Mostrando entradas con la etiqueta sentencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentencia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de julio de 2026

La verdad judicial y la verdad material

La verdad judicial es aquella que emerge al final de un juicio en forma de sentencia. Y es la consecuencia lógica de las pruebas practicadas durante su celebración.Por pruebas no hay que entender los objetos o evidencias que recoge la Policía o la Guardia Civil en la escena del crimen, sino que hay que verlo en su sentido jurídico, son los interrogatorios a acusados, testigos y peritos del caso así como aquellos objetos materiales, análisis, informes o documentos que sean vitales para el esclarecimiento de la verdad y que se aportan durante la vista oral.
La mayoría de las veces la verdad judicial y la verdad material coinciden, pero no siempre es así.
En el mundo judicial se suele decir que aquello que no está en los autos no está en el mundo.No se puede acusar y, mucho menos, condenar a nadie con evidencias que no constan en el sumario.Es un principio general del Derecho que nos protege a todos porque nos da opción de defendernos con todos los recursos a nuestro alcance.

jueves, 15 de enero de 2026

¿Qué sucedió para poder desplegar el Terror?

Robespierre, para mantenerse en el poder, debía arrastrar en beneficio de su causa a los sans-coulottes y, para ello, a su vez, se veía obligado a hacer concesiones en materia económica. Siguiendo un criterio, de hecho, rousseauniano, asumió que una república con grandes diferencias de riqueza no sería una auténtica democracia. Así, Saint-Just procedió con las leyes de Ventôse, que tenían por objeto que los bienes de los “sospechosos” fueran expropiados, para entregarlos a los más pobres. Esto fue generando crispación y más represión.Pero el elemento clave es la máxima de Maximilien, según la cual a los enemigos de la república solo les debe esperar la muerte. ¿Quién lo es? Quién diga la voluntad general rousseauniana.“La pena máxima fue dictada para una gran variedad de actos específicos, de modo que la definición de “enemigos de la república” hizo posible su aplicación a casi cualquier tipo de casos”.Los tribunales, en fin, eran una broma, desde el momento en que sus componentes eran elegidos por la Convención (estaban politizados al máximo) mientras que las leyes procesales fueron reformándose, ad hoc, en función de la conveniencia política de dejar menos garantías a los procesados. Así, por ejemplo, el Decreto de octubre de 1793 fue aprobado para virtualmente negar todo derecho a la defensa de los girondinos, de modo que la duración de los juicios se redujo a 3 días. Finalmente, la ley de 10 de junio de 1794 negó a los acusados el derecho a un abogado defensor, así como a disponer de testigos para su defensa. Luego, años después, llegaron los muy estalinistas juicios de Moscú… con unos 800.000 muertos.
Muchos sentenciados a muerte lo fueron por comisiones, a veces militares, otras veces civiles, creadas ad hoc, con la misión de perseguir emigrés (léase rebeldes), pero que, en la práctica, mataron a cualquiera que no estuviera de acuerdo con los ideales de la república, por ejemplo, a muchos sacerdotes refractarios. La característica común a todos esos tribunales era que sus sentencias eran inapelables, cargándose de ese modo, el principio de doble instancia, fundamental en un Estado de derecho.Incluso hubo una (mala) suerte de tribunales o comisiones que se dedicaba a ir pasando por las cárceles, ordenando la ejecución, por fusilamiento de presos seleccionados aleatoriamente (o por fobias personales, pues no hay motivación de las sentencias). En este caso, al lado del expediente del desgraciado, se ponía una “F” (fusiller).
¿Cuánta gente fue condenada a muerte por esa amalgama de tribunales? Según fuentes prorrevolucionarias, de la época, como Prudhomme, fueron 18.613 personas. La cifra de encarcelados por motivos políticos, solo entre marzo de 1793 y agosto de 1794 asciende a 500.000 personas. Los asesinados fueron apenas un 3% del total. La mayor parte de las detenciones eran puramente preventivas; los no asesinados no se limitaron a pasar meses o años de cárcel: hubo condenas a trabajos forzados (normalmente, en galeras) y torturas como la “picota”. De hecho, muchos miles murieron, también, en esas circunstancias, sin sentencia alguna, por una mezcla de desnutrición, insalubridad, agotamiento, y enfermedades no tratadas ( disentería, tifus y cólera).
Habría todavía otro capítulo de asesinados por causa de la república, sin sentencia. Arrojados al Sena, o al Loira (sobre todo); o en Toulon, fusilados, en el Campo de Marte; e incluso en Lyon, a cañonazo limpio, para ahorrar munición de fusilería, otros miles.

Referencia: Baqués, Josep (2024), Democracia y terror.

jueves, 12 de octubre de 2023

Capacidad para ser juzgado

El concepto de “capacidad para ser juzgado” tiene sus orígenes en el derecho anglosajón. De la misma manera que el acusado tiene el derecho básico a estar físicamente presente en juicio para sentarse frente a la acusación, también tiene derecho a estar mentalmente presente o lo suficientemente consciente como para entender su situación legal y poder enfrentarse a la acusación.En el caso Dusky vs. United States (1960), el Tribunal Supremo confirmó el establecimientos de los estándares constitucionales legales mínimos para este tipo de decisiones, al considerar que la capacidad para ser juzgado se basaba en si el acusado tenía “en ese momento suficiente capacidad para consultar con su abogado con un grado razonable de entendimiento racional, y si tiene un entendimiento tanto racional como factual del proceso judicial en su contra”.

Dado el ordenamiento legal estadounidense, la mayoría de los casos (entre el 90 y el 95 por ciento) tanto en el sistema estatal como en el federal se resuelven por medio de negociaciones y no en juicios con jurado. Generalmente, en estas negociaciones se le ofrece al acusado declararse culpable de un delito menos grave a cambio de una sentencia menor, en lugar de llevar el caso a juicio y, si se pierde, enfrentarse a una sentencia significativamente más larga.
Referencia:Más allá del bien y del mal de Virginia Barber Rioja



miércoles, 13 de septiembre de 2023

Verdad judicial

En el transcurso de la vista en Madrid por el secuestro de un ciudadano llamado Segundo Marey, al que se confundió con un miembro de la banda terrorista ETA, los jefes de los servicios de inteligencia declararon que no abordaban los asuntos del terrorismo con el presidente del Gobierno, cuando era una de las cuestiones de la política del Ejecutivo. En España, la memoria de la Fiscalía General del Estado de 2005 detalla que los delitos contra la Administración de Justicia, o sea, destinados a que no brille resplandeciente la verdad, aumentaron un 69% respecto a 2004. Así las causas incoadas por falso testimonio pasaron a 928. También crecieron las denuncias falsas y la obstrucción a la justicia (pretender que el juez no llegue a saber lo que pasa).España no hace mucho caso ni de Kant ni de san Agustín, pues permite que el imputado no diga nada o haga ostentación de flagrante falta de sinceridad para defenderse; incluso que señale sin problemas con su dedo acusador a otro que pasaba por allí como culpable del delito que cometió, lo que se ajusta bastante bien a nuestra naturaleza,más allá de planteamientos filosóficos. Al final del procedimiento, en el acto supremo de la práctica de la búsqueda de la verdad por medio de la ley, la sentencia pone en negro sobre blanco una certeza, creyendo a unos que dicen una cosa y no tomando en consideración lo que exponen otros. Pero todos los juristas reconocen que se trata, sólo, de la verdad judicial, una aproximación, no la verdad, porque la verdad integral es inabarcable para el juicio, escribe el periodista Santiago Tarín en su libro Viaje por las mentiras de la Historia Universal. 

jueves, 19 de enero de 2023

Cicerón ya alertaba


Cicerón

“Los pueblos que ya no tiene solución, que viven ya a la desesperada, suelen tener estos epílogos letales: se rehabilita en todos sus derechos a los condenados, se libera a los presidiarios, se hace regresar a los exiliados, se invalidan las sentencias judiciales….” Hace dos mil años, Cicerón alertaba a sus contemporáneos; estamos sufriendo idéntica situación. 


jueves, 18 de febrero de 2021

Te habré transmitido una parte de mí



Escribe Edna O’Brien que todos vivimos con nuestra sentencia de muerte. Morimos, cambiamos (sobre todo esto último), “dejamos de sentir afinidad con nuestros mejores amigos; pero, aunque te abandone algún día, te habré transmitido una parte de mí; serás una persona distinta por el hecho de haberme conocido; es inexorable”.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Lo bello es asqueroso y lo asqueroso es bello



Al comienzo del Macbeth de Shakespeare las brujas pronuncian una sentencia que, al decir de Borges, “de manera bestial o demoníaca trasciende la razón de los hombres” y abre el camino del vasto desorden que llenará esas páginas tremendas: Fair is foul and foul is fair. “Lo bello es asqueroso y lo asqueroso es bello”. Shakespeare, de alguna manera, anunciaba con ello el nihilismo que se ha convertido en el alma de esta civilización. Ya todos parecemos querer negar nuestros errores no demostrando nuestra inocencia sino señalando los errores ajenos. Ospina dirá que “ya el hecho de que muchos incurran en una conducta descalifica a los otros para señalarla o censurarla. Sólo en ese sentido se ha impuesto la democracia, en su arbitrariedad estadística. Pero también la estadística se convierte a menudo en un instrumento falaz de manipulaciones y de desinformaciones. Todos los discursos del poder son tramposos, pero sólo los discursos del poder alcanzan efectivamente a las muchedumbres, ya que el progreso consiste en la capacidad de la técnica para permitir la manipulación espiritual de millones de seres humanos”.

lunes, 14 de octubre de 2019

Un tribunal inglés dictamina que el que Dios creara varón y mujer es “incompatible con la dignidad humana”


Un tribunal inglés dictaminó que la cita bíblica de que Dios creó al ser humano varón y mujer (Génesis 1:27) es “incompatible con la dignidad humana” y ratificó el despido de un médico por utilizarla.“La creencia en Génesis 1:27, en no creer lo suficiente en el transgénero y la objeción de conciencia frente al transgénero, a nuestro juicio, son incompatibles con la dignidad humana y entran en conflicto con los derechos fundamentales de los demás, específicamente aquí, con las personas transgénero”, declara la sentencia.

“Ningún médico, investigador o filósofo puede demostrar o probar que una persona puede cambiar de sexo. Sin integridad intelectual y moral, la medicina no puede funcionar y mis 30 años como médico ahora se consideran irrelevantes en comparación con el riesgo de que alguien más pueda ofenderse”, manifiesta el doctor David Mackereth

jueves, 21 de marzo de 2019

Un tribunal iraní condenó a 38 años de prisión y 148 azotes a una mujer por luchar contra el velo obligatorio


Un tribunal iraní condenó a 38 años de prisión y 148 azotes a una mujer abogada y activista en favor de los derechos humanos, que en los últimos meses ha estado a la vanguardia en la defensa las que luchan contra el velo obligatorio. Esto fue informado por los familiares de Nasrin Sotoudeh.

Las ONG y los activistas en favor de los derechos humanos se refirieron a la sentencia definiéndola como espeluznante, dictada con el solo fin de perjudicar a una figura que ocupa un rol destacado en el país, y que en el pasado ha sido distinguida con premios y reconocimientos por su actividad profesional. Sotoudeh es famosa por haber representado a mujeres que protestaban contra el hijab obligatorio y por haber batallado contra la pena de muerte.

miércoles, 11 de abril de 2018

Todos modelamos nuestro pasado.

Todos modelamos nuestro pasado. 
Desde que existe la posibilidad de revisar sentencias de los tribunales utilizando los métodos de análisis del ADN, se ha podido descubrir que el 90 por ciento de los errores judiciales son atribuibles a fallos cometidos por un testigo ocular, y sobre todo a la credibilidad de la que gozan. La transferencia inconsciente (situar en otro lugar un suceso o atribuírselo a una persona distinta), los errores de conjunción (fusionar dos recuerdos en uno) o los errores de ligamiento (confundir algo que hemos hecho o visto con algo que únicamente hemos imaginado), son solo tres de las trampas más habituales que nos hace nuestra memoria. Es algo que sabemos, en el fondo, por propia experiencia. Todos modelamos nuestro pasado casi sin darnos cuenta y generalmente no logramos que concuerde con los recuerdos de nuestros parientes o amigos.

sábado, 22 de octubre de 2016

Cuando la culpa es haberse embriagado de palabras sangrientas.

Uno de los secretos de casi todas las revoluciones y el trágico destino de sus líderes; ninguno de ellos ama la sangre, y sin embargo se ven forzados a derramarla,cuenta Stefan Zweig. 

Desmoulins
Desmoulins exige desde su escritorio, entre espumarajos, un tribunal para los girondinos; pero cuando se sienta en la sala del juicio y oye pronunciar la sentencia de muerte sobre los veintidós que él mismo ha llevado ante el juez, se pone en pie de un salto, mortalmente pálido, tembloroso, y abandona la sala desesperado. Robespierre, cuya firma está al pie de miles de funestos decretos, ha combatido dos años antes la pena de muerte en la asamblea deliberante, y calificado la guerra de crimen; Danton, aunque creador del mortal tribunal, grita desde su alma consternada la desesperada frase: “Mejor ser guillotinado que guillotinar”. Incluso Marat, que en su periódico pide públicamente trescientas mil cabezas, trata de salvar a cada individuo en cuanto va a ir a parar bajo la hoja. 
Georges Danton
Todos ellos, presentados después como bestias sanguinarias, como apasionados asesinos que se embriagan con el olor de los cadáveres, todos ellos aborrecen en lo más íntimo,exactamente igual que Lenin y los líderes de la Revolución rusa,toda ejecución; al principio, sólo quieren tener en jaque a sus adversarios políticos con la amenaza de la ejecución; pero la semilla de dragón del crimen brota compulsivamente de la aprobación teórica del mismo. 


La culpa de los revolucionarios franceses no es haberse embriagado de sangre, sino de palabras sangrientas; cometieron la necedad, únicamente para entusiasmar al pueblo y certificarse a sí mismos su propio radicalismo, de crear un argot que goteaba sangre y fantasear sin interrupción acerca de traidores y cadalsos. Pero luego, cuando el pueblo, embriagado, borracho, poseído por esas palabras desoladas y excitantes, exige realmente las enérgicas medidas anunciadas como necesarias, a los caudillos les falta el valor para negarse.