La Castilla medieval era “un islote de hombres libres en un mar feudal”. Son palabras mayores, no las dijo un cualquiera. Lo proclamó el historiador Claudio Sánchez-Albornoz, un intelectual de altísima reputación que fue catedrático en las universidades de Barcelona, Valencia, Valladolid y Madrid, y rector de esta última y diputado y ministro y vicepresidente de las Cortes y embajador y presidente del Gobierno de la República española en el exilio. “Castilla miraba hacia el mañana mientras León y Galicia miraban al ayer”, redondea don Claudio, a quien llaman así, sin apellidos y con el don por delante, muchos de sus colegas historiadores. “Era una sociedad en continuo pie de guerra. Ese largo batallar creó en Castilla una singular contextura vital, una conciencia de su fuerza y un espíritu apartadizo y rebelde”.
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sábado, 23 de mayo de 2026
lunes, 12 de enero de 2026
1492, uno de los años más inolvidables
Escribe el historiador Fernando García de Cortázar que “hay fechas en que los hechos se precipitan. El 1492 es uno de los años más inolvidables, porque un conjunto de sucesos comenzaron a transformar el mundo conocido en un universo sin límites. Surge una nueva realidad impensable hasta entonces, constriña a través de los relatos de playas desconocidas, pueblos extraños y tierras vírgenes de egoísmo. Un continente ignorado emergía desde el confín de los océanos, y la vieja Europa, con España a la cabeza, no estaba dispuesta a quedarse en casa renunciando a la eutopía.
“Tras los Reyes Católicos, la convivencia y los intereses compartidos reforzarían los vínculos de castellanos y aragoneses, que gozan del viento a favor del renacer económico traído por la paz. La España nacida entonces es todavía un puro proyecto y como tal no puede evitar las constantes recaídas ocasionadas por la desigualdad de los estados, con sus élites a la defensiva. Frente a la dividida y exhausta Confederación aragonesa, Castilla ofrecía una imagen de unidad, robustecida por su pujanza demográfica y sus buenas expectativas de desarrollo. De ahí que el país alumbrado habría de ser eminentemente castellano y su política se diseñara en la Meseta, aunque sin descuidar algunos objetivos de sus socios peninsulares.”
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domingo, 14 de septiembre de 2025
El motor principal de la colonización de América fue la evangelización
Tras el descubrimiento del nuevo continente, España se lanzó a su colonización. Sería un grave error pensar que el motor de esta aventura era solo económico. Sin duda, el oro y la plata, atraían en el siglo XV tanto como a nosotros en el XXI. Sería hipócrita censurar que algunos quisieran riquezas, como si los europeos colonizadores de otras zonas del planeta, siglos después, no las hubieran querido. Como si nosotros mismos tampoco las quisiéramos. Y también sería un error pensar que las riquezas no tuvieron nada que ver. Pero el alto número de sacerdotes y frailes que se embarcaron hacia América, sin nada material que ganar, ni riquezas que buscar, hace pensar en un motivo mayor, la evangelización. Además, todos los reyes de España insistieron en que a los indios había que darles un trato humano, como a los vasallos de Castilla. El afán de riquezas solo fue uno de los motores de una empresa que, si solo se hubiera movido por el oro, habría sido un fracaso desde el principio. El motor principal de la colonización de América fue la evangelización. La prueba de ello es que ningún otro país a lo largo de la historia mandó tantos sacerdotes y frailes como España mandó a América. Los nombres más usuales de barcos, ríos, ciudades, etc. eran de santos, advocaciones de la Virgen y acontecimientos religiosos. Que la evangelización fue uno de los pilares de la colonización española lo demuestra la fundación de numerosas misiones desde las que, frailes y sacerdotes, intentaban enseñar la fe católica a los indios y donde, siempre, encontraron refugio y protección. Un ejemplo entre muchos es una de las misiones fundadas por el fraile Junípero Serra llamada san Carlos Borromeo de Carmelo, en 1771, en el condado de Monterry, California. La construyeron entre él mismo, cuatro indios ya católicos, tres marineros y cinco soldados. Que los marineros y los soldados ayudaran, sin las mínimas condiciones necesarias y con la carencia de los materiales imprescindibles, es prueba concluyente de que, la idea de evangelizar, era una constante entre la población española. Pero esta idea de evangelizar no se limitaba a predicar la palabra de Dios. Serra procuraba a los indios medios de subsistencia. Con mucho sentido común fray Junípero Serra basó la economía en cultivar maíz, trigo y viñedos, y en criar ganado. Y siempre haciendo frente a un problema ya conocido, la escasa inmunidad de los indios a las enfermedades que los convertía en objetivo de las bacterias y los microbios. De todas formas, y como se vio por el crecimiento de la población india unos 20 años después, la misión era, verdaderamente, un lugar de trabajo y vivienda para los indios.
Una vez más fueron los deseos de evangelización los que lograron que Arizona continuara siendo española. Entró en acción un jesuita al que solo le movía el afán de cristianizar a los indios, el Padre Kino. El jesuita comprendió que, si se iban los españoles, no habría posibilidad de evangelización y puso todo su empeño para que siguieran allí. El padre Kino logró que los colonos continuaran en aquella tierra. Es uno de los hechos que demuestran que no fueron ni el oro ni la plata los motores de la colonización española. ¿Qué tenía que ganar España en aquellas extensas regiones? Nada, como demuestra el hecho de que, incluso hoy, sea uno de los territorios más despoblados de Estados Unidos. Lo que importaba era el alma de los indios: había que evangelizar. Los sacerdotes no se rindieron y, el padre Kino, comenzó el trato amable y humano con las tribus guaymas y seris. Más tarde también contactaría con otras tribus como la de los indios papagos,pumas,apaches,sobas, opas y cocomaricopas. El padre Kino no desaprovechó la ocasión de explorar y de investigar. Así, fue el primero que descubrió que California no era una isla, sino una península. Era 1698. Le dio el nombre de Alta California y sus mapas y planos supusieron un avance notable en el conocimiento y la cartografía de Norteamérica. Exploró Sonora en México y Arizona en Estados Unidos. No es que no se conocieran sino que se ampliaba ese conocimiento de unos territorios tan extensos que no se podían recorrer en una sola exploración. Al final de su vida había recorrido 30.000 km y fundó más de 30 ciudades. Una escultura de Kino se encuentra hoy en el Capitolio de los Estados Unidos.
Referencia: Eso no estaba en mi libro de Historia de España de Francisco García del Junco
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viernes, 9 de mayo de 2025
Castilla
Preguntaba al Duero Antonio Machado si Castilla, como el Duero mismo, no irá corriendo siempre hacia la mar, hacia la muerte y hacia lo que más allá de la muerte pueda haber, que tal es el significado del mar en el sistema metafórico del poeta. Y la verdad sentimental subyacente a la metáfora es que, Duero arriba o Duero abajo, hacia el ignoto mar, el mar de todo lo que entonces ella no tiene y no ve, corre y corre inevitablemente el alma de quien con alguna sensibilidad contempla estas tierras.
“La plenitud a que llega cada color, escribía Ortega ante el paisaje de la Castilla estival, convierte a los objetos todos en puros espectros vibratorios… Es un mundo para la pupila que, como las ciudades fingidas por las nubes crepusculares, parece en cada instante expuesto a desaparecer, borrarse, reabsorberse en la nada. Sentida como realidad visual, Castilla es una de las cosas más bellas del universo”.
El histólogo Ramón y Cajal, afirmará, casi al unísono con Baroja y Ortega, que sólo quien tuviese la sensibilidad cromática de la oruga podría quedar indiferente ante las fiestas de luz que el paisaje castellano, en este casó el de los contornos de Madrid, ofrece un día y otro a quien sin prejuicios estéticos o históricos lo contempla.
Castilla nos exalta la sangre y el huelgo con el amarillo de sus tierras, nos enternece con ese tímido reguero de verdura que acompaña a sus ríos apresurados y enjutos, nos pone grave el ánimo con la apretada severidad de sus encinares y la fosca grisura de sus berrocales y tolmos, y, en definitiva, va lanzándonos poco a poco hacia el constante más allá terrenal que anuncia la cima de sus oteros y collados.
Referencia: A qué llamamos España de Pedro Laín Entralgo
“La plenitud a que llega cada color, escribía Ortega ante el paisaje de la Castilla estival, convierte a los objetos todos en puros espectros vibratorios… Es un mundo para la pupila que, como las ciudades fingidas por las nubes crepusculares, parece en cada instante expuesto a desaparecer, borrarse, reabsorberse en la nada. Sentida como realidad visual, Castilla es una de las cosas más bellas del universo”.
El histólogo Ramón y Cajal, afirmará, casi al unísono con Baroja y Ortega, que sólo quien tuviese la sensibilidad cromática de la oruga podría quedar indiferente ante las fiestas de luz que el paisaje castellano, en este casó el de los contornos de Madrid, ofrece un día y otro a quien sin prejuicios estéticos o históricos lo contempla.
Castilla nos exalta la sangre y el huelgo con el amarillo de sus tierras, nos enternece con ese tímido reguero de verdura que acompaña a sus ríos apresurados y enjutos, nos pone grave el ánimo con la apretada severidad de sus encinares y la fosca grisura de sus berrocales y tolmos, y, en definitiva, va lanzándonos poco a poco hacia el constante más allá terrenal que anuncia la cima de sus oteros y collados.
Referencia: A qué llamamos España de Pedro Laín Entralgo
lunes, 4 de noviembre de 2024
La España actual no ha sido siempre España
Los países y las naciones no son eternos. Su génesis, evolución, cambios y conflictos son el resultado de un complejo cúmulo de factores que estudian y analizan los historiadores. Pero los historiadores tampoco son inocentes. La Historia trabaja con material humano y los historiadores son humanos. La parcialidad es inevitable. La España actual no ha sido siempre España. A comienzos del siglo XXI en el territorio geográfico de la Península Ibérica, la Iberia y la Hispania de la Antigüedad, se asientan cuatro realidades políticas: el Reino de España, la República Portuguesa, el Coprincipado de Andorra y la Colonia británica de Gibraltar. Ahora es así, pero no siempre ha sido así. Portugal tiene su origen en un reino medieval que logra su independencia del de León a mediados del siglo XII, que forma parte de la monarquía hispana de los austrias entre 1580 y 1640, y que se convierte en una república en 1910. El Coprincipado de Andorra es un Estado totalmente independiente desde 1814. La Colonia de Gibraltar es ocupada por los británicos en 1704, y cedida a Inglaterra por España en el tratado de Utrecht en 1713. España es una monarquía constitucional desde 1978.
El País Vasco, pese a lo que inventen tantas burdas falsificaciones sobre su historia, tampoco constituye una unidad territorial independiente; durante la Edad Media, el reino de Pamplona y el de Castilla se disputan los tres territorios vascos (los señoríos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, sin ninguna relación de unión política entre ellos) que ahora componen las tres provincias de la Comunidad Autónoma vasca. Los actuales tres territorios del País Vasco pertenecen al reino de Pamplona hasta la segunda mitad del siglo XI, hasta que los tres quedan incorporados a Castilla.
Referencia: La Corona de Aragón de José Luis Corral, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Zaragoza.
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sábado, 13 de julio de 2024
Un hecho histórico, una de las mayores aportaciones peninsulares a la innovación política
A finales del siglo XII se produjo un hecho histórico, una de las mayores aportaciones peninsulares a la innovación política, a las formas de gobierno, al origen del poder y, en suma, a las futuras democracias, la constitución de las primeras Cortes, que serían el germen de los parlamentos modernos en toda Europa. El honor se lo disputan dos lugares muy diferentes, uno de Castilla, la villa de San Esteban de Gormaz, hoy en la provincia de Soria, y otro de León, la propia ciudad de León. En mayo de 1187, el rey castellano Alfonso VIII convocó a una reunión en San Esteban de Gormaz no sólo a su curia, sino también a representantes de cincuenta ciudades y villas de Castilla, según algunos historiadores para que debatieran y aprobaran su propuesta de casar a su primogénita, Berenguela, con el duque alemán Conrado, hijo del emperador Federico I Barbarroja. Era la primera vez que a un alto órgano de gobierno del incipiente Estado asistían como representantes miembros del pueblo llano.
Un año después, en 1188, el rey leonés Alfonso IX celebra en el claustro de la basílica de San Isidoro de León una curia regia extraordinaria e invita a ella a representes de las ciudades. Al parecer lo hizo por motivos económicos, porque necesitaba el pago de impuestos por parte de los burgueses de las ciudades a la hacienda real, pero lo cierto es que a partir de entonces se va a llamar Cortes.
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viernes, 4 de agosto de 2023
Las primeras instituciones representativas de la historia de la humanidad surgieron en los reinos españoles de León y Castilla
Las primeras instituciones representativas de la historia de la humanidad surgieron a finales del siglo XII (1188) en los reinos españoles de León y Castilla. Poco después, en todos los reinos de la España cristiana se consolidaron las asambleas representativas (Cortes) tanto regionales como nacionales. Inglaterra, Austria, Brandemburgo, Sicilia, Portugal y el Sacro Imperio Romano siguieron su ejemplo en el siglo XIII; Francia, los Países Bajos, Escocia y Hungría en el siglo XIV; Polonia, Suecia y Dinamarca en el siglo XV.Las asambleas legislativas de base representativa únicamente existían en Europa, hasta que se copiaron o fueron trasplantadas a otros continentes por los europeos.
En España, en el siglo XIV,escribe el historiador Richard Pipes, las Cortes de Castilla, Aragón, Cataluña y Valencia obtuvieron la competencia exclusiva para aprobar todos los impuestos extraordinarios así como el derecho a participar en la redacción y aplicación de las leyes. El juramento de lealtad de los aragoneses a su rey excedía en audacia a cualquier cosa que la Cámara de los Comunes británica se hubiera atrevido a pronunciar: “Nosotros, que somos tan buenos como Usted, le juramos a Usted, que no es mejor que nosotros, aceptarlo como nuestro rey y señor soberano, siempre y cuando Usted respete todas nuestras libertades y leyes; pero si no lo hace, no lo aceptaremos”. Y sin embargo, las Cortes españolas también decayeron a principios del siglo XVI y, para finales del XVII, dejaron de tener importancia.
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jueves, 25 de mayo de 2023
Carlos V no buscaba la guerra, pero tampoco la rehuía, y Tiziano, pintándolo lanza en ristre, no falseó su imagen
El historiador Antonio Dominguez Ortiz escribe que quizás sorprenda que ya en pleno siglo XVI conservara rasgos tan típicamente medievales como la propuesta de Carlos I a Francisco I de dirimir sus diferencias mediante un combate personal. Pero había también en él rasgos muy modernos, como su aguda percepción del tiempo, su pasión por los relojes y otras obras de artificio. Murió Carlos I en Yuste rodeado de atlas, brújulas y relojes. Esa ambivalencia en cuanto a la cronología la hallamos también en cuanto al espacio. Viajó incesantemente, y aunque esos viajes eran motivados, cuesta creer que los hubiera verificado si no hubiese extraído placer de ellos. Extrovertido y sensual, gustaba del contacto humano hasta que una evolución regresiva lo convirtió en sus últimos años en un hombre misántropo y malhumorado. Tuvo serios problemas familiares, sobre todo con su hermano Fernando, criado en España y que hubiera podido disputarle el dominio de Castilla si no hubiera sido expedido rápidamente a Alemania. La intensidad de su sentimiento dinástico, familiares, es otro rasgo que apunta hacia el Medioevo, aunque es verdad que en la Edad Moderna los reyes, a pesar del crecimiento del Estado impersonal que acabaría por suplantarlos, eran también muy sensibles a los motivos familiares. Un siglo más tarde, Felipe IV todavía consideraba el conjunto de sus Estados como una especie de mayorazgo que había recibido y debía transmitir íntegro a sus descendientes. Don Carlos sólo dominó con perfección dos idiomas, el francés nativo de Borgoña (“nuestra patria”, como decía a su hijo Felipe en el testamento político de 1548) y el español que aprendió más tarde y llegó a usar con preferencia. Del alemán y del italiano sólo tuvo un conocimiento imperfecto. Lo mismo le ocurría con el latín, y esto en aquella época era grave, no sólo dificultaba su comunicación con embajadores y otros personajes, sino que revelaba una laguna en su formación y una falta de interés por la alta cultura. Don Carlos estuvo lejos de ser una persona tan culta como su hijo; las referencias que se suelen hacer al erasmismo de Carlos V más bien hay que referirlas a personas de su entorno, en el fondo no había muchos puntos de contacto entre el Emperador y el gran humanista, cuya mayor preocupación era la paz entre los príncipes cristianos; Carlos V no buscaba la guerra, pero tampoco la rehuía, y Tiziano, pintándolo lanza en ristre, no falseó su imagen. Tenía un enemigo nato, el Islam, concretamente el Turco, entonces en su apogeo; por tierra amenazaba al Imperio, por mar a sus dominios de Italia y España. No se llegó a la confrontación terrestre porque, a la vista del ejército que reunió el Emperador, los turcos levantaron el sitio de Viena y don Carlos se contentó con este gesto; no trató de explotarlo y borrar las consecuencias del desastre de Mohacs que pocos años antes, en 1526, puso en poder de los otomanos la llanura húngara, incluida Budapest. Las hostilidades en el Mediterráneo tuvieron también carácter defensivo, eran muy grandes las quejas de sus vasallos por la inseguridad no sólo de las comunicaciones marítimas, sino de las riberas mediterráneas. La conquista de Túnez alivió sólo parcialmente esta situación, y cuando Carlos V quiso ampliar esta ventaja con la conquista del gran centro pirático de Argel experimentó una derrota que quedó inulta. El ideal de la cruzada era ya cosa del pasado. Esta actitud de tibia defensiva ante el Islam se explica porque desde el principio de su reinado se dibujó Francia como el más temible adversario.
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martes, 28 de febrero de 2023
El problema catalán es un problema que que sólo se puede conllevar
Azaña decía que al pueblo catalán podría verse como un personaje peregrinando por las rutas de la historia en busca de un Canaán que él solo se ha prometido a sí mismo y que nunca ha de encontrar. Azaña recuerda que Castilla no ha sido nunca instrumento ni móvil de una frustración de libertades españolas y, por este motivo, el mayor desatino y la mayor profanación que se podría hacer en España sería, por espíritu de oposición, poner frente al regionalismo o nacionalismo catalán u otro cualquiera, un regionalismo o nacionalismo castellano.
El problema catalán, decía Ortega y Gasset, como todos los parejos a él, que han existido y existen en otras naciones, es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar, y al decir esto, conste que significo con ello, no sólo que los demás españoles tenemos que conllevarnos con los catalanes, sino que los catalanes también tienen que conllevarse con los demás españoles.El problema catalán es un problema que no se puede resolver, que sólo se puede conllevar; que es un problema perpetuo, que ha sido siempre, antes de que existiese la unidad peninsular y seguirá siendo mientras España subsista; que es un problema perpetuo. Por cualquier fecha que cortemos la historia de los catalanes encontraremos a éstos enzarzados con alguien, y si no consigo mismos, enzarzados sobre cuestiones de soberanía, sea cual sea la forma que de la idea de soberanía se tenga en aquella época; sea el poder que se atribuye a una persona a la cual se llama soberano, como en la Edad Media y en el siglo XVII, o sea, como en nuestro tiempo, la soberanía popular. Pasan los climas históricos, se suceden las civilizaciones y ese sentimiento dilacerante, doloroso, permanece idéntico en lo esencial.
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martes, 29 de noviembre de 2022
Castilla
El día 15 de septiembre del año 800, el abad Vítulo, del monasterio de san Emeterio, hoy no existe, en Taranco de Mena, en el norte de lo que en la actualidad es la provincia de Burgos, emite la carta fundacional del monasterio y escribe por primera vez, que se sepa, el nombre de Castilla. Hasta entonces, aquel territorio montañoso, en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica, se había llamado Bardulia. Le había dado su nombre una vieja tribu prerromana, los bárdulos. Las incursiones musulmanas eran tan frecuentes y causaban tantos daños que el reino Asturias llenó los estrechos pasos montañosos de Bardulia de fortificaciones, de castros, de castillos donde frenar al enemigo. De ahí el nuevo nombre, Castilla, por el que comienza a conocerse el territorio. El nuevo apelativo tiene éxito, se expande muy rápido durante el siglo IX. Castilla forma parte del reino de Asturias. Pero ha sido incorporada por ocupación pocas décadas atrás, es su frontera oriental, la más alejada de la corte de Oviedo, casi una colonia, y quizás la más diferente a la metrópoli. Se ha repoblado sobre todo con vascones, poco romanizados. Es posible que tuviera algunas leyes propias, diferentes a las del Fuero Juzgo.Lo que con certeza sí hay en Castilla es menos diferencias sociales entre su población, menos estratos, las relaciones son menos feudales que en León. El territorio es una zona en guerra casi permanente, es inseguro, de mucho riesgo. La mayoría de los habitantes apenas tiene bienes.
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| Monasterio de Silos, donde se escribieron algunos de los primeros documentos en castellano |
Un nuevo idioma, un lenguaje diferente. El castellano, que está a punto de nacer, tendrá características propias, diferenciadas no sólo del deteriorado latín vulgar que hablaban sus abuelos, sino también de las otras lenguas romances. La lengua de Castilla sonoriza consonantes, elimina vocales, crea diptongos y multiplica sonidos fuertes de modo muy diferente a las otras lenguas romances que están apareciendo en las zonas montañosas de la península que no dominan los musulmanes. Tiene carácter propio y tiene también una capacidad mayor de asimilación de vocablos de otros idiomas y de expansión entre nuevos hablantes.
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sábado, 30 de octubre de 2021
El mito de Castilla
| Castilla |
“Los estudios sobre Edad Media en España tuvieron como modelo las escuelas alemanas surgidas con el movimiento del Romanticismo, lo mismo que las de otros países europeos. Tales escuelas alemanas estuvieron en íntima relación con la aparición de Alemania como nación moderna en el siglo pasado. Pero en su conjunto partieron de la idea de que Prusia había sido la creadora de la nueva nación. Esta simple idea la adoptaron inmediatamente todos los historiadores europeos. Y para los franceses su patria se habría formado gracias a la isla de Francia (París). Los italianos relacionarían el origen de su nación con el Piamonte. Y así los demás países. En España la generación de historiadores del 98, lo mismo que los literatos, tuvieron que buscar el correspondiente paralelismo nacionalista. Y así desarrollaron el “mito de Castilla”. Es sencillamente una regla de tres: “Prusia es a Alemania como Castilla es a España.” Así aparece una España cidiana, monárquica, nobiliaria, clerical y que desdeña a la burguesía, porque según el adagio medieval “las cabras paren cabritos, pero el dinero no pare dinero”. Y así frente a la “otra España”. Y, naturalmente, el Cantar de Mío Cid tenía obligación de ser un poema castellano. Tanto más cuanto que iba a servir para crear una serie de nuevos mitos, como el de la historicidad de la épica castellana. La épica europea estaría informada por la fantasía; la castellana, por la más pura Historia”, narra Antonio Ubieto Arteta, Catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Valencia.
miércoles, 8 de septiembre de 2021
La Guerra de Granada constituyó la primera gran empresa común
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| Rendición de Granada |
La conquista de Granada revalidó la victoria de los reyes Isabel y Fernando en el conflicto de sucesión al reino de Castilla afirmando su posición frente a la nobleza, a la que consiguieron hacer participar de forma masiva en la guerra. Durante la guerra de Granada se apuntaló el sistema fiscal y la capacidad militar castellana; la guerra significó un momento clave en la forja del estado castellano moderno. Participaron, militar y financieramente, aunque de manera desigual, castellanos y aragoneses; constituyó la primera gran empresa común de la nueva monarquía. La conquista del último reducto político de al-Ándalus significó asegurar el flanco mediterráneo de la cristiandad ante el empuje turco que en 1480 había atacado el sur de Italia. De igual modo, con la toma de Granada los Reyes Católicos pudieron encarar con libertad otros frentes de su política exterior, especialmente su rivalidad con Francia en el Rosellón, Italia y Navarra. La victoria sirvió asimismo para reforzar el prestigio de los nuevos monarcas.
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jueves, 23 de julio de 2020
Felipe II, tal vez el rey más procatalanista
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| Felipe II |
Felipe II, tal vez el rey más procatalanista. Tras la muerte de su madre, cuenta el historiador Henry Kamen, fue criado y educado en el seno de una familia catalana, los Requesens. Entendía el catalán hablado (el único rey que lo ha hecho), y siempre disfrutaba de sus visitas a Barcelona. Desde la década de 1560 se tomó como un asunto personal la reforma de la vida religiosa en la región. El gran año de la reforma fue 1567, cuando el rey despachó órdenes para la reforma obligatoria en todas las casas religiosas de Cataluña, incluidos los famosos monasterios de Ripoll, San Cugat y Poblet. La reforma tardó mucho más en implantarse de lo que jamás pudo imaginar el monarca, y en el caso de los cambios más importantes solo tuvieron lugar alrededor de 1590. En algunos casos, como en Ripoll, los monjes se negaron a aplicar las reformas y tuvieron que ser expulsados y reemplazados por nuevos clérigos procedentes de Castilla. Esto generó una situación delicada que irritó profundamente a las autoridades catalanas, y demostró que los catalanes podían ser muy pertinaces. Pero tenían mucho que agradecerle al rey. Felipe II fue el patrón más generoso e importante de la abadía de Montserrat, el principal símbolo religioso de Cataluña. En los días en que se encontraba dirigiendo las obras de El Escorial, en Castilla, dedicó mucho tiempo y dinero a la reconstrucción de la abadía de Montserrat entre 1560 y 1592, y visitó el emplazamiento en 1564 para ver cómo avanzaban las obras. Para asegurarse de que el altar de la nueva iglesia era como debía ser, ordenó a un artista que hiciera bocetos de distintos altares, que al final se construyeron en Valladolid y en su momento fueron transportados desde Castilla a Cataluña en 65 carros. Así pues, los castellanos desempeñaron un papel clave en la construcción de los símbolos religiosos de los catalanes, hasta el extremo de que la devoción de Nuestra Señora de Montserrat podía encontrarse por todas partes en Castilla, donde muchos altares y capillas están dedicados a la Virgen.
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miércoles, 8 de julio de 2020
Autores castellanos utilizaron la voz Castilla como un equivalente de España
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| Campos de Castilla |
Desde el siglo XVI muchos autores castellanos comenzaron a utilizar la voz Castilla como un equivalente exacto de España. Se trata de una identificación que puede encontrarse en casi cualquier libro de la época. Cuánto me extraña, comentaba un viajero italiano en un diálogo de aquellos años, al oír llamar vulgarmente castellanos a los españoles y a la España, Castilla.
Debido a los sucesos y acontecimientos que se dieron en la historia a partir de 1492, muchos escritores e incluso historiadores solían referirse a Castilla como una gran nación marítima. Era un error bastante común que deberíamos evitar y subsanar, manifiesta el historiador Henry Kamen. Y añade Kamen que Castilla había sido siempre un territorio sin acceso al mar, pero aprovechó las posibilidades marítimas derivadas de su relación con pueblos costeros como los andaluces, los gallegos, los vascos y los portugueses.
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sábado, 22 de junio de 2019
Vasconia, la abuela de España
sábado, 18 de mayo de 2019
El castellano es tan propio de los vascos que no hay exageración en decir que fueron éstos sus creadores
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| Santuario de Begoña |
Cortázar y Montero en su Diccionario escriben: “Nosotros vamos a referirnos aquí a cuantos en el País Vasco hicieron de su idioma un vehículo de expresión literaria, a todos aquéllos que contribuyeron, a lo largo de los siglos, a modelar una cultura escrita, bien en euskera bien en castellano, desde su condición de vascos. Porque si el euskera tiene rango de lengua propia del País Vasco…, el castellano también posee ese carácter de lengua privativa de vascos, aunque compartida con otras comunidades. El castellano es tan propio de los vascos que no hay exageración en decir que fueron éstos sus creadores, al alimón con los hombres de Castilla, Aragón y Navarra. En tierras alavesas el castellano se habla antes que en el sur de Burgos y antes que en el reino de León y que en toda la Castilla comprendida entre el Duero y el Tajo. Mucho antes que en la descomposición del sistema foral en el siglo XIX y con anterioridad, pues, a la implantación de la enseñanza obligatoria en castellano, esa lengua se había convertido, sin imposición alguna, en la lengua de uso de buena parte del País Vasco. Otro hecho viene a confirmar esa naturaleza del castellano como lengua propia de los vascos, hasta tiempo reciente sólo escribieron éstos… en el idioma común de España”.
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viernes, 1 de marzo de 2019
Castilla.
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| Sepulcro de Fernán González' |
Dice José Luis Martín, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Salamanca:“Era Castilla entonces un pequeño rincón; era de castellanos Montes de Oca mojón, y era de la otra parte Hitero el hondón; Carazo era de moros en aquella sazón”. EL “pequeño rincón” del siglo IX descrito en el poema de Fernán González se libera de la tutela leonesa en el siglo X, se transforma en reino independiente en el XI y sus reyes sostendrán con los leoneses una dura pugna, que acaba en 1230 con la unión de ambos reinos bajo Fernando III. Durante estos siglos, la lengua castellana desplaza al latín, se impone al leonés y se convierte en lengua culta que llevan a su esplendor el poema del Cid y las obras en prosa del Alfonso X el Sabio, hijo del rey unificador de Castilla y León.
Los castellanos logran, a partir del siglo X, que sea reconocida políticamente su originalidad, aunque para conseguirlo tengan que enfrentarse a leoneses, navarros y musulmanes o aliarse a unos contra otros. La fuerza militar y las ambiciones personales de Fernán González y de sus herederos son factores importantes a la hora de explicar la independencia de Castilla, pero ésta no habría sido posible si castellanos y leoneses no hubieran sido diferentes; del mismo modo, puede afirmarse que sin la existencia de semejanzas y de intereses comunes no habrían sido posibles las uniones que culminarían en la unión definitiva de 1230, a la que seguiría un proceso de unificación interna que aparece consolidado en el siglo XIV. Castilla se independiza de León del mismo modo que los condados catalanes se apartan de la obediencia carolingia. Mantener
la independencia no fue fácil para quien, según el Cantar de Rodrigo, “no quería obedecer a moro ni a cristiano” y veía sus dominios rodeados por leoneses, navarros y musulmanes. Una hábil política de equilibrio y oportunas alianzas con unos y otros permitirán a Castilla mantenerse independiente y ampliar considerablemente sus fronteras a costa de los musulmanes, pero no pudieron impedir que Castilla se convirtiera en un protectorado de Navarra a raíz del asesinato en León del infante García, en 1029.El matrimonio de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla; su hijo, Fernando III, heredaría los derechos de uno y otra y unificaría ambos reinos en 1230.
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miércoles, 5 de diciembre de 2018
El reino aragonés.
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| Alfonso I de Aragón en el Compendio de crónicas de reyes |
Alfonso I ideó una espectacular caza al hombre, transportar a tierras aragonesas los oprimidos mozárabes del al-Ándalus; la expedición salió de Zaragoza, rodeó las murallas de Córdoba, Granada y Málaga (no pretendía tomarlas) y regresó con unos miles de mozárabes que aliviaron en alguna medida la falta de brazos que sufría el reino aragonés.
Sufría también Aragón de la falta de esas zonas de expansión de que gozaba Castilla. No tenía costas propias; estaba encajonada entre los valles pirenaicos, la poderosa Castilla, el reino de Valencia y los condados catalanes. La aproximación a Castilla, intentada por Alfonso I, fracasó, no tanto por las desavenencias conyugales de que fue responsable doña Urraca como por la mala voluntad de los castellanos hacia un soberano aragonés.
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| Petronila de Aragón y el conde Ramón Berenguer |
Cuando Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, casó con Petronila de Aragón mató de un tiro una bandada de pájaros, resolvió el problema suscitado por el absurdo testamento de Alfonso el Batallador; evitó llamarse rey de Aragón, aunque de hecho lo fuera; marcó las distancias frente a las pretensiones de Castilla; daba luz verde a una futura conquista de Valencia por catalanes y aragoneses conjuntamente, y, sobre todo, sentó las bases de una convivencia de Aragón y Cataluña, ampliada luego a Valencia y Baleares, basada en la igualdad de derechos y en unas relaciones contractuales entre príncipes y vasallos que eliminaba el principio del derecho absoluto del príncipe en favor de un teórico pacto que reconocía derechos y deberes mutuos al soberano y a los vasallos. La confederación así creada no sólo reconstruía la antigua Tarraconense, sino, en parte, la Septimania visigótica, reconociendo y fortificando lazos con las poblaciones del sureste francés, países de Oc de tradición romana, distinta y en ocasiones opuesta a la Francia germanizada del Oui. Importante resultado de esa tradición romano-mediterránea fueron la expansión, en parte pacífica, en parte guerrera, por medio de las campañas del siglo XIV que implantaron la soberanía catalano-aragonesa en las grandes islas italianas, la posterior adquisición del reino de Nápoles, las hazañas de los almogávares en una Grecia disputada entre helenos y turcos, la presencia de naves, que entonces eran indistintamente mercantiles y guerreras, en todo el ámbito mediterráneo, apoyando un despliegue mercantil.
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sábado, 5 de mayo de 2018
La primera guerra global.
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| Conde-duque de Olivares |
Hacia 1634 los españoles, gobernados por Felipe IV (1621-1665) y su primer ministro, el conde-duque de Olivares, habían decidido ayudar a sus primos austriacos; pero su envío a tierras del Rin de un poderoso Ejército español a las órdenes del cardenal-Infante, obligó a Richelieu a decidir la intervención francesa directa. En 1635 ordenó a sus tropas que atravesaran varias fronteras. Francia era líder de la coalición anti-Habsburgo y enviaba subsidios a todos cuantos estuvieran dispuestos a combatir las fuerzas imperiales y españolas. Ahora se trataba de un conflicto abierto y cada coalición empezó a movilizar aún más tropas, armas y dinero. El lenguaje también se radicalizó. “O bien lo perdemos todo o bien Castilla se transforma en cabeza del mundo”, escribió Olivares en 1635 mientras planeaba una triple invasión a Francia para el año siguiente. Sin embargo, la conquista de una zona como Francia estaba más allá de las capacidades militares de las fuerzas habsburguesas,
que se aproximaron a París pero pronto tuvieron que luchar en varios frentes por toda Europa. Las tropas suecas y alemanas presionaban a los ejércitos imperiales en el Norte. Los holandeses y franceses tenían cogidos en un movimiento de pinza a los Países Bajos españoles. Además, una revuelta portuguesa en 1640 desvió a una considerable cantidad de tropas y recursos españoles, que se vieron obligados a abandonar el Norte y a acercarse a la península, aunque nunca fueron suficientes como para lograr la reunificación de la península. En realidad, a comienzos de la década de 1640, con la rebelión paralela de los catalanes, apoyada por los franceses, existió cierto peligro de desintegración española. En el mar, las expediciones marítimas holandesas atacaron Brasil, Angola y Ceilán y convirtieron el conflicto en lo que se describe como la primera guerra global, dice el historiador Paul Kennedy.
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| Felipe IV. |
La Paz de Westfalia, firmada en 1648, era el reconocimiento del equilibrio religioso y político dentro del Sacro Imperio Romano, con lo que se confirmaban las limitaciones de la autoridad imperial. Esto dejó a España y a Francia envueltas en una guerra que tenía por motivación las rivalidades nacionales y ninguna relación con la religión, como demostró el sucesor de Richelieu, Mazarino, en 1655, al aliarse con la Inglaterra protestante de Cromwell para asestar los golpes que finalmente obligaron a los españoles a acordar la paz.
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lunes, 7 de noviembre de 2016
La esclavitud de africanos
La importación de africanos para remplazar la menguante población indígena de las Antillas comenzó en los primeros años del siglo XVI. Era realizada con licencia de la corona, y aunque algunos dominicos tuvieron dudas sobre su legitimidad, en general no hubo oposición seria de las órdenes misioneras. A primera vista, parece extraño que la corona española, siempre tan dogmática acerca de la libertad personal de los indios, no pudiera hallar inconsecuencia alguna en la esclavitud negra; pero para la mente de los siglos XVI y XVII los dos casos eran muy distintos. Las objeciones a la esclavitud de los indios eran primordialmente jurídicas. Los indios eran súbditos de la corona de Castilla y tenían derecho a la protección. Por otro lado, los negros eran súbditos de reyes independientes, cuenta el profesor John H. Parry.
Los europeos visitaban el África occidental como comerciantes, no como soberanos. Si los gobernantes locales guerreaban entre sí y vendían sus prisioneros a los traficantes de esclavos árabes o europeos, ello no era culpa del rey de España. La esclavitud de los prisioneros de guerra era práctica normal en muchas partes del mundo. Los teóricos asentaban que la guerra debía ser una guerra justa; pero, evidentemente, en la práctica era imposible a los compradores de esclavos saber a qué atenerse sobre ese punto. De cualquier modo, el negro era considerado como un animal superior, físicamente mucho más apto para el trabajo rudo que el indígena.
La esclavitud era una institución familiar en la Europa del siglo XVI, y muy común en el sur de Europa. La relación de Portugal con el norte y el occidente de África había hecho del esclavo negro una figura familiar en Portugal y en España mucho antes del descubrimiento de América. En las guerras con los moros y en la constante lucha contra las ciudades corsarias de la costa de Berbería, los prisioneros eran generalmente esclavizados por ambos bandos, y todas las potencias navales del Mediterráneo utilizaban esclavos para remar en las galeras. La esclavitud doméstica sobrevivía en el siglo XVIII. Por lo que toca al comercio de esclavos para el trabajo en general, el descubrimiento de América dióle nueva vida, y hasta fines del XVIII ninguna duda seria fue emitida acerca de su legitimidad.![]() |
| Lord Hardwicke |
La esclavitud misma se justificaba legalmente en el siglo XVIII por una analogía algo forzada con la servidumbre inglesa; el lord canciller Hardwicke sostuvo que si bien la propiedad de siervos se había extinguido en la práctica, ninguna ley positiva había abolido el estado de siervo. Un argumento semejante se usó en Francia, donde aún no se había extinguido la servidumbre. En las colonias inglesas ninguna justificación de derecho común fue requerida para la esclavitud, puesto que en casi todas partes era definida y legalizada por leyes positivas dictadas por las asambleas coloniales. Las colonias francesas tuvieron un código general de derecho de esclavitud, el Code Noir, dado por Luis XIV en 1685, que otorgaba a los esclavos cierto número de derechos civiles importantes y prohibía la separación de familias. Las leyes españolas de Indias contenían disposiciones semejantes, y en general parece que los esclavos negros fueron mejor tratados en las colonias españolas que en cualquier otro sitio; pero en la práctica los esclavos de plantaciones estuvieron en todas partes a merced de su propietario.
La esclavitud era una institución familiar en la Europa del siglo XVI, y muy común en el sur de Europa
La importación de africanos para remplazar la menguante población indígena de las Antillas comenzó en los primeros años del siglo XVI
Por lo que toca al comercio de esclavos para el trabajo en general, el descubrimiento de América dióle nueva vida, y hasta fines del XVIII ninguna duda seria fue emitida acerca de su legitimidad
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