domingo, 3 de mayo de 2026

El único discurso que no se ha reducido a la dimensión de lo útil es el que la Iglesia dirige

Massimo Cacciari, ex alcalde de Venecia y filósofo agnóstico, dijo con ocasión de la XV Jornada Mundial de la Juventud, en Agosto de 2000: “En Roma se ha producido un acontecimiento que tiene algo de increíble para el mundo laicista. Hoy por hoy, el único discurso que no se ha reducido a la dimensión de lo útil, del interés, de lo pragmático, es el que la Iglesia dirige a los jóvenes. Se podría hacer todas las consideraciones que se quieran, pero esto queda fuera de cualquier duda”. Los jóvenes han respondido de manera insospechada a este llamamiento no utilitario.
Fulvio Scaparro, experto en psicología juvenil expresó que “desde hace años estoy diciendo que los ideales, los sueños, el deseo de cambiar el mundo y la intolerancia ante la mediocridad de la vida sin valores y sin objetivos elevados, no son una opción de la juventud, sino la estructura misma de los jóvenes, no solo de los creyentes. Me disgusta solo que para darse cuenta se haya debido esperar a que más de dos millones de jóvenes vinieran a recordárnoslo a Roma”. 
Lo que debe servir de guía en el trato con la gente joven y en el intento de formarla, es el mensaje eminentemente afirmativo que Juan Pablo II nos ha transmitido acerca de ella, concreción de una profunda verdad antropológica y metafísica,“la relación y el ansia de Dios, plenitud del Ser, fundamento de lo real, es la condición más honda y constitutiva de toda persona creada”.


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