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lunes, 30 de enero de 2023

Cuando Sevilla fue la capital de España

Sevilla ha sido desde 1248 hasta 1370 la capital de Castilla, es decir, desde Fernando III el Santo hasta la muerte de don Pedro I el Cruel. Y todavía no ha sido reemplazada, porque en el comienzo del siglo XV aún no existe capital fija y la corte está donde estén los reyes. Todavía se tardará en fijar la capital en Toledo, ciudad imperial de Carlos I, y después en Madrid, la capital de Felipe II.En Sevilla se preparan los viajes a todas partes. Sevilla es la gran capital de España. A ella vienen las tres principales vías comerciales del mundo; la del Norte, desde Noruega, por ejemplo. Ya había habido incluso bodas de las familias reales de Noruega y de Castilla en tiempos de Alfonso X el Sabio. Esa línea traía a Sevilla el ámbar del Báltico, las pinturas y esculturas góticas de Alemania y de Flandes, los terciopelos de Francia, los azabaches de Galicia… Otra línea mercantil venía desde Oriente, con la seda de China, las especias de la India, los tapices de Turquía, los bronces y las porcelanas de Grecia, las armas y armaduras de Italia. Y había una tercera línea mercantil que llegaba desde el centro de África, por los puertos de Túnez y Argelia, con el marfil de los elefantes. En Sevilla se reunían ya desde el siglo XIII marinos y mercaderes de las tres partes del mundo, escribe el periodista y catedrático José María de Mena.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

En los siglos XIII, XIV y XV la lengua gallega era hablada por todos los grupos sociales de Galicia y de Portugal

Santiago de Compostela


Alfonso X

En Galicia, como recogen R. Mariño y H. Monteagudo, las primeras referencias documentales a una lengua hablada distinta del latín datan del siglo XII, y de finales de ese siglo son los primeros textos literarios en gallego. En 1260 Alfonso X autoriza el uso de la lengua vulgar en las escrituras públicas. “Este romance occidental, escribe el profesor Justo Beramendo, era el mismo al norte y al sur del Miño, pero la separación política de Galicia y Portugal y la expansión de este último hacia el sur irán creando una creciente divergencia entre gallego y portugués que, sin embargo, nunca llegará a borrar su origen común. Pero en los siglos XIII, XIV y XV la lengua gallega, aparte de ser hablada por todos los grupos sociales de Galicia y del naciente Portugal, es también la normal en todos los documentos, salvo en aquellos de especial solemnidad que se seguían reservando al latín. Se traducen de esta lengua y del castellano libros de leyes, de historia, de religión y obras técnicas y literarias. El gallego es el idioma en que se redactan las actas municipales, los reglamentos de los gremios, los contratos, los libros de cuentas y la documentación notarial. Esto no impedía que circulasen algunos escritos en castellano, especialmente desde que la corte, a partir de Fernando III (1230-1252), se dirigió en esa lengua a todos sus súbditos, incluidos los gallegos. A esto se fue sumando la presencia cada vez más frecuente, por nombramiento regio, de no gallegos al frente de las sedes episcopales y del gobierno de Galicia (adelantados, corregidores mayores). Se iniciaba así, mucho antes de los Reyes Católicos, un lento proceso de substitución desde arriba en los usos públicos, que se acelerará en la segunda mitad del siglo XV y culminará en el siglo XVI. Entretanto, el romance occidental dejó un fruto literario de gran valor. La poesía lírica galaico-portuguesa, que nace en la segunda mitad del siglo XII en Compostela por influencia de estímulos ultrapirenaicos que llegan por el Camino francés. Después se proyecta fuera de Galicia y durante el siglo XIII y parte del XIV llega a ser la lengua lírica por excelencia de toda la Península, con sus centros de gravedad en la corte castellana de Fernando III (1230-1252) y Alfonso X (1252-1284) y en la portuguesa de Don Denis (1279-1325)”.

viernes, 1 de marzo de 2019

Castilla.

Sepulcro de Fernán González' 
Dice José Luis Martín, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Salamanca:“Era Castilla entonces un pequeño rincón; era de castellanos Montes de Oca mojón, y era de la otra parte Hitero el hondón; Carazo era de moros en aquella sazón”. EL “pequeño rincón” del siglo IX descrito en el poema de Fernán González se libera de la tutela leonesa en el siglo X, se transforma en reino independiente en el XI y sus reyes sostendrán con los leoneses una dura pugna, que acaba en 1230 con la unión de ambos reinos bajo Fernando III. Durante estos siglos, la lengua castellana desplaza al latín, se impone al leonés y se convierte en lengua culta que llevan a su esplendor el poema del Cid y las obras en prosa del Alfonso X el Sabio, hijo del rey unificador de Castilla y León.

Los castellanos logran, a partir del siglo X, que sea reconocida políticamente su originalidad, aunque para conseguirlo tengan que enfrentarse a leoneses, navarros y musulmanes o aliarse a unos contra otros. La fuerza militar y las ambiciones personales de Fernán González y de sus herederos son factores importantes a la hora de explicar la independencia de Castilla, pero ésta no habría sido posible si castellanos y leoneses no hubieran sido diferentes; del mismo modo, puede afirmarse que sin la existencia de semejanzas y de intereses comunes no habrían sido posibles las uniones que culminarían en la unión definitiva de 1230, a la que seguiría un proceso de unificación interna que aparece consolidado en el siglo XIV. Castilla se independiza de León del mismo modo que los condados catalanes se apartan de la obediencia carolingia. Mantener
la independencia no fue fácil para quien, según el Cantar de Rodrigo, “no quería obedecer a moro ni a cristiano” y veía sus dominios rodeados por leoneses, navarros y musulmanes. Una hábil política de equilibrio y oportunas alianzas con unos y otros permitirán a Castilla mantenerse independiente y ampliar considerablemente sus fronteras a costa de los musulmanes, pero no pudieron impedir que Castilla se convirtiera en un protectorado de Navarra a raíz del asesinato en León del infante García, en 1029.El matrimonio de Alfonso IX de León y Berenguela de Castilla; su hijo, Fernando III, heredaría los derechos de uno y otra y unificaría ambos reinos en 1230.


miércoles, 26 de octubre de 2016

El reino nazarí.

Urna de plata que contiene los restos mortales de FernandoIII,rey de Castilla.
El dirigente mas importante de la ofensiva cristiana contra la invasión musulmana fue Fernando III, rey de Castilla desde 1217 y también de León desde 1230. En una serie de campañas, de 1231 en adelante, logró conquistar para los cristianos el corazón mismo de al-Andalus. Los hechos más señalados fueron la ocupación de Córdoba en 1236 y la de Sevilla en 1248. 

Las operaciones de limpieza posteriores, especialmente en el Este, duraron unos veinte años. Al fin de este período, la dominación musulmana había desaparecido de España, salvo una sola excepción. Esta única excepción  del reino
Alhambra
nazarí de Granada. Hacia 1231, un hombre de ascendencia árabe (de Medina), Muḥammad ibn Yūsuf ibn Naṣr, fundó un pequeño Estado en torno a Jaén, apoderándose posteriormente de Granada en 1235 y haciendo de ella su capital. Consiguió salvarse de la catástrofe mediante una prudente diplomacia, obteniendo la ayuda de los cristianos contra sus rivales musulmanes locales y después la de los musulmanes norteafricanos contra los cristianos. Las características geográficas del pequeño reino, junto con otros factores, le permitieron mantener su existencia durante dos siglos y medio. 


Reproducción de la ciudad de Almería en época nazarí
El final del reino nazarí se debió tanto a su propia debilidad interna como al creciente poderío de los cristianos. Este poderío aumentó considerablemente gracias a la unión de Aragón y Castilla por el matrimonio entre Isabel, reina de Castilla a partir de 1474, y Fernando, rey de Aragón desde
Boabdil  llorando por Granada
1479. Pero ya antes de estos acontecimientos la conquista de Gibraltar en 1462 había puesto de manifiesto que el poder cristiano pasaba de nuevo a la ofensiva. Sin embargo, el desastre final habría podido posponerse si los dirigentes musulmanes, dejándose llevar por la impaciencia, no hubieran perdido la serenidad. En 1481,poco antes de finalizar un período de tregua, arrebataron el castillo de Zahara a los cristianos, contribuyendo esta agresiva provocación a que Fernando e Isabel tomaran la decisión de acabar con Granada. Sin recurrir a un ataque militar abierto, Fernando se aprovechó de las divisiones musulmanas y mantuvo la paz con una de las fracciones, mientras que sus ejércitos se lanzaban contra la otra fracción, así aislada. De esta forma logró conquistar Ronda (1485) y Málaga (1487), en el Oeste, y posteriormente Almería (1489), en el Este. La campaña final contra Granada fue lanzada en 1491; antes de concluir el año los defensores comprendieron que su posición era desesperada y decidieron rendirse. Se garantizó a los musulmanes condiciones honorables, y la rendición se produjo en los primeros días de 1492.