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jueves, 22 de agosto de 2019

El Escorial no estuvo planeado para ser un palacio


El Escorial no estuvo planeado para ser un palacio, puesto que Felipe II ya tenía muchos. No desempeñó ningún papel en sus planes vitales hasta más de una década después de iniciado su reinado, El resto de sus residencias,, le eran muy queridas y pasó tanto o más tiempo en ellas como en el Escorial. Sería un error imaginar que el Escorial constituía la encarnación de sus aspiraciones.


Una lectura de la Carta de Fundación de 1567 permite clarificar las motivaciones de Felipe II respecto del Escorial. Si la leemos asumiendo que el rey, siempre muy ordenado en sus pensamientos, actuó paso a paso, resulta evidente que los éxitos militares ocuparon un lugar secundario entre aquellas. El motivo principal, al cual el rey otorga preeminencia, era la necesidad de garantizar a su padre un lugar de reposo digno de él. Este era el propósito para la construcción del monasterio. El papel de los frailes era el de rogar permanentemente por el reposo del alma del emperador y, además, por la de otros miembros de la familia real. La intención principal era, por tanto el deseo de crear un mausoleo familiar, una extensión del concepto de panteón. Todo lo demás era secundario. Si existía un sentimiento verdaderamente intenso en el alma de Felipe II, era su devoción por el recuerdo de su madre y de su padre.Es muy probable que a partir del mismo instante en que murió su padre, en 1558, Felipe decidiera resolver la cuestión acerca del lugar de reposo final del emperador.


viernes, 1 de junio de 2018

A lo largo de la historia los paises han tenido que inventar historias para hacer historia.


Dibujo del Partenón de Atenas
A lo largo de la historia los paises han tenido que inventar historias para hacer historia. Un ejemplo lo encontramos en Grecia. Lo primero que tuvo que hacer la nueva nación griega en 1833 fue la de inventar su propia historia. Los griegos se hicieron con un rey y hablaron de convertir el Partenón en su residencia. El proyecto de Karl Friedrich Schinkel para este palacio era un collage de edificios clásicos apiñados alrededor de su prototipo, el Partenón. Éste se dejó en ruinas a modo de memento mori, para recordar a la joven nación que todas las civilizaciones quedarían un día reducidas a ruinas. El proyecto de Schinkel simulaba una Grecia que nunca había existido. Su palacio era una lección de historia, ofrecida a una nación que no poseía historia propia alguna.