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jueves, 11 de junio de 2026

San Matías había obrado el milagro

Carlos I
San Matías había obrado el milagro. Un Austria estaba en disposición de ser rey de una enorme cantidad de reinos. Empero, solo la providencia hizo posible que estos tronos pudieran recaer en una única persona. En especial, porque sus padres no estaban llamados a ser reyes de Castilla, de modo que su hijo nunca lo hubiera sido a no ser por la suerte. Juana “la loca”, la depositaria de los derechos castellanos como hija de Isabel y Fernando, era la tercera de las hijas de los Reyes Católicos. Juana fue declarada reina inhábil por las Cortes ante un posible problema mental, lo que facilitó que, posteriormente, Carlos V ejerciese el poder sin la intromisión de su madre. Incluso el temprano fallecimiento de su padre, Felipe I, en 1506 favoreció a Carlos, le permitió coger el poder cuando apenas tenía quince años y, con ello, preparar cuatro décadas de gobierno. La suerte estaba con Carlos; pensemos que si su abuelo Fernando hubiese tenido un hijo en su segundo matrimonio con Germana de Foix, toda la herencia aragonesa se hubiese perdido. Europa no estaba preparada para tal cúmulo de casualidades. Reinos extraños que antes tenían su trayectoria propia pasaban a depender de un único señor. Los Austrias habían llegado al poder en buena parte de Europa. Pero esto no fue algo pensado, calculado o fruto de una gran estrategia. 
¿Qué valoración cabe hacer del reinado de Carlos I? Su reinado hay que interpretarlo en claroscuro, con sus hechos positivos y también sus desilusiones. Fue el primer Austria, partió de una posición difícil y consiguió establecer una Monarquía que duraría casi doscientos años. No es mal logro. Amplió sus posesiones con la Lombardía, Milán, diferentes plazas en Flandes… y América. Con Carlos V se produjo la mayor expansión por el nuevo continente, a mayor gloria de los castellanos. Fue una buena época en lo económico, con un aumento de población generalizado. Respetuoso con las libertades de sus reinos, todavía hoy se le recuerda con complacencia en países como Bélgica, donde la cerveza Carolus reconoce cuál fue la bebida preferida de este monarca.
Su sueño de la Universitas Cristiana se desvaneció con su muerte. La cristiandad en Occidente había saltado por los aires. Incluso, llegó a sus oídos que la herejía se había instalado en pequeños núcleos de Sevilla y Valladolid, donde la Inquisición hizo una portentosa demostración de dureza. Sus enemigos, en especial herejes e infieles, le habían ganado la partida. El Emperador llegó al final de sus días en una situación lamentable. Desde 1555 fue abdicando de sus tronos para pasar los últimos años en el monasterio de Yuste, sumido en la enfermedad y el remordimiento. Falleció un 21 de septiembre de 1558, sin entender porqué San Matías le había abandonado.


Referencia: Breve historia de los Austrias (David Alonso García)

viernes, 20 de febrero de 2026

Snob

Oswald Spengler avisó que “en una cultura que se eleva, los pobres tratan de imitar las maneras de los ricos, pero que, en una cultura declinante, ocurre lo contrario”. 
Virginia Woolf definía al snob “como una criatura de una mentalidad revolotean e inestable, tan escasamente satisfecha de su condición que, a fin de consolidarla, está siempre alardeando públicamente de títulos u honores, para que los otros crean, y le ayuden a creer, lo que él o ella realmente no cree; que es una persona importante”.
Blaise Pascal se preguntaba “¿Quien se considera infeliz por no ser rey excepto aquel que ha sido desposeído? ¿Quien se consideraría infeliz por tener una sola boca, y quien no por tener un solo ojo? Es probable que nadie se haya angustiado jamás por no tener tres ojos, mas no hay consuelo para quien no tiene ninguno”. Dice Enrique García-Máiquez que “cambien rey por noble; y ahí tienen retratada la ejemplar encrucijada del snob”.


sábado, 7 de febrero de 2026

Peregrinación de la Gracia

Tomás Cromwell

Escribe G. K. Chesterton en Breve historia de Inglaterra que “Tomás Cromwell, no tardó en ser identificado como el tirano, y lo cierto es que convirtió rápidamente el gobierno en una pesadilla. El movimiento popular fue reducido en parte por la fuerza; y hay un toque de militarismo moderno en el hecho de que los encargados de hacerlo fueran cínicas tropas profesionales, procedentes de países extranjeros y contratadas para destruir la religión inglesa. Pero, al igual que ocurrió con la vieja revuelta popular, la derrota se logró ante todo por medio del engaño. Tal como sucedió con el antiguo levantamiento, el motín tuvo el éxito suficiente para forzar al gobierno a parlamentar; y el gobierno tuvo que recurrir al sencillo procedimiento de calmar a la gente con promesas y después quebrantar, primero las promesas y luego a la gente, tal como hemos visto hacer tantas veces a los políticos actuales cuando tienen que enfrentarse a una huelga general. La revuelta adoptó el nombre de Peregrinación de la Gracia, y en la práctica su programa se reducía a la restauración de la vieja religión.”

Peregrinación de la Gracia
“La historia nos cuenta que, pocos años después, las relaciones de la Corona con sus nuevos servidores cambiaron por completo hasta el punto de horrorizar al mundo; y el hacha que había sido santificada con la sangre de Moro y contaminada con la de Cromwell volvió a caer, por orden de uno de los descendientes de ese mismo esclavo, para matar a un rey inglés. La marea que irrumpió así a través de la grieta y acabó por arrastrar al rey y a la Iglesia fue la revuelta de los ricos y, en particular, la de los nuevos ricos. Utilizaron el nombre del rey y no podrían haber triunfado sin su poder, pero el efecto final fue como si hubieran saqueado la Corona después de saquear los monasterios. Sorprendentemente, considerando el nombre y la teoría en que se sustentaba, solo una ínfima parte de la riqueza continuó en manos reales. El caos aumentó, sin duda, por el hecho de que Eduardo VI ascendiera al trono siendo solo un niño, verdad que se pone de manifiesto en la dificultad de trazar una línea de separación entre los dos reinados. Al enlazar con la familia Seymour y lograr así tener un hijo, Enrique le proporcionó también al país el prototipo de familia poderosa dispuesta a gobernar exclusivamente mediante el pillaje. Durante los años de impotencia del rey niño, aconteció una tragedia tremenda y antinatural, la ejecución de un Seymour por su propio hermano, y el Seymour vencedor figuró desde entonces como Lord Protector, aunque ni él mismo supiese a quién estaba protegiendo, ya que ni siquiera cuidaba de su propia familia. En cualquier caso, no es exagerar demasiado decir que las cosas humanas quedaron desprotegidas ante la avaricia de aquellos protectores caníbales. Hablamos de la disolución de los monasterios, pero lo que ocurrió fue la disolución de toda la vieja civilización. Los leguleyos y los lacayos y los prestamistas, los más mezquinos entre los afortunados, saquearon el arte y la economía de la Edad Media como unos ladrones desvalijando una iglesia. Sus nombres (cuando no se los cambiaron) llegaron a ser los de los grandes duques y marqueses de nuestros días. Pero si recorremos la historia con la mirada, tal vez el acto de destrucción más esencial ocurriera cuando la gente armada de los Seymour y otros semejantes pasó de saquear los monasterios a saquear los gremios.” 

jueves, 17 de julio de 2025

Dios busca nuestro amor condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel

Soren Kierkegaard compara a Dios en sus Fragmentos filosóficos con un rey que deseaba conquistar el amor de una mujer corriente. Si se acercaba a ella como rey, la mujer se asustarías no le ofrecería la clase de amor que se intercambiaba espontáneamente entre iguales. También podría ocurrir que ella se sintiese atraída por la riqueza y el poder del rey o que no se atraviese a rechazarlo. De ahí, que el rey se acercase a la mujer corriente bajo la apariencia de un hombre corriente. Sólo de este modo podía obtener el amor sincero de ella y solo así saber que ese amor era de verdad. Esto, dice Soren Kierkegaard, es lo que hace Dios cuando llega al mundo encarnado en Jesucristo. Dios busca nuestro amor no sobrecogiéndonos con la majestuosidad de la visión beatifica, sino condescendiendo a relacionarse con nosotros a nuestro nivel, adoptando nuestra naturaleza y nuestra carne. Para Thomas Woods, esta idea que constituye una excepción en la historia de las religiones, ha calado de tal modo en la cultura occidental que apenas nadie se para a pensarlo dos veces.

domingo, 29 de junio de 2025

He dado una moneda que ni siquiera era buena y he comprado el Paraíso

Monte Athos
Escribe Nikos Kazantzakis en Carta al Greco: “Algunos días después de nuestra llegada al Monte Athos, un asceta medio loco, alucinado, acurrucado en una gruta que estaba suspendida sobre el mar, me dijo una palabra que me cerró la boca. —Tú has perdido el juicio, pobre amigo mío —le dije para fastidiarlo. Él se echó a reír. —He dado mi juicio —dijo— y he ganado a Dios; es decir, he dado una moneda que ni siquiera era buena y he comprado el Paraíso. ¿Te parece, hijo mío, que he hecho un negocio de tonto? Se calló un instante y luego prosiguió: —Voy a decirte algo más, para que lo sepas. Había una vez un gran rey, hermoso, glotón, gozador, que tenía trescientas sesenta y cinco mujeres en un harén. Un día fue a un monasterio y vio a un asceta. »—¡Qué gran sacrificio haces! —le dijo, y lo miró con piedad. »—El sacrificio que tú haces, oh rey, es mucho mayor —le respondió el asceta. »—¿Cómo es eso? »—Porque yo renuncio al mundo efímero y tú a la eternidad.”

miércoles, 8 de enero de 2025

Si la causa del diablo fuese la justa, sería al diablo a quien yo diera la razón

Tomás Moro (1478-1535) fue un gran defensor del pensamiento anti-tiránico y anti-absolutista. Se sintió muy influido por Henri de Bracton y John Fortescue. Del primero habría que destacar la obra De legibus et consuetudinibus Angliae (De las leyes y costumbres de Inglaterra), libro del que Moro aprendería el principio de que “todo hombre es inocente mientras no se pruebe lo contrario con evidencia legal” junto al de que “todo hombre merece un juicio imparcial”. Esta obra le marcó a Moro por haber contribuido a separar las leyes inglesas de los intereses políticos. Con palabras suyas: “Nunca llegué a sospechar que aquella lectura de juventud formaría de tal modo mi carácter que, de existir un pleito entre mi padre y el diablo, si la causa de este último fuese la justa, sería al diablo a quien yo diera la razón”. De Fortescue resaltará dos obras, De laudibus legum Angliae y De natura legis naturae. Este último libro le ayuda a Moro a aprender la diferencia entre dominium reales et politicum, entre monarquía absoluta y respublica, esto es, que la monarquía limitada, por esencia, es anti-tiránica y anti-absolutista. Como explica Poch: “También, con Fortescue, mantendrá que el Rey, el Príncipe, está sometido a Dios, pero también a las leyes. Era precisamente lo opuesto al absolutismo, al princeps de legibus solutus, que iba sin embargo a triunfar e imponerse, por ser su hora histórica. En este sentido, Moro rema contra corriente. Era su destino. No verá resultados positivos. Al contrario, sus convicciones antes de nada religiosas, pero también morales, jurídicas y políticas, provocarán su muerte. Sin embargo, con Locke, y una vez el proceso constitucional inglés en marcha, estas convicciones desembocarán en resultados positivos históricos; si bien sea para Moro el reinar después de morir” . 
Parece ser que al menos en dos ocasiones intervino Moro en el Parlamento inglés, tratando de defender con su propio ejemplo la libertad de expresión. Con ello marcaría uno de los más importantes pasos del proceso constitucional inglés. También digno de destacar es su talante pacifista y su negativa al recurso de las armas, de los que dio buena cuenta al realizar diversas misiones diplomáticas. Para Moro la misión diplomática se traduce en “la realización de la mejor defensa posible de los intereses representados, pero en y a través de la negociación política, y apartando la intervención de las armas. Negociar, sí, pero dentro del marco de la paz, y en procura de la paz; de esa paz que él, buen agustiniano, debía definir como tranquilitas ordinis” .

lunes, 9 de diciembre de 2024

Los Austrias

Carlos II, Felipe IV, Mariana de Austria y Felipe II. Museo del Prado

Cualquiera que pasee por Nápoles observará que una de sus avenidas principales (la vía D. Pedro de Toledo) lleva un nombre claramente español. Su castillo de referencia, asimismo, es de época aragonesa. El archivo de Estado de esta ciudad se encuentra justo delante de un busto de Felipe IV, uno de los Austrias. Si viajamos por Italia hasta Roma, encontraremos un sin fin de vestigios que rememoran la presencia de esta dinastía. Baste recordar la casa madre de los Jesuitas, donde se guarda un lugar muy especial para el recuerdo de San Francisco Javier, aquel misionero que llegó a China y Japón en el siglo XVI, o de su fundador, San Ignacio de Loyola. Diferentes ciudades del centro y norte de Europa, como Brujas, conservan palacios o casas principales correspondientes a los grandes mercaderes castellanos del siglo XVI. Algunas fortificaciones del norte de África construidas por las huestes de los Austrias todavía hoy resisten el paso del tiempo. Finalmente, cabe recordar la permanente y constante presencia de lo hispano en el continente americano, incluidas algunas zonas de Estados Unidos como California, donde la Biblioteca Pública de Los Ángeles mantiene en un enorme mural una representación de lo español cargado de tintes positivos. Ninguno de estos vestigios sería posible sin los Austrias. Los Austrias, o la casa Habsburgo, como se la conoce en otros países, ha sido una de las grandes familias europeas desde el siglo XIII. Su procedencia se sitúa en la zona de Suiza, de donde pasaron a Austria, y ahí se hicieron fuertes en época bajomedieval. Su nombre español resulta de esta evolución. 
Los territorios que formaban parte de la Monarquía Hispánica tuvieron un mismo rey al tiempo que conservaron sus propias tradiciones de gobierno. Hoy diríamos que formaron un entramado federal, aunque en realidad constituía una monarquía compuesta, no tan centralizada como se decía en el siglo XIX. La Monarquía Hispánica no fue un Estado-nación, sino un entramado plural, como hoy lo es la Unión Europea.
Los Austrias estuvieron a la cabeza de un sistema político compuesto, empleando la terminología del historiador británico John Elliot. Las monarquías compuestas se caracterizaban por la agregación de territorios bajo el común mandato del monarca. Los Austrias fueron aumentado sus posesiones por vía matrimonial y militar, o ambas al mismo tiempo. Pero su régimen de gobierno mantuvo siempre una característica; cada reino conservaba su lengua, sus costumbres, sus instituciones, su sistema fiscal y su cultura política. Sus territorios se movían en el particularismo, cada cual se sostenía en una organización propia que no tenía que coincidir necesariamente con la de otros reinos, aunque se compartiera rey, aunque este fuera un Austria. Aquella sociedad aspiraba a la conservación, a mantener un pretendido ideal de organización perfecta, que en cada lugar se asociaba a su propio orden político.No son los Austrias soberanos de España y de un conjunto de agregados. Fueron reyes, siguiendo un documento de Felipe IV, “de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Portugal, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdova, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de las Islas de Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Milán; Conde de Flandes, Tirol y Barcelona; señor de Vizcaya y de Molina, etc.” La presencia de estos títulos refleja, en realidad, esta idea de que los Austrias fueron señores en cada uno de sus territorios correspondientes, y no dirigentes de una entidad única. Hubo un elemento que sirvió de aglutinante en torno a los Austrias, la religión, el catolicismo. La Edad Moderna se caracterizó por el incremento del control social a partir del hecho religioso.
Referencia:Breve historia de los Austrias (David Alonso García)

jueves, 1 de agosto de 2024

Deberíamos preguntarnos si los valores que estamos inculcando a nuestros jóvenes son los más adecuados

Juan Carlos I
Discurso del Rey el 24 de diciembre de 1995: “El primero de esos problemas, en el orden de su preocupación e importancia, es el paro. Aunque el Estado mitiga con gran esfuerzo, a través de la política social, sus más inmediatos efectos y la evolución permite afrontar el futuro con un menor pesimismo, el desempleo, en los niveles en que lo conocemos hoy, es , además de un drama personal y familiar para quienes lo sufren, un factor desintegrador de la sociedad. Son particularmente inquietantes el paro de larga duración, que afecta a trabajadores que soportan además responsabilidades familiares, y el paro juvenil, que impide la inserción de las nuevas generaciones en la sociedad y el desarrollo de sus proyectos vitales y familiares……
Quizá no del todo ajenos al desempleo y sus consecuencias, la violencia juvenil, el desarraigo y el recurso a las drogas son también motivos de especial preocupación. Deberíamos preguntarnos si los valores que estamos inculcando a nuestros jóvenes son los más adecuados para su desarrollo personal y si podemos hacer más para que nuestros hijos no estén sometidos con frecuencia a mensajes moralmente empobrecedores, cuyos efectos son socialmente negativos.”

domingo, 26 de mayo de 2024

Desean eliminar al rey sin poder

Jesús dijo a Pilatos: “Mi reino no es de aquí”. En el curso de la historia, los poderosos de este mundo quieren apropiarse de él, pero precisamente entonces es cuando peligra; quieren conectar su poder con el poder de Jesús, y justamente así deforman su reino, lo amenazan. O bien queda sometido a la persecución persistente de los dominadores, que no toleran ningún otro reino y desean eliminar al rey sin poder, pero cuya fuerza misteriosa temen.(La Infancia de Jesús de Benedicto XVI)



martes, 7 de noviembre de 2023

El derecho inalienable de Londres de formar su propia comuna


En 1176, el rey Enrique II encargó un nuevo puente de piedra. Terminado en 1284, el Puente de Londres original se mantendría durante más de 600 años. Admitía hogares y tiendas, que a lo largo del tiempo se construyeron encima sus arcos. 

En la última década del siglo XII, en el que en el extranjero se gritaban consignas como “los londinenses no tendrán más rey que su alcalde”. Esta breve revolución fue consecuencia directa de la ausencia del rey durante una cruzada en Palestina y Europa. Ricardo I había venido a Londres para su coronación el primer domingo de septiembre de 1189, “un día que marcó una desgracia en el calendario”; de hecho, resultó “ser así para los judíos de Londres, que ese día quedaron destrozados”. Estas palabras crípticas describen un asesinato en masa que los historiadores apenas han tratado en sus crónicas. Se solía decir que los principales culpables fueron los que debían dinero a los judíos, aunque resulta difícil sobreestimar la brutalidad del populacho londinense; representaba a una sociedad violenta y despiadada donde la metáfora de la población nativa era la de unas abejas enjambradas en grupos iracundos.

Greater London Council

Cuando el hermano de Richard, John, aspiró a la corona en 1191, los ciudadanos de Londres se reunieron en folkmoot con la intención de pronunciarse acerca de sus pretensiones; en ese instante trascendental acordaron aceptarle como rey siempre que reconociera el derecho inalienable de Londres de formar su propia comuna como ciudad-estado que gobierna y elige de manera independiente. John aceptó estas condiciones. No era un título nuevo pero, por vez primera, el monarca reinante lo aceptaba como un modo de organización pública “a la que todos los nobles del reino, e incluso los obispos de esa provincia, están obligados a jurar”. Éstas son las palabras de Richard de Devizes. Leemos en la gran crónica de la ciudad, el Liber Albus, que “los señores de la ciudad de Londres deberán elegir de entre ellos anualmente a un alcalde siempre que, cuando se elija, éste se presente a su majestad el rey o, en ausencia del rey, a su apoderado”. De este modo, el alcalde y su consejo rector de probi homines, los “hombres honestos” con rango de concejales, lograron un rango y dignidad formales. Londres había adquirido una identidad administrativa que dio vida a organismos posteriores como el Metropolitan Board of Works (Consejo metropolitano de obras públicas) y el London County Council (Consejo del municipio de Londres) del siglo XIX, así como el Greater London Council (Consejo de Greater London) del siglo XX.Un desarrollo orgánico que no ha desfallecido a lo largo de los años.

viernes, 4 de agosto de 2023

Las primeras instituciones representativas de la historia de la humanidad surgieron en los reinos españoles de León y Castilla

Las primeras instituciones representativas de la historia de la humanidad surgieron a finales del siglo XII (1188) en los reinos españoles de León y Castilla. Poco después, en todos los reinos de la España cristiana se consolidaron las asambleas representativas (Cortes) tanto regionales como nacionales. Inglaterra, Austria, Brandemburgo, Sicilia, Portugal y el Sacro Imperio Romano siguieron su ejemplo en el siglo XIII; Francia, los Países Bajos, Escocia y Hungría en el siglo XIV; Polonia, Suecia y Dinamarca en el siglo XV.Las asambleas legislativas de base representativa únicamente existían en Europa, hasta que se copiaron o fueron trasplantadas a otros continentes por los europeos.

En España, en el siglo XIV,escribe el historiador Richard Pipes, las Cortes de Castilla, Aragón, Cataluña y Valencia obtuvieron la competencia exclusiva para aprobar todos los impuestos extraordinarios así como el derecho a participar en la redacción y aplicación de las leyes. El juramento de lealtad de los aragoneses a su rey excedía en audacia a cualquier cosa que la Cámara de los Comunes británica se hubiera atrevido a pronunciar: “Nosotros, que somos tan buenos como Usted, le juramos a Usted, que no es mejor que nosotros, aceptarlo como nuestro rey y señor soberano, siempre y cuando Usted respete todas nuestras libertades y leyes; pero si no lo hace, no lo aceptaremos”. Y sin embargo, las Cortes españolas también decayeron a principios del siglo XVI y, para finales del XVII, dejaron de tener importancia.

miércoles, 7 de junio de 2023

La fe anglicana es ahora una minoría en Gran Bretaña

Escribe Thomas Schirrmacher que la piedad personal fuerte y convincente de la reina Isabel II ha eclipsado hasta cierto punto el cambio profundo en la Iglesia anglicana desde su coronación en 1953. En ese momento, la religión del estado era también la religión mayoritaria. Desde entonces, ha habido una rápida tendencia de las personas a alejarse de la Iglesia Anglicana. Comparado con el 30% en el año 2000 que se consideraban miembros a la Iglesia Anglicana, el porcentaje se ha reducido a la mitad. Desde 2016, más católicos en el Reino Unido van a la iglesia los domingos que anglicanos. A raíz de la muerte de la reina Isabel II se hace urgente conversar sobre el hecho de que la fe anglicana es ahora una minoría en Gran Bretaña, y también sobre cómo la iglesia puede volverse misionera y ganar a la gente para la fe nuevamente. CarlosIII aún no ha indicado que esté preocupado por estos acontecimientos. Tampoco ha indicado que la formulación política del papel del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra deba adaptarse a la realidad de la condición de minoría.

La coronación llega en un momento en que la Iglesia Anglicana como comunión mundial acaba de dividirse, con más de las tres cuartas partes de los obispos del mundo declarando que el Arzobispo de Canterbury ya no es su líder, renunciando así también al rey inglés. Carlos III quiere proteger todas las religiones. Pero en ninguna parte separa esta tarea evidente de un jefe de estado de su tarea como líder de la Iglesia de Inglaterra. Su madre reconoció con simpatía la creciente libertad religiosa en Gran Bretaña. Pero ella no confundió esto con su tarea como Defensora de la Fe. Al asumir el cargo, Carlos III ya juró “defender la fe” no sólo de los anglicanos sino también de los protestantes en Escocia. Si uno tuviera que inferir la preferencia de Carlos III por una denominación de sus actividades, viajes y declaraciones durante décadas, no pensaría en él como protestante, sino más bien como católico. Solo desde que asumió el cargo ha hecho un compromiso directo, aunque bastante general, con la fe anglicana. En 1985, cuando lo visitó el Papa Juan Pablo II, su madre tuvo que prohibirle que asistiera a misa católica; no se dio cuenta de lo delicado que era el asunto. Mientras que su madre era más del ala evangélica tradicional (llamada “iglesia baja”) de la Iglesia de Inglaterra y tenía una relación muy personal con la Iglesia Presbiteriana de Escocia, Carlos III es más del ala anglo-católica (conocida como “iglesia alta”). En 2019 viajó al Vaticano para asistir a la canonización de St. John Henry Newman, quien se había convertido de la fe anglicana a la católica; Carlos III se refirió a Newman como un modelo a seguir.

martes, 9 de mayo de 2023

El rey es el símbolo de todo cuanto puede unir a los ingleses

El rey es el símbolo de todo cuanto puede unir a los ingleses y ha sido totalmente puesto al margen de cuanto puede desunirles, al mismo tiempo que es la suprema garantía de justicia igual para todos los ingleses. La administración de justicia aquí es independiente del Gobierno y se hace en nombre del rey. Por eso, ante los ojos de un juez inglés no hay, pongo por ejemplo, diferencia entre la declaración de un delincuente y la del policía que le ha detenido. Usted puede oír continuamente a un juez en sus audiencias decir que no cree ni policía y que, en cambio, cree al acusado. Para el juez, el policía es el representante del poder ejecutivo y el delincuente un ciudadano. El juez, como representante del rey, es el arbitro entre ambos. Ello es posible gracias, precisamente, a que el rey, por su aislamiento respecto a la labor diaria del Gobierno, no se ve mezclado en sus decisiones, sino que aparece como un punto equidistante, ecuánime y sobre todos los partidismos, para quien el único interés es el interés general del público británico. Aunque, en teoría, el rey tiene poderes enormes, y, si quiere, puede declarar la paz y la guerra, disolver el ejército o la marina, detener en sus prisiones “por el tiempo que le plazca” a cualquiera de sus súbditos, conceder el indulto a los condenados a muerte y otros múltiples; como estos poderes son capaces de provocar disensión, ha ido dejando de ejercerlos a través de los siglos y cediéndolos al Gobierno. En cambio, la Corona no ha cedido ni una sola de sus prerrogativas que significan servicio. Al correo se le llama “Correo de Su Majestad”. Toda la burocracia funciona bajo el lema “Al servicio de Su Majestad”. Los barcos de la escuadra son “barcos de Su Majestad”. Los reglamentos del Ejército, Marina y Fuerzas Aéreas llevan los títulos de “reglamentos de Su Majestad”. “Su Majestad” es el santo y seña de todo cuanto une y sirve a los ingleses en cuanto a comunidad. Los ingleses solo invocan su nombre cuando no puede provocar discrepancias. Al final de los banquetes, en el brindis común. Cuando terminan los espectáculos, entonando el God Save the King. Después de cada reunión, de cada manifestación; ante toda alegría o todo acontecimiento nacional, escribe Augusto Assía.

lunes, 10 de octubre de 2022

La vida es una continua batalla


El historiador Ricardo de la Cierva critica la actitud de Alfonso XIII al abandonar el trono sin lucha: “Las nobles palabras y su desinterés apreciable como hombre no le elevan en cambio como rey”, porque “la vida es una continua batalla”. Hay que llegar a la posesión de la verdad y entonces defenderla con tenacidad, distinguiendo los principios irrenunciables de los matices en que se puede ceder.


domingo, 12 de junio de 2022

Felipe II se consideraba menos que el más humilde sacerdote

Cuenta el historiador e hispanista Henry Kamen que, en la época de Felipe II, en Francia e Inglaterra se celebraban ceremonias que identificaban al soberano con Dios y con la religión; se bendecía al rey con aceites sagrados, una corona sagrada ceñía su cabeza, se le tomaba un juramento sagrado. Por tanto, se convertía en una persona sagrada, y hasta podía alegar poderes sacerdotales.Era,en palabras de Shakespeare, “el delegado elegido de Dios”. En España, por el contrario, no se celebraba ninguna ceremonia de coronación, y por tanto no podían converger ambas funciones, la de sacerdote y la de rey. La imagen del rey de rodillas, en obvio reconocimiento del papel sagrado del sacerdote, de pie ante él, fue un símbolo fundamental en el Escorial. El grupo escultórico de Leoni situado frente al altar mayor, en el que Carlos V y Felipe II, junto con sus esposas, se arrodillan en acto de veneración, viene a confirmarlo. Todas las figuras arrodilladas, incluidas la del emperador y la del rey, miran hacia el tabernáculo del altar. En todas estas esculturas y pinturas, el rey es representado de rodillas frente al sacerdote. Ni en sus fantasías más desquiciadas, y ni siquiera metafóricamente, al rey se le hubiese ocurrido la idea de encarnarse en una figura sacerdotal o confundir su propio papel con el de un ministro de Dios.

Felipe II como católico se consideraba menos que el más humilde sacerdote, el rey nunca sintió que en asuntos de religión tuviera una relación especial con Dios, y nada de lo que escribió sugiere que así lo creyera. Por otra parte, en los asuntos políticos, pensaba que era su obligación y su responsabilidad rogar a Dios para que le ayudara en los momentos críticos. Cualquier cristiano creyente en su situación hubiese asumido una posición semejante.

viernes, 4 de febrero de 2022

La victoria terrena depende de la violencia y de la injusticia, que son armas veladas al cristiano

Don Quijote

Don Quijote decía cabalgando en Rocinante que “que no hay otra cosa en la tierra más honrada y de más provecho que servir a Dios primeramente y luego a su rey y señor natural”. Sir Tomas Moro en el momento de se ajusticiado pronunció algo parecido: “Muero como buen servidor del rey; pero servidor de Dios primero”.

Camino al cadalso

En el perpetuo conflicto entre las fuerzas del bien y las del mal la victoria terrena depende en muchos casos de la violencia y de la injusticia, que son armas veladas al cristiano. 



domingo, 15 de agosto de 2021

El 23-F


El escritor y periodista Jesús Palacios ha definido el golpe como una intriga de los servicios secretos (el CESID): “El 23-F no fue ningún golpe chapuza o una operación alocada protagonizada por unos militares rancios anclados en el pasado franquista con añoranza de pronunciamientos del siglo XIX. Fue un golpe de diseño, una operación de Estado Mayor del CESID puesta en marcha por el teniente coronel Javier Calderón y el comandante José Luis Cortina. Jamás pretendió tener carácter involutivo ni el deseo de retornar a una dictadura. Tenía por objeto reforzar el Estado y la Corona bajo el sistema democrático, que se estaba cayendo a pedazos por la grave crisis abierta entre la clase política”. Estaba informado al respecto el Gobierno de Estados Unidos, temeroso del deterioro en una zona estratégica como España. Se trataría de enseñar los dientes a una clase política un tanto insustancial e inepta, para dar salida a un Gobierno de concentración  constitucional. Si falló fue por la reacción de Tejero, que habría sido utilizado casi como marioneta, sin prever su reacción negativa ante el Gobierno previsto. Sobre la gravedad del momento había declarado Felipe González tres meses antes: “El país es como un helicóptero en el que se están encendiendo todas las luces rojas a la vez. Estamos en una situación de grave crisis y de emergencia. Es la hora de que el Gobierno y Suárez se percaten de ello”.

                    Quintana Lacaci                                          

El general Quintana Lacaci, “Capitán General de Madrid, que había abortado el golpe en la capital y en la región militar, se consideraba “franquista hasta la médula”. Pero Franco le había ordenado obedecer a su sucesor y el Rey le había ordenado no sumarse al golpe. Si le hubiera ordenado tomar las Cortes, lo hubiera hecho”. Tal era el espíritu predominante en el ejército, y Juan Carlos nada habría podido hacer en otro caso. La autoridad de Franco seguía amparándole y sirvió, en aparente paradoja, para convertir un movimiento amenazante en un episodio en definitiva menor, que contribuyó a asentar la democracia. Y  dice el historiador Pio Moa,que aumentó la popularidad del Rey, a costa del ejército, el cual pechaba con el papel de villano de la comedia, pese a haber mantenido mayoritariamente la disciplina y ser el verdadero causante del fracaso de un golpe cuyas raíces se encontraban en una crisis política y económica no causada por los militares. El ataque al ejército fue brutal, vinculado sin mucho disimulo a aquel de que era objeto el franquismo. El general Quintana, que frenó el golpe en Madrid, sería asesinado por la ETA, en presencia de su esposa, tres años después.


sábado, 18 de abril de 2020

Fiel a los acontecimientos



Ser fiel a sí mismo es una virtud suprema en el hombre y, para un político no hay mayor alabanza que decir de él que es fiel a sus propias ideas. Sin embargo, la política lleva a los que la practican a cambiar esa fidelidad por otra muy diferente. La definió un diplomático inglés que se encontraba en la Corte de Francia en el momento en que Cromwell emprendía las acciones que terminarían con la decapitación de Carlos I de Inglaterra. Cuenta Luis Carandell que un dignatario francés le preguntó al diplomático inglés si estaba a favor del rey o del futuro protector. El diplomático contestó: Yo soy solamente un fiel servidor de los acontecimientos.

jueves, 22 de agosto de 2019

El Escorial no estuvo planeado para ser un palacio


El Escorial no estuvo planeado para ser un palacio, puesto que Felipe II ya tenía muchos. No desempeñó ningún papel en sus planes vitales hasta más de una década después de iniciado su reinado, El resto de sus residencias,, le eran muy queridas y pasó tanto o más tiempo en ellas como en el Escorial. Sería un error imaginar que el Escorial constituía la encarnación de sus aspiraciones.


Una lectura de la Carta de Fundación de 1567 permite clarificar las motivaciones de Felipe II respecto del Escorial. Si la leemos asumiendo que el rey, siempre muy ordenado en sus pensamientos, actuó paso a paso, resulta evidente que los éxitos militares ocuparon un lugar secundario entre aquellas. El motivo principal, al cual el rey otorga preeminencia, era la necesidad de garantizar a su padre un lugar de reposo digno de él. Este era el propósito para la construcción del monasterio. El papel de los frailes era el de rogar permanentemente por el reposo del alma del emperador y, además, por la de otros miembros de la familia real. La intención principal era, por tanto el deseo de crear un mausoleo familiar, una extensión del concepto de panteón. Todo lo demás era secundario. Si existía un sentimiento verdaderamente intenso en el alma de Felipe II, era su devoción por el recuerdo de su madre y de su padre.Es muy probable que a partir del mismo instante en que murió su padre, en 1558, Felipe decidiera resolver la cuestión acerca del lugar de reposo final del emperador.


martes, 11 de junio de 2019

Josep Tarradellas Joan

Josep Tarradellas Joan (1899-1988), presidente de la Generalidad de Cataluña, buscaba incesantemente una coincidencia afectiva. Era catalán y era español. Parecía querer rodear todo de la mayor paz y de la mayor belleza posible; y siempre la dignidad, no dicha, del que ha rechazado el dinero y del que no quiere el enfrentamiento. Hay que meterse en su casa, decía Cassinello, donde todo es pobreza, para entender su dignidad.

Decía Tarradellas que Cataluña no debía ser “incordiante en el conjunto político español, sino colaborar para resolver los problemas nacionales”. Se consideraba además “un español más, dispuesto a colaborar con el Gobierno en los problemas de la Transición”. Piensa que lo catalán en el marco de lo español para alcanzar el entendimiento en el punto medio. Habla, negocia, pero con el Gobierno. Siempre respetuoso con el Gobierno y con el rey. Piensa que su autoridad moderará las posturas, que su institución salvará el enfrentamiento entre Cataluña y el resto de España. 

Josep Tarradellas y Jordi Pujol, en 1980.
Mantuvo unas relaciones tensas con el nacionalista catalán Jordi Pujol, relaciones que no se verían exentas de conflictos y reproches. En 1980, durante una entrevista con el periodista Julio Merino, en referencia a Pujol le contestó: “Señor Merino, yo de enanos y corruptos no hablo”.