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miércoles, 27 de abril de 2022

Martes, 29 de octubre de 1929

El 29 de octubre de 1929 la bolsa de Wall Street se hundió. Los pequeños ahorradores quisieron recuperar el dinero que tenían depositado en los bancos, que, a su vez, habían invertido. Unos 5.100 bancos quebraron. La falta de dinero en circulación hizo que el consumo disminuyera. Los industriales reaccionaron bajando los precios, lo que provocó la deflación, y los salarios, lo que redujo de manera general el poder de compra. En un país como Estados Unidos, donde no se conocía el desempleo, en dos años el 32% de la población se vio en paro. Sin prestación de desempleo, la población vio desvanecerse el bienestar de la década anterior. Federico García Lorca, uno de los poetas de la generación del 27, dejaría constancia de ese mundo que encontró en Nueva York, ciudad en la que desembarcó el 25 de junio de 1929, meses antes de la catástrofe económica. En su volumen Poeta en Nueva York denunciará un tipo de sociedad insolidaria, centrada en Wall Street. Así, la Bolsa es un elemento importante en alguno de los poemas del libro, como en el de “Nueva York (Oficina y denuncia)”, cuando dice: Debajo de las multiplicaciones Hay una gota de sangre de pato; Debajo de las divisiones Hay una gota de sangre de marinero; Debajo de las sumas, un río de sangre tierna. En este fragmento, García Lorca expresa su denuncia al mundo capitalista, insensible al dolor ajeno, de un tipo de sociedad dominada por “las multiplicaciones, las divisiones” y “las sumas” que, a la vez, ignora “la otra mitad/la mitad irredimible”, como dice en otro momento del poema.


miércoles, 21 de junio de 2017

El futuro laboral.

El BBVA en un informe que publica titulado “ El futuro laboral” entre otras cosas dice que los países más avanzados en la digitalización no presentan tasas de desempleo mayores. Al contrario, se observa una correlación negativa entre digitalización y desempleo, de la que no puede extraerse ninguna conclusión sobre causalidad. La comparación entre España (+ internet y digitalización sector público) y Alemania (+infraestructuras y capital humano) resulta interesante: un nivel similar de digitalización con tasas de paro muy diferentes en 2016: 19,6% frente a 4,1%.


Robots, IoT, IA y datos irán desplazando más y más trabajo de algunas actividades actuales y desarrollarán otras nuevas en la que se crearán nuevos empleos que en la actualidad no podemos imaginar. A medida que la sociedad se hace más rica se demandan más servicios de sectores más intensivos en trabajo, por los que se estarán dispuestos a pagar mayores salarios (Baumol, 2012): sanidad y cuidados personales (envejecimiento), educación, industria del ocio y turismo, servicios a las familias y a las personas, etc.

La inversión en capital humano es crucial para conseguir habilidades con las que el progreso técnico sea complementario en lugar de sustitutivo, incluso en tareas menos cualificadas.

El progreso económico y el bienestar social dependen a
largo plazo del progreso técnico. La transformación tecnológica y digital es una oportunidad en la historia de la humanidad pero también un reto.
La revolución industrial tiene efectos disruptivos sobre el empleo, las ocupaciones, las habilidades necesarias, la brecha salarial, la desigualdad y la polarización, aunque de momento no hay bases para afirmar que afecta al desempleo a nivel agregado.
Es imprescindible que la sociedad (sector publico, empresas y trabajadores) se prepare y gobierne el cambio de manera activa con un amplio conjunto de políticas que
• garanticen la igualdad de oportunidades,
• potencien a largo plazo los efectos positivos de un progreso técnico y digital inclusivo, que ponga al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era, y

• reduzcan los costes de la transición a corto y medio plazo.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Salarios.

Los empresarios, al contrario de lo que suele decirse, no ganan dinero despidiendo a trabajadores o pagándoles salarios de hambre. El beneficio lo obtienen contratando trabajadores y pagándoles el salario en función de su productividad y de las condiciones de la economía y los mercados. 
En los países ricos, dicen los autores de “Economía para andar por casa”, los salarios son más elevados que en los pobres, y esto no se debe a que los empresarios de los países ricos sean buenos y los de los pobres sean malos, sino a que todos, empresarios y trabajadores, son más productivos en los países ricos.

sábado, 3 de septiembre de 2016

La globalización del comercio.

La agilización del comercio y los transportes permite que productos de una parte del mundo sean consumidos con mayor facilidad que nunca por otra parte. Hay artículos extranjeros que, sin entorpecimientos arancelarios, resultan más baratos que los nacionales. 

Multinacionales.
Un hecho muy frecuente en la era de la globalización es la inversión de una empresa en un país distinto a aquel en que tiene su sede social. Así se han formado las grandes multinacionales, con sucursales o centros subsidiarios repartidos por todo el mundo, dice el profesor Comellas. La inversión de una empresa de un país rico en un país pobre tiene la ventaja de que significa una forma de industrialización de este último, y el empleo de una mano de obra que de otro modo no hubiera encontrado una forma de trabajo especializado. Tiene el inconveniente de que los salarios son más bajos que los que por el mismo trabajo se pagan en un país desarrollado, y de que esa mano de obra, aunque se torna más cualificada y recibe una remuneración superior a la de otro trabajo de modesto nivel en su mismo país, detrae a los mejores trabajadores de otras labores tal vez necesarias para la sociedad en que viven. 

Cafetales.
Respecto de la agricultura, se destaca el hecho de que en zonas del tercer Mundo, de escaso nivel de desarrollo, muchos agricultores se esfuerzan en producir café, cacao, plátanos, soja, para venderlos a bajo precio al extranjero, restando mano de obra para los cultivos tradicionales que suele reclamar su propia sociedad. Lo mismo puede decirse de productos mineros, como el coltán, una aleación de niobio y tantalio, fundamental en las formas de tecnologías más avanzadas en el campo de la electrónica, el 80 por 100 de cuyos yacimientos se encuentran al este de la República del Congo, pero cuyos naturales son incapaces de utilizar. La globalización puede ser así una ventaja y un inconveniente. Los técnicos no se han puesto de acuerdo sobre el predominio de una condición sobre la otra. 


Gonzalo Anes
Los países atrasados mejoran lentamente su nivel de vida, pero la explosión demográfica, la defectuosa distribución de bienes y la corrupción de las clases dirigentes  no permiten en muchos de ellos el desarrollo que hubiera sido de esperar. Gonzalo Anes, historiador y economista, estima, en líneas generales, que “a pesar de las sombras y de las miserias, la mundialización ha permitido que viva más y mejor un progresivo mayor número de habitantes en este planeta”. La opinión más extendida, y, sobre todo, la más combativa, tiende a valorar muy negativamente el fenómeno de la globalización. Las estimaciones más sensatas parecen de acuerdo en que la globalización en sí, en cuanto facilidad para vender la producción propia, transportarla a cualquier parte, adquirir tecnología, pedir préstamos, etc., es positiva, y puede revertir en un desarrollo también global. Sin embargo, una serie de obstáculos se oponen a este desiderátum; tanto por parte de los países subdesarrollados, cuyos líderes malgastan las subvenciones que reciben (un caso sangrante fue Etiopía que vendió a la India el trigo que le regalaron, para comprar armas), como por parte de las empresas multinacionales, y las que obtienen concesiones de extracción, cuyo egoísmo parece menos perdonable.

globalización


sábado, 20 de agosto de 2016

La importancia de la equidad a la hora de la retribución salarial.


Los últimos experimentos en teoría económica han confirmado la importancia de la equidad. Un experimento demostraba que subir el sueldo a los trabajadores que sentían que estaban siendo injustamente tratados tenía un efecto sustancial en la productividad y ninguno en los trabajadores que sentían que estaban siendo justamente tratados. O consideremos otra situación, donde un grupo de trabajadores realiza un trabajo similar. Cabría esperar que aumentar el sueldo a algunos y bajárselo a otros incrementara la productividad de los trabajadores con salarios más altos y que redujera la de los trabajadores con salarios más bajos, con lo que los efectos se compensarían. Pero la teoría económica,confirmada por los
Disminución de la productividad.
experimentos,sostiene que la disminución de productividad del trabajador con un sueldo más bajo es mayor que el aumento de productividad del trabajador con un sueldo más alto, de forma que la productividad total disminuye.


Renta en relación con la de los demás
Lo que cuenta (para la sensación de bienestar de un individuo, por ejemplo) no es solo la renta de un individuo en términos absolutos, sino su renta en relación con la de los demás.La enorme brecha entre recompensas privadas y rendimientos sociales que caracteriza a una economía de búsqueda de rentas implica que los incentivos que los individuos tienen ante sí a menudo encauzan sus actos en una dirección equivocada, y que quienes reciben elevadas recompensas no son necesariamente quienes han realizado las mayores aportaciones. En los casos en que las recompensas privadas de los de arriba exceden en una cuantía considerable su contribución social marginal, la redistribución podría al mismo tiempo reducir la desigualdad y aumentar la eficiencia.

subir el sueldo a los trabajadores que sentían que estaban siendo injustamente tratados tenía un efecto sustancial en la productividad y ninguno en los trabajadores que sentían que estaban siendo justamente tratados. 

la disminución de productividad del trabajador con un sueldo más bajo es mayor que el aumento de productividad del trabajador con un sueldo más alto