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lunes, 1 de junio de 2026

Aristóteles ha sido una de las personas más influyentes de la historia

Aristóteles ha sido una de las personas más influyentes de la historia de la humanidad, su legado intelectual ha sido determinante en la construcción del lenguaje, la filosofía de todas las épocas y las categorías de la teología católica a través de Tomás de Aquino, con lo que eso significa en la conformación de la cultura occidental; y todos los filósofos serios han tenido en cuenta su pensamiento y categorías intelectuales. En particular, no hay libro de ética que se precie que no cite reiteradamente a Aristóteles y algunos de los más influyentes filósofos éticos actuales son aristotélicos, como es el caso de Alasdair MacIntyre.
Con todas esas limitaciones y equivocaciones, Aristóteles es un modelo de honradez intelectual. Es un pensador libre al que solo interesa la verdad de las cosas y la felicidad de aquellos a los que se dirige. 
La Ética de Aristóteles es una reflexión sobre el comportamiento humano, intentando clarificar qué nos puede ayudar a ser más felices por hacernos mejores y más auténticos. Una de las grandes aportaciones que Aristóteles hace a nuestro tiempo es que no hay que buscar el bien moral en las nubes ni en la especulación abstracta, sino en la vida real; en tu vida y en la mía, aquí y ahora; pero con pleno respeto al bien real preexistente. Abramos los ojos a una mirada contemplativa y enamorada del bien posible que podemos conocer y conseguir a través de nuestra conducta ética. Esta es la propuesta de la ética aristotélica.Comienza la Ética a Nicómaco con la afirmación de que “el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden”. Coloca así Aristóteles el bien no en el orden de la subjetividad emocional ni en el del normativismo racionalista, sino en el orden del ser.La ética aristotélica es una ética optimista e ilusionante, podemos ser siempre mejores y así ser más felices. Aunque sea arduo este proceso, el mero caminar hacia la excelencia nos hace más fácil y menos arduo seguirlo, según Aristóteles.La ética no está en los códigos o mandamientos, ni en las nubes, sino en el encuentro de nuestra libertad con el bien a nuestro alcance. Esta es la idea y la praxis ética que nos propone Aristóteles. Aristóteles nos ofrece una ética de la mejora del ser humano desde dentro, sobre la base del compromiso ético por hacer el bien posible.

jueves, 17 de julio de 2025

Dios busca nuestro amor condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel

Soren Kierkegaard compara a Dios en sus Fragmentos filosóficos con un rey que deseaba conquistar el amor de una mujer corriente. Si se acercaba a ella como rey, la mujer se asustarías no le ofrecería la clase de amor que se intercambiaba espontáneamente entre iguales. También podría ocurrir que ella se sintiese atraída por la riqueza y el poder del rey o que no se atraviese a rechazarlo. De ahí, que el rey se acercase a la mujer corriente bajo la apariencia de un hombre corriente. Sólo de este modo podía obtener el amor sincero de ella y solo así saber que ese amor era de verdad. Esto, dice Soren Kierkegaard, es lo que hace Dios cuando llega al mundo encarnado en Jesucristo. Dios busca nuestro amor no sobrecogiéndonos con la majestuosidad de la visión beatifica, sino condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel, adoptando nuestra naturaleza y nuestra carne. Para Thomas Woods, esta idea que constituye una excepción en la historia de las religiones, ha calado de tal modo en la cultura occidental que apenas nadie se para a pensarlo dos veces.

jueves, 9 de enero de 2025

Se está cancelando a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por hacer comentarios políticamente incorrectos

Douglas Murray nos cuenta que “nuestra época se define ante todo por una cosa; un cambio de civilización que viene fraguándose desde hace años”, cambio que supone un intento de destruir todo lo que ha caracterizado a nuestra cultura occidental como si ésta no hubiese generado más que injusticias y males sin cuento y sin mezcla de bien alguno. “En pocas décadas, la tradición intelectual occidental ha pasado de ser elogiada a convertirse en algo vergonzoso, anacrónico e incluso ignominioso. Su relato ha dejado de ser inspirador y nutricio y ha adquirido tintes infamantes”. Esta guerra contra Occidente supone un ataque simplón e irracional a los mejores frutos de esta cultura que no se reconocen como tales,la ciencia,la libertad de mercado,el pensamiento más rico de la historia humana… “todos los aspectos de la tradición intelectual están bajo ataque. La tradición judeocristiana, que fue la piedra angular de la tradición occidental, se halla especialmente expuesta y denostada; pero también la tradición secular e ilustrada…”. Los jóvenes, indica Murray, son educados en el desprecio a la libertad de pensamiento y expresión y en el rechazo al humanismo, al método científico y a la religión tradicional de occidente.
Se está cancelando en todo Occidente a pensadores como Aristóteles, Kant, Hume o Locke por ser hombres blancos que hicieron en su día comentarios que hoy no serían políticamente correctos en materia de razas. Murray destaca cómo en el fondo de lo que se trata es de atacar sistemáticamente la cultura occidental y su confianza en la razón. El trasfondo sería descalificar la verdad y la capacidad del hombre de acceder a ella, para proclamar la primacía total de las emociones como fuente de certeza y el relativismo más absoluto.Murray resalta cómo esos ataques a los grandes intelectuales del pasado no se extiende a aquellos que se han caracterizado por intentar demoler la cultura occidental como es el caso de Marx o Foucault, a pesar de que uno y otro no están exentos de ideas y actuaciones racistas. Murray resalta la incapacidad de esos críticos de Occidente de ser agradecidos a todos los que, con los errores y prejuicios propios de otras épocas, han construido una sociedad libre y sometida al Derecho y han hecho prosperar las ciencias y las artes y han sabido abrirse a todos los pueblos y civilizaciones ofreciendo lo mejor de occidente y a la vez aprendiendo de los demás.

viernes, 6 de diciembre de 2024

A ojos de un observador cualificado las tendencias suicidas del pensamiento moderno eran evidentes

Evelyn Waugh escribe en un articulo que “en la fase de la historia europea en la que nos encontramos ahora, la cuestión ya no se dirime entre el catolicismo, por una parte, y el protestantismo, por otra, sino entre cristianismo o caos….Por todas partes vemos hoy la negación práctica de todo lo establecido por la cultura occidental. La civilización carece en si misma del poder de sobrevivir. Su supervivencia le ha llegado a través del cristianismo, y sin este no tiene sentido ni tiene fuerza pedir lealtad. La perdida de fe en el cristianismo y la consiguiente falta de confianza en los principios morales y sociales se ha visto encarnada en el ideal de un estado materialista y mecanizado….Ya no es posible….recibir los beneficios de la civilización y, al mismo tiempo, negar la base sobrenatural sobre la que esta descansa”.
Sir Arnold Henry Moore Lunn escribe que “a ojos de un observador cualificado las tendencias suicidas del pensamiento moderno eran evidentes. La característica principal de la filosofía moderna es una premisa implícita que, de hecho, niega la validez de toda la filosofía. Si hemos de creer a Marx y a Freud, ni Freud ni Marx han de ser creídos. Marx mantiene que la religión, la filosofía y el arte de una época determinada son los subproductos de sus procesos económicos. La teología escolástica no es más que el espejo del sistema feudal de la propiedad de la tierra. Pero, de ser eso cierto, el comunismo marxista no sería más que el espejo de la industrialización y el liberalismo laissez-faire de la Inglaterra victoriana. Carece de toda validez objetiva. Freud sostiene que las razones con las que el hombre justifica sus creencias solo son racionalizaciones inventadas, post hoc, para justificar las creencias impuestas por su entorno y sus creencias sexuales. Podemos ignorar sin problemas los argumentos razonados con que un hombre defiende sus creencias, pues mediante el psicoanálisis del hombre en cuestión seremos capaces de descubrir todo lo que merece ser conocido acerca de sus creencias. Ambos pensadores modernos se afanan por cortar la rama sobre la que se sientan”.

lunes, 24 de enero de 2022

El pacto sobre la violencia pública es desaprobar su manifestación pero legitimar su empleo


La cultura occidental no sería lo que es si no respetase por igual al portador legal de armas y a quien considera que llevar armas es algo intrínsecamente contrario a la ley. Nuestra cultura aspira al pacto, y el pacto al que ha llegado respecto a la problemática de la violencia pública es desaprobar su manifestación pero legitimar su empleo. El pacifismo ha sido relegado a un ideal y el uso legal de las armas, bajo un estricto código de justicia militar integrado en un corpus de leyes humanitarias, ha sido aceptado por necesidades prácticas, observa el historiador británico John Keegan.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Musulmanes en Europa

Hoy más de 15 millones de musulmanes tienen su residencia en la Unión Europea, una cifra que parece seguro que aumentará aún más. Puede que la profecía de Bernard Lewis de que a finales del siglo XXI los musulmanes serían mayoría en Europa resulte exagerada, pero sí es posible que su número supere al de los cristianos practicantes dada la enorme disminución de la práctica y la fe religiosas en Europa.



Como religión, evidentemente, el islam está lejos de ser monolítico; existen profundas divisiones en su seno, sobre todo entre los chiíes, que predominan en Irán, y los suníes, que predominan en los países árabes. Pero, escribe Niall Ferguson,el islamismo era un movimiento político militante, con una ideología política antioccidental, que tenía el suficiente potencial como para propagarse por todo el mundo islámico, e incluso fuera de él. Irónicamente, Estados Unidos también tomó parte en dicha propagación. Al fin y al cabo, si a los soviéticos les resultó tan difícil mantener su ocupación en Afganistán, fue porque se encontraron con que estaban combatiendo a un nuevo enemigo fuertemente motivado, los muyahidines, armados y entrenados por la CIA en función del viejo principio de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. ¿Y cuál ha sido el régimen que ha hecho más que ningún otro por difundir las enseñanzas del fundamentalismo islámico desde 1979? La respuesta es Arabia Saudí, el aliado más importante de Estados Unidos en el mundo árabe. Y no fueron precisamente los pobres de Oriente Próximo quienes corrieron a unirse a la yihad, sino, con frecuencia, los que habían recibido una educación occidental. El mayor de todos los puntos fuertes del islamismo radical, sin embargo, es el hecho de que tiene a la demografía de su lado. La cultura occidental a la que este ha declarado la guerra santa no es capaz de igualar la capacidad de las sociedades musulmanas tradicionales en lo que se refiere a reproducción. La Revolución islámica acabó de golpe con la occidentalización de la vida de la mujer en Irán.

domingo, 14 de marzo de 2021

El cristianismo es el vínculo de continuidad en la forja de la cultura occidental



El cristianismo es el vínculo de continuidad en la forja de la cultura occidental. Es un tensor; aquello que pone en tensión, como los cables de un puente o una torre, que permiten que soporten las cargas. Un tensor también es una fuerza que empuja en un determinado sentido. Es lo que impulsa a una nave en el agua, a lo que esta responde con una determinada velocidad.Y no solo forja nuestra sociedad, sino que contiene los factores necesarios para superarla.




Arnold Toynbee escribió en 1952 que el comunismo, que era otra de las religiones recientes del hombre occidental, tenía el mérito de ser una hoja arrancada del libro del cristianismo; pero era una hoja estéril precisamente por haber sido arrancada y malinterpretadas fuera de su contexto. La democracia, que era otra hoja del libro del cristianismo, también había sido arrancada de él y, si acaso no se la interpretó mal, se la vació a medias de su significación al separarse del contextos cristiano y al secularizarse. El síntoma más negativo de todos era que los hombres del mundo occidental habían estado viviendo del capital espiritual al aferrarse a la práctica cristiana sin mantener, empero, las creencias cristianas. Los hijos de la civilización occidental deben revisar su concepción corriente de la reciente historia para desembarazarse de esta concepción que era la de considerar que esta nueva civilización había permanecido en estado de inmadurez mientras se encontró bajo los auspicios cristianos y, de haber dado gozosos, la bienvenida al repudio de sus orígenes cristianos. Lo que nos decía Toynbee, a mitad del siglo pasado, era el diagnóstico exacto de lo que hoy acaece. La civilización europea, transformada en una sociedad secularizada que rechaza su naturaleza cristiana, carece de futuro como civilización, y entrará en crisis, excepto si se presta quizás involuntariamente, a un resurgimiento cristiano, “frente a la amenaza de un recrudecimiento de la idolatría viciosa del culto colectivo del hombre”.