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viernes, 5 de enero de 2024

La mezcla racial y la integración económica y cultural

Puedes visitar Starbucks en Shanghai, pero Starbucks no es todo Shanghai, ni Shanghai es toda China. El mundo todavía tiene que recorrer un largo trecho antes de que pueda considerársele verdaderamente globalizado, si con esta palabra queremos decir lo mismo en todos lados. El biólogo Edward O. Wilson, escribe que dentro de doce generaciones, aproximadamente, todos los seres humanos seremos iguales, en el sentido de que tanto en Londres como en Shanghai, en Moscú o en Lagos, se encontrará la misma mezcla racial. A medida que este proceso de mezcla racial se acelera, “muchas más combinaciones de color de piel, rasgos faciales, talentos y otras características influenciadas por los genes están surgiendo ahora”. Cada vez se parecerán más unos a otros, en todo el mundo; por otro lado, en algún lugar único, mostrarán una enorme diversidad y nuevas mezclas apasionantes, como podrá corroborar toda persona que disfrute el famoso tibbs etíope en Washington D. C., el sashimi japonés en Amberes o los curries de Bangladesh en Londres. Al igual que la mezcla racial, la integración económica y cultural llevará mucho tiempo. Además, continuamente llegan nuevas ideas y tecnologías. La globalización nunca homogeneizará lo que tenemos; no mientras nuevas ideas estén siempre apareciendo y añadiendo ingredientes nuevos a la lenta batidora de la integración económica. Aquellos que temen a una terrible uniformidad global deben recordar que las nuevas ideas, bienvenidas o no, siempre surgirán más rápido de lo que pueden ser mezcladas,escribe el economista y columnista británico Tim Harford.

viernes, 5 de junio de 2020

Turismo médico



Conseguir en el extranjero tratamientos a mejor precio o intervenciones que quedan fuera de la oferta de la sanidad pública son las principales causas del turismo médico, un fenómeno empresarial que crece de manera progresiva en los últimos años. Tailandia, México, India y ahora Canadá son los principales destinos de estos viajes, que impulsan las aseguradoras y disfrutan los particulares, con la contribución de médicos y empresarios de países receptores. Según Glenn Cohen, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard especializado en temas bioéticos, los viajes programados se agrupan en torno a tres grandes categorías: “servicios que son ilegales tanto en el país de origen del paciente como en el de destino, como puede ser la venta de órganos humanos; servicios que solo son legales en el país de destino; y servicios que son legales en ambos, pero mucho más baratos en el país de destino”.

Los que defienden la necesidad de globalizar el mercado sanitario aseguran que los beneficios redundarán a la larga en los pacientes locales, una afirmación difícilmente comprobable en casos como el de Canadá u otros con un sistema de cobertura sanitaria universal, donde el turismo médico acaba privilegiando a los que más pagan. “Hemos financiado entre todos los enormes costes de construir nuestras instituciones públicas sanitarias y ahora se plantea dar prioridad a las personas con más dinero”, declara el parlamentario Fix.


La India ha experimentado un boom en este negocio, y la facturación de las cadenas de hospitales privados crece a buen ritmo con los incentivos gubernamentales a este mercado. Para construir hospitales, estas cadenas contaron con el apoyo estatal para obtener suelo barato, créditos blandos y exenciones fiscales. A cambio, se comprometían a la atención gratuita de pacientes locales, debería alcanzarse al 25% de los pacientes hospitalizados y al 40% de los que acuden a consultas externas. Parece que las promesas de atención gratuita para los pacientes locales no se cumplen, según recoge un informe gubernamental sobre los hospitales privados en Delhi.