El problema de los pobres no se cifra tanto en lo económico, sino en las enfermedades interiores que van destruyendo el tejido familiar y, por lo tanto, la estructura emocional y de capacidades que permiten llevar una vida digna. La degradación moral no se logra sanear con dinero. La construcción moral del hombre y la esperanza de un futuro mejor no se logran con dinero. Es la red de vínculos fundamentados en el amor, en las virtudes morales y en la fidelidad, la que permite ser más, tener más. La miseria y la indignidad humana no se arreglan con recursos económicos, sino con atención, paciencia y amor, escribe José Manuel Horcajo.
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miércoles, 13 de mayo de 2026
La degradación moral no se logra sanear con dinero
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jueves, 7 de mayo de 2026
Nuestros deseos no son sueños
Es injusto tomar el abuso por el uso y pensar que las formas inmaduras o agresivas de autoafirmación son las que definen la libertad como tal. Que la libertad incluye dentro de si la responsabilidad nos resulta evidente tan pronto como tenemos en cuenta que los compromisos y los vínculos más fuertes son aquellos que resultan de la propia libertad.
Hemos de vigilar nuestros deseos tanto o más que nuestros actos, porque nuestros deseos no son sueños, sino nuestra más viva realidad; somos lo que deseamos ser.
Referencia: Libertad como pasión de Daniel Innerarity
jueves, 8 de enero de 2026
Rehenes del destino
Escribe Zygmunt Bauman en El arte de la vida que “la mano amistosa de un amigo fiable, leal y fidedigno que nos ayude hasta que la muerte nos separe; una mano que podamos confiar que nos será tendida con rapidez y disposición cuando sea necesario (lo que las islas ofrecen a los náufragos potenciales o los oasis a los perdidos en el desierto), necesitamos esta mano, y deseamos tenerla, cuantas más mejor. Sin embargo… ¡Sin embargo! En nuestro entorno moderno líquido, la lealtad para toda la vida es una bendición empañada de muchas maldiciones. ¿Y si las olas cambian de dirección, y si las nuevas oportunidades nos llaman a reciclar los tranquilizadores valores de ayer para convertirlos en los amenazadores obstáculos de hoy, las apreciadas posesiones en lastres desalentadores, los salvavidas en pesos de plomo? ¿Y si los próximos y queridos han dejado de ser queridos pero siguen irritantemente próximos? De ahí la ansiedad. El temor de perder amigos o parejas mezclado con el temor de ser incapaz de librarse de aquellos a los que ya no queremos, junto con el temor de encontrarse uno mismo en el extremo receptor de la necesidad y resolución del amigo o la pareja que dice que “necesita más espacio”. La red de relaciones humanas (red, el juego interminable de conectarse y desconectarse) es hoy la sede de la ambivalencia más angustiosa, lo que enfrenta a los artistas de la vida a una maraña de dilemas que causan más confusión que pistas ofrecen… “¿Dónde esta la frontera entre el derecho a la felicidad personal y el nuevo amor, por un lado, y el egoísmo irresponsable que destrozaría una familia y quizás haría daño a los niños, por el otro?”, pregunta Ivan Klima. Trazar esta frontera con exactitud puede ser una tarea angustiosa, pero podemos estar seguros de una cosa, se halle la frontera donde se halle, se viola en el momento en que el acto de atar y desatar los vínculos humanos se declara moralmente indiferente y neutral, de modo que los actores están liberados a priori de la responsabilidad por las consecuencias para el otro de sus actos; de la misma responsabilidad incondicional que promete el amor, en la salud y en la enfermedad, y que lucha por construir y preservar. “La creación de una relación mutua buena y duradera”, en clara oposición con la búsqueda de diversión mediante objetos de consumo, “exige un esfuerzo enorme”. Sin embargo, como sugiere Klima, hay que comparar el amor a la creación de una obra de arte. También esto exige imaginación, una concentración total, la combinación de todos los aspectos de la personalidad humana, sacrificio por parte del artista y libertad absoluta. Pero, por encima de todo, como en la creación artística, el amor exige acción, es decir, actividad y comportamiento no rutinarios, además de la atención constante a la naturaleza intrínseca de la pareja, el esfuerzo por comprender la individualidad del otro u otra, y respeto. Y por último, aunque no menos importante, necesita tolerancia, la conciencia de que uno no debe imponer su punto de vista o sus ideales a su pareja ni impedirle el camino hacia la felicidad. El amor, en definitiva, se abstiene de prometer un camino fácil a la felicidad y el significado. La “relación pura” inspirada por las prácticas del consumismo promete este tipo de vida fácil; pero de la misma manera convierte a la felicidad y el significado en rehenes del destino.
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jueves, 22 de mayo de 2025
Tener un destino significa tener cada uno su destino
“Tener un destino significa tener cada uno su destino. Con su destino peculiarísimo el individuo está, como si dijéramos, solo en todo el universo. Su destino no se repite. Nadie vendrá al mundo con las mismas posibilidades que él, ni él mismo volverá a tenerlas. Las ocasiones que se le brindan para la realización de valores creadores o vivenciales, el destino con que realmente tropieza, es decir, aquello que el hombre no puede modificar, sino que debe soportar en el sentido de los valores de actitud. Todo esto es algo único y que sólo se da una vez. Cuán paradójico es querer rebelarse contra el destino se ve claramente cuando alguien se pregunta qué habría sido de él, cuál habría sido su vida, si no hubiese tenido el padre que realmente tiene y hubiera sido hijo de otra persona cualquiera; quien se formule tal pregunta olvida que en tal caso no sería propiamente “él”, pues el portador del destino sería otra persona completamente distinta, razón por la cual no podría ya hablarse, en rigor, de “su” destino, sino del destino de otro. Por tanto, el problema de la posibilidad de tener otro destino, un destino distinto, es de por sí imposible, contradictorio y carente de sentido”, escribe Viktor Frankl.
Para Frankl, “libertad sin destino es imposible; la libertad sólo puede ser libertad frente a un destino, un comportarse con el destino. El hombre es libre, indudablemente, pero ello no quiere decir que flote, independiente, en el vacío, sino que se halla en medio de una muchedumbre de vínculos. Pero estos vínculos son propiamente el punto de apoyo de su libertad. La libertad presupone vínculos, tiene que contar con vínculos. El espíritu debe contar con el impulso, la existencia con la sustancia. El tener que contar no significa sometimiento. El suelo sobre que el hombre se planta es trascendido a cada momento en la marcha y es suelo sólo en la medida en que es trascendido y sirve de trampolín. Si quisiéramos definir al hombre habíamos de hacerlo como un ser que va liberándose en cada caso de aquello que lo determina (como tipo biológico-psicológico-sociológico); es decir, como un ser que va trascendiendo todas estas determinaciones al superarlas o conformarlas, pero también a medida que va sometiéndose a ellas.”
Para Frankl, “libertad sin destino es imposible; la libertad sólo puede ser libertad frente a un destino, un comportarse con el destino. El hombre es libre, indudablemente, pero ello no quiere decir que flote, independiente, en el vacío, sino que se halla en medio de una muchedumbre de vínculos. Pero estos vínculos son propiamente el punto de apoyo de su libertad. La libertad presupone vínculos, tiene que contar con vínculos. El espíritu debe contar con el impulso, la existencia con la sustancia. El tener que contar no significa sometimiento. El suelo sobre que el hombre se planta es trascendido a cada momento en la marcha y es suelo sólo en la medida en que es trascendido y sirve de trampolín. Si quisiéramos definir al hombre habíamos de hacerlo como un ser que va liberándose en cada caso de aquello que lo determina (como tipo biológico-psicológico-sociológico); es decir, como un ser que va trascendiendo todas estas determinaciones al superarlas o conformarlas, pero también a medida que va sometiéndose a ellas.”
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domingo, 27 de abril de 2025
Un hombre es tan bueno como otro y mucho mejor
Cuenta G. K. Chesterton que “la paradoja irlandesa que dice que un “hombre es tan bueno como otro y mucho mejor” contiene, como sucede con muchas contradicciones, una verdad; la verdad que servía de vínculo entre el cristianismo y la ciudadanía. El santo es el único de entre los seres superiores que no oprime la dignidad de los otros. No es consciente de su superioridad, pero es más consciente de su inferioridad que los demás”.
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sábado, 12 de abril de 2025
Cuando se desvincula voluntariamente de la maternidad
Con la maternidad no matrimonial, se ha perdido una dimensión esencial de la misma, que es la de verse acompañada y sostenida por aquél por quien la maternidad ha sido posible. A su vez, cuando un matrimonio se desvincula voluntariamente de la maternidad asume en sí mismo una esterilidad que no puede si no afectar a la misma salud del vínculo, que queda reseco y marchito en su raíz, afirma el filósofo Elio Gallego.
sábado, 8 de febrero de 2025
Los humanos creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones
Charles S. Peirce, definió “cosa” como todo aquello de lo que podamos hablar y sobre la que podamos pensar. En otras palabras, somos nosotros, los humanos, los sujetos, los seres sensibles y pensantes, quienes (dotados de conocimiento y de autoconciencia) creamos cosas al convertirlas en objetos de nuestros pensamientos y conversaciones. Dicho esto, Peirce sigue los pasos de René Descartes, quien, al buscar la prueba última e incuestionable de la existencia (es decir, para no ser engañado por algún malévolo y astuto ser mitológico que me hiciera creer en la existencia de algo que no es más que un producto de mi imaginación) estableció que esa acción de buscar en particular era la prueba definitiva que cualquiera necesita para estar seguro de existir. Como no puede haber duda sin un ser que dude, ni un pensamiento sin un ser que piense, la experiencia de dudar y de pensar es en sí la prueba, necesaria y suficiente, para estar seguro de existir. Y por ese acto de dudar y de pensar, nosotros, los seres humanos, somos diferentes del resto de la creación, que no piensa.
Las “cosas” destinadas al consumo mantienen su utilidad para el consumidor, su única razón de ser, en la medida en que su capacidad para proporcionar placer no disminuya. Uno no suele jurar lealtad a los bienes de consumo (las “cosas”) que uno compra en una tienda; el consumidor no se compromete a que se queden a vivir con él después de que los placeres y las comodidades que proporcionan se hayan agotado. Proporcionar los placeres o las comodidades prometidas es el único uso de los bienes que se compran. Una vez que ya no proporcionan placeres o comodidades, o una vez que el consumidor/usuario advierte la probabilidad de obtener una mayor satisfacción o en otro sitio, esas cosas pueden ser, deben ser y generalmente son relegadas y sustituidas. Este patrón de cliente-bien de consumo o usuario-utilidad se está aplicando a la interacción entre seres humanos y ha penetrado en todos nosotros, consumidores en una sociedad de consumidores, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda la vida. Esa penetración tiene una responsabilidad importante en la fragilidad actual de los lazos humanos y en la liquidez de las asociaciones y las sociedades humanas. Y esa fragilidad y revocabilidad de los vínculos humanos se convierten a su vez en una fuente permanente de miedo a la exclusión, al abandono y a la soledad, que amenazan a tantos en la actualidad y causan tanta ansiedad espiritual e infelicidad, escribe Zygmunt Bauman.
Las “cosas” destinadas al consumo mantienen su utilidad para el consumidor, su única razón de ser, en la medida en que su capacidad para proporcionar placer no disminuya. Uno no suele jurar lealtad a los bienes de consumo (las “cosas”) que uno compra en una tienda; el consumidor no se compromete a que se queden a vivir con él después de que los placeres y las comodidades que proporcionan se hayan agotado. Proporcionar los placeres o las comodidades prometidas es el único uso de los bienes que se compran. Una vez que ya no proporcionan placeres o comodidades, o una vez que el consumidor/usuario advierte la probabilidad de obtener una mayor satisfacción o en otro sitio, esas cosas pueden ser, deben ser y generalmente son relegadas y sustituidas. Este patrón de cliente-bien de consumo o usuario-utilidad se está aplicando a la interacción entre seres humanos y ha penetrado en todos nosotros, consumidores en una sociedad de consumidores, desde la más tierna infancia y a lo largo de toda la vida. Esa penetración tiene una responsabilidad importante en la fragilidad actual de los lazos humanos y en la liquidez de las asociaciones y las sociedades humanas. Y esa fragilidad y revocabilidad de los vínculos humanos se convierten a su vez en una fuente permanente de miedo a la exclusión, al abandono y a la soledad, que amenazan a tantos en la actualidad y causan tanta ansiedad espiritual e infelicidad, escribe Zygmunt Bauman.
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domingo, 15 de diciembre de 2024
No seas indiferente a lo espiritual, a Dios y a tu prójimo
El rabino Abraham Skorka escribe: “Un agnóstico puede formular sus famosas paradojas. Si Dios, por ejemplo, es omnipotente, seguramente va a ser capaz de crear una piedra que él no pueda levantar; pero si crea semejante piedra, significa que no es omnipotente. Dios está más allá de toda lógica y sus paradojas. Maimónides explica que Él conoce las cosas en su forma completa. Nosotros solamente tenemos un conocimiento limitado. Si tuviésemos el mismo conocimiento que Él, seríamos dioses.” Y añade Skorka que “la concepción bíblica nos enseña que descendemos todos de un hombre primigenio. O sea que todos estamos enlazados con vínculos de hermandad. Uno nunca debiera llegar a ser indiferente al hombre, toda la Biblia tal vez no sea más que un clamor; no seas indiferente a lo espiritual, a Dios y a tu prójimo.”
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miércoles, 12 de junio de 2024
La soledad que nace de una época que se ha empleado a fondo en la destrucción de todos los vínculos
La soledad que no es ni buscada ni querida, ni ensancha el espíritu, ni arroja frutos agradables al apetito de un público deseoso de acoger testimonios veraces acerca de las laberínticas complejidades del ser. Es la soledad que horada las entrañas de quienes la incuban, como una carcoma insomne, y se hace presente a poco que uno alce la vista por encima de la línea de sus intereses inmediatos y aplique su mirada a la tarea de traspasar la membrana de lo evidente. Es la soledad que nace de una época que se ha empleado a fondo en la destrucción de todos los vínculos, que se ha mofado de las lealtades primigenias y ha situado la idea de autorrealización individual en la cima de las aspiraciones personales, escribe Carlos Marín-Blázquez.
En los años setenta, en la Suecia del socialdemócrata Palme, el Gobierno puso en marcha un vasto proyecto de ingeniería social destinado a que los hijos se emancipasen lo antes posible de sus padres y pudieran emprender una vida sin ataduras ni servidumbres generacionales. Se cumplía de ese modo la gran aspiración de todo gobierno con ínfulas totalitarias, convertirse en el garante de la felicidad del individuo. Transcurridos unos años, fue necesario crear un organismo gubernamental consagrado a la tarea de localizar a los cientos de personas que cada año mueren en sus casas, en el más absoluto abandono, sin que nadie las eche de menos.A medida que el proyecto moderno avanza, da miedo pensar que bajo los eslóganes y consignas con que se falsifica la realidad lo que nos estén ocultando sea un páramo inhabitable. Veremos surgir soluciones imaginativas que nos convencerán de lo afortunados que somos por existir en un mundo urdido con tales mimbres.
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viernes, 24 de mayo de 2024
Se produce un vínculo entre la madre y el bebé, que será determinante a lo largo de la vida de este
“La madre, escribe Isabel Rojas Estapé, es el fundamento de nuestras relaciones. Desde que nacemos, se produce un vínculo entre la madre y el bebé, que será determinante a lo largo de la vida de este. Se trata de un lazo indestructible, que ni la distancia ni el paso del tiempo podrán borrar, y que configurará al hijo en su forma de relacionarse y comportarse con la gente. Esta unión, también conocida como apego, comprende una faceta biológica impresa en el ADN de cada mujer, y otra psicológica, protagonizada por la donación y la entrega. Algo que va más allá de las células o de las propias hormonas. Las madres son heroínas por excelencia. Saben lo que es sufrir poniendo buena cara. Pasar noches sin dormir, comer los restos de lo que queda o ponerse en último lugar son algunos de los sacrificios que las madres hacen sin pestañear. Se trata de una entrega, que no entiende de cuenta de pérdidas y ganancias. Se dan sin esperar nada a cambio.”
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martes, 30 de mayo de 2023
Cultura de casino
El filósofo Zygmunt Bauman en su libro Vidas desperdiciadas escribe:En esta clase de cultura, y en las estrategias políticas y vitales que valora y promueve, no queda mucho espacio para los ideales. Menos espacio queda aún para los ideales que provocan un esfuerzo a largo plazo, continuo y sostenido, de pasitos que llevan con ilusión hacia resultados ciertamente remotos. Y no queda espacio en absoluto para un ideal de perfección, que extrae todo su atractivo de la promesa del final de la elección, el cambio y la mejora. Para ser más precisos, semejante ideal puede seguir rondando sobre el mundo de la vida de un hombre o una mujer modernos y líquidos; ahora bien, sólo como un sueño, un sueño que ya no se espera que se haga realidad y que, cuando apunta a lo concreto, rara vez se desea que se haga realidad. Un sueño nocturno que casi se disipa a la luz del día. Este es el motivo de que a la belleza, en su significado ortodoxo de ideal por el que luchar y morir, parecen haberle llegado malos tiempos. En lo que George Steiner llamaba “cultura de casino”, todo producto cultural se calcula para el máximo impacto (es decir, para eliminar, desechar y terminar con los productos culturales de ayer) y la obsolescencia instantánea (esto es, para acortar la distancia entre la novedad y el cubo de la basura, recelando de su abuso de la hospitalidad y apresurándose a dejar el campo despejado, con el fin de que nada pueda suponer un obstáculo para los productos culturales de mañana). Los artistas, que una vez identificaron el valor de su obra con la duración eterna y que, en consecuencia, lucharon por una perfección que pondría fin al cambio y, por tanto, garantizaría la eternidad, destacan ahora por instalaciones que serán desmanteladas cuando cierre la exposición, por happenings que terminarán en el momento en que los actores decidan dar media vuelta, por recubrir puentes hasta que se restablezca la circulación, y edificios inacabados hasta que se reanuden las obras, y por “esculturas espaciales”, que invitan a la naturaleza a hacer estragos y ofrecen otra prueba, si es que era precisa otra prueba, de la grotesca brevedad de todas las obras humanas y del efímero carácter de sus rastros. De nadie se espera que recuerde hoy las habladurías de ayer, y menos aún se le anima a que lo haga, si bien de nadie se espera que evite las habladurías de hoy en día, y mucho menos se le permite que lo haga. Para ser admitido en la cultura de casino de la líquida era moderna, uno necesita ser omnívoro y nada quisquilloso, abstenerse de definir el gusto propio de modo demasiado estricto y de aferrarse a cualquier gusto durante mucho tiempo, estar dispuesto a probar y a disfrutar todo cuanto hoy se ofrece, y ser cualquier cosa menos consistente y estable en las preferencias propias. El rechazo de lo nuevo es de mal gusto y quien rechaza los riesgos se arriesga al rechazo. Pero igualmente incorrecta y peligrosa es la lealtad a lo viejo. Y el envejecimiento de lo nuevo, que una vez supusiera un largo proceso, lleva cada vez menos tiempo. Lo nuevo tiende a convertirse en lo viejo, a evitarse y superarse al instante. De manera imperceptible, el significado de belleza experimenta un cambio fatídico. En los usos actuales de la palabra, los filósofos apenas reconocerían los conceptos que construyeron con tanta seriedad y laboriosidad a lo largo de los siglos. Más que ninguna otra cosa, omitirán el vínculo entre belleza y eternidad, entre valor estético y durabilidad.
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viernes, 25 de noviembre de 2022
En la política británica existe una falta de visión nacional coherente sobre lo que se quiere lograr
Desde las elecciones generales de Reino Unido en 2015, que ganó el Partido Conservador, ha habido múltiples ocupantes en la residencia oficial de Downing Street. Antes de la llegada del actual primer ministro, Rishi Sunak, Liz Truss renunció al cargo que ocupó durante solo 45 días, el período más corto en la historia del país. Truss reemplazó a Boris Johnson cuando este dimitió en septiembre, quien a su vez ocupó el cargo que dejó Theresa May tres años antes, en 2019. May fue nombrada líder del Partido Conservador y primera ministra cuando David Cameron anunció su dimisión en 2016. ¿Qué ocurre en Westiminster? Algunos analistas apuntan a las profundas divisiones dentro del Partido Conservador, que, seis años después del Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, no ha logrado encontrar la dirección que debe seguir este país. "Ciertamente para explicar la inestabilidad del Partido Conservador y de la política británica en general tenemos que regresar a 2016, cuando se votó para dejar la Unión Europea", dice Tim Bale, profesor de Política de la Universidad Queen Mary de Londres y autor del libro The Conservative Party after Brexit: Turmoil and Transformation ("El Partido Conservador después del Brexit: turbulencia y transformación”). "Desde entonces realmente no hemos tenido un período largo de estabilidad", agrega. "Quizás no habíamos visto tanto caos como el que hemos tenido en las últimas semanas, pero desde 2016 hemos vivido una situación inherentemente volátil”. Los analistas consideran que el mayor "punto de inflexión" en la historia política, económica y diplomática reciente de Reino Unido ocurrió en 2013, cuando el entonces primer ministro conservador, David Cameron, prometió celebrar un referendo sobre la pertenencia de Reino Unido a la Unión Europea si su partido ganaba la siguiente elección general. "La decisión de Cameron para comprometerse al voto no fue porque la población del país estuviera reclamando votar, sino porque una minoría significativa de sus propios parlamentarios le estaban exigiendo que lo hiciera", señala el profesor Bale.
Tras el voto del Brexit, muy pronto se hizo claro que los arquitectos del proyecto para salir de la UE, incluido Boris Johnson, no tenían un plan real para desenredar décadas de vínculos económicos, comerciales y legales con Europa. Actualmente en la política británica existe una "falta de visión nacional coherente" sobre lo que se quiere lograr y cómo se quiere lograrlo, afirma Matthew Flinders, profesor de Política de la Universidad de Sheffield, Inglaterra.. Y esta falta de visión coherente en la última década en la política británica, agrega, ha resultado en un vacío político.
Fuente: BBC News
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jueves, 11 de agosto de 2022
Los símbolos fuertes del cuerpo poseen las llaves del alma
Dice el papa Francisco que “los símbolos fuertes del cuerpo poseen las llaves del alma.No podemos tratar los vínculos de la carne con ligereza, sin abrir alguna herida duradera en el espíritu.”
viernes, 3 de junio de 2022
Los románticos pensaban que la fidelidad era una parte esencial del amor
La mayoría de los románticos pensaban que la fidelidad era una parte esencial del amor. Si el amante romántico fuera un libertino, no habría razón alguna para esperar que demostrara constancia en su vida amorosa, sobre todo en un mundo en el que los sentimientos son notoriamente inconstantes. Pero es que el romanticismo difiere del libertinaje en que cree que el amor forja un vínculo eterno. Esto no podría suceder si cada relación fuera meramente un episodio variable dentro de una serie. Al igual que en otras versiones del enfoque idealista, el romántico afirma que hombres y mujeres realmente se aman entre sí solo si de cierta manera son el uno para el otro, permanentemente y para su mutuo beneficio como seres humanos. Empero, el romántico cree también que la experiencia amorosa crea su compenetración.
En el amor religioso, la reciprocidad es ejemplificada mediante la creencia en que Dios ama y a su vez puede ser amado. Dios amaba tanto a su mundo que le sacrificó a su propio hijo; y la salvación está reservada para aquellos que aman a Dios ya sea mediante la exaltación de su propia naturaleza o bien mediante la gracia de la infusión divina.
martes, 30 de junio de 2020
Ucrania, exportador de bebés
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| Bebés en un hotel de Kiev |
Una de las imágenes más impactantes de la crisis de la Covid-19 ha sido la de una habitación de hotel en Kiev, Ucrania, con decenas de recién nacidos de los llamados vientres de alquiler esperando a ser recogidos.
Entre los cristianos ucranianos que han alzado su voz se encuentra la federación de iglesias pentecostales Cristianos por Ucrania, que ha rechazado de forma tajante esta controvertida práctica legal que ha convertido al país en un exportador de bebés a otros países de Europa y del resto del mundo. Las iglesias evangélicas en Ucrania han manifestado que condenan inequívocamente de lo que consideran como un escándalo. El obispo Mykhailo Panochko, ha dicho que “la gestación subrogada viola los derechos de la madre y del niño, como resultado de lo cual se rompe el vínculo entre el niño y la madre que dio a luz al bebé”.
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| Mykola Kuleba |
El comisionado para los derechos del niño en Ucrania, Mykola Kuleba, ya había expresado su desaprobación de la gestación subrogada, comparándola con “tráfico infantil”. Según Kuleba, que una madre acepte ser un vientre de alquiler es esclavitud voluntaria, puesto que la mujer solamente accede a ello por razón de pobreza. El defensor del niño también ha denunciado la imposibilidad de las autoridades ucranianas de monitorear el futuro de los bebés nacidos de la gestación subrogada, apuntando que ha habido casos en los que familias ficticias han recibido un bebé recién nacido.
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domingo, 12 de mayo de 2019
¿Dónde está Abel, tu hermano?
“Cuando la relación fraterna se daña, cuando se arruina la relación entre hermanos, se abre el camino hacia experiencias dolorosas de conflicto, de traición, de odio. El relato bíblico de Caín y Abel constituye el ejemplo de este resultado negativo. Después del asesinato de Abel, Dios pregunta a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? (Gen 4, 9a). Es una pregunta que el Señor sigue repitiendo en cada generación. Y lamentablemente, en cada generación, no cesa de repetirse también la dramática respuesta de Caín: No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano? (Gen 4, 9b). La ruptura del vínculo entre hermanos es algo feo y malo para la humanidad. Incluso en la familia, cuántos hermanos riñen por pequeñas cosas, o por una herencia, y luego no se hablan más, no se saludan más. La fraternidad es algo grande, cuando se piensa que todos los hermanos vivieron en el seno de la misma madre durante nueve meses, vienen de la carne de la madre. Y no se puede romper la hermandad” enseña el Papa Francisco.
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domingo, 21 de octubre de 2018
La cultura de Europa no podrá sobrevivir a la desaparición de la fe cristiana.
T.S. Eliot expresa un mensaje de extraordinaria importancia: “La fuerza dominante en la creación de una cultura común entre pueblos que tengan culturas distintas es la religión. Os ruego que no cometáis el error de anticipar el sentido de lo que pretendo decir. No es ésta una conversación religiosa, ni me dispongo a convertir a nadie. Me limito a constatar un hecho. No me interesa mucho la comunión de los cristianos creyentes en nuestros días; estoy hablando de la tradición común cristiana que ha hecho que Europa sea lo que es, y de los elementos culturales comunes que esta cristiandad ha llevado consigo. Si mañana Asia se convirtiera al cristianismo, no por esto sería parte de Europa. En la cristiandad se han desarrollado las artes. En ella han tenido sus raíces las leyes de Europa hasta tiempos recientes. Y es sobre un trasfondo cristiano donde todo nuestro pensamiento adquiere significado. Un ciudadano europeo
puede no creer que la fe cristiana sea verdadera, y sin embargo todo lo que dice y hace nace de la cultura cristiana de la que es heredero, y de la que extraerá el significado. Solamente una cultura cristiana pudo producir un Voltaire y un Nietzsche. No creo que la cultura de Europa pueda sobrevivir a la desaparición completa de la fe cristiana. Y estoy convencido de ello no sólo como cristiano, sino como estudioso de la biología social. Si el cristianismo desaparece, desaparece toda nuestra cultura. Y entonces deberéis recomenzar dificultosamente desde el principio y no podréis adoptar una cultura ya hecha. Deberéis esperar que crezca la hierba para que alimente a las ovejas que darán la lana con la que se hará vuestro nuevo vestido. Deberéis atravesar muchos siglos de barbarie. No viviremos para ver la nueva cultura, ni siquiera nuestros nietos, ni sus nietos: y aunque pudiéramos verla, ninguno de nosotros sería feliz en ella. Debemos muchas cosas a nuestra herencia cristiana, además de a la fe religiosa. A través de ella recorremos la evolución de nuestras artes, a través de ella nos ha llegado nuestra concepción de la ley romana que ha dado forma al mundo occidental, y nuestra concepción de la moralidad pública y privada, y nuestros modelos literarios comunes se encuentran en la literatura de Grecia y de Roma. El mundo occidental tiene su unidad en esta herencia, en el cristianismo y en las antiguas civilizaciones de Grecia, de Roma y de Israel, a las que, a través de dos mil años de cristianismo, se remontan nuestros orígenes. No me
extenderé más sobre este punto. Lo que quiero decir es que esta unidad en los elementos comunes de la cultura es, desde hace muchos siglos, el auténtico vínculo entre nosotros. Ninguna organización política y económica, por muy buena voluntad que quiera imponer, puede sustituir lo que ofrece esta unidad cultural. Si disipamos nuestro patrimonio común o nos desprendemos de él, ninguna organización o proyecto salidos de la mente más ingeniosa podrá ayudarnos ni contribuirá a unirnos”.
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jueves, 4 de octubre de 2018
La crisis actual de la privacidad.
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| Thomas Szasz. |
Tal como Thomas Szasz observó en El segundo pecado con respecto a una de las herramientas más efectivas de la vinculación humana, “el sexo ha sido siempre una actividad muy privada y reservada. Tal vez ahí radique su poderosa fuerza para unir personas en un fuerte vínculo. A medida que hacemos del sexo algo menos reservado, es posible que lo despojemos de su poder para mantener juntos a hombres y mujeres”. Las actividades sexuales fueron hasta hace poco el epítome genuino de los secretos más íntimos, compartidos de forma sumamente discreta sólo con personas seleccionadas con extremo cuidado y laboriosidad. En síntesis, estas actividades eran un ejemplo primigenio de los lazos interhumanos más fuertes y sólidos, los más difíciles de cortar y separar, y en consecuencia los más confiables.
Hoy en día, la crisis actual de la privacidad, dice Zygmunt Bauman, se relaciona de forma inextricable con el debilitamiento y la decadencia de todos los vínculos interhumanos. En este entrelazamiento del colapso de la privacidad y la desintegración de los vínculos, un factor es el huevo y el otro es la gallina, por lo cual discutir cuál vino primero y cuál llegó después constituye una pérdida de tiempo.
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Zygmunt Bauman
sábado, 24 de junio de 2017
Se nos hizo creer que podíamos escoger a una mujer o a un hombre igual que podemos escoger un yogur en el supermercado.
Jean Claude Kaufmann dice que, gracias a la computerización de las citas y los encuentros sexuales, el sexo confunde hoy más que nunca. Él apunta: “Según la idea romántica, todo empieza con un sentimiento, que luego se convierte en un deseo. El amor (a través del matrimonio) lleva al sexo. En la actualidad parece que tenemos dos opciones: podemos disfrutar del sexo como una actividad de ocio, o podemos considerarlo como un compromiso a largo plazo. La primera opción significa que el autocontrol tiene que ver con evitar el compromiso: tenemos cuidado de no enamorarnos (demasiado). La frontera entre el sexo y el sentimiento está cada vez menos clara”.
La primera opción surge a partir de la ilusión consumista: “se nos hizo creer que podíamos escoger a un hombre (o a una mujer) igual que podemos escoger un yogur en el supermercado. Pero el amor no funciona así. El amor no puede encajar en el consumismo, y eso es probablemente algo bueno. La diferencia entre un hombre y un yogur es que una mujer no puede introducir a un hombre en su vida y esperar que todo siga igual. Pero, gracias a la “ilusión consumista”, todo parece muy seguro. Ella puede entrar con un solo clic, y salir con otro clic. Una persona provista de un ratón imagina que tiene el control completo y absoluto de sus contactos sociales. Todos los obstáculos típicos parecen haberse desvanecido, y se abre un mundo de infinitas posibilidades. Una mujer o un hombre en la red es como un niño al que se deja suelto en una pastelería. Todo parece en orden, seguro y bonito, a menos que… Pues sí, hay un problema: a menos que aparezcan los sentimientos, surja el amor y se nuble el juicio.
Kaufmann alcanza una conclusión: “La sociedad está obsesionada con la búsqueda del placer, tiene afición a la aventura y está interesada en nuevas y más intensas sensaciones, pero también necesita la estabilidad y la seguridad que nos impide tomar ciertos riesgos y de ir demasiado lejos. Por eso la situación actual parece tan contradictoria”. Bueno, no sólo lo parece, dice Zygmunt
Bauman: “Es contradictoria. Tan contradictoria como la necesidad de libertad y la necesidad de aventura, y como las herramientas sociales existentes y las estrategias para satisfacer cada una de estas necesidades, pero difícilmente ambas a la vez. Todos tenemos un vínculo doble, un enredo sin una salida clara o inocua. Si optamos por la seguridad, tenemos que abandonar muchas de las experiencias soñadas que las nuevas libertades sexuales nos prometen. Sin embargo, si elegimos la libertad, tendremos que olvidarnos de encontrar una pareja que nos sujete la mano cuando transitemos por terrenos pantanosos y movedizos. Entre las dos opciones, hay un gran vacío, ¡una desbordante caja de Pandora!”
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| Zygmunt Bauman |
La maldición de las citas de internet tiene el mismo origen que lo que las hace mágicas, como sugiere Kaufmann. Esas citas emanan de una “zona intermedia en la que nada está realmente predeterminado (y) donde nadie sabe lo que va ocurrir con antelación”. En otras palabras, emanan de un espacio en el que cualquier cosa puede ocurrir, pero en el que no puede hacerse nada con un grado de certeza, confianza y seguridad, por pequeño que sea”.
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