Oswald Spengler avisó que “en una cultura que se eleva, los pobres tratan de imitar las maneras de los ricos, pero que, en una cultura declinante, ocurre lo contrario”.
Virginia Woolf definía al snob “como una criatura de una mentalidad revolotean e inestable, tan escasamente satisfecha de su condición que, a fin de consolidarla, está siempre alardeando públicamente de títulos u honores, para que los otros crean, y le ayuden a creer, lo que él o ella realmente no cree; que es una persona importante”.
Blaise Pascal se preguntaba “¿Quien se considera infeliz por no ser rey excepto aquel que ha sido desposeído? ¿Quien se consideraría infeliz por tener una sola boca, y quien no por tener un solo ojo? Es probable que nadie se haya angustiado jamás por no tener tres ojos, mas no hay consuelo para quien no tiene ninguno”. Dice Enrique García-Máiquez que “cambien rey por noble; y ahí tienen retratada la ejemplar encrucijada del snob”.
Blaise Pascal se preguntaba “¿Quien se considera infeliz por no ser rey excepto aquel que ha sido desposeído? ¿Quien se consideraría infeliz por tener una sola boca, y quien no por tener un solo ojo? Es probable que nadie se haya angustiado jamás por no tener tres ojos, mas no hay consuelo para quien no tiene ninguno”. Dice Enrique García-Máiquez que “cambien rey por noble; y ahí tienen retratada la ejemplar encrucijada del snob”.

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