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domingo, 5 de abril de 2026

Cisma en la Iglesia anglicana

Sarah Mullally durante su discurso después de ser nombrada arzobispo de Canterbury
El clero de un grupo de la Iglesia anglicana no admite que una mujer sea arzobispo de Canterbury. Cristianos anglicanos opinan que sólo los hombres pueden ser consagrados obispos. Uche Nweke,anglicano, manifiesta rotundamente que no cree “que sea cristiano. Si nos fijamos en la Biblia y los apóstoles, no hay ninguna mujer allí, así que, que una mujer lidere la Iglesia Anglicana en Inglaterra, no creo que vaya a salir bien”.
"Esto es un cisma, aunque no quieran decirlo”,opina Diarmaid MacCulloch, profesor emérito de Historia de la Iglesia en la Universidad de Oxford. Acercará a la Iglesia un paso más a una división irrevocable, y es "algo muy agresivo de hacer", opina el profesor MacCulloch.
La Comunión Anglicana está compuesta por 42 provincias en 165 países de todo el mundo. Cada una tiene su propio sistema de gobierno, pero comparten una herencia y formas de culto.

domingo, 3 de agosto de 2025

Enrique VIII, Defensor de la Fe

     Enrique VIII y su canciller Tomás Moro 

Enrique VIII y con el toda Inglaterra , jamás pusieron en duda el título supremo del Papa, como cabeza de la cristiandad por institución divina.Cuenta la historia que estando Sir Tomas Moro de camino a su embajada cuando Enrique VIII escribió al cardenal Ridolfi, que regía como legado pontificio el distrito romano, una elocuente carta. En ella se lamentaba de las atrocidades a las que se había visto sometido el vicario de Cristo, y lloraba la cautividad del Supremo Pontífice, con cuya guía y poder se rige lo establecido por Dios para la salvación de los hombres. No se había olvidado, escribe, de las obligaciones derivadas del título de Defensor de la Fe. Haría todo lo posible para socorrer y restablecer el Pontificado, hasta daría su sangre. En enero de 1528 Enrique Tudor presentó una intimidación de guerra, notificando al Emperador Carlos sus pretensiones; libertad de Su Santidad. Carlos V le contestó que Clemente VII ya estaba libre.
Los ingleses emplearon represalias contra los comerciantes españoles y flamencos, pero la guerra contra los Paises Bajos era impopular en Londres y la necesidad de exportar productos ingleses al continente obligaría a conceder una tregua en la lucha. Tampoco iban bien las campañas. De forma que los reveses llevaron a Francia a un entendimiento con los españoles, desmoronándose así la política de Inglaterra como árbitro de potencias. 
Por problemas de faldas Enrique VIII decidió romper con Roma, aconsejado por Thomas Cranmer y Thomas Cromwell. En 1533 hizo que Cranmer, a quien había nombrado arzobispo de Canterbury, anulara su primer matrimonio y coronara reina a su amante Ana Bolena, dama de honor de Catalina. El Papa respondió con la excomunión del rey, a la que Enrique VIII opuso el cisma de la Iglesia de Inglaterra, aprobado por el Parlamento (Ley de supremacía de 1534). Así, la Iglesia inglesa quedó desligada de la obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente, cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y vender el patrimonio de los monasterios. Los católicos ingleses que permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores y su principal exponente, Tomás Moro, ejecutado en 1535. Sin embargo, Enrique VIII no permitió que se pusieran en entredicho los dogmas fundamentales del catolicismo, aunque no pudo evitar que, después de su muerte, Cranmer realizara la reforma de la Iglesia anglicana, que la situó definitivamente en el campo del cristianismo protestante, con la introducción de elementos luteranos y calvinistas.


miércoles, 7 de junio de 2023

La fe anglicana es ahora una minoría en Gran Bretaña

Escribe Thomas Schirrmacher que la piedad personal fuerte y convincente de la reina Isabel II ha eclipsado hasta cierto punto el cambio profundo en la Iglesia anglicana desde su coronación en 1953. En ese momento, la religión del estado era también la religión mayoritaria. Desde entonces, ha habido una rápida tendencia de las personas a alejarse de la Iglesia Anglicana. Comparado con el 30% en el año 2000 que se consideraban miembros a la Iglesia Anglicana, el porcentaje se ha reducido a la mitad. Desde 2016, más católicos en el Reino Unido van a la iglesia los domingos que anglicanos. A raíz de la muerte de la reina Isabel II se hace urgente conversar sobre el hecho de que la fe anglicana es ahora una minoría en Gran Bretaña, y también sobre cómo la iglesia puede volverse misionera y ganar a la gente para la fe nuevamente. CarlosIII aún no ha indicado que esté preocupado por estos acontecimientos. Tampoco ha indicado que la formulación política del papel del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra deba adaptarse a la realidad de la condición de minoría.

La coronación llega en un momento en que la Iglesia Anglicana como comunión mundial acaba de dividirse, con más de las tres cuartas partes de los obispos del mundo declarando que el Arzobispo de Canterbury ya no es su líder, renunciando así también al rey inglés. Carlos III quiere proteger todas las religiones. Pero en ninguna parte separa esta tarea evidente de un jefe de estado de su tarea como líder de la Iglesia de Inglaterra. Su madre reconoció con simpatía la creciente libertad religiosa en Gran Bretaña. Pero ella no confundió esto con su tarea como Defensora de la Fe. Al asumir el cargo, Carlos III ya juró “defender la fe” no sólo de los anglicanos sino también de los protestantes en Escocia. Si uno tuviera que inferir la preferencia de Carlos III por una denominación de sus actividades, viajes y declaraciones durante décadas, no pensaría en él como protestante, sino más bien como católico. Solo desde que asumió el cargo ha hecho un compromiso directo, aunque bastante general, con la fe anglicana. En 1985, cuando lo visitó el Papa Juan Pablo II, su madre tuvo que prohibirle que asistiera a misa católica; no se dio cuenta de lo delicado que era el asunto. Mientras que su madre era más del ala evangélica tradicional (llamada “iglesia baja”) de la Iglesia de Inglaterra y tenía una relación muy personal con la Iglesia Presbiteriana de Escocia, Carlos III es más del ala anglo-católica (conocida como “iglesia alta”). En 2019 viajó al Vaticano para asistir a la canonización de St. John Henry Newman, quien se había convertido de la fe anglicana a la católica; Carlos III se refirió a Newman como un modelo a seguir.