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miércoles, 20 de diciembre de 2023

El consumo de pornografía afecta al cerebro y la salud reproductiva y tiene una naturaleza adictiva

La ciencia ha demostrado que el consumo de pornografía afecta al cerebro y la salud reproductiva, y que tiene una naturaleza adictiva. Muchos apuntan a cómo la estimulación constante de contenidos pornográficos deforma la visión de una persona sobre el sexo y las personas. Además, para atraer a un público más amplio, el lenguaje de la pornografía siempre es secular y frío, con escasa referencia a la moralidad. Cuando la moralidad entra en la conversación, suele ser en referencia a los productores de pornografía. Explotan y cosifican a las personas implicadas, en su mayoría mujeres. Y, en muchos casos, también abusan de menores y las coaccionan.
Quienes defienden la pornografía como la mera exposición de una actividad entre adultos que dan su consentimiento deben entender que se trata de personas que venden sus cuerpos y su dignidad por dinero y para tener seguidores. En la mayoría de los casos, son vulnerables a los depredadores que se aprovechan de su baja autoestima, su desesperación económica y su ingenuidad. En consecuencia, muchos actores porno luchan contra la adicción, las relaciones abusivas y el suicidio.
A pesar de reconocer el daño que la pornografía inflige a los individuos implicados, pocas personas consideran el efecto que tiene en la comunidad. Aunque algunos han comparado la pornografía con otros vicios como el alcoholismo o la drogadicción, esta analogía es engañosa por dos razones. En primer lugar, ver pornografía está mucho más extendido, ya que casi el 80% de los estadounidenses la consumen mensualmente. Si se aplicara este mismo porcentaje al alcohol o las drogas, una parte importante de la población estaría muerta.En segundo lugar, a diferencia del alcoholismo y la drogadicción, la adicción a la pornografía no es visible inmediatamente. Mientras en un alcohólico o un drogadicto los signos de su hábito se ven rápidamente en el deterioro corporal y la pérdida de vigor, ver pornografía no deja señales claras en el usuario. Muchos considerarán que este hecho demuestra que la pornografía no daña a nadie, excepto a aquellos que crecen en hogares sexualmente represivos y desarrollan complejos de culpa. 

martes, 12 de noviembre de 2019

Prefiero centrarme en lo mejor de la naturaleza humana


No quiero pensar en los depredadores de este mundo. Me consta que existen, pero prefiero centrarme en lo mejor de la naturaleza humana: la compasión, la generosidad, la voluntad de acudir en ayuda de los necesitados.

domingo, 26 de mayo de 2019

No son los genes los que deciden sobre el éxito de un ser vivo

El desarrollo de un ser vivo no depende solo de los genes. Tan importante como los genes es también el individuo y, bajo ciertas circunstancias que varían de una especie a otra, también el grupo en el que se encuentra un ser vivo. Los genes siguen siendo los “portadores de datos” que transmiten sus propiedades de generación en generación. Pero no son ni la única causa desencadenante ni el criterio omnidecisivo en el proceso de la evolución. Tan importante es la “arena” en la que tiene lugar el espectáculo, es decir, el terreno fértil o baldío. Esa arena es el espacio vital de una especie, pero también su entorno social. A veces es el grupo lo decisivo, a veces los parientes efectivos, pero otras también puede ser un grupo que comparta de modo completamente fortuito el mismo hábitat. 



Cuenta el profesor Richard Precht que cuando circunstancias externas amenazan a un ser vivo o a una especie, da completamente igual la calidad de su material genético. Los genes protegen tan poco de los depredadores como de las erupciones volcánicas. Los genes son las informaciones necesarias para construir un organismo. De todos modos esta construcción se produce en un intercambio del ser vivo con su medio. Si ese intercambio tiene éxito y le va bien al animal o a la planta, sobreviven también sus genes. No son los genes los que deciden sobre el éxito de un ser vivo, sino el éxito de un ser vivo lo que decide sobre la supervivencia de los genes. De todas las teorías de la evolución, este punto de vista es probablemente el más aceptado hoy entre los especialistas.