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miércoles, 6 de mayo de 2026

La genuina lealtad

Cuando hablamos de genuina lealtad organizacional, escribe Alejandro Moreno, nos referimos a comportamientos que van más allá de lo legal, mas allá de lo exigible por las normas o los códigos. Un comportamiento leal es aquel que desearíamos que nuestros empleados manifiesten, pero que muy seguramente si no existiese, no podríamos reprocharlo. La lealtad genuina solo se demuestra en las adversidades. Es cuando las cosas están mal, cuando aquellos empleados genuinamente leales nos manifiestan su aprecio mediante acciones que, en estricto sentido, no están obligados a emprender.
La mayoría de los programas de reclutamiento y selección se centran en las competencias técnicas de la persona, pero raras veces en sus competencias morales. Una buena conversación, una invitación a cenar, un trabajo de conocimiento profundo del carácter moral del empleado que vamos a contratar sin duda puede ayudar para contratar no solo empleados eficientes y técnicamente capaces, sino empleados que vivan virtudes.
La deslealtad se controla vía exigencia, la genuina lealtad hay que ganársela. Es en este sentido que como directivos debemos revisar el trato que damos a nuestros empleados como personas.Los empleados no son tontos. Ellos saben si nuestro trato es meramente instrumental. Ellos perciben cuando lo único que nos interesa de ellos es su productividad y eficiencia. Si un empleado no se siente tratado como persona, es muy difícil que cuando vengan las dificultades esté dispuesto a recorrer la milla extra con nosotros. La autentica lealtad no necesariamente es una actitud espontánea.Si queremos tener organizaciones con empleados realmente leales y comprometidos, debemos tratar a los demás como personas. Debemos tratarlos con la misma humanidad con la que nosotros mismos esperamos ser tratados. Es conveniente buscar el bien común de la organización por encima de intereses personales y no olvidar que nuestros subordinados siempre nos observan y que solo mediante un ejemplo de conducta consistente lograremos que ellos estén dispuestos, no solo a no sernos desleales, sino a efectivamente sacrificarse por nuestra empresa con esfuerzo, y por tanto, con genuina lealtad.


domingo, 1 de marzo de 2026

No se puede vivir sin ilusiones

“La patria del hombre son sus ilusiones. La vida es siempre anticipación y porvenir. Somos proyectos. El hombre es, sobre todo, futuro. Ahí se engarzan los pequeños objetivos, las metas y tantos afanes como jalonan su recorrido. Y para que éstos salgan adelante, es necesario que sean concretos, bien delimitados, con unos perfiles nítidos, sin intentar abarcar demasiado. Después, manos a la obra. La vida es como un bracear de uno mismo con la realidad”, escribe Enrique Rojas Montes, catedrático de psiquiatría. “La madurez implica vivir instalado en el presente, teniendo digerido el pasado y estando abierto hacia el porvenir, que es la dimensión más importante de la temporalidad.”
Para el profesor Rojas “no se puede vivir sin ilusiones. Y para que éstas salgan es necesario tener un afán de superación permanente. Ahí está la esencia de muchas vidas ejemplares. Siempre fuertes, a pesar de la adversidad.”……“Nos hospedamos en el presente, pero con tal fugacidad, que toda travesía personal no es otra cosa que una ecuación entre pasado y futuro. Ésa es la dialéctica de cada recorrido biográfico, nos apoyamos en el pasado, habiéndolo asumido y aceptado, con todo lo que ello comporta; pero vivimos empapados de porvenir, llenos de proyectos concretos, precisos, realistas, bien dibujados y no exentos de ilusión y entusiasmo. Para programar la vida hacen falta esos dos componentes, ilusión y entusiasmo. Uno y otro destilan alegría de vivir, afán de superación permanente, capacidad para remontar los reveses, deseos de llegar a ser uno mismo.”

jueves, 9 de octubre de 2025

Los estados decadentes fueron conquistados por invasores vigorosos

Maquiavelo no fue historicista, consideró posible restaurar algo parecido a la República romana o a la Roma de comienzos del Principado. Creyó que para hacerlo se necesitaba una clase gobernante de hombres valerosos, hábiles, inteligentes y talentosos que supieran aprovechar las oportunidades y utilizarlas, y ciudadanos que estuvieran adecuadamente protegidos, que fueran patriotas, orgullosos del Estado, ejemplos de las viriles virtudes paganas. Fue así como Roma subió al poder y conquistó el mundo, y fue la falta de este tipo de sabiduría y vitalidad y de valor en la adversidad, de las cualidades de los leones y, a la vez, de los zorros, la que a la postre causó su caída. Los estados decadentes fueron conquistados por invasores vigorosos que conservaban estas virtudes, escribe Isaiah Berlin, filósofo e historiador de ideas.

jueves, 18 de enero de 2024

La vida no es un cuento de hadas

Hemos mentido desde el amanecer hasta la noche y por ello tenemos y vivimos en una sociedad hipócrita que antiguamente se llamaba farisea. Los niños, nuestros hijos o nietos deberían de aprender de que la vida no es para nada un cuento de hadas, empezando por ahí. De esta forma forjaríamos hombres y mujeres con capacidad ante las adversidades.

domingo, 29 de marzo de 2020

La justificación por la fe

Lutero
Lutero vivió la doctrina de la justificación por la fe y la presentó a los fieles como un seguro contra el infierno. El tratado del Servo arbitrio contiene esta confiada afirmación: “Dios, ahora, ha hurtado mi salvación de la acción de mi voluntad y la ha confiado a la acción de Su voluntad y Él me ha prometido salvarme, no en virtud de mis obras ni de mis esfuerzos, sino en virtud de Su gracia y Su misericordia. De esta forma estoy seguro y cierto de que Él es fiel y no me mentirá y que Él es lo bastante poderoso como para que ningún demonio o ninguna adversidad me opongan a Él o me arranquen de Él”. Quien crea en el perdón del Salvador será salvado; mejor,ya está salvado ¿Llega Lutero después de este “descubrimiento de la misericordia” a una constante serenidad? No; ciertamente, no. Pasa por recaídas en la inquietud,  dice Jean Delumeau. En su lecho de muerte murmuró: “Dios mío, con qué sufrimientos y con qué angustias abandono este mundo”.

“La ley, muchas veces, nos desespera con sus exigencias y
Spener, fundador del pietismo
al mismo tiempo hace aparecer la fuente de nuestra corrupción y la condenación eterna a que da lugar. El necesario horror hacia sí mismo y la certidumbre del merecido castigo deben lanzar al creyente a los brazos de la misericordia divina. Es imposible ir hacia el Salvador sin un previo peregrinaje al país del miedo. Esta “desesperación”, en el espíritu y en la palabra de cierto número de pastores protestantes, es el único camino del perdón”, escribe Jean Delumeau. Aun cuando se haya atravesado victoriosamente el difícil paso entre la ley y la fe, queda pendiente un interrogante: ¿Tengo la verdadera Fe?. Lutero creyó que muchos son los llamados y pocos los elegidos. A finales del siglo XVII, Spener, el fundador del pietismo, se expresa así respecto a la condenación: “Todos estos irán al infierno, porque no han tenido la verdadera fe. Pero tampoco tienen verdadera fe los que permiten que el pecado los domine. Si permanecen en ese estado serán inexorablemente condenados.”

miércoles, 26 de septiembre de 2018

La Universidad de Yale afirma que la gente optimista vive más.


El verdadero optimista tiene bien presente a lo largo de su existencia que “la vida es tan importante en sí misma como para no darle excesiva importancia a casi nada, ya que, si malogras tu vida, lo malogras todo”. Los optimistas creen que los sucesos negativos son sólo temporales y no permiten que afecten al conjunto de su actitud respecto a sí mismos y el mundo.

En abril de 2006 la Universidad de Yale afirmaba que había demostrado que la gente optimista vive en promedio 7,6 años más, lo que certifica que ser optimista es tan importante como tener buenos genes y hábitos saludables.
Un optimista auténtico es una persona habitualmente dichosa, a pesar de los problemas, sinsabores y reveses de la vida. Por mal que estén las cosas, sabe encontrar soluciones eficaces y no romperse, ayudado por su inteligencia práctica, su gran sentido del humor, sentido común y coherencia; pero sobre todo por su tozudez en vivir el día a día disfrutando de la existencia que le ha tocado vivir, sean cuales fueran sus circunstancias. Los optimistas se recuperan pronto de las adversidades y siguen adelante.

viernes, 16 de febrero de 2018

Nunca tires la toalla.

Excesivo, furibundo, mentiroso, ignorante, desequilibrado mental… los calificativos que le dedican a Donald Trump algunos periódicos y televisiones. Mientras se publican las expresiones mencionadas, en su libro “Nunca tires la toalla” nos da una serie de consejos:

1- Cuando el fracaso se presente en tu camino, debes creer que importas, que puedes superarlo y, más importante aún, que el éxito es lo que se espera de ti. Te sorprendería lo que puedes lograr cuando ésta es tu actitud. No se trata simplemente de supervivencia, ni de alcanzar el éxito; es tu obligación. Un sentido del deber hacia tu integridad ejercerá una gran influencia en tu éxito personal y profesional.

2- La confianza en uno mismo puede ser una fuerza muy poderosa. Esfuérzate diariamente en ello. En ocasiones, cuando estás librando una lucha a solas, contar con un refuerzo positivo y confianza en ti mismo puede convertirse en el poder invisible que distingue a los ganadores de los perdedores. Los perdedores siempre abandonan.

3-Mi padre ( se entiende que el de Trump) siempre decía: «Conoce todo lo que puedas sobre lo que estés haciendo», y ése es el consejo que seguí.

4- La adversidad es ley de vida. Es muy probable que nunca tengas un día sin algún tipo de contratiempo. Acéptalo como un desafío y no como una decepción. Sé más grande que los problemas, estáte listo para luchar por tus derechos… y todo irá bien.

5- Aprende todo lo que puedas sobre lo que quieras, conoce aquello con lo que te enfrentas e investiga cada aspecto de tu iniciativa empresarial. Habla con todos los expertos que encuentres. No puede ser una visión de ganar o perder. Las probabilidades ya están en tu contra, así que no te lo pongas aún más difícil siendo negligente.

6- Quizá hayas escuchado el dicho la suerte se encuentra cuando la oportunidad se junta con la preparación.

7- Shakespeare lo formuló así, en un célebre parlamento de Julio César. “La culpa, querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos que consentimos en ser inferiores”. Es un mensaje muy claro. Somos responsables de nosotros mismos.

Winston Churchill
8- Winston Churchill fue un gran orador, y he leído que pasó mucho tiempo desarrollando esa habilidad. No era algo innato, pero trabajó duro hasta que la dominó. Se convirtió en un poderoso e hipnótico orador. Uno de sus más conocidos discursos, pronunciado durante la segunda guerra mundial, fue éste: Nunca se rindan, nunca cedan, nunca, nunca, nunca, en nada, ya sea grande o pequeño, nunca cedan salvo por las convicciones del honor y el buen sentido. Nunca cedan a la fuerza; nunca cedan al aparentemente abrumador poderío del enemigo.


miércoles, 14 de diciembre de 2016

Cuando los juiciosos hacen el tonto y los tontos no dejan de hacerlo.



Escribió Georges Bernanos que “hay una hora avanzada de la noche en la que los juiciosos hacen el tonto y los tontos no dejan de hacerlo”. 



Es cierto. ¿Hay algo más triste que una persona sensata que, a las tres de la mañana, atiborrada de estupidez y vino, se dedica a parecerse a toda la gente que, durante el día, desprecia? ¿Y cuántos humanos son “noctámbulos de dolor”, gentes que, reconociendo que es parte de su vida, lo mismo que la noche es parte del día, se dedican a emborracharse de amargura y tristeza en lugar de descubrir las potencialidades de ese dolor? Edmond Rostand aseguraba que “es durante la noche cuando resulta más hermoso creer en la luz”. Es cierto, y durante la adversidad es cuando más hermoso resulta creer en el amor, diría Martin Descalzo.

viernes, 18 de noviembre de 2016

La búsqueda de un objetivo trae orden a la conciencia.

 La búsqueda de un objetivo trae orden a la conciencia 
Lo que experimentamos (gozo o dolor, interés o aburrimiento) se representa en la mente como información. Si somos capaces de controlar esta información, podremos decidir cómo será nuestra vida. El estado óptimo de experiencia interna es cuando hay orden en la conciencia. Esto sucede cuando la atención se utiliza para obtener metas realistas y cuando las habilidades encajan con las oportunidades para actuar. La búsqueda de un objetivo trae orden a la conciencia porque una persona debe concentrar su atención en la tarea que está llevando a cabo y olvidarse momentáneamente de todo lo demás. Estos períodos de lucha para superar desafíos son lo que la gente define como los mejores momentos de su vida. Una persona que ha conseguido controlar la atención y la ha utilizado conscientemente para obtener una meta no puede más que desarrollarse y convertirse en un ser más complejo. Al adiestrar nuestras habilidades, al enfrentarnos a desafíos superiores, tal persona se convierte, cada vez más, en un individuo extraordinario, escribe Mihály Csíkszentmihályi profesor de psicología en la Universidad de Claremont. 

Cuando las personas empiezan a pensar que el progreso es
 Mihály Csíkszentmihályi
inevitable y que la vida es fácil, pueden perder rápidamente el valor y la determinación a la hora de enfrentarse a los primeros signos de la adversidad, dice Csíkszentmihályi. Y mientras se dan cuenta de que lo que creían no era del todo verdad, abandonan la fe en todo lo demás que habían aprendido. Faltos del apoyo al que estaban acostumbrados gracias a los valores culturales que poseían, se hunden en un pantano de ansiedad y apatía. Tales síntomas de desencanto no es difícil observarlos hoy a nuestro alrededor. Los más obvios tienen que ver con la negligencia que se extiende y que afecta a tantas vidas.


ansiedades y depresiones
Para sobreponerse a las ansiedades y depresiones de la vida actual,los individuos deben independizarse del entorno social hasta un grado en el que no respondan exclusivamente en términos de sus recompensas o castigos. Para obtener esta autonomía una persona debe aprender a darse recompensas. Tiene que desarrollar la habilidad de encontrar diversión y propósito sin tener en cuenta las circunstancias externas. Este desafío es a la vez más fácil y más difícil de lo que parece. Es más fácil porque la habilidad para hacer esto está al alcance de todas las personas, y más difícil porque requiere de una disciplina y perseverancia que han sido algo escasas en todas las épocas y tal vez lo son más aún en el presente. Y antes de todo esto, conseguir el control sobre la experiencia requiere un cambio drástico de actitud sobre lo que es importante y lo que no lo es, manifiesta Csíkszentmihályi.

El estado óptimo de experiencia interna es cuando hay orden en la conciencia.