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sábado, 25 de abril de 2026

Los españoles no deben ser considerados verdaderos colonos, puesto que ellos no tuvieron que emigrar para librarse de condiciones opresivas


La Corona española no escatimó esfuerzo alguno para evitar que los criminales y otros elementos socialmente indeseables emigraran a América; en tanto que, a veces, la política británica llevó a efecto la deportación de la población criminal a sus colonias de Australia y América. Los españoles, al revés de muchos de los ingleses, no sintieron la necesidad de ir a América para escaparse de persecuciones religiosas o de otra especie. Uno de nuestros historiadores, autor de un texto universitario, da a entender que los españoles no deben ser considerados verdaderos colonos como los ingleses, puesto que ellos no tuvieron que emigrar para librarse de tales condiciones opresivas en Europa.


Los hogares más antiguos en América fueron construidos por los españoles en su doble papel de conquistadores y colonos. Cristóbal Colón, en su segundo viaje en 1493, llevaba cerca de 1.500 colonos, junto con los avíos e impedimenta (semillas, plantas, ganado, etc.) necesarios por lo regular en tales empresas. Y el gobernador Nicolás de Ovando, a su llegada al Nuevo Mundo en 1502, lo hizo con una flota de cerca de 2.000 colonos, funcionarios, clérigos, etc. De ahí en adelante, los barcos y flotas que viajaban desde España al Nuevo Mundo llevaban regularmente mujeres, niños, criados, menestrales, operarios, comerciantes, etc.; en suma, todo tipo de carga humana.En nuestros malentendidos sobre la colonización española en el Nuevo Mundo, normalmente ignoramos la fortaleza y el espíritu de la mujer española, y la lealtad hacia sus hombres; un buen número de fascinantes obras podrían ser escritas sobre la mujer española en la conquista y colonización de las Américas. La conquista española en América fue marcadamente un logro más de diplomacia que de guerra. Tuvo que ser así, puesto que las fuerzas de exploración e invasión fueron tan pequeñas que, de otro modo, no hubieran podido sobrevivir y conquistar. Comparados con la perspicaz diplomacia española, las más famosas armas de fuego, caballos y espadas de acero fueron, a menudo, de menos eficacia. La famosa historia de Cortés en Méjico, es ejemplo clásico de un proceso diplomático que se repitió con frecuencia. Los conquistadores tuvieron una constante necesidad de aliados indios y los buscaron por medios diplomáticos, algunas veces con demostraciones ejemplares de fuerza y astucia, a veces por medio de regalos, palabras endulzadas y tratados de alianza con ciertas tribus y naciones indias, para combatir a sus enemigos tradicionales. Asimismo, es correcto caracterizar las victorias españolas en América como un proceso de indios conquistados por otros indios, bajo la supervisión blanca. Así los tlaxcaltecos tuvieron un gran placer en ayudar a los españoles a derrotar a sus odiados y perennes enemigos, los aztecas; y los aztecas, a su vez, ayudaron a los españoles en su lucha y colonización en otras fronteras.


Fueron ejecutadas en Hispanoamérica poco más de un centenar de personas como resultado de los procesos de la Inquisición, durante unos 250 años de existencia formal. Contrasta con la tortura y ejecución de católicos en la Inglaterra de Isabel (1558-1603): 130 sacerdotes y 60 seglares, cifra que se eleva a 250 si incluimos los que murieron en prisiones del Estado. El cálculo de muertes de los acusados de brujería en los estados alemanes, durante los siglos XVI y XVII, alcanza sobradamente a varios millares.

Referencia: Árbol de odio (Philip Wayne Powell)

domingo, 14 de septiembre de 2025

El motor principal de la colonización de América fue la evangelización

Tras el descubrimiento del nuevo continente, España se lanzó a su colonización. Sería un grave error pensar que el motor de esta aventura era solo económico. Sin duda, el oro y la plata, atraían en el siglo XV tanto como a nosotros en el XXI. Sería hipócrita censurar que algunos quisieran riquezas, como si los europeos colonizadores de otras zonas del planeta, siglos después, no las hubieran querido. Como si nosotros mismos tampoco las quisiéramos. Y también sería un error pensar que las riquezas no tuvieron nada que ver. Pero el alto número de sacerdotes y frailes que se embarcaron hacia América, sin nada material que ganar, ni riquezas que buscar, hace pensar en un motivo mayor, la evangelización. Además, todos los reyes de España insistieron en que a los indios había que darles un trato humano, como a los vasallos de Castilla. El afán de riquezas solo fue uno de los motores de una empresa que, si solo se hubiera movido por el oro, habría sido un fracaso desde el principio. El motor principal de la colonización de América fue la evangelización. La prueba de ello es que ningún otro país a lo largo de la historia mandó tantos sacerdotes y frailes como España mandó a América. Los nombres más usuales de barcos, ríos, ciudades, etc. eran de santos, advocaciones de la Virgen y acontecimientos religiosos. Que la evangelización fue uno de los pilares de la colonización española lo demuestra la fundación de numerosas misiones desde las que, frailes y sacerdotes, intentaban enseñar la fe católica a los indios y donde, siempre, encontraron refugio y protección. Un ejemplo entre muchos es una de las misiones fundadas por el fraile Junípero Serra llamada san Carlos Borromeo de Carmelo, en 1771, en el condado de Monterry, California. La construyeron entre él mismo, cuatro indios ya católicos, tres marineros y cinco soldados. Que los marineros y los soldados ayudaran, sin las mínimas condiciones necesarias y con la carencia de los materiales imprescindibles, es prueba concluyente de que, la idea de evangelizar, era una constante entre la población española. Pero esta idea de evangelizar no se limitaba a predicar la palabra de Dios. Serra procuraba a los indios medios de subsistencia. Con mucho sentido común fray Junípero Serra basó la economía en cultivar maíz, trigo y viñedos, y en criar ganado. Y siempre haciendo frente a un problema ya conocido, la escasa inmunidad de los indios a las enfermedades que los convertía en objetivo de las bacterias y los microbios. De todas formas, y como se vio por el crecimiento de la población india unos 20 años después, la misión era, verdaderamente, un lugar de trabajo y vivienda para los indios.
Una vez más fueron los deseos de evangelización los que lograron que Arizona continuara siendo española. Entró en acción un jesuita al que solo le movía el afán de cristianizar a los indios, el Padre Kino. El jesuita comprendió que, si se iban los españoles, no habría posibilidad de evangelización y puso todo su empeño para que siguieran allí. El padre Kino logró que los colonos continuaran en aquella tierra. Es uno de los hechos que demuestran que no fueron ni el oro ni la plata los motores de la colonización española. ¿Qué tenía que ganar España en aquellas extensas regiones? Nada, como demuestra el hecho de que, incluso hoy, sea uno de los territorios más despoblados de Estados Unidos. Lo que importaba era el alma de los indios: había que evangelizar. Los sacerdotes no se rindieron y, el padre Kino, comenzó el trato amable y humano con las tribus guaymas y seris. Más tarde también contactaría con otras tribus como la de los indios papagos,pumas,apaches,sobas, opas y cocomaricopas. El padre Kino no desaprovechó la ocasión de explorar y de investigar. Así, fue el primero que descubrió que California no era una isla, sino una península. Era 1698. Le dio el nombre de Alta California y sus mapas y planos supusieron un avance notable en el conocimiento y la cartografía de Norteamérica. Exploró Sonora en México y Arizona en Estados Unidos. No es que no se conocieran sino que se ampliaba ese conocimiento de unos territorios tan extensos que no se podían recorrer en una sola exploración. Al final de su vida había recorrido 30.000 km y fundó más de 30 ciudades. Una escultura de Kino se encuentra hoy en el Capitolio de los Estados Unidos.

Referencia: Eso no estaba en mi libro de Historia de España de Francisco García del Junco

lunes, 26 de mayo de 2025

Isabel la Católica reaccionó contra la esclavitud de los indígenas

Cuenta el historiador francés Jean Dumont que “la esclavitud de los indios existió, pero por iniciativa personal de Colón, cuando tuvo los poderes efectivos de virrey de las tierras descubiertas; por lo tanto, esto fue así sólo en los primeros asentamientos que tuvieron lugar en las Antillas antes de 1500. Isabel la Católica reaccionó contra esta esclavitud de los indígenas (en 1496 Colón había enviado muchos a España) mandando liberar, desde 1478, a los esclavos de los colonos en las Canarias. Mandó que se devolviera a las Antillas a los indios y ordenó a su enviado especial, Francisco de Bobadilla, que los liberara, y éste a su vez, destituyó a Colón y lo devolvió a España en calidad de prisionero por sus abusos. A partir de entonces la política adoptada fue bien clara, los indios son hombres libres, sometidos como los demás a la Corona y deben ser respetados como tales, en sus bienes y en sus personas”.


miércoles, 26 de febrero de 2025

Descubrirás que el dinero no es comestible

Sólo cuando se haya talado el último árbol, sólo cuando se haya envenenado el último río, sólo cuando se haya pescado el último pez; sólo entonces descubrirás que el dinero no es comestible. Profecía de los indios Cree. 
Los indios Cree ocuparon terrenos de las culturas Subártica y Llanuras; desde las bahías de Hudson y James al este, hasta las regiones del Gran Lago Slave y el río Saskatchewan al oeste. 

martes, 23 de enero de 2024

Los valores que aportó España al Nuevo Mundo se incorporaron al medio americano

“La emancipación fue contra el dominio español, y no contra los valores que aportó España al Nuevo Mundo, los cuales se incorporaron al medio americano y se transformaron en categorías propias”. “No reconocerlo es caer en el simplismo de un indigenismo radical ideologizado que atiza los enfrentamientos y las luchas sociales, y en vez de unir e integrar, desintegra y disocia”, subraya  Monseñor José Antonio Eguren.
La historiadora María Saavedra destaca que uno de las grandes falsedades es el de la evangelización como mera excusa de los españoles para encontrar oro y plata. Y siendo cierto “que había interés en ello”, “todo se hizo bajo la misión de evangelizar”. “Los reyes asumieron esa evangelización, ya que para Roma y el Papado no era posible encargarse de las grandes dimensiones del nuevo mundo. Los reyes pusieron en marcha el proceso evangelizador con todo lo que llevaba consigo, porque realmente en América todo era misión”. “Es verdad que había mucho oro y mucha plata. Pero cuando América se independiza, se calcula que el número de hospitales fundados por España en sus dominios americanos fue de más de 1.000 así como 30 universidades, colegios para niños, para caciques, para mestizos y, también, para mujeres y niñas. “La red de hospitales y escuelas que se construyó por toda América es inmensa y todo el continente americano está repleto de este tipo de realidades”.
Saavedra subraya “el gran monumento que construyeron los españoles en las Indias”, el derecho indiano. “Era la manera de adaptar el derecho castellano a la realidad indiana, y siempre en favor del indígena americano”, explica. “Había delitos que tenían mayor pena que si los cometía un español que si los cometía un indio y desde el primer momento se plantea como proteger a ese indígena. ”Estos documentos “afirman que los indios van a trabajar a cambio de un salario, se marcan unas horas máximas de trabajo, no se pueden exigir más”. Entre otras de sus medidas garantistas, ordenan que “los domingos se les dará una olla de carne a los indios, las mujeres embarazadas trabajarán como máximo hasta el cuarto mes o que los niños no irán a trabajar. Los trabajadores de las minas”, concluye, “transcurrido un tiempo, recibían un descanso de seis meses antes de regresar”.

sábado, 14 de octubre de 2023

El caballo cambió la vida de los indios

El uso del caballo se fue extendiendo de tribu en tribu al norte de México en el periodo comprendido entre 1600 y 1740. Este simple hecho cambió las vidas de los indios a lo largo de los siglos XVIII y XIX, ya que aumentó su movilidad y redujo los costes de transporte. “El efecto inmediato que produjo en los indios conseguir unos cuantos caballos españoles mediante el intercambio o la sustracción, fue disuadirles de su mínima agricultura y que empezasen a depender del búfalo todavía más que antes. Con el caballo podían deambular largas distancias, allanar las tierras de caza de otros grupos e ir a la guerra, por lo que se convirtieron en los moradores de las llanuras”. Los indios cambiaron su dieta a base de semillas y raíces, unas cuantas plantas de cultivo y poca carne, por una compuesta básicamente por las proteínas de la carne del búfalo. El caballo también cambió las viviendas de los indios, que se trasladaron de las cabañas permanentes o semipermanentes a grandes tipis que simbolizaban la nueva vida en las Llanuras.”Una vez que se introdujeron los caballos, los tipis se hicieron más grandes (dado que los caballos podían transportar las largas estacas que hacían falta) y su territorio se expandió. La razón por la que los tipis aumentaron de tamaño fue que siempre había una provisión de piel de búfalo lista para servir de cubierta, y porque se podía usar en prácticamente cualquier terreno o clima”. 
Con anterioridad al caballo, en una estación una tribu se podía desplazar escasamente 50 millas. Pero en los tiempos ecuestres, la misma tribu podía recorrer 500 millas. Además de permitirles atravesar distancias mayores, el caballo también les permitió desplazarse con menos asiduidad, pues las tribus habilitaban campos base permanentes desde los que salían partidas en busca de comida. Debido al profundo impacto del caballo en el estilo de vida indio, no debería sorprender que su mera posesión fuera considerada un símbolo de riqueza y prestigio. A los caballos siempre se les consideró propiedad personal, con plenos derechos de intercambio y herencia. James Willard Schultz, que vivió con los pies negros, subrayó sobre ellos en la década de 1870 que “los caballos suponían la riqueza de la tribu, y quien poseyera una gran manada era comparable a los multimillonarios actuales. Estamos hablando de individuos que poseían desde cien hasta trescientos o cuatrocientos caballos”.
Referencia:El no tan salvaje Oeste escrito por Terry Lee Anderson y Peter Jensen Hill


martes, 15 de noviembre de 2022

Las Ordenanzas para el buen regimiento y tratamiento de los indios de 1512

 


En las Ordenanzas para el buen regimiento y tratamiento de los indios de 1512 se advierte al principio que se ha hecho lo posible para llevar a los indígenas de La Española a la fe católica, pero “… según se ha visto por luenga experiencia… no basta para que los dichos caciques e indios tengan el conocimiento de nuestra fe que sería necesaria para su salvación, porque de su natural son inclinados a ociosidad y malos vicios de que Nuestro Señor es deservido y no ninguna manera de virtud y doctrina”. ¿Qué ocurre? Que como viven lejos de donde viven los españoles, aunque éstos les enseñen las verdades de nuestra fe, luego se vuelven a sus pueblos y se olvidan de todo. Remedio, que vayan a vivir cerca de los españoles. Así podrán verles, ir a misa y se acostumbrarán a las cosas de nuestra fe y además se librarán del viaje de ida y vuelta “que como son lejos sus estancias de los pueblos de los españoles… no morirán los que mueren en los caminos así por enfermedades como por falta de mantenimiento y los tales no pueden recibir los sacramentos que como cristianos son obligados”. Venían luego las obligaciones del encomendero de enseñarles la doctrina, obligarles a persignarse y rezar al anochecer. Y luego la manutención, con carne los domingos. Y en las minas debían trabajar sacando oro cinco meses y después tenían derecho a cuarenta días de vacaciones, en los que sólo tenían obligación de recoger lo que iban a comer. Y recordarles que no podían tener más que una mujer. Y que las mujeres preñadas no podían trabajar tras el cuarto mes en el campo y sí en las faenas domésticas y así mantenerse hasta que el hijo tuviera tres años. Otrosí mandamos y ordenamos que persona alguna no sean osados de dar palo ni azote, ni llamar perro ni otro nombre a ningún indio… y si el indio mereciera ser castigado por cosa que haya hecho, que le lleven a los visitadores para que les castiguen…”

sábado, 29 de diciembre de 2018

La colonización inglesa en América.

 Sello de la Compañía de Virginia

En un panfleto, “A Good Speed to Virginia”, el capellán de la Compañía de Virginia Robert Gray decía: “¿Con qué derecho o licencia podemos entrar en el país de estos salvajes, apropiarnos de su herencia legítima, e instalarnos en su lugar, no habiendo sido provocados ni perjudicados por ellos?”. Richard Hakluyt respondía que los nativos americanos eran un pueblo que les estaba pidiendo ayuda. Incluso el sello de la Compañía de la Bahía de Massachusetts tenía un indio que llevaba una bandera donde decía: Venid en nuestra ayuda. Pero la realidad era como dijo sir Francis Wyatt, gobernador de Virginia: “Nuestra primera obra será expulsar a los salvajes para hacernos con todo el país para aumentar el ganado, cerdos, etcétera, que nos servirán mucho más, pues es infinitamente mejor no tener paganos entre nosotros”.

En 1642, Miantonomo, jefe de la tribu narragansett en Long Island, vaticinaba: “Sabéis que nuestros padres tenían
narragansett
muchos venados y pieles, nuestras praderas estaban llenas de venados y de pavos, como también nuestros bosques, y nuestras caletas de pescado y aves. Pero estos ingleses se han apoderado de nuestras tierras, con sus hoces han cortado la hierba, y con hachas, los árboles; sus vacas y caballos se comen la hierba, y sus cerdos destruyen los bancos de marisco, y nosotros estamos hambrientos”.En 1500, en el territorio que hoy en día ocupa Estados Unidos, había unos dos millones de indígenas; en 1700 unos setecientos cincuenta mil, y en 1820 trescientos veinticinco mil. En palabras de John Archdale, gobernador de Carolina 1690, “la mano de Dios se ha visto claramente en el debilitamiento de los indios, para hacer lugar a los ingleses”.

Para Niall Ferguson una de las diferencias más importantes entre la América británica y la ibérica es que los colonos españoles acostumbraban a ser hombres solos. De un total de aproximadamente un millón y medio de emigrantes españoles y portugueses antes de la independencia, solo una cuarta parte eran mujeres; la mayoría de los hombres ibéricos se aparearon con mujeres indígenas y la población esclava. El resultado fue una población de raza mixta. A los colonos británicos en América del Norte, se les incentivó a que trajeran consigo a sus mujeres e hijos, de modo que preservaron su cultura más o menos intacta. En América del Norte la colonización fue un asunto familiar.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Los conquistadores españoles de América.


Después de leer un artículo publicado en uno de los llamados periódicos "progresistas", hay que aclarar que hoy nadie duda de que, como sostuvieron los mejores teólogos de esa etapa histórica, los indígenas de América tenían alma; pero quizá es necesario caer en la cuenta de que también la tenían los europeos de las carabelas. No eran seres desnaturalizados por la cultura, como suelen aparecer frente a la autenticidad del indio, sino congéneres de este que, dotados con el mismo potencial humano, habían logrado fabricar barcos capaces de atravesar el océano, construyeron la catedral de Burgos, formularon las Siete Partidas o inventaron la imprenta.

martes, 6 de febrero de 2018

Los que expulsaron a los españoles de América fueron los mismos españoles.

independencia mexicana
Los que expulsaron a los españoles de América fueron los mismos españoles allí afincados y llamados criollos, cansados, y con razón, de ser despreciados por quienes llegaban de España y, además, del orgullo del cristiano viejo enviado a países lejanos a mandar a indios. En realidad Madrid gobernaba con el mismo imperio y desconocimiento en las Islas Canarias que en Caracas, pero, al criollo, ya acomplejado por su situación de lejanía y la constante presencia del indio, le irritaba más. Ninguno de los libertadores americanos fue indio; al contrario, fueron españoles de clase noble a los que, por ello, tenía que dolerles más el trato despectivo con que les servía la metrópoli. 


Madariaga señala que de 754 entre virreyes y capitanes generales, gobernadores y presidentes de audiencias americanas sólo hubo dieciocho criollos, es decir, los que mejor conocían aquellos asuntos, durante toda la dominación española. La rebelión no fue del indio oprimido, sino del español de ultramar.

La rebelión contra España no fue del indio oprimido, sino del español de ultramar.