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domingo, 28 de diciembre de 2025

El placer es siempre efímero, fugaz y perecedero

Escribe Samer Soufi en Lo que Freud le diría a Spielberg que “cualquier actividad sensorial placentera que desarrollemos inevitablemente acaba perdiendo su atractivo después de que llevemos un tiempo realizándola…..La comida, la bebida, la música, el sexo, o cualquier otra actividad sensorial, tienen un efecto euforizante y placentero inicial, pero su duración no es ilimitada. A partir de un determinado punto, comienzan a dispararse los mecanismos de retroalimentación negativa del cerebro, reduciendo el nivel de recompensa que producen. Y si pese a todo persistimos en practicar estas actividades, llegará un momento en que el placer se transforme en sensaciones desagradables y nauseabundas. Por tanto, sea cual sea su naturaleza, el placer es siempre efímero, fugaz y perecedero. Y esto tiene que ver con la naturaleza misma del placer. En última instancia, el placer no es más que un mecanismo biológico cerebral que nuestro organismo utiliza para premiar las conductas que, desde una perspectiva evolutiva, maximizan nuestras probabilidades de sobrevivir y propagar nuestros genes.
Si no existiera el efecto de la saciedad se pondría en peligro la propia supervivencia, debido al deseo de persistir en la obtención del mismo placer de forma indefinida.

sábado, 9 de marzo de 2024

Cada uno de nosotros lleva un mensaje de sus antepasados

Cada uno de nosotros lleva un mensaje de sus antepasados en todas las células de su cuerpo. Está en nuestro ADN, el material genético que se transmite de una generación a otra. En el ADN no sólo están escritas nuestras historias individuales, sino la historia de toda la especie humana. La historia de nuestra especie, homo sapiens, está registrada en los genes que permiten seguir nuestro linaje hasta el pasado remoto, mucho más allá del alcance de los registros escritos o las inscripciones en piedra. Estos genes cuentan una historia que comienza hace más de cien mil años, y cuyos últimos capítulos están ocultos dentro de las células de cada uno de nosotros.Todos estamos emparentados por vía materna con un pequeño grupo de mujeres que vivieron hace decenas de miles de años.

Arthur Mourant 

En 1947, Arthur Mourant (11 April 1904 – 29 August 1994) organizó un encuentro con dos vascos que se encontraban en Londres intentando formar un gobierno provisional, y que se mostraron muy dispuestos a apoyar cualquier intento de demostrar que su identidad genética es única. Los dos aportaron muestras de sangre y ambos resultaron ser Rhesus-negativos. Gracias a estos contactos, Mourant elaboró un fichero de vascos franceses y españoles, que, como él había esperado, presentaban una altísima frecuencia de Rhesus-negativos; de hecho, la más alta del mundo. Con estos datos, Mourant llegó a la conclusión de que los vascos eran descendientes de los habitantes originales de Europa, mientras que todos los demás europeos eran una mezcla de los originales con pueblos llegados más recientemente, que él pensaba que fueron los primeros agricultores procedentes de Oriente Medio. Desde aquel momento, los vascos asumieron el estatus de población con la que había que cotejar (y todavía se cotejan) todas las ideas acerca de la prehistoria europea. El hecho de que sólo ellos, entre todos los europeos occidentales, hablaran un idioma único en Europa, que no pertenece a la familia indoeuropea que abarca todos los demás idiomas de Europa occidental, no hacía sino realzar su posición especial.
Referencia: Las siete hijas de Eva de Bryan Sykes


viernes, 5 de enero de 2024

La mezcla racial y la integración económica y cultural

Puedes visitar Starbucks en Shanghai, pero Starbucks no es todo Shanghai, ni Shanghai es toda China. El mundo todavía tiene que recorrer un largo trecho antes de que pueda considerársele verdaderamente globalizado, si con esta palabra queremos decir lo mismo en todos lados. El biólogo Edward O. Wilson, escribe que dentro de doce generaciones, aproximadamente, todos los seres humanos seremos iguales, en el sentido de que tanto en Londres como en Shanghai, en Moscú o en Lagos, se encontrará la misma mezcla racial. A medida que este proceso de mezcla racial se acelera, “muchas más combinaciones de color de piel, rasgos faciales, talentos y otras características influenciadas por los genes están surgiendo ahora”. Cada vez se parecerán más unos a otros, en todo el mundo; por otro lado, en algún lugar único, mostrarán una enorme diversidad y nuevas mezclas apasionantes, como podrá corroborar toda persona que disfrute el famoso tibbs etíope en Washington D. C., el sashimi japonés en Amberes o los curries de Bangladesh en Londres. Al igual que la mezcla racial, la integración económica y cultural llevará mucho tiempo. Además, continuamente llegan nuevas ideas y tecnologías. La globalización nunca homogeneizará lo que tenemos; no mientras nuevas ideas estén siempre apareciendo y añadiendo ingredientes nuevos a la lenta batidora de la integración económica. Aquellos que temen a una terrible uniformidad global deben recordar que las nuevas ideas, bienvenidas o no, siempre surgirán más rápido de lo que pueden ser mezcladas,escribe el economista y columnista británico Tim Harford.

jueves, 23 de junio de 2022

Las diferencias genéticas no justifican el racismo

El investigador italiano afincado en la Universidad de Stanford, California,  Luigi Luca Cavalli-Sforza, ha estudiado profundamente la historia y la geografía de los genes humanos y afirmaba que “podemos hablar de población vasca, pero nunca de individuos de raza vasca. Las diferencias genéticas no justifican, ni en éste ni en ningún otro caso, el concepto de raza y mucho menos el racismo”. “Todos los grupos de población son portadores de todos los genes humanos existentes y las diferencias entre poblaciones son mínimas. Las diferencias en el color de la piel y los rasgos faciales constituyen variantes mínimas y responden más a razones de adaptación al medio que a un determinante genético”.

lunes, 22 de febrero de 2021

Las mujeres heredan su información genética y temperamento de su abuela materna



Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental con sede en Carolina del Norte, Estados Unidos, las mujeres heredan su información genética y su temperamento de sus abuelas maternas. Jodorowsky explica en su libro "Metagenealogía: autodescubrimiento a través del psicomágico y el árbol familiar", la influencia genética que las abuelas maternas tienen en sus nietas. Los genes que reciben en el vientre de la madre provienen directamente de las abuelas.



Según la teoría de Jodorowsky, desde que una mujer concibe un feto hembra, ya contiene la cantidad de ovocitos que serán liberados en óvulos en la vida adulta, de aquí se transmiten valores genéticos de generación en generación por el lado femenino, siendo siempre la abuela materna la que le transmita a sus nietas la herencia biológica. Aquellas emociones que sufrió la abuela cuando estaba embarazada de su hija fueron traspasadas a ella y quizá tal vez a esas futuras nietas, según Jodorowsky. Es decir, aquella influencia emocional puede seguir activa en el ADN, aun cuando ya haya pasado una generación.La información del ADN que proviene de la madre, es mayor en el momento de la formación del embrión. La esperma del padre carece de este tipo de información, así que los abuelos paternos no intervienen. Pese a esto, algunos estudios genéticos estiman que los rasgos del ADN del padre son mucho más dominantes en relación a la herencia.


Científicos de la Universidad de Cambridge publicaron investigaciones relacionadas con el vínculo entre la abuela materna y sus nietos. Según su investigación, esta conexión ocurre debido al cromosoma X. Las abuelas maternas pasarán el 25% de sus cromosomas X a todos sus nietos, lo que les permitirá heredar sus genes. Sin embargo, las abuelas paternas solo transmiten sus cromosomas X a sus nietas, pero no a sus nietos. Entonces, mientras que las abuelas paternas tienen una relación del 50 por ciento con sus nietas, tienen un 0% de relación con los nietos.

domingo, 26 de mayo de 2019

No son los genes los que deciden sobre el éxito de un ser vivo

El desarrollo de un ser vivo no depende solo de los genes. Tan importante como los genes es también el individuo y, bajo ciertas circunstancias que varían de una especie a otra, también el grupo en el que se encuentra un ser vivo. Los genes siguen siendo los “portadores de datos” que transmiten sus propiedades de generación en generación. Pero no son ni la única causa desencadenante ni el criterio omnidecisivo en el proceso de la evolución. Tan importante es la “arena” en la que tiene lugar el espectáculo, es decir, el terreno fértil o baldío. Esa arena es el espacio vital de una especie, pero también su entorno social. A veces es el grupo lo decisivo, a veces los parientes efectivos, pero otras también puede ser un grupo que comparta de modo completamente fortuito el mismo hábitat. 



Cuenta el profesor Richard Precht que cuando circunstancias externas amenazan a un ser vivo o a una especie, da completamente igual la calidad de su material genético. Los genes protegen tan poco de los depredadores como de las erupciones volcánicas. Los genes son las informaciones necesarias para construir un organismo. De todos modos esta construcción se produce en un intercambio del ser vivo con su medio. Si ese intercambio tiene éxito y le va bien al animal o a la planta, sobreviven también sus genes. No son los genes los que deciden sobre el éxito de un ser vivo, sino el éxito de un ser vivo lo que decide sobre la supervivencia de los genes. De todas las teorías de la evolución, este punto de vista es probablemente el más aceptado hoy entre los especialistas.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La Universidad de Yale afirma que la gente optimista vive más.


El verdadero optimista tiene bien presente a lo largo de su existencia que “la vida es tan importante en sí misma como para no darle excesiva importancia a casi nada, ya que, si malogras tu vida, lo malogras todo”. Los optimistas creen que los sucesos negativos son sólo temporales y no permiten que afecten al conjunto de su actitud respecto a sí mismos y el mundo.

En abril de 2006 la Universidad de Yale afirmaba que había demostrado que la gente optimista vive en promedio 7,6 años más, lo que certifica que ser optimista es tan importante como tener buenos genes y hábitos saludables.
Un optimista auténtico es una persona habitualmente dichosa, a pesar de los problemas, sinsabores y reveses de la vida. Por mal que estén las cosas, sabe encontrar soluciones eficaces y no romperse, ayudado por su inteligencia práctica, su gran sentido del humor, sentido común y coherencia; pero sobre todo por su tozudez en vivir el día a día disfrutando de la existencia que le ha tocado vivir, sean cuales fueran sus circunstancias. Los optimistas se recuperan pronto de las adversidades y siguen adelante.

lunes, 3 de julio de 2017

Los humanos han desarrollado la capacidad de adaptarse modificando los entornos de acuerdo a sus necesidades.

Los humanos y sólo los humanos, han desarrollado la capacidad de adaptarse a medios hostiles, modificando los entornos de acuerdo a las necesidades de sus genes. El descubrimiento del fuego y la fabricación de ropa y refugio permitió a los humanos expandirse desde las cálidas regiones tropicales y subtropicales del Antiguo Mundo (a las que estamos adaptados biológicamente) hasta el resto del planeta, con excepción de las heladas tierras de la Antártida.



Nosotros, los humanos, tampoco hemos perdido el tiempo esperando a tener alas o branquias; hemos conquistado el aire y los mares con aparatos ingeniosamente diseñados, como aviones o barcos. El cerebro humano (o, más bien, la mente humana) ha hecho de la humanidad la especie viva con más éxito.

El cerebro humano (o, más bien, la mente humana) ha hecho de la humanidad la especie viva con más éxito.


sábado, 6 de mayo de 2017

La compleja lógica de la mente humana son un enigma para la tecnociencia.

La compleja lógica de la mente humana, las maneras como pensamos y sentimos todavía son un enigma para la tecnociencia.Como sugiere John Cottingham, al analizar la teoría cartesiana de la mente: “No importa cuán completa llegue a ser nuestra ciencia física,¿será algún día capaz de abarcar lo que significa oler a césped recién cortado o tener gusto a frambuesa o escuchar el canto de una gaita?”. Esas impresiones, cualitativas y subjetivas, parecen destinadas a eludir eternamente las embestidas tecnocientíficas, por más audaces que sean.



Nadie sabe cómo funciona realmente, cómo se producen las ideas y emociones a partir de esa red neurofisiológica cuya estructura física podría, eventualmente, ser copiada. Algo parecido ocurre con la genética del comportamiento. En su búsqueda frenética por los genes vinculados a la homosexualidad, a la criminalidad, a la ansiedad, a la obesidad o a la depresión, padece de limitaciones semejantes. Pues ese campo de saber sólo puede valerse de estadísticas y probabilidades, procesadas en las computadoras y guiadas por las intuiciones de los científicos, a la hora de estipular correspondencias exactas entre un determinado gen y un cierto rasgo de la subjetividad. Mientras tanto, la intrincada lógica de su funcionamiento continúa en la oscuridad.

lunes, 27 de marzo de 2017

Los antibióticos dieron lugar a toda una revolución en el control de las enfermedades infecciosas.


Cuando Cristóbal Colón llegó al Nuevo Mundo en 1492, se estima que en todo el continente había 50 millones de habitantes. Sin embargo, a mediados del siglo XVII la población indígena era entre 6 y 8 millones de personas. Los asesinos fueron las enfermedades que llevaron consigo los conquistadores. Durante siglos, los nativos del Viejo Mundo habían convivido con los virus de la viruela y el sarampión, así como con los microorganismos causantes del tifus y de la fiebre amarilla. Habían desarrollado un cierto grado de resistencia, la selección natural había favorecido la persistencia ante estas infecciones. Por el contrario, los indígenas americanos carecían de estimulación antigénica previa. Su ambiente libre del virus de la viruela no habían fomentado la aparición de mutaciones aleatorias que les otorgaran resistencia. Por ello, cuando llegó el virus, no hubo nada que lo contuviera. El científico Jared Diamond ha narrado en Armas, gérmenes y acero: breve historia de la humanidad en los últimos trece mil años que las enfermedades que llevaron los españoles consigo tuvieron, en lo relativo a la rápida conquista del continente, al menos la misma importancia que su tecnología. 


Un proceso similar explica cómo las nuevas enfermedades infecciosas han saltado la barrera entre las especies animales y el ser humano. El VIH causa el sida, y se considera que, en su origen, infectaba a los chimpancés; durante las décadas de 1960 o 1970 pasó al ser humano, posiblemente cuando un cazador de animales salvajes recibió una mordedura. Aunque esta infección era inocua en los chimpancés, los humanos carecían de defensas genéticas. En poco tiempo, el virus desarrolló nuevas mutaciones que le permitieron propagarse de persona a persona, causando desde entonces el fallecimiento de al menos 2,5 millones de personas cada año. Eludiendo nuestras defensas Con el paso del tiempo, algunas personas desarrollarán resistencia al VIH,escribe el profesor Henderson, de la misma forma que algunos individuos han desarrollado mecanismos de defensa ante la viruela o la malaria. Sin embargo, el largo ciclo vital del ser humano hace que sean necesarios varios siglos para que estos rasgos se manifiesten en mutaciones y, después, se
propaguen a todo el acervo. Los microorganismos patógenos no tienen este problema. La increíble velocidad con la que se reproducen las bacterias y los virus les concede una ventaja enorme sobre sus huéspedes. Dicho de forma sencilla, pueden evolucionar con una rapidez mucho mayor de la que podemos hacerlo nosotros y, así, evitar las armas que utilizamos para combatirlos. 

Envases de antibióticos
La introducción de los antibióticos a mediados del siglo XX dio lugar a toda una revolución en el control de las enfermedades infecciosas. La penicilina y la estreptomicina permitieron tratar con éxito amenazas como la tuberculosis y la meningitis. Sin embargo, las bacterias se multiplican con tal rapidez que sus genomas apenas sí permanecen sin modificarse. Cada una de las miles de millones de divisiones celulares que experimenta a diario una colonia representa una oportunidad para que se produzca una mutación que otorgue un cierto grado de resistencia a los antibióticos. La resistencia también se puede propagar a través de otro mecanismo, dado que las bacterias donan genes de inmunidad a sus vecinas a través del intercambio de pequeños paquetes portátiles de ADN llamadas plásmidos, dice Henderson. De esta manera se originan los denominados supermicroorganismos. La mayor parte de las cepas de Staphylococcus aureus resistentes a meticilina (SARM) es resistente a todos los antibióticos de la familia de las penicilinas.

viernes, 3 de febrero de 2017

El carácter se va construyendo mediante un cuidadoso análisis del ideal moral y el examen de los ejemplos que tiene a la vista.

Sólo los genes no hacen genios, ni la sociedad engendra por sí sola ciudadanos, ni nadie descubre por introspección su carácter ya completo, sino que lo va construyendo mediante un cuidadoso análisis del ideal moral y el examen de los ejemplos que tiene a la vista. 
A falta de admirar a los excelentes, lo más probable no es que prescindamos de modelos, sino que adoptemos cualquiera de los nada modélicos que a diario se nos imponen.