por reducir los salarios de sus empleados un 20 por ciento para evitar despidos. Hay caseros que están asumiendo el impacto junto con sus inquilinos y han reducido el alquiler para hacer frente a la crisis con solidaridad. Hay varios empresarios, personalidades del mundo del deporte y de otros sectores que están realizando enormes donaciones. Individuales que apenas pueden llegar a fin de mes que se están dedicando a ayudar a la población más vulnerable de diferentes maneras, como el caso de los voluntarios que contribuyeron a la creación del hospital en IFEMA, Madrid. 

lunes, 28 de octubre de 2019

Las personas que son dueñas de la sociedad deciden sus políticas

En el siglo XVIII, Adam Smith escribió que las personas que eran dueñas de la sociedad decidían sus políticas, en concreto, los mercaderes y los manufactureros. En la actualidad, el poder está en manos de las instituciones financieras y las multinacionales. Estas instituciones están interesadas en el desarrollo de China. Eso significa, escribe Noam Chomsky, “que si alguien es, por poner un ejemplo, el consejero delegado de Walmart, de Dell o de Hewlett-Packard, estará más que encantado de contar con mano de obra barata en China trabajando en condiciones atroces, y de producir allí sin apenas restricciones medioambientales. Mientras China tenga eso que hoy llaman crecimiento económico, todo irá bien. Pero lo cierto es que el crecimiento económico chino tiene bastante de mito. China es sobre todo una inmensa
planta de montaje. China es un gran exportador, pero mientras que el déficit comercial de Estados Unidos con China ha aumentado, el de China con Japón, Taiwán y Corea ha decrecido. El motivo de que eso sea así es que se está desarrollando en la zona un sistema regional de producción. Los países más avanzados de la región, Japón, Singapur, Corea del Sur y Taiwán, envían tecnología avanzada, piezas y componentes a China, que aporta su mano de obrabarata para el montaje de los productos que envía luego fuera del país. Y las grandes corporaciones empresariales estadounidenses hacen lo mismo, envían piezas y componentes a China, donde se montan (y desde donde se exportan) los productos finales. Las llaman exportaciones chinas, pero, en muchos casos, vienen a ser más bien exportaciones regionales y, en otros, son en realidad un ejercicio de exportación desde Estados Unidos hacia sí mismo. En cuanto nos desprendemos del corsé de concebir los Estados nacionales como entes unificados sin divisiones internas, podemos ver que se está produciendo un desplazamiento del poder global, sí, pero desde la población trabajadora mundial hacia los dueños del mundo, el capital transnacional, las instituciones financieras globales”.

viernes, 24 de mayo de 2019

Las empresas han sustituido a sus trabajadores por máquinas


El economista y premio Nobel, Wassily Leontief, ha advertido que con la introducción de ordenadores cada vez más sofisticados “el papel de los seres humanos como factores más importantes de producción queda disminuido de la misma forma que inicialmente el papel de los caballos en la producción agrícola, para luego ser eliminado por la introducción de los tractores”. Atrapadas por un incremento de la competencia mundial y con los costes laborales en constante aumento, las multinacionales parecen decididas a acelerar el cambio de los trabajadores por máquinas. Recientemente su ardor revolucionario se ha visto potenciado de forma convincente por las últimas consideraciones. En Europa, donde el incremento en los costes laborales parece ser el responsable del estancamiento de la economía y de la pérdida de competitividad en los mercados mundiales, las empresas se apresuran a sustituir su mano de obra por las nuevas técnicas de la información y las telecomunicaciones. Necesitados de recortes en los costes y de mejoras en los márgenes de beneficios, las empresas han sustituido a sus trabajadores por máquinas a un ritmo muy acelerado.

lunes, 19 de febrero de 2018

Es necesario convertir los derechos humanos en el objetivo de la actividad económica.

Muchos opinan que las inversiones de los paises ricos en los paises pobres generarán bienestar en los paises pobres. En principio tienen razón. Al menos si se parte de la premisa de que no todos los habitantes de los países pobres quieren vivir en una economía de subsistencia. “Sólo hay una cosa peor que ser arrollado por las multinacionales, no ser arrollado por las multinacionales”, escribe Ulrich Beck.


El premio Nobel indio Amartya Sen, señala que es imperioso ampliar el concepto de bienestar, para que también incluya factores como la seguridad social, la libertad individual y el derecho a la educación y a la salud. En principio, esto significa, dice el periodista y escritor Klaus Werner, que es necesario convertir los derechos humanos elementales no sólo en el fundamento sino también en el objetivo de la actividad económica.


sábado, 3 de septiembre de 2016

La globalización del comercio.

La agilización del comercio y los transportes permite que productos de una parte del mundo sean consumidos con mayor facilidad que nunca por otra parte. Hay artículos extranjeros que, sin entorpecimientos arancelarios, resultan más baratos que los nacionales. 

Multinacionales.
Un hecho muy frecuente en la era de la globalización es la inversión de una empresa en un país distinto a aquel en que tiene su sede social. Así se han formado las grandes multinacionales, con sucursales o centros subsidiarios repartidos por todo el mundo, dice el profesor Comellas. La inversión de una empresa de un país rico en un país pobre tiene la ventaja de que significa una forma de industrialización de este último, y el empleo de una mano de obra que de otro modo no hubiera encontrado una forma de trabajo especializado. Tiene el inconveniente de que los salarios son más bajos que los que por el mismo trabajo se pagan en un país desarrollado, y de que esa mano de obra, aunque se torna más cualificada y recibe una remuneración superior a la de otro trabajo de modesto nivel en su mismo país, detrae a los mejores trabajadores de otras labores tal vez necesarias para la sociedad en que viven. 

Cafetales.
Respecto de la agricultura, se destaca el hecho de que en zonas del tercer Mundo, de escaso nivel de desarrollo, muchos agricultores se esfuerzan en producir café, cacao, plátanos, soja, para venderlos a bajo precio al extranjero, restando mano de obra para los cultivos tradicionales que suele reclamar su propia sociedad. Lo mismo puede decirse de productos mineros, como el coltán, una aleación de niobio y tantalio, fundamental en las formas de tecnologías más avanzadas en el campo de la electrónica, el 80 por 100 de cuyos yacimientos se encuentran al este de la República del Congo, pero cuyos naturales son incapaces de utilizar. La globalización puede ser así una ventaja y un inconveniente. Los técnicos no se han puesto de acuerdo sobre el predominio de una condición sobre la otra. 


Gonzalo Anes
Los países atrasados mejoran lentamente su nivel de vida, pero la explosión demográfica, la defectuosa distribución de bienes y la corrupción de las clases dirigentes  no permiten en muchos de ellos el desarrollo que hubiera sido de esperar. Gonzalo Anes, historiador y economista, estima, en líneas generales, que “a pesar de las sombras y de las miserias, la mundialización ha permitido que viva más y mejor un progresivo mayor número de habitantes en este planeta”. La opinión más extendida, y, sobre todo, la más combativa, tiende a valorar muy negativamente el fenómeno de la globalización. Las estimaciones más sensatas parecen de acuerdo en que la globalización en sí, en cuanto facilidad para vender la producción propia, transportarla a cualquier parte, adquirir tecnología, pedir préstamos, etc., es positiva, y puede revertir en un desarrollo también global. Sin embargo, una serie de obstáculos se oponen a este desiderátum; tanto por parte de los países subdesarrollados, cuyos líderes malgastan las subvenciones que reciben (un caso sangrante fue Etiopía que vendió a la India el trigo que le regalaron, para comprar armas), como por parte de las empresas multinacionales, y las que obtienen concesiones de extracción, cuyo egoísmo parece menos perdonable.

globalización