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lunes, 29 de junio de 2026

El viaje de 1492

El libro de Bartolomé y Lucile Bennassar 1492, ¿un mundo nuevo? se destaca el impacto social inmediato de la toma de Granada, frente a cualquiera de los otros dos acontecimientos ligados a esta fecha, siendo así que el descubrimiento y conquista americanos no cobrará relevancia, permaneciendo en un discreto segundo plano, hasta su difusión italiana a lo largo de la primera década del siglo XVI. La toma de Granada sí tendrá una gran trascendencia inmediata, y será recibida en Italia con mucho entusiasmo al ser interpretada, también en términos teológicos, como una victoria de Cristo sobre Mahoma. “Con júbilo fue acogida y festejada por todas partes en Italia la noticia de la victoria con la entrada de los cristianos en Granada. En Roma se encendieron alegres hogueras y los embajadores de España ofrecieron al pueblo una fiesta alegórica, construyendo un castillo de madera al que dieron el nombre de Granada, celebrándose corridas de toros y juegos de cañas”.
Los historiadores franceses Bennassar manifiestan que “el descubrimiento de América es esencial porque gracias a él la historia ocupa en adelante la totalidad del campo donde pueden producirse los acontecimientos. Esa es la razón por la que no tuvieron importancia los descubrimientos de los vikingos; se olvidaron enseguida y no tuvieron efecto en el progreso de la ciencia. El viaje de 1492, en cambio, es el resultado de una investigación intelectual, es la idea de la esfericidad de la Tierra lo que le dio a Colón el impulso decisivo”.
Hoy día el 2 de enero se celebra en España como fiesta local, en la ciudad de Granada, que se viene realizando desde el mismo siglo XV, mientras que el 12 de octubre se ha convertido en fiesta nacional e, incluso, en tanto Día de la Hispanidad, en efeméride internacional pero de celebración mucho más reciente, a partir de principios del siglo XX.

sábado, 25 de abril de 2026

Los españoles no deben ser considerados verdaderos colonos, puesto que ellos no tuvieron que emigrar para librarse de condiciones opresivas


La Corona española no escatimó esfuerzo alguno para evitar que los criminales y otros elementos socialmente indeseables emigraran a América; en tanto que, a veces, la política británica llevó a efecto la deportación de la población criminal a sus colonias de Australia y América. Los españoles, al revés de muchos de los ingleses, no sintieron la necesidad de ir a América para escaparse de persecuciones religiosas o de otra especie. Uno de nuestros historiadores, autor de un texto universitario, da a entender que los españoles no deben ser considerados verdaderos colonos como los ingleses, puesto que ellos no tuvieron que emigrar para librarse de tales condiciones opresivas en Europa.


Los hogares más antiguos en América fueron construidos por los españoles en su doble papel de conquistadores y colonos. Cristóbal Colón, en su segundo viaje en 1493, llevaba cerca de 1.500 colonos, junto con los avíos e impedimenta (semillas, plantas, ganado, etc.) necesarios por lo regular en tales empresas. Y el gobernador Nicolás de Ovando, a su llegada al Nuevo Mundo en 1502, lo hizo con una flota de cerca de 2.000 colonos, funcionarios, clérigos, etc. De ahí en adelante, los barcos y flotas que viajaban desde España al Nuevo Mundo llevaban regularmente mujeres, niños, criados, menestrales, operarios, comerciantes, etc.; en suma, todo tipo de carga humana.En nuestros malentendidos sobre la colonización española en el Nuevo Mundo, normalmente ignoramos la fortaleza y el espíritu de la mujer española, y la lealtad hacia sus hombres; un buen número de fascinantes obras podrían ser escritas sobre la mujer española en la conquista y colonización de las Américas. La conquista española en América fue marcadamente un logro más de diplomacia que de guerra. Tuvo que ser así, puesto que las fuerzas de exploración e invasión fueron tan pequeñas que, de otro modo, no hubieran podido sobrevivir y conquistar. Comparados con la perspicaz diplomacia española, las más famosas armas de fuego, caballos y espadas de acero fueron, a menudo, de menos eficacia. La famosa historia de Cortés en Méjico, es ejemplo clásico de un proceso diplomático que se repitió con frecuencia. Los conquistadores tuvieron una constante necesidad de aliados indios y los buscaron por medios diplomáticos, algunas veces con demostraciones ejemplares de fuerza y astucia, a veces por medio de regalos, palabras endulzadas y tratados de alianza con ciertas tribus y naciones indias, para combatir a sus enemigos tradicionales. Asimismo, es correcto caracterizar las victorias españolas en América como un proceso de indios conquistados por otros indios, bajo la supervisión blanca. Así los tlaxcaltecos tuvieron un gran placer en ayudar a los españoles a derrotar a sus odiados y perennes enemigos, los aztecas; y los aztecas, a su vez, ayudaron a los españoles en su lucha y colonización en otras fronteras.


Fueron ejecutadas en Hispanoamérica poco más de un centenar de personas como resultado de los procesos de la Inquisición, durante unos 250 años de existencia formal. Contrasta con la tortura y ejecución de católicos en la Inglaterra de Isabel (1558-1603): 130 sacerdotes y 60 seglares, cifra que se eleva a 250 si incluimos los que murieron en prisiones del Estado. El cálculo de muertes de los acusados de brujería en los estados alemanes, durante los siglos XVI y XVII, alcanza sobradamente a varios millares.

Referencia: Árbol de odio (Philip Wayne Powell)

lunes, 26 de mayo de 2025

Isabel la Católica reaccionó contra la esclavitud de los indígenas

Cuenta el historiador francés Jean Dumont que “la esclavitud de los indios existió, pero por iniciativa personal de Colón, cuando tuvo los poderes efectivos de virrey de las tierras descubiertas; por lo tanto, esto fue así sólo en los primeros asentamientos que tuvieron lugar en las Antillas antes de 1500. Isabel la Católica reaccionó contra esta esclavitud de los indígenas (en 1496 Colón había enviado muchos a España) mandando liberar, desde 1478, a los esclavos de los colonos en las Canarias. Mandó que se devolviera a las Antillas a los indios y ordenó a su enviado especial, Francisco de Bobadilla, que los liberara, y éste a su vez, destituyó a Colón y lo devolvió a España en calidad de prisionero por sus abusos. A partir de entonces la política adoptada fue bien clara, los indios son hombres libres, sometidos como los demás a la Corona y deben ser respetados como tales, en sus bienes y en sus personas”.


viernes, 4 de septiembre de 2020

La civilización occidental se prolonga necesariamente en las regiones americanas



Las memorables odiseas de Vasco de Gama y Magallanes dieron a la civilización numerosas tierras de conquista y aprovechamiento mercantil, zonas de influencia política, protectorados y colonias opulentas. Colón en cambio dio una nueva patria más amplia a los europeos. Brindó a Inglaterra una nueva Inglaterra, a España una Nueva España; al genio anglosajón un puesto de desarrollo y poder incomparable, mucho más rico y propicio que sus ideas vernáculas; al genio latino una nueva tierra en la que pudiera perpetuarse al través de los siglos, en incesante evolución. En Asia, en África, en los Archipiélagos de la Oceanía, Europa será siempre extranjera. En América nunca lo será. La civilización occidental se prolonga necesariamente en las vírgenes regiones americanas. Aquí se elaborará, en sus formas más altas, la cultura del mundo, escribe el filósofo mejicano Antonio Caso.


viernes, 13 de julio de 2018

La incuestionable aportación de los cartógrafos.


Juan Antonio Cebrián en su libro La aventura de los conquistadores  cuenta que el prodigioso acontecer del descubrimiento colombino no hubiese sido lo mismo sin la incuestionable aportación de los cartógrafos que plasmaron en papel toda la certidumbre constatada en las diferentes rutas y exploraciones que se iban gestando. Gracias a estos hombres de proceder meticuloso, miles de estudiosos europeos pudieron comprobar ante sus ojos la nueva realidad que Colón habían puesto en sus manos. Los mapas iniciales de las Indias Occidentales no anunciaban, dada la escasa información, la magnitud de lo descubierto. No obstante, vaticinaban que aquella latitud recién oteada guardaba innumerables misterios y alegrías para los esforzados que se atreviesen a sondearla.

El cántabro Juan de la Cosa formó parte de la primera expedición colombina y aportó a la empresa su magnífica nao llamada La Gallega, que posteriormente fue rebautizada con el nombre de Santa María. Precisamente, el almirante genovés, receloso de todos, imputó a De la Cosa el hundimiento premeditado de su nave capitana en Haití el 25 de diciembre de 1492, asunto este poco aclarado por la
historia y del que el ilustre cartógrafo salió absuelto y recompensado por la pérdida gracias a la intervención de Isabel la Católica. Sea como fuere, la enemistad proclamada entre los dos marinos quedó en agua de borrajas cuando el santoñés embarcó en el segundo viaje de Colón con el cargo de piloto mayor y la delicada misión de cartografiar las nuevas tierras que se fueran hallando. De ese modo, los mapas elaborados por Juan de la Cosa no sólo apoyaron el trabajo de Colón, sino que significaron mayor amplitud de miras para los futuros e inevitables viajes que se estaban preparando. En 1500, editó su famoso Mapamundi, además de numerosas cartas náuticas que le darían fama y reconocimiento.

Carta Juan de la Cosa
Américo Vespucio, le cupo el honor de dar nombre a todo un continente. Nacido en Florencia en 1451. Fue eficaz cartógrafo al servicio de la poderosa casa Médicis, que le envío como agente a Sevilla en 1492, lugar en el que quedó impresionado por los ecos triunfales del primer viaje colombino. El nombre de América quedó unido de manera indisoluble al de Vespucio, pues en el cónclave burgalés convocado por Fernando el Católico en 1508 el florentino fue designado piloto mayor de Indias, una especie de coordinador general encargado de recopilar cuantos datos geográficos, cartográficos o náuticos se tuviesen hasta la fecha, o se consiguieran a posteriori, sobre las Indias Occidentales.

Los españoles, se resistieron al término América hasta el
Américo Vespucio
siglo XVIII, argumentando que era a todas luces injusto bautizar un continente con el nombre de alguien que no había contraído méritos suficientes para semejante dignidad. En verdad, hemos de decir que el propio Vespucio no llegó a fomentar en ninguna ocasión dicha propuesta, siendo más bien Waldseemüller quien asumió la iniciativa. Desde 1507, año en el que este alemán habló por primera vez de América, así hemos conocido el Nuevo Mundo, sin que al propio afectado, Vespucio, le llegase a importar demasiado.

sábado, 12 de mayo de 2018

Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil.

Heródoto, el padre de la historiografía
Nada hay más excelente que una verdad que parece inverosímil. Siempre se adhiere a las grandes gestas de la Humanidad algo de inconcebible, porque, en realidad, se elevan muy por encima del nivel medio. Es precisamente en lo increíble que ha llevado a cabo como la Humanidad remoza la fe en sí misma.


En todo descubrimiento o invención hay un estímulo moral, una fuerza alada del espíritu; pero, muy en general, lo que da el empuje definitivo hacia la realización es la conciencia de unos móviles materiales. Cierto que el rey y sus consejeros se hubieran entusiasmado, en todo caso, con la atrevida idea que encerraban los propósitos de Colón y de Magallanes de buscar un mundo nuevo; pero nunca el dinero necesario para sus planes hubiera corrido el riesgo, nunca los príncipes y los especuladores hubieran armado y puesto a su disposición una flota, sin la perspectiva de poder sacar enormes réditos de la suma empleada en el viaje de descubrimiento. Detrás de los héroes de aquella edad de los descubrimientos se movían como fuerzas impulsivas los negociantes, escribe Stefan Zweig.