miércoles, 13 de mayo de 2026

La degradación moral no se logra sanear con dinero

El problema de los pobres no se cifra tanto en lo económico, sino en las enfermedades interiores que van destruyendo el tejido familiar y, por lo tanto, la estructura emocional y de capacidades que permiten llevar una vida digna. La degradación moral no se logra sanear con dinero. La construcción moral del hombre y la esperanza de un futuro mejor no se logran con dinero. Es la red de vínculos fundamentados en el amor, en las virtudes morales y en la fidelidad, la que permite ser más, tener más. La miseria y la indignidad humana no se arreglan con recursos económicos, sino con atención, paciencia y amor, escribe José Manuel Horcajo.

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