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lunes, 28 de septiembre de 2026

Vladimir Putin, un hombre de sangre fría, imperturbabilidad y la capacidad de disimulo propia de un espía

En 1999 fue nombrado primer ministro Vladimir Putin. Yeltsin había ido cobrando confianza en este hombre, hasta nombrarle su sucesor. Fue así como Yeltsin, cada vez peor de salud, presentó la dimisión a fines de 1999, convencido de que dejaba a Rusia en buenas manos. La figura de Vladimir Putin no puede ser más opuesta a la de su predecesor. Si Yeltsin era un hombre nervioso, extrovertido, propenso a las reacciones más inopinadas y sumamente enfermizo, Putin había sido jefe de los servicios secretos, y tenía toda la sangre fría, la imperturbabilidad y la capacidad de disimulo propia de un espía. Que era hombre duro ya lo sabía todo el mundo, pero algunos pensaban que era eso lo que estaba necesitando Rusia. De enfermizo no tenía nada; cuidaba su forma física y era campeón de judo. Comenzó controlando y reformando el ejército, y luego trató de hacer lo mismo con la complicadísima maquinaria del Estado. Esta complicación databa ya de los tiempos comunistas, pero ahora las piezas estaban cada una fuera de su sitio. Putin trató de simplificar los resortes y de dejarlos en manos seguras. Acentuó el poder central y su propio poder personal, al punto de que las potencias democráticas temieron un retroceso de Rusia hacia la dictadura. Putin supo maniobrar hábilmente, sin salirse de la legalidad, pero sin el sentido abierto y concesivo de Yeltsin. Creó un Consejo de Estado para liberarse en parte del parlamento, aunque este siguió funcionando. Y propició la creación del partido Unidad, para conseguir el suficiente apoyo parlamentario. Logró suprimir muchos tratos de privilegio y amiguismos, y combatió con relativo éxito las oligarquías y las mafias. Muchos de aquellos hombres que se habían enriquecido rápidamente por procedimientos turbios huyeron de Rusia con el dinero que consiguieron evadir, el resultado fue una decadencia de la mafia rusa, y el establecimiento de elementos de esta mafia en países occidentales. 

Referencia: Historia breve del mundo reciente de José Luis Comellas.

miércoles, 27 de mayo de 2026

La red de espionaje vasco

José Antonio Aguirre, en el centro sentado

El 23 de Enero de 1942, Laurence Duggan, asesor de Asuntos Políticos  con los secretarios de Estado Cordell Hull y Summer Welles, elabora el siguiente memorándum: “El doctor Aguirre, acompañado por el señor Ynchausti, me propusieron un plan para utilizar a las colonias vascas en la repúblicas sudamericanas para crear una actitud más receptiva con los respectivos gobiernos hacia la democracia”. Bajo el pomposo proyecto de crear una “actitud más receptiva hacia la democracia” se oculta el proyecto de poner en marcha un servicio de espionaje, operado por agentes vascos, con el objetivo de vigilar, controlar y perseguir a todos los partidos políticos, gobiernos, sindicatos, intelectuales, periodistas y militares comunistas y de otras ideologías  que cuestionaran en Hispanoamérica el gobierno de los Estados Unidos.

Una buena parte de los agentes de la red de espionaje propuesta por Aguirre eran los 160 dirigentes del PNV y del Gobierno Vasco huidos a México, Argentina, Uruguay, Venezuela, Santo Domingo y otras naciones de América del Sur y un número similar de sacerdotes vascos. Dentro de sus cálculos entraba infiltrarse en los círculos del exilio español y mantener informados a los americanos de sus actividades. Pasan de pedir un Pais Vasco independiente, a engrosar la lista de espías para los servicios secretos de Estados Unidos, un país que en 1861 declaró una guerra de cuatro años a los estados del Sur para impedir que fueran independientes y que se anexionó los restos coloniales de España en Filipinas, Cuba, Puerto Rico e isla de Guam.En el seno del PNV se incubaron acciones contra aquellos que habían perdido la guerra y era compañeros de infortunio. Se persiguió a los partidos políticos de las democracias de Hispanoamérica, delatar los planes de los disidentes y vigilar a los exiliados. A la vez que el lendakari Aguirre no deja de preconizar la independencia del Pais Vasco, sus agentes se infiltran en los movimientos nacionalistas portorriqueños, filipinos, panameños, dominicanos y cubanos. 


Referencia: Los mitos del nacionalismo vasco de José Diaz Herrera

viernes, 22 de septiembre de 2023

El poder siempre tendrá la tentación de manipular la opinión pública

Una de las tácticas de los servicios secretos y de inteligencia es, una vez ocurrido un suceso, difundir rápidamente versiones sobre contubernios, a fin de que la confusión sea tal que difícilmente se pueda atisbar la realidad, mucho más sencilla, y que se fundamenta en garrafales errores o manifiestas incapacidades. El poder siempre tendrá la tentación de manipular la opinión pública y sus métodos son diversos y cada vez más refinados. Por ejemplo, la filtración de noticias interesadas, que, a cambio del anonimato de la fuente y la dificultad de contrastar, facilitan datos interesada y sesgadamente. También están las especulaciones dirigidas, el rumor o el dar una información fuera de su contexto, con lo que altera absolutamente su valor y significado.

domingo, 15 de agosto de 2021

El 23-F


El escritor y periodista Jesús Palacios ha definido el golpe como una intriga de los servicios secretos (el CESID): “El 23-F no fue ningún golpe chapuza o una operación alocada protagonizada por unos militares rancios anclados en el pasado franquista con añoranza de pronunciamientos del siglo XIX. Fue un golpe de diseño, una operación de Estado Mayor del CESID puesta en marcha por el teniente coronel Javier Calderón y el comandante José Luis Cortina. Jamás pretendió tener carácter involutivo ni el deseo de retornar a una dictadura. Tenía por objeto reforzar el Estado y la Corona bajo el sistema democrático, que se estaba cayendo a pedazos por la grave crisis abierta entre la clase política”. Estaba informado al respecto el Gobierno de Estados Unidos, temeroso del deterioro en una zona estratégica como España. Se trataría de enseñar los dientes a una clase política un tanto insustancial e inepta, para dar salida a un Gobierno de concentración  constitucional. Si falló fue por la reacción de Tejero, que habría sido utilizado casi como marioneta, sin prever su reacción negativa ante el Gobierno previsto. Sobre la gravedad del momento había declarado Felipe González tres meses antes: “El país es como un helicóptero en el que se están encendiendo todas las luces rojas a la vez. Estamos en una situación de grave crisis y de emergencia. Es la hora de que el Gobierno y Suárez se percaten de ello”.

                    Quintana Lacaci                                          

El general Quintana Lacaci, “Capitán General de Madrid, que había abortado el golpe en la capital y en la región militar, se consideraba “franquista hasta la médula”. Pero Franco le había ordenado obedecer a su sucesor y el Rey le había ordenado no sumarse al golpe. Si le hubiera ordenado tomar las Cortes, lo hubiera hecho”. Tal era el espíritu predominante en el ejército, y Juan Carlos nada habría podido hacer en otro caso. La autoridad de Franco seguía amparándole y sirvió, en aparente paradoja, para convertir un movimiento amenazante en un episodio en definitiva menor, que contribuyó a asentar la democracia. Y  dice el historiador Pio Moa,que aumentó la popularidad del Rey, a costa del ejército, el cual pechaba con el papel de villano de la comedia, pese a haber mantenido mayoritariamente la disciplina y ser el verdadero causante del fracaso de un golpe cuyas raíces se encontraban en una crisis política y económica no causada por los militares. El ataque al ejército fue brutal, vinculado sin mucho disimulo a aquel de que era objeto el franquismo. El general Quintana, que frenó el golpe en Madrid, sería asesinado por la ETA, en presencia de su esposa, tres años después.