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domingo, 20 de julio de 2025

El drama de la frivolidad

Don Juan no es capaz de prometer, es incapaz de gozar del riesgo y lo sustituye por un movimiento que tiene en su origen el hastío y el aburrimiento, escribe Daniel Innerarity
El hedonismo no permite que las aventuras galantes repercuten duraderamente en nuestro destino; les niega la seria perennidad. Asimismo, los cristianos del domingo por la mañana circunscriben su fervor para contener una exigencia que debería invadir toda su vida. Salidas ingeniosas y enredos amorosos reponen a un mismo deseo de pasar rozando sin ahondar ni profundizar, a una misma fobia a la totalización seria. El frívolo juega con una existencia puntual para evitar que se extienda a la existencia entera,  escribe  Vladímir Jankélévitch.
El drama de la frivolidad es que termina convirtiéndose en aburrimiento.


lunes, 22 de enero de 2024

En Francia el cristianismo se vive en torno a movimientos o comunidades

Vista del Sacre Coeur, Paris

Una encuesta que ha realizado el diario La Croix entre 673 seminaristas de 25 seminarios de Francia resulta especialmente interesante y significativa. El 73 % de los seminaristas afirmaron que tenían la intención de llevar sotana. Y el 48 % planeaban utilizarla de forma habitual. Esto supone un verdadero terremoto en cuanto al aspecto que tendrá el clero en unos años, sobre todo en zonas donde la mayoría de los sacerdotes actuales no se identifican como tales. Este resultado indica que las nuevas generaciones de sacerdotes muestran un claro orgullo por su identidad sacerdotal y un deseo de resaltar visiblemente esa identidad de forma pública.Solo el 21 % de los seminaristas tenía intención de celebrar la misa según el rito antiguo (el 7 % regularmente y el 14 % de forma combinada con la misa nueva).

Notre Dame y el Sena, Paris

En el país galo, hace mucho tiempo que una gran parte de las parroquias están prácticamente vacías, la fe se vive en torno a movimientos o comunidades, que son percibidos como medios que ofrecen un seguimiento de Cristo más vivo e intenso.
En cuanto a las familias, como era previsible, la mayoría (el 72 %) provienen de familias que van a misa todos los domingos. Un dato significativo y quizá no tan previsible es que para casi dos tercios de los seminaristas (62 %), los padres habían sido las figuras determinantes para su itinerario espiritual. Parece evidente que, a medida que las parroquias han ido secularizándose o vaciándose, también se ha ido poniendo de manifiesto el papel fundamental e insustituible las familias o iglesias domésticas, como lugar primordial para educar en la fe. El 61 % de los seminaristas consideraron que la mejor manera de transmitir la fe era en familia.

jueves, 18 de enero de 2024

El emperador Constantino comenzó a impregnar de ideas cristianas el antiguo derecho romano

Emperador Constantino

Santiago Cantera,medievalista español, prior de la Abadía del Valle de los Caídos, escribe que el emperador Constantino, aconsejado e inspirado por hombres de Iglesia y por laicos cristianos desde el Edicto de Milán del año 313, comenzó a impregnar de ideas cristianas el antiguo derecho romano con elementos como el respeto a la persona y un nuevo espíritu de justicia. Nos encontramos así con normas para impedir coger los bueyes del campesino y protegerle contra las usurpaciones de los propietarios ricos, la defensa de la herencia de los hijos huérfanos de madre frente al padre y la prohibición de marcar a fuego a los delincuentes en el rostro porque este “ha sido formado a imagen de la belleza celeste”. Se acuerda la institución del domingo como día de descanso obligatorio, la condena del rapto de muchachas y de la prostitución de las domésticas de albergue, la protección de los prisioneros contra la brutalidad de los carceleros y de los esclavos contra sus dueños. También el Estado se hizo cargo de la tutela de huérfanos y viudas.
Una medida importante fue conceder a la Iglesia el derecho de asilo, es decir, el reconocimiento de las iglesias como lugares de refugio. Asimismo, se dio a los obispos el derecho de interceder ante los jueces con el fin de obtener la gracia de los condenados, y en este sentido intervinieron en varias ocasiones san Agustín y san Ambrosio. La Iglesia trajo la libertad de los hijos para contraer matrimonio, la influencia de la madre en la educación del hijo, el deber de sustentar a los hijos y también el de los hijos de atender a los padres cuando se hallasen necesitados. La Iglesia condenaba también la venta de los hijos por los padres y el abandono de los niños (los expósitos), algo muy frecuente en la sociedad antigua y que, en realidad, era una consecuencia de la extensión de la patria potestas; muchos de estos niños expósitos solían acabar en la esclavitud, el amancebamiento, la pederastia o la prostitución, por lo cual los escritores eclesiásticos lucharon ardientemente contra ello.
La Iglesia también combatió el aborto, igual que ya lo había hecho la medicina antigua, pues había alcanzado una gran propagación. La legislación sinodal se ocupó del asunto desde comienzos del siglo IV y defendió intrépidamente el derecho a la vida del no nacido. Otro aspecto singular de la influencia cristiana sobre la sociedad fue la abolición de los combates de gladiadores.San Agustín pensaba que la esclavitud era contraria a la voluntad de Dios y opinaba que había surgido por la injusticia y la violencia entre los hombres, pues Dios había creado al hombre libre.

miércoles, 7 de junio de 2023

La fe anglicana es ahora una minoría en Gran Bretaña

Escribe Thomas Schirrmacher que la piedad personal fuerte y convincente de la reina Isabel II ha eclipsado hasta cierto punto el cambio profundo en la Iglesia anglicana desde su coronación en 1953. En ese momento, la religión del estado era también la religión mayoritaria. Desde entonces, ha habido una rápida tendencia de las personas a alejarse de la Iglesia Anglicana. Comparado con el 30% en el año 2000 que se consideraban miembros a la Iglesia Anglicana, el porcentaje se ha reducido a la mitad. Desde 2016, más católicos en el Reino Unido van a la iglesia los domingos que anglicanos. A raíz de la muerte de la reina Isabel II se hace urgente conversar sobre el hecho de que la fe anglicana es ahora una minoría en Gran Bretaña, y también sobre cómo la iglesia puede volverse misionera y ganar a la gente para la fe nuevamente. CarlosIII aún no ha indicado que esté preocupado por estos acontecimientos. Tampoco ha indicado que la formulación política del papel del rey como cabeza de la Iglesia de Inglaterra deba adaptarse a la realidad de la condición de minoría.

La coronación llega en un momento en que la Iglesia Anglicana como comunión mundial acaba de dividirse, con más de las tres cuartas partes de los obispos del mundo declarando que el Arzobispo de Canterbury ya no es su líder, renunciando así también al rey inglés. Carlos III quiere proteger todas las religiones. Pero en ninguna parte separa esta tarea evidente de un jefe de estado de su tarea como líder de la Iglesia de Inglaterra. Su madre reconoció con simpatía la creciente libertad religiosa en Gran Bretaña. Pero ella no confundió esto con su tarea como Defensora de la Fe. Al asumir el cargo, Carlos III ya juró “defender la fe” no sólo de los anglicanos sino también de los protestantes en Escocia. Si uno tuviera que inferir la preferencia de Carlos III por una denominación de sus actividades, viajes y declaraciones durante décadas, no pensaría en él como protestante, sino más bien como católico. Solo desde que asumió el cargo ha hecho un compromiso directo, aunque bastante general, con la fe anglicana. En 1985, cuando lo visitó el Papa Juan Pablo II, su madre tuvo que prohibirle que asistiera a misa católica; no se dio cuenta de lo delicado que era el asunto. Mientras que su madre era más del ala evangélica tradicional (llamada “iglesia baja”) de la Iglesia de Inglaterra y tenía una relación muy personal con la Iglesia Presbiteriana de Escocia, Carlos III es más del ala anglo-católica (conocida como “iglesia alta”). En 2019 viajó al Vaticano para asistir a la canonización de St. John Henry Newman, quien se había convertido de la fe anglicana a la católica; Carlos III se refirió a Newman como un modelo a seguir.

sábado, 8 de abril de 2023

Sin la esperanza del domingo, tal vez nos veríamos abocados al suicidio

La muerte de Cristo el viernes, con la noche que se cierne sobre la Tierra, el velo del templo rasgado; y luego la incertidumbre que ha debido de ser, para los creyentes, algo tremendo. La incertidumbre del sábado en el que no sucede nada, en el que nada se mueve; y luego la resurrección del domingo. Es un esquema de una fuerza sugestiva ilimitada. Vivimos la catástrofe, la tortura, la angustia, luego esperamos, y para muchos el sábado no acabará nunca….Ese sábado de lo desconocido, de la espera sin garantías, es el sábado de nuestra historia. En ese sábado hay una mecánica a la vez de desesperación, Cristo asesinado cruelmente, amortajado, y de esperanza. La desesperación y la esperanza son dos caras de la misma moneda de la condición humana. Nos cuesta mucho imaginar el domingo, salvo (lo que es muy importante) en el ámbito de la vida privada. Los que tienen la alegría del amor han conocido esos domingos, ciertos momentos de epifanía, de transfiguración total…….Sin la esperanza del domingo, tal vez nos veríamos abocados al suicidio. Y el suicidio es algo totalmente lógico. Hay hombres y mujeres que han preferido el suicidio a la corrupción, a la traición de sus sueños, de sus utopías políticas. Es bien sabido que hay grandes artistas y grandes pensadores que han preferido dejar una vida que consideraban sucia, impura, corrupta. En el contingente destacado en Argelia, había jóvenes militares franceses a los que les metían en un cuarto con un prisionero árabe al que había que torturar y les decían: “Si no le toca, no le pasará nada. Nada, no podremos reprocharle nada. Decida usted. Ahora bien, sabemos que hay bombas en el pueblo; y si explotan no sólo matarán a nuestros camaradas, también matarán a los habitantes del pueblo. Usted verá lo que hace…”. Pues bien, unos cuantos (es otro tema tabú, pero está bien documentado) se suicidaron. Ojalá hubiera tenido el valor de hacer lo mismo, porque es la única solución válida para “ser humano” en esa situación. Los que eligen el suicidio son los que dicen: No habrá ningún domingo. No lo habrá para nosotros, ni para nuestra sociedad.
Un largo sábado  escrito por George Steiner
  

viernes, 30 de agosto de 2019

Esclavos del trabajo



Acusa el Papa Francisco que hay millones de hombres y mujeres e incluso niños esclavos del trabajo. En este tiempo existen esclavos, son explotados, esclavos del trabajo y ¡esto va contra Dios y contra la dignidad de la persona humana! La obsesión por el beneficio económico y la eficiencia de la técnica amenaza los ritmos humanos de la vida, porque la vida tiene sus ritmos humanos. El tiempo de descanso, sobre todo el del domingo, está destinado a nosotros para que podamos gozar de lo que no se produce ni consume, no se compra ni se vende. Y en lugar de esto vemos que la ideología del beneficio y del consumo quiere comerse también la fiesta. También ésta a veces se reduce a un negocio, a una forma de hacer dinero y gastarlo. 

sábado, 2 de febrero de 2019

Las jornadas de trabajo excesivas resultan contrarias a la producción.

Augusto Assia.
En 1941 escribía el corresponsal de La Vanguardia en Londres, Augusto Assia, que la capacidad productora de la nación inglesa no depende de las horas de trabajo, sino de la salud y satisfacción de los obreros, un obrero en plena salud y contento con las condiciones del trabajo produce más en ocho horas que un obrero descontento y enfermo en catorce. Las horas extraordinarias, cuando no están muy bien reglamentadas y acompañadas por una estrecha vigilancia médica de los obreros, en vez de resultar favorables a la producción resultan contraproducentes. Ya en la guerra pasada un comité que estudió la cuestión acabó recomendando la eliminación de todas las horas de trabajo que excediesen de cincuenta y cinco por semana y, sobre todo, que no se permitiera que nadie quedara sin un día de descanso entre cada siete. El trabajo durante los domingos fue condenado en el informe de dicho comité y reducido al mínimo desde fines del año 1915. Después de Dunkerque olvidáronse, sin embargo, todas las experiencias de la guerra pasada, y bajo la presión de los trágicos
Ciudad de Londres bombardeada en la Batalla de Inglaterra. 
acontecimientos del verano de 1940, la maestranza inglesa recibió la orden de imponer la jornada de setenta y tres horas y media por semana. Durante los primeros meses la producción ascendió fulminantemente, pero poco después comenzó a decaer, descendiendo nueva y rápidamente al nivel anterior a Dunkerque y aun por debajo. Se observaron casos de ausencia por enfermedad, de relajamiento de la disciplina y desgana. Si no se les hubiera atajado con remedio rápido hubieran, probablemente, conducido a una ruina general de
 Ernest Bevin y Winston Churchill
la producción. El ministro del Trabajo, Bevin, en un discurso pronunciado en el otoño de 1940 ante el Parlamento, llamó la atención sobre este estado de cosas e hizo notar que la experiencia demuestra siempre que las jornadas excesivas resultan contrarias a la producción, y de acuerdo con los consejos científicos propuso como jornada ideal la de cincuenta y cinco o cincuenta y seis horas por semana para hombres, la de cuarenta y ocho para mujeres y la de cuarenta para menores de dieciocho años. Las fábricas atendieron las indicaciones del ministro y cosecharon pronto sus frutos. En cambio, otras que siguieron manteniendo la semana de sesenta horas para hombres y cincuenta y cinco para mujeres no solo no fabricaron más que las otras, sino que la calidad de su producción era manifiestamente inferior.

domingo, 1 de abril de 2018

La introducción del domingo como día santo.

Emperador Constantino.
El emperador  Constantino creo un sistema nuevo de medir el tiempo, inspirado en la religión. Lo hizo dejando intacto el calendario juliano básico de 365 días y cuarto y doce meses, aunque hizo tres cambios importantes dentro de esta estructura, la introducción del domingo como día santo en una semana de nuevo cuño que tenía siete días; el reconocimiento oficial, en fechas fijas, de fiestas cristianas como la Navidad; y la introducción de la Pascua de Resurrección, que no es en una fecha fija, ya que está vinculada al calendario lunar judío que estaba en uso cuando Cristo fue crucificado. La existencia de estas dos clases de días santos, la de los fijos y la de los flotantes, es el origen de las expresiones cristianas “fiesta fija”  y “fiesta movible”.

David Ewing Duncan 
Cuenta David Ewing Duncan que el edicto de Constantino a todos los ciudadanos que no fueran agricultores se les ordenaba abstenerse de trabajar durante el dies Solis, el día del Sol. También ordenó que los tribunales suspendieran sus sesiones y que los jefes del ejército restringieran los ejercicios militares para que los soldados pudieran adorar al dios en el que creyeran. Como Jesús fue crucificado el sexto día de la semana judía y resucitó de entre los muertos el primer día de la semana siguiente (domingo), algunos dirigentes cristianos de la Antigüedad decidieron cambiar la fiesta del sábado al domingo y señalar este día todas las semanas con un servicio especial con participación de la Eucaristía. Cuando Constantino publicó su edicto, ya hacía tiempo que los cristianos habían resuelto el litigio del domingo contra el sábado, con victoria del primero. Sin
Cristo era la luz del mundo.
embargo, el emperador no se ciñó a una línea de pensamiento puramente cristiana con su nueva ley. Al colocar la festividad sabática en el día solar del ciclo de siete días de planetas-dioses paganos, el emperador también quiso complacer a los mitraistas y otros adoradores del Sol. La designación oficial de este día en el código jurídico romano como dies Solis puede que no gustara a la nueva jerarquía de obispos, sacerdotes y juristas cristianos, aunque algunos trataron de justificar la decisión del emperador insistiendo en que Cristo, al igual que el Sol, era la luz del mundo.

Aunque los días laborables coinciden en los idiomas romances con los nombres de los dioses romanos, el día domingo procede en estas lenguas de la expresión latina dies dominicas, es decir día del Señor; y el sábado tampoco viene de Saturno en estos idiomas, sino de distintas adaptaciones latinas y griegas del sabath hebreo. Sin embargo en inglés el domingo es el día del sol y el nombre del sábado procede de Saturno.