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domingo, 19 de julio de 2026

La noción de casualidad, para explicar el universo y la aparición de la vida, hoy ya no se sostiene

Olivier Bonnassies escribe que “el ADN es un lenguaje que nació hace 3.800 millones de años. Las leyes del universo han permitido que surja un lenguaje extremadamente tecnológico. Y este lenguaje del ADN contiene miles de millones de veces más densidad de información que lo más denso que el hombre haya hecho en circuitos integrados a lo largo del siglo XXI. En consecuencia, se trata de un prodigio tecnológico que despliega por sí mismo las leyes del universo para crear este lenguaje, el lenguaje que codifica todo lo que está vivo. Asimismo, para formar una célula no basta con disponer de este extraordinario lenguaje, sino que, además, debe haber al menos doscientos tipos diferentes de proteínas, tiene que haber enzimas, ribosomas, membrana. Es extremadamente complejo. Hasta ahora pensábamos que el paso de lo inerte a lo vivo resultaba muy sencillo. Pero nos estamos dando cuenta de que es un abismo inmenso. Y para cruzar este inmenso abismo hacen falta ajustes, mucho más finos en biología que en física. ¿Cómo es que el universo creó por sí solo el lenguaje del ADN? Esta es una gran pregunta. ¿Todo cuanto se necesita para la vida ya estaba inscrito en las leyes del universo desde el Big Bang? Estamos seguros de que la noción de casualidad, para explicar el universo y la aparición de la vida, hoy ya no se sostiene.” Michel-Yves Bolloré complementa esta afirmación manifestando que “en 1850, Darwin explicó que la vida apareció en una pequeña sopa primitiva, una charca de agua caliente al pie de un volcán donde había muchos productos químicos, minerales, vapor de agua, relámpagos, viento y lluvia. Todo el mundo creyó, durante mucho tiempo, que así había surgido la vida. Entre la década de 1950 y la de 1960 hubo una decena de laboratorios en Estados Unidos que trabajaron sobre estas "sopas primitivas". Se realizaron experimentos muy famosos, como el célebre del profesor Miller. Pero después de la década de 1960 hemos comenzado a descubrir la complejidad del ADN, y los científicos dejaron de trabajar en sopas primitivas. Porque entendieron que, por mucho que removieran esa sopa, no obtendrían ADN y células. La probabilidad de encontrar una célula viva, en una "sopa primitiva", es la misma que la de encontrar un Phone guisando una sopa de pescado.
“Sólo el átomo de carbono, dice Olivier Bonnassies, puede permitir la vida, porque es complejo, único en sus enlaces y porque permite cadenas largas como el ADN. Esa es prácticamente la única posibilidad de crear vida en todo el universo. Y cuando aparece una molécula de ADN, es mucho más compleja en comparación con los átomos de carbono que se generaron en las estrellas, y que todos los elementos de la tabla periódica de Mendeléyev. Al comienzo del Big Bang, sólo había energía, luego aparecen los núcleos de los átomos, después las estrellas, luego todos los átomos complejos, y al final la Tierra y los materiales que hacen posible la vida. Parece el desarrollo de un programa.”

jueves, 20 de febrero de 2025

Colonia humana extraterrestre

Un estudio publicado en la revista Scientific American duda de la posibilidad de poder establecer bases semipermanentes en la Luna o colonizar Marte ponerse en práctica. La razón es que no estamos hechos para vivir en el espacio, ni a efectos biológicos ni de sostenibilidad. El efecto nocivo del Sol a falta de una protección atmosférica provocaría graves daños en nuestro ADN. Según Dorit Novoriel, directora del Instituto de Investigación Traslacional para la Salud Espacial, “una persona expuesta a esto enfermaría gravemente y sufriría un síndrome de radiación agudo. De no contar con la protección necesaria, las náuseas serían la primera consecuencia; se trataría de una situación potencialmente mortal, porque el vómito podría interferir con los sistemas de soporte vital, o podría ser inhalado”. De la misma manera, dice Novoriel, puede provocar “el agotamiento de células como los neutrófilos y glóbulos rojos, lo que significa que el individuo no puede combatir los gérmenes ni oxigenar sus tejidos de manera efectiva”. “La persona se sentirá extremadamente cansada, desarrollará un cuadro de anemia y será incapaz de combatir las infecciones, llegando incluso a morir por una primera exposición a la radiación solar”. 
En el plano de la sostenibilidad de una hipotética colonia humana extraterrestre, los autores aprecian dos obstáculos. El alto coste que supondría el suministro de recursos hasta poder generarlos in situ. Por el otro, la contaminación biológica involuntaria con formas de vida microbianas importadas de la Tierra y lo que esto podría desencadenar en un entorno desconocido y radicalmente distinto.


viernes, 24 de mayo de 2024

Se produce un vínculo entre la madre y el bebé, que será determinante a lo largo de la vida de este

“La madre, escribe Isabel Rojas Estapé, es el fundamento de nuestras relaciones. Desde que nacemos, se produce un vínculo entre la madre y el bebé, que será determinante a lo largo de la vida de este. Se trata de un lazo indestructible, que ni la distancia ni el paso del tiempo podrán borrar, y que configurará al hijo en su forma de relacionarse y comportarse con la gente. Esta unión, también conocida como apego, comprende una faceta biológica impresa en el ADN de cada mujer, y otra psicológica, protagonizada por la donación y la entrega. Algo que va más allá de las células o de las propias hormonas. Las madres son heroínas por excelencia. Saben lo que es sufrir poniendo buena cara. Pasar noches sin dormir, comer los restos de lo que queda o ponerse en último lugar son algunos de los sacrificios que las madres hacen sin pestañear. Se trata de una entrega, que no entiende de cuenta de pérdidas y ganancias. Se dan sin esperar nada a cambio.”

sábado, 9 de marzo de 2024

Cada uno de nosotros lleva un mensaje de sus antepasados

Cada uno de nosotros lleva un mensaje de sus antepasados en todas las células de su cuerpo. Está en nuestro ADN, el material genético que se transmite de una generación a otra. En el ADN no sólo están escritas nuestras historias individuales, sino la historia de toda la especie humana. La historia de nuestra especie, homo sapiens, está registrada en los genes que permiten seguir nuestro linaje hasta el pasado remoto, mucho más allá del alcance de los registros escritos o las inscripciones en piedra. Estos genes cuentan una historia que comienza hace más de cien mil años, y cuyos últimos capítulos están ocultos dentro de las células de cada uno de nosotros.Todos estamos emparentados por vía materna con un pequeño grupo de mujeres que vivieron hace decenas de miles de años.

Arthur Mourant 

En 1947, Arthur Mourant (11 April 1904 – 29 August 1994) organizó un encuentro con dos vascos que se encontraban en Londres intentando formar un gobierno provisional, y que se mostraron muy dispuestos a apoyar cualquier intento de demostrar que su identidad genética es única. Los dos aportaron muestras de sangre y ambos resultaron ser Rhesus-negativos. Gracias a estos contactos, Mourant elaboró un fichero de vascos franceses y españoles, que, como él había esperado, presentaban una altísima frecuencia de Rhesus-negativos; de hecho, la más alta del mundo. Con estos datos, Mourant llegó a la conclusión de que los vascos eran descendientes de los habitantes originales de Europa, mientras que todos los demás europeos eran una mezcla de los originales con pueblos llegados más recientemente, que él pensaba que fueron los primeros agricultores procedentes de Oriente Medio. Desde aquel momento, los vascos asumieron el estatus de población con la que había que cotejar (y todavía se cotejan) todas las ideas acerca de la prehistoria europea. El hecho de que sólo ellos, entre todos los europeos occidentales, hablaran un idioma único en Europa, que no pertenece a la familia indoeuropea que abarca todos los demás idiomas de Europa occidental, no hacía sino realzar su posición especial.
Referencia: Las siete hijas de Eva de Bryan Sykes


viernes, 24 de junio de 2022

Los neandertales se extinguieron y fueron completamente sustituidos por el homo sapiens

Aunque ahora ya hemos secuenciado el ADN mitocondrial de más de seis mil europeos, no hemos encontrado ni uno sólo que sea remotamente creíble como superviviente de la estirpe neandertal, escribe Bryan Sykes, profesor de genética humana en el Instituto de Medicina Molecular de la Universidad de Oxford. Es preciso recurrir una y otra vez a la evidencia, la completa ausencia de ADN mitocondrial neandertal en la Europa moderna. No podemos saber si la completa ausencia de ADN mitocondrial del tipo neandertal en la Europa moderna es atribuible a una incompatibilidad fundamental, biológica o social, entre nuestros antepasados cromañones y la otra especie humana con la que compartieron el continente. Los neandertales se extinguieron. Fueron completamente sustituidos en Europa y en todos sus territorios por la nueva especie homo sapiens, tecnológica y artísticamente superior, representada en Europa por los cromañones. En Europa, el Paleolítico superior no comienza hasta la aparición de los primeros homo sapiens, los cromañones, hace entre cuarenta y cincuenta mil años.

Lo que ocurrió en Europa, en la medida en que la genética nos permite deducirlo, ocurrió también en el resto del mundo. El homo sapiens, dice Bryan Sykesse, se convirtió primero en la especie humana dominante y después en la única especie humana, eliminando por completo a las formas anteriores. Los neandertales, o el homo neanderthalensis, como ahora podemos llamarlo justificadamente, habiendo establecido que constituía una especie diferente de la nuestra, desaparecieron de Europa, y el homo erectus desapareció de toda Asia. No está claro si el homo sapiens y el homo erectus llegaron a coincidir en Asia. En China hay un hueco en el registro fósil, correspondiente al período entre 40.000 y 100.000 año atrás. Es posible que el homo erectus ya se hubiera extinguido antes de que llegara el homo sapiens. No hay evidencias fósiles de que el homo erectus llegara a Australia ni a las Américas, lo que parece indicar que los sapiens fueron los primeros habitantes humanos de estos dos continentes. En África, donde empezó la evolución del homo sapiens como especie, la correspondiente sustitución de otros humanos pudo ser brusca o gradual. Fuera cual fuese el mecanismo, y fuera cual fuese el motivo, el homo sapiens ha sustituido por completo a las otras especies humanas en todo el mundo. Cuando murió el último neandertal, hace veinte mil años, sólo quedó una especie humana para dominar el planeta, la nuestra.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Clonación


Las posibilidades de la clonación no se limitan a la medicina, sino que sus primeros resultados posiblemente van a tener lugar en el terreno de la cría de animales de granja. La técnica SCNT se puede utilizar para clonar el ganado de primera con capacidades excepcionales para la producción de leche o de carne, con el objetivo preservar los perfiles genéticos que hacen que estos animales tengan valor para los ganaderos. Los clones de estos animales no deberían ser sacrificados (son demasiado caros), sino que tendrían que ser utilizados como animales de cría. Las agencias de seguridad alimentaria estadounidense y europea han declarado que no hay razones científicas para considerar que la carne procedente de los animales clonados y de sus descendientes no sea segura para el consumo humano. La principal objeción se basa en el bienestar de los animales. Las técnicas de clonación son todavía ineficientes y muchos de los clones presentan malformaciones congénitas. En cualquier caso, podemos apostar, con toda seguridad, que la carne y la leche de estos animales va a llegar pronto a nuestras mesas, escribe Mark Henderson, editor científico de The Times.


En la película Parque jurásico, dice Henderson, estrenada en 1993, se consigue revivir a los dinosaurios mediante técnicas de clonación, utilizando el ADN de mosquitos que se habían alimentado de su sangre y que permanecieron conservados en ámbar. A pesar de su gran poder de convicción, no deja de ser ciencia ficción, y la mayor parte de los científicos lo considera imposible en la práctica. El ADN de las criaturas que vivieron hace decenas de millones de años estaría, casi con total seguridad, demasiado degradado para su posible uso en técnicas de clonación. Por encima de todo, estos animales no tienen parientes vivos suficientemente cercanos en cuyos óvulos se pudiera inyectar el ADN de los dinosaurios. Sin embargo, la clonación se podría utilizar para hacer revivir a criaturas que se han extinguido en épocas más recientes. En Australia se está llevando a cabo un proyecto para clonar el tigre de Tasmania a partir del ADN del último animal conocido, que murió en 1936. También sería posible hacer revivir al mamut. Parece que un espécimen excepcional recuperado del permafrost siberiano contiene un ADN de calidad suficiente como para justificar el intento. El elefante podría actuar como donante de óvulos y como madre sustituta.

sábado, 26 de junio de 2021

La elegancia que se esconde tras la complejidad de la vida


El líder del Proyecto Genoma Humano y del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos durante más de una década, Francis Collins, viniendo del ateísmo llegó a la fe cristiana maravillado por sus descubrimientos, hasta el punto de escribir el libro “Cómo habla Dios”. Su principal argumento es que el tránsito del ateísmo a la fe, llega precisamente de la mano de la razón y el progreso científico: “Ninguna hipótesis actual se acerca a explicar cómo en el espacio de apenas ciento cincuenta millones de años el ambiente prebiótico que había en la Tierra dio lugar a la vida”. Collins considera que la elegancia que se esconde tras la complejidad de la vida es primero causa de asombro y después de fe en Dios, la elegancia digital del ADN, los componentes de las cosas vivas, desde el ribosoma que traduce el ARN en proteína, a la metamorfosis de la oruga en mariposa, son elementos estéticamente sublimes. En su testimonio manifiesta que no es posible valerse de la ciencia para desbancar la creencia en Dios, y en particular de la teoría de la evolución o de los descubrimientos en genética, para refutar las religiones monoteístas o para fundamentar el ateísmo.

Francis Collins

Se atribuye a Werner Heisenberg,  padre de la física cuántica, que “el primer sorbo de un vaso de ciencia natural te hará ateo, pero, en el fondo del vaso, Dios te espera”. Albert Einstein decía que la fe sin ciencia es ciega, pero que la ciencia sin fe es coja. 



lunes, 22 de febrero de 2021

Las mujeres heredan su información genética y temperamento de su abuela materna



Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental con sede en Carolina del Norte, Estados Unidos, las mujeres heredan su información genética y su temperamento de sus abuelas maternas. Jodorowsky explica en su libro "Metagenealogía: autodescubrimiento a través del psicomágico y el árbol familiar", la influencia genética que las abuelas maternas tienen en sus nietas. Los genes que reciben en el vientre de la madre provienen directamente de las abuelas.



Según la teoría de Jodorowsky, desde que una mujer concibe un feto hembra, ya contiene la cantidad de ovocitos que serán liberados en óvulos en la vida adulta, de aquí se transmiten valores genéticos de generación en generación por el lado femenino, siendo siempre la abuela materna la que le transmita a sus nietas la herencia biológica. Aquellas emociones que sufrió la abuela cuando estaba embarazada de su hija fueron traspasadas a ella y quizá tal vez a esas futuras nietas, según Jodorowsky. Es decir, aquella influencia emocional puede seguir activa en el ADN, aun cuando ya haya pasado una generación.La información del ADN que proviene de la madre, es mayor en el momento de la formación del embrión. La esperma del padre carece de este tipo de información, así que los abuelos paternos no intervienen. Pese a esto, algunos estudios genéticos estiman que los rasgos del ADN del padre son mucho más dominantes en relación a la herencia.


Científicos de la Universidad de Cambridge publicaron investigaciones relacionadas con el vínculo entre la abuela materna y sus nietos. Según su investigación, esta conexión ocurre debido al cromosoma X. Las abuelas maternas pasarán el 25% de sus cromosomas X a todos sus nietos, lo que les permitirá heredar sus genes. Sin embargo, las abuelas paternas solo transmiten sus cromosomas X a sus nietas, pero no a sus nietos. Entonces, mientras que las abuelas paternas tienen una relación del 50 por ciento con sus nietas, tienen un 0% de relación con los nietos.

sábado, 5 de diciembre de 2020

El proceso de la selección natural trabaja para mantener muy bajo el índice de mutaciones


Daniel C. Dennett, que dirige el Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad de Tufts, donde es catedrático de filosofía, dice que para que la evolución, que no sabe nada, llegue a algo novedoso, las mutaciones, que son “errores” aleatoriamente copiados en el ADN, tienen que avanzar a ciegas. La mayoría de estos errores tipográficos no tienen ninguna importancia, pues nada los lee. Son tan intrascendentes como los borradores que nunca le entregaste al profesor para tu calificación. El ADN de una especie es como una receta para fabricar un nuevo cuerpo, y la mayor parte del ADN en realidad no se consulta durante el proceso de fabricación (a menudo se le llama ADN basura precisamente por esa razón). En las secuencias de ADN que sí se leen y se obedecen durante el desarrollo, la gran mayoría de las mutaciones son dañinas; de hecho, muchas de ellas causan la muerte rápidamente.




Añade Dennett que como la mayoría de las mutaciones “expresadas” son perjudiciales, el proceso de la selección natural en realidad trabaja para mantener muy bajo el índice de mutaciones. Cada uno de los lectores tiene un muy buen mecanismo copiante en sus células. Tú, por ejemplo, tienes aproximadamente un billón de células en el cuerpo, y cada una de ellas tiene una copia perfecta o casi perfecta de tu genoma, que tiene más de tres mil millones de símbolos y es la receta de ti que vio la luz en el momento en que el óvulo y el esperma de tus progenitores unieron fuerzas. Afortunadamente, el mecanismo copiante no consigue triunfos perfectos, pues si así fuera, la evolución tarde o temprano se detendría en seco, cuando se hubieran agotado sus fuentes de novedad. Esas manchitas, esas “imperfecciones” en el proceso, son la fuente de toda la asombrosa complejidad y de las maravillosas creaciones del mundo viviente.

martes, 18 de agosto de 2020

Todas las secuencias del ADN mitocondrial humano que existen actualmente descienden de las de una mujer africana



La moderna ciencia genética ha revelado que los seres humanos son extraordinariamente iguales. En lo que se refiere a nuestro ADN, somos una sola especie, cuyos orígenes se remontan al África de entre cien mil y doscientos mil años, que empezó a propagarse a otros continentes solo en una fecha relativamente reciente, hace sesenta mil años. Las diferencias que asociamos a las identidades raciales son de carácter superficial. La pigmentación (que es más oscura en los melanocitos de aquellos pueblos cuyos ancestros vivían más cerca del ecuador), la fisonomía (que hace los ojos más estrechos y la nariz más corta en el extremo oriental de la gran masa continental eurasiática), o el tipo de cabello. Pero bajo la piel todos somos similares, lo que refleja nuestro origen común. Ciertamente, la dispersión geográfica causó que los humanos formaran grupos que se hicieron físicamente distintos unos de otros con el tiempo. Eso explica por qué los chinos tienen un aspecto tan diferente, pongamos por caso, de los escoceses, manifiesta el profesor e historiador británico Niall Ferguson.


Todas las secuencias del ADN mitocondrial humano que existen actualmente descienden de las de una mujer africana, del mismo modo que todos los cromosomas Y tienen su origen en los de un mismo hombre. De hecho, se ha calculado que todo el ADN humano que hoy existe se ha originado a partir de solo 86.000 individuos. 

lunes, 7 de enero de 2019

Si se descubriera vida en cualquier planeta, lo que se preguntarían los científicos sería si está fundamentada en el ADN.

cromosoma
El ser humano posee 23 pares de cromosomas, es decir, los 22 pares de autosomas y el par de cromosomas sexuales (X e Y). Sin embargo, hasta 1955 se aceptaba que el ser humano poseía 24 pares de cromosomas, de manera similar a nuestros parientes animales más cercanos, los chimpancés y otros simios de tamaño grande. Esta hipótesis fue refutada cuando Albert Levan y Joe-Hin Tjio utilizaron técnicas microscópicas nuevas para demostrar la existencia de sólo 23 pares de cromosomas. Un estudio detallado del cromosoma humano 2 demostró que estaba constituido por la fusión de dos cromosomas más pequeños que permanecen separados en el chimpancé. Esta fusión fue uno de los acontecimientos que hicieron que nos convirtiéramos en seres humanos.

 ADN Código Genético
Para que las distintas características se hereden de generación en generación de manera fiable, es necesaria una copia fidedigna, aunque no exacta, del código genético. Los pequeños errores en el proceso de copia (las mutaciones pequeñas) representan el material básico de la evolución, algo así como las chispas que encienden su fuego. Se dispersan como una especie de resplandor por efecto de la selección natural, se consumen lentamente en el contexto de la deriva genética, o bien no llegan a prender, manifiesta Mark Henderson en su libro “50 cosas que hay que saber sobre genética”.

Y añade Henderson que si se descubriera vida primitiva en Marte o en cualquier otro planeta, lo primero que se
preguntarían los científicos sería si está fundamentada en el ADN. Las instrucciones genéticas de cada organismo sobre la Tierra están escritas en su ADN (la única excepción la constituyen ciertos virus ARN que no se pueden reproducir si no se introducen en el interior de una célula con ADN). Esta demostración ofrece una evidencia abrumadora de que todos los organismos proceden, en última instancia, de un ancestro común. Si la supuesta vida extraterrestre también utilizara el ADN, la misma conclusión seguiría siendo cierta. Quizá la vida en Marte pudo haber empezado a partir de microorganismos que llegaron desde meteoritos procedentes de la Tierra. O por el contrario, podría ocurrir que nosotros fuéramos, en realidad, marcianos.

miércoles, 30 de mayo de 2018

El ADN ha demostrado que todas las personas están estrechamente relacionadas entre sí.

 Origen africano de la humanidad. 
Durante los 50 últimos años, los descubrimientos de fósiles han empezado a señalar el origen africano de la humanidad y, en la actualidad, esta hipótesis ha sido plenamente confirmada a través de la investigación genética. El ADN ha demostrado que todas las personas están estrechamente relacionadas entre sí y que son mucho más parecidas que diferentes; también ha permitido identificar algunos de los aspectos biológicos idiosincrásicos que hacen que seamos humanos.

ADN humano.
El lugar que ocupa el hombre de Neandertal en nuestro árbol familiar ha generado una gran controversia. ¿Murieron estos antiguos habitantes de Europa cuando el Homo sapiens alcanzó el continente, o bien fueron asimilados al menos parcialmente a través de los cruzamientos? Mark Henderson contesta que en la actualidad, se ha conseguido recuperar una cantidad suficiente de material genético de fósiles de Neandertal como para secuenciar el genoma de la especie y resolver esta controversia. El ser humano moderno no parece tener nada del ADN del hombre de Neandertal. Si alguno de nuestros ancestros se apareó con neandertales, su descendencia no sobrevivió lo suficiente como para contribuir al genoma humano, tal como lo conocemos hoy día. Otro dato sorprendente que ha surgido del conocimiento del genoma del hombre de Neandertal es el hecho de que esta especie presentaba una versión del gen FOXP2 idéntica a la del ser humano moderno. Esto podría significar que los neandertales fueron capaces de desarrollar el lenguaje y que no eran los brutos que solamente emitían gruñidos como tan a menudo se les retrata en la cultura popular.

sábado, 21 de abril de 2018

Todos descendemos de los mismos antepasados.


Todos descendemos de los mismos antepasados africanos. Todos y cada uno de nosotros formamos parte de una enorme diáspora africana; todos llevamos a África en nuestro ADN, y toda nuestra cultura comenzó allí. 

Wangari Maathai
Wangari Maathai, una ecologista keniana y premio Nobel de la Paz, evalúa las consecuencias de ello. “La información que tenemos nos dice que vinimos de algún lugar de África oriental. Dado que estamos tan acostumbrados a estar divididos en función de criterios étnicos, en función de criterios raciales, y que constantemente buscamos razones para ser diferentes unos de otros, debe de resultar sorprendente para algunos de nosotros comprender que lo que nos diferencia es normalmente muy superficial, como el color de nuestra piel, el color de nuestros ojos o la textura de nuestro pelo, pero que, esencialmente, todos procedemos del mismo tronco, tenemos el mismo origen. Así en la medida en que sigamos entendiéndonos y apreciándonos mutuamente, sobre todo cuando llegamos a entender que todos tenemos el mismo origen, nos liberaremos de muchos de los prejuicios que hemos abrigado en el pasado”.

miércoles, 11 de abril de 2018

Todos modelamos nuestro pasado.

Todos modelamos nuestro pasado. 
Desde que existe la posibilidad de revisar sentencias de los tribunales utilizando los métodos de análisis del ADN, se ha podido descubrir que el 90 por ciento de los errores judiciales son atribuibles a fallos cometidos por un testigo ocular, y sobre todo a la credibilidad de la que gozan. La transferencia inconsciente (situar en otro lugar un suceso o atribuírselo a una persona distinta), los errores de conjunción (fusionar dos recuerdos en uno) o los errores de ligamiento (confundir algo que hemos hecho o visto con algo que únicamente hemos imaginado), son solo tres de las trampas más habituales que nos hace nuestra memoria. Es algo que sabemos, en el fondo, por propia experiencia. Todos modelamos nuestro pasado casi sin darnos cuenta y generalmente no logramos que concuerde con los recuerdos de nuestros parientes o amigos.

miércoles, 10 de enero de 2018

Las mutaciones del ADN posibilitan la evolución de los organismos.

El genoma humano, es decir, el ADN que cada humano hereda de su progenitor, tiene tres mil millones de letras genéticas. Si quisiéramos imprimir un genoma humano necesitaríamos mil libros, de mil páginas cada uno, con tres mil letras en cada página (equivalente a unas quinientas palabras).



La población humana está formada por más de seis mil millones de personas. Dice el profesor Francisco José Ayala Pereda que basta con que se diera una mutación en cada millón de individuos para que los humanos llevaran colectivamente seis mil nuevas mutaciones por cada posible mutación. Las mutaciones del ADN posibilitan la evolución de los organismos. Pero añade Ayala que si las mutaciones fueran mucho más frecuentes de lo que son, provocarían múltiples defectos e incluso una desorganización total. Es
Ayala Pereda
más probable que las mutaciones causen defectos o enfermedades que beneficios, porque desorganizan la secuencia de ADN establecida de un organismo, la cual ha sido seleccionada a través de miles de generaciones para facilitar su supervivencia y reproducción en el entorno en que vive. Sin embargo el proceso de mutación proporciona a cada generación numerosas variaciones genéticas que, mientras no son letales o muy dañinas, se añaden a las mutaciones arrastradas desde generaciones previas. Esto quiere decir que las especies no están formadas por individuos genéticamente homogéneos sino, más bien, por individuos que difieren entre sí por numerosas variaciones. Por tanto, no sorprende ver que ante nuevos desafíos medioambientales, las especies puedan adaptarse a ellos. Por ejemplo, más de cien especies de insectos han desarrollado una resistencia al pesticida DDT en las partes del mundo en donde se ha usado intensamente. Aunque estos insectos nunca se habían encontrado con este componente sintético en su pasada historia evolutiva, las mutaciones preexistentes permitieron que algunos sobrevivieran ante la presencia de DDT. Esta adaptación se multiplicó rápidamente mediante selección natural porque sólo los insectos resistentes al DDT sobrevivieron y crearon a las generaciones siguientes. La resistencia a enfermedades causadas por bacterias y otros parásitos ante los antibióticos y otros fármacos es una consecuencia del mismo proceso.

Si quisiéramos imprimir un genoma humano necesitaríamos mil libros, de mil páginas cada uno, con tres mil letras en cada página