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miércoles, 12 de agosto de 2026

El romanticismo

Zorrilla con el poeta Fernández Grilo
Escribe el filósofo Julián Marías que “el romanticismo es una época de inseguridad, de luchas, de peligros, de vida a la intemperie, en que las formas consagradas están rotas y hay que llegar a otras nuevas. Hay una valoración del heroísmo, que adquiere una significación amorosa. En España, desde la Guerra de la Independencia comienzan las luchas políticas del reinado de Fernando VII, y a continuación la guerra carlista. Guerra,conspiraciones,sociedades secretas,pronunciamientos y represiones.El valor personal es frecuente y estimado. En toda Europa sucede algo semejante; revoluciones de 1830 y 1848, carbonarios, levantamientos liberales, intervenciones de la Santa Alianza.”
“La vida tiene una particular intensidad, antes de que se inicie el aburguesamiento. La inseguridad, la vida “a la intemperie”, que vieron pronto Lara y Alfred de Musset, hace que se busquen apoyos para vivir en la vida personal, en el amor, en el sentido de la dignidad, en la exaltación, en el orgullo, que puede llegar a la soberbia. La culminación de esta actitud es el liberalismo como melancolía entusiasta o entusiasmo escéptico.”
“Lejos de la seguridad racionalista, del despotismo ilustrado, de esa otra “seguridad” que fue el utopismo revolucionario y fanático, los ojos inquietos se vuelven a la historia, a las formas variadas y cambiantes de la vida; se siente la necesidad de justificar la vida mediante la entrega a una causa o un amor. De ahí el triunfo de la retórica, el arte de mover a los hombres mediante el poder de la palabra, sin profanarlos; y de la poética, el arte de conmover mediante el descubrimiento y ofrenda de la intimidad apasionada.”
“El teatro de Zorrilla tiene un elemento amoroso esencial, desde Don Juan Tenorio, que tanto contribuyó a crear el lenguaje y la retórica del amor, hasta Traidor, inconfeso y mártir, de 1849, que señala acaso el final de la época romántica……Pero sobre todo son representativas las leyendas, en muchas de las cuales lo decisivo es el amor, su expresión, su desenlace, felices desilusionados, trágicos.”
“El romanticismo fue una de las grandes etapas en el desarrollo y expresión de los sentimientos, muy especialmente de los amorosos, y en la realidad de lo que, por debajo de ello, es la sustancia última del amor.”

domingo, 7 de junio de 2026

Causa de sí

Para el filósofo Ludwig Wittgenstein creer en un Dios significa comprender que la vida tiene un sentido…¿Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo). Sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. 
Dios está fuera del mundo, en tanto que su causa y su fin. Todo procede de él, todo está en él (nuestro ser, nuestro movimiento y nuestra vida están en El, decía san Pablo), todo tiende hacia él. Dios es el alfa y omega del ser; el Ser absoluto (absolutamente infinito, absolutamente perfecto, absolutamente real) sin el cual nada relativo podría existir. ¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios.
Dios sería ese Ser que responde (desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo) a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. «¿Cómo entra Dios en la filosofía?», se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde: “El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.


Referencia: Invitación a la filosofía (André Comte-Sponville)

sábado, 24 de enero de 2026

Las mismas causas producen los mismos efectos

Tierra del libre cambio, Inglaterra tuvo su revolución industrial a partir del siglo XVIII. En esta época, la situación del obrero inglés corresponde al universo descrito por Dickens. Empleos precarios, salarios miserables, quince horas seguidas en la fábrica o en la mina, condiciones de trabajo abominables, niños explotados como esclavos. Las mismas causas producen los mismos efectos.

lunes, 14 de julio de 2025

Al leer la historia se olvida que su contenido se limita al contorno de las cosas y no a su esencia

Escribe Sebastian Haffner en Historia de un alemán que “al leer la historia se olvida que su contenido se limita al contorno de las cosas y no a su esencia, uno siempre se siente tentado a creer que la historia se desarrolla entre unas docenas de personas que son quienes rigen el destino de los pueblos. El reto son en el mejor de los casos objetos de la historia sin saberlo.”
“Sin embargo las decisiones y los acontecimientos realmente importantes tienen lugar en los seres anónimos, y ante estas decisiones masivas y anónimas, cuyos responsables a menudo no son conscientes de estar tomando, hasta los dictadores más poderosos se encuentran indefensos. Uno de los rasgos que caracterizan estos acontecimientos decisivos es que nunca resultan visibles forma de fenómeno, sino siempre son mero acontecimiento en apariencia privado que sucede en las vidas de millones de individuos.”
“Por ejemplo, ¿cual fue la causa de que el bando republicano perdiese la Guerra Civil española? Fue el hecho que el soldado republicano de pronto dejó de estar dispuesto a arriesgar su vida en cada ataque y a mantener su posición.¿Donde se produjo este cambio? En modo alguno en los encuentros masivos de soldados insurrectos, sino de forma incontrolada e incontrolable en las entrañas de cada uno de ellos.”

martes, 13 de mayo de 2025

Los niveles de confianza se mueven normalmente de acuerdo a los éxitos y a los fracasos

Robert K. Merton
Robert K. Merton bautizó como “efecto Mateo”, en referencia al Evangelio según san Mateo, donde se narra la historia de un amo acaudalado que hace balance de la rentabilidad que han sacado a su dinero sus administradores, y decide dar todo el dinero a los que más rentabilidad habían obtenido. Se justificó diciendo que “al que más tiene, más se le dará; y al que menos tenga, aun lo poco que tiene se le quitará”. Esta frase ha pasado a los anales de la historia como la quintaesencia del efecto sociológico por el cual las personas que tienen éxito tienden a tener aún más éxito, mientras que las que fracasan tienden a hundirse todavía más en el abismo.
Merton demostró que a los científicos de reconocido prestigio se les presta mucha atención mientras que, en comparación, se les concede muy poca atención a los científicos no reconocidos hasta el momento. Los científicos ya reconocidos acaparan citas, artículos, financiación, medios, etc. En cambio, aunque realicen iguales o mayores contribuciones, los científicos que no son conocidos encuentran dificultades para que les publiquen sus trabajos las revistas científicas de primer orden, tienen más problemas para encontrar financiación y, en general, cosechan menos aplausos que los investigadores eminentes. Posteriormente se ha ido comprobando que este fenómeno de la amplificación de las diferencias es extensible a la mayoría de los campos de actividad humana, además de al campo científico, y se produce no solo por la acción de los agentes externos, que tienden a premiar a los que más éxito han obtenido, sino también porque los éxitos y fracasos afectan a los niveles de confianza de quienes los experimentan. Los niveles de confianza se mueven normalmente de acuerdo a los éxitos y a los fracasos, promoviendo ciclos recurrentes que conducirán al cielo o al infierno. Cuando dichos niveles son elevados, las personas sienten que cuentan con los recursos internos necesarios para hacer frente a los mayores desafíos, siendo el caso contrario cuando la confianza es escasa. De este modo, el éxito y el fracaso, que al principio era efectos, comenzarán a convertirse en una causa que acarreará más éxito o más fracaso. 
Henry Ford decía que “tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.

domingo, 13 de abril de 2025

El juicio moral en la historia es planta muy delicada

Elvira Roca Barea
El juicio moral en la historia es planta muy delicada y suele ser arrastrada por prejuicios conscientes e inconscientes. Es relativamente fácil juzgar un acto humano individual, y aun así a veces resulta muy arduo. Cuando empiezan a multiplicarse exponencialmente los factores en juego, las causas y los efectos interaccionan entre sí de manera tan apretada y circular que no se puede determinar honradamente cuál es la causa y cuál el efecto. Frente a este desafío, no hay más receta para ser honrado que la humildad, escribe Elvira Roca Barea.

miércoles, 8 de enero de 2025

Si la causa del diablo fuese la justa, sería al diablo a quien yo diera la razón

Tomás Moro (1478-1535) fue un gran defensor del pensamiento anti-tiránico y anti-absolutista. Se sintió muy influido por Henri de Bracton y John Fortescue. Del primero habría que destacar la obra De legibus et consuetudinibus Angliae (De las leyes y costumbres de Inglaterra), libro del que Moro aprendería el principio de que “todo hombre es inocente mientras no se pruebe lo contrario con evidencia legal” junto al de que “todo hombre merece un juicio imparcial”. Esta obra le marcó a Moro por haber contribuido a separar las leyes inglesas de los intereses políticos. Con palabras suyas: “Nunca llegué a sospechar que aquella lectura de juventud formaría de tal modo mi carácter que, de existir un pleito entre mi padre y el diablo, si la causa de este último fuese la justa, sería al diablo a quien yo diera la razón”. De Fortescue resaltará dos obras, De laudibus legum Angliae y De natura legis naturae. Este último libro le ayuda a Moro a aprender la diferencia entre dominium reales et politicum, entre monarquía absoluta y respublica, esto es, que la monarquía limitada, por esencia, es anti-tiránica y anti-absolutista. Como explica Poch: “También, con Fortescue, mantendrá que el Rey, el Príncipe, está sometido a Dios, pero también a las leyes. Era precisamente lo opuesto al absolutismo, al princeps de legibus solutus, que iba sin embargo a triunfar e imponerse, por ser su hora histórica. En este sentido, Moro rema contra corriente. Era su destino. No verá resultados positivos. Al contrario, sus convicciones antes de nada religiosas, pero también morales, jurídicas y políticas, provocarán su muerte. Sin embargo, con Locke, y una vez el proceso constitucional inglés en marcha, estas convicciones desembocarán en resultados positivos históricos; si bien sea para Moro el reinar después de morir” . 
Parece ser que al menos en dos ocasiones intervino Moro en el Parlamento inglés, tratando de defender con su propio ejemplo la libertad de expresión. Con ello marcaría uno de los más importantes pasos del proceso constitucional inglés. También digno de destacar es su talante pacifista y su negativa al recurso de las armas, de los que dio buena cuenta al realizar diversas misiones diplomáticas. Para Moro la misión diplomática se traduce en “la realización de la mejor defensa posible de los intereses representados, pero en y a través de la negociación política, y apartando la intervención de las armas. Negociar, sí, pero dentro del marco de la paz, y en procura de la paz; de esa paz que él, buen agustiniano, debía definir como tranquilitas ordinis” .

viernes, 1 de noviembre de 2024

Una política social que funcione es un paso fundamental para que un país despegue

Los economistas (y otros expertos) no parecen tener nada muy útil que decir en relación con las causas que hacen que unos países crezcan y otros no. Casos perdidos como Bangladesh o Camboya se convierten en pequeños milagros. Casos emblemáticos como Costa de Marfil descienden al grupo de países más pobres. Visto en retrospectiva, siempre se puede elaborar un razonamiento que explique lo sucedido en cada caso. Pero lo cierto es que, en gran medida, somos incapaces de predecir dónde se producirá el crecimiento y no entendemos muy bien por qué se encienden las cosas de repente. Sin embargo, puesto que el crecimiento económico exige tanto fuerza de trabajo como fuerza intelectual, parece plausible que, cuando se produzca la chispa, aumente la probabilidad de que se encienda el fuego si las mujeres y los hombres tienen estudios, buena alimentación y salud, y si los ciudadanos tienen la seguridad y la confianza suficiente para invertir en sus hijos y para dejarles que se vayan de casa para ocupar nuevos empleos en la ciudad. Pero puede que, hasta que eso ocurra, se necesite hacer algo para que la espera de la chispa del crecimiento sea más llevadera. Si se permite que triunfen la miseria y la frustración, y si el enfado y la violencia toman las riendas de la situación, tal vez la chispa no llegue a producirse. Una política social que funcione, que impida que la gente pase al ataque porque sienta que no tiene nada que perder, puede convertirse en un paso fundamental para proteger la cita del país con ese despegue tan difícil de alcanzar.


domingo, 7 de julio de 2024

Somos como hombres que trepan por unas rocas

“Somos como hombres que trepan por unas rocas, que se rasgan la ropa y la carne, y resbalan de vez en cuando, y sin embargo avanzan, sin reparar en los comentarios de quienes les observan y sin importarles perder con tal de que su causa gane”, escribe John Henry Newman.


domingo, 23 de junio de 2024

La causa del universo es un Dios personal

El filósofo estadounidense William Lane Craig sostiene que “la existencia de Dios es la causa del universo”. Asimismo, sostiene como premisa principal que el universo tiene un comienzo en el tiempo. Las premisas de tal argumento se clasifican de la siguiente manera:1.Todo lo que comienza a existir tiene una causa. 2. El universo comenzó a existir.3. Por lo tanto, el universo tiene una causa. La primera premisa parece lógica, ya que, nada surge de la nada. Se basa en el principio de la causalidad. Es más probable que todo lo que existe tenga una causa por los principios físicos, que nos dicen que que algo surja de la nada es incoherente. Y como lo expresa Craig “en relación al universo, si originalmente no había absolutamente nada (ni Dios,ni espacio,ni tiempo), entonces, ¿cómo pudo llegar a existir el universo?”
Muchos ateos consideran que el universo siempre ha existido, pero este argumento no tiene suficiente respaldo científico actual. Sería que el universo es eterno e infinito, pero en los estudios de la energía (según la ley de la termodinámica) el universo ya debería de estar en un estado de muerte térmica (que es cuando la energía del universo es la misma en todos sus puntos). Por lo tanto, es razonable pensar que el universo comenzó a existir y no es eterno, ya que se habría quedado a estas alturas de la “eternidad” sin energía utilizable, “no habría calor, ni luz, ni vida”. Se ha comprobado por medios científicos que el universo está en expansión, y que tuvo un punto de comienzo en el pasado.
La causa del universo es un Dios personal, debido a que cumple con las características para causar tal acontecimiento, el deseo de comenzar el universo.El universo es materia, tiempo y espacio y estos necesariamente comenzaron a existir. Por lo tanto, la causa del universo tiene que ser inmaterial, atemporal, “a-espacial”, increíblemente poderosa y autoexistente. También tendría que ser un agente personal quien, libremente, eligiera crear una consecuencia en el tiempo.

martes, 4 de junio de 2024

La responsabilidad se define por la libertad

Jean Guitton escribe que cuando creemos que un hombre es la causa de sus actos y de las consecuencias que resultan le llamamos responsable. La libertad, en el fondo, se define por la responsabilidad. Ser responsable de una acción es ser el autor humano principal. La responsabilidad se define, inversamente, por la libertad, que es la capacidad que tiene nuestro yo de ser responsable. Los dos conceptos forman un todo. La libertad es un poder de responsabilidad. La responsabilidad es una libertad en acto.
La libertad se encuentra también en el consentimiento. Tanto para bien como para mal.


sábado, 11 de mayo de 2024

Ha aumentado la desigualdad

“La desigualdad debe verse como un problema de calidad democrática” afirma el profesor Alfonso Novales. La desigualdad debe preocuparnos porque “reduce el crecimiento y las posibilidades de progreso social, provoca conflictos sociales y económicos, afecta a la cohesión social y a la confianza en las instituciones”. “La desigualdad ya no es un problema solo de las economías en desarrollo sino que es un problema global”. Y puede tratarse de “desigualdad interna de un país, o entre países, o entre regiones”; o bien de  “desigualdad de renta, salud, educación, acceso a mercados de crédito… etc”.
Indica el profesor Novales que, entre 1980 y 2020, “la desigualdad entre países ha caído, básicamente por la liberalización económica en China y el comportamiento de la India”, y sin embargo “ha aumentado la desigualdad interna de los países”. A la hora de analizar la desigualdad es importante fijarse “en las causas y no sólo en los síntomas”. Así, “la causa de la desigualdad de género es que la sociedad ha asignado roles diferentes a hombres y mujeres”. El síntoma sería “la brecha salarial de género” que se debe, en parte, “a una sobrerrepresentación de mujeres en puestos de trabajo de remuneración baja y una representación escasa en puestos altos de empresa”; y en parte, “a la menor experiencia laboral”. Pero detrás de ello hay causas culturales, subrayó. Novales matiza que la desigualdad y la pobreza son debates distintos. Así, en los regímenes comunistas, “hay gran igualdad de ingresos, pero tasas de progreso social muy reducidas y niveles de pobreza bastante altos”. Y puede haber “países muy ricos pero muy desiguales y países pobres pero igualitarios”. Señaló, por otro lado, que la automatización también va a tener impacto en la igualdad. “No va a destruir empleo masivamente, pero sí va a alterar drásticamente las capacidades necesarias. Por eso el sistema educativo tiene que jugar un papel fundamental”.
La profesora Elisa Chuliá, considera que “el análisis de la desigualdad global tiene menor utilidad política que la desigualdad social”. Esta última está aumentando en los países desarrollados, y es “preciso reducirla, mediante instrumentos como las políticas redistributivas”. “Los gobiernos les interesa reducir la desigualdad global por razones de carácter ético, más que empírico”, ya que la desigualdad está asociada al sufrimiento de la gente; la humillación; la imposibilidad de controlar su vida y la inequidad en los procesos políticos, que les impiden defender mejor sus intereses.

domingo, 7 de abril de 2024

Causa necesaria

Hobbes no considera que exista más que una única causa, la causa necesaria. Ello garantiza que, una vez conocida esta última, se puede deducir el efecto que se producirá, y viceversa, conocido el efecto, estaremos en condiciones de remontarnos a la causa que lo produce. De todas maneras, Hobbes, en este punto, es cauto a la hora de calibrar el conocimiento que podemos extraer y afirma que dicho conocimiento es del tipo “si esto es, aquello es; si esto ha sido, aquello ha sido; si esto va a ser, aquellos será”.Si todo lo que existe es corpóreo se infiere que tiene una causa que le ha transmitido el movimiento que lo produjo en primer término.


jueves, 28 de marzo de 2024

La ciencia tiene que callarse sobre las cuestiones últimas

En la naturaleza no todo es posible; de todos los sucesos virtuales que podrían ser (sea el caos) no todos son. Existen conjuntos de sucesos prohibidos y, cuando el científico cree descubrir una limitación que restringe el caos, entonces dice haber descubierto una ley. Podemos atribuir la potencia de una ley a su capacidad para prohibir, de modo que las leyes muy potentes pueden llegar a dar la sensación de obligar más que de prohibir. Es, sin duda, el caso de la física, disciplina que presume de la colección más prestigiosa de leyes de la naturaleza. Los objetos que obedecen a tales leyes (el sistema planetario, por ejemplo) tienen en verdad un aspecto muy poco caótico. Su comportamiento es ordenado y armónico. El científico no afirma que éste es el mejor de los mundos posibles, pero sí cree que, de todos los mundos posibles, no es éste el de menor armonía. Capacidad para prohibir, he aquí, al menos, una buena aproximación al grado de determinismo que contiene una ley científica, escribe Jorge Wagensberg que fue profesor de  Teoría de los Procesos Irreversibles. 
Quien cree que la ciencia está a punto de responder a cuestiones tales como ¿Qué es la materia, qué es la vida, qué es la mente? Los métodos científicos no se prestan ellos mismos a estas tareas, que conducirían a las verdades últimas. Éstas no son para los hombres, sino sólo para Dios. El orden de marcha de los científicos se realiza desde el efecto hasta su causa, o de la causa al efecto; pero no es adecuado para el estudio de las causas primeras. Una causa primera es una categoría de pensamiento que no existe en la ciencia. Las cadenas causales son largas y se pierden a la vista de los diligentes científicos en una nebulosa de incertidumbre, en el ocaso de la duda. La ciencia tiene que callarse sobre las cuestiones últimas como el origen del universo, la existencia de Dios, la estructura de los constituyentes últimos de la materia. Aquí sólo nos sirve de guía la fe. Y esto quiere decir que uno ha llegado al final, según las convicciones y las preferencias emocionales de cada individuo, manifiesta Peter Theodorus Landsberg.

domingo, 14 de enero de 2024

La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios

Mons. Gerhard L. Müller escribe que “en el principio creó Dios los cielos y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: “Haya luz”, y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien…" (Gn 1, 1-4). Estas pocas líneas contienen la respuesta de la fe a la pregunta originaria del ser humano y de la humanidad: ¿de dónde vengo y por qué estoy en la Tierra? ¿Qué es el ser y qué es el hombre? La Sagrada Escritura, en sus primeras líneas, nos ha dado la primera respuesta válida hasta el día de hoy en la fe en Dios creador y consumador. Todo lo que existe ha sido llamado por Dios a la existencia. El ser fue fundado a partir de su amor y de su voluntad.
La fe cristiana en la creación introduce al ser humano en una relación especial con Dios. Le concede la libertad, e incluso lo llama a la libertad. Esta libertad, sin embargo, implica un deber y no significa por tanto darle la espalda a Dios. Quien, sin embargo, reconoce la libertad como don de Dios ve en ella las posibilidades de configurar y ejercer una influencia positiva sobre el mundo. La creación en sí misma es sacada al principio del caos y conducida a un orden y estructura más profundos, que sólo podrá percibir quien reconozca el fundamento auténtico de todo lo creado en el hecho de que mantiene una relación con Dios en cuanto origen y consumador de todo el ser. El caos del principio retrocede ante el orden bueno del Creador: “Tú todo lo dispusiste con medida, número y peso” (Sb 11, 20).
La creación es un acto genuino de la autorrevelación de Dios, quien le ofrece un acceso a la misma al ser humano, al dotarle de la capacidad de la razón. El mundo creado no es un medio intercambiable al que Dios recurre arbitrariamente para revelarse. A través del ser del mundo que se trasluce en el acto de conocimiento, penetra Dios de forma irrefutable dentro de la realización racional del hombre. Donde quiera que el hombre, en su auto experiencia trascendental, se plantea la pregunta por el sentido y el fin del ser humano, encuentra a Dios como fundamento trascendente del ser y del conocimiento finitos. Y dado que Dios se revela en la experiencia que el hombre tiene de sí y del mundo como el origen libre del mundo y del hombre, del ser y del conocimientos finitos, como el misterio santo, hay que hablar aquí, en un sentido explícito, de autorrevelación de Dios. Este originario conocimiento de Dios como creador desborda ampliamente incluso la posibilidad del acceso filosófico a Dios como causa trascendente del universo, porque este encuentro originario con Dios significa ya de por sí un encuentro con Dios del que nace la salvación. 

lunes, 27 de noviembre de 2023

Incentivo

Un incentivo es una bala, una palanca, una llave. Con frecuencia se trata de un objeto minúsculo con un poder sorprendente para cambiar una situación. Aprendemos a responder a incentivos, ya sean positivos o negativos, desde el comienzo de nuestras vidas.Un incentivo es, sencillamente, un medio de exhortar a alguien a hacer más algo bueno, y menos algo malo. Pero la mayor parte de los incentivos no surgen de forma natural. Alguien,un economista, un político o un padre, tiene que inventarlos. Existen tres clases de incentivos, económicos, sociales y morales. A menudo un mismo plan de incentivos incluirá los tres tipos.
En lo que al crimen se refiere, las personas también responden a incentivos morales (no desean hacer algo que consideran incorrecto) e incentivos sociales (no quieren que otros les vean hacer algo incorrecto). En el caso de determinados tipos de mala conducta, los incentivos sociales resultan enormemente poderosos.
La extraña y poderosa naturaleza de los incentivos. Un ligero pellizco puede producir resultados drásticos y a menudo imprevistos. Thomas Jefferson lo percibió al reflexionar acerca del minúsculo incentivo que condujo a los incidentes de la Fiesta del Té de Boston y, a su vez, a la Revolución americana: “La disposición de causas y consecuencias de este mundo es tan inescrutable que un impuesto de dos peniques sobre el té, aplicado injustamente en una parte aislada, cambia la condición de todos sus habitantes”.
Referencia: Freakonomics de Stephen J. Dubner y Steven Levitt


viernes, 10 de noviembre de 2023

Experimento en la esperanza


Una de las claves del misterio de por qué muchos de los hombres y mujeres jóvenes más valiosos de las generaciones pasadas, ante la evidencia absolutamente aplastante de los campos de concentración, ante el estado policíaco tal vez más brutal que se haya conocido nunca, ante el cesarismo asiático de Stalin, continuaron sin embargo sirviendo a esa causa, creyendo y muriendo por ella. Si se quiere comprender el fenómeno de esta clase de conducta, sólo puede hacerse a la luz de una visión mesiánica y religiosa, de la gran promesa que dice que te abrirás paso a través del infierno, hundido en él hasta el cuello si es preciso, porque estás en el camino señalado por el destino, en el camino profético hacia la resurrección del hombre en el reino de la justicia. Precisamente porque el escenario milenarista de la redención del hombre y del establecimiento del reino de la justicia sobre la tierra continúa fascinando al espíritu humano, cualquier experimento en la esperanza dispara la imaginación mucho más allá de los hechos políticos. ¿Qué quiero decir con “experimento en la esperanza”? Todos tenemos nuestra propia lista, escribe George Steiner.



sábado, 21 de octubre de 2023

El mundo está fundado en causa y efecto

James George Frazer sabía que el mundo está fundado en causa y efecto. Cuando una causa se produce es imposible en ese momento discernir las consecuencias. Esta limitación, sin embargo, no nos impide actuar conforme a premisas fundadas en el más optimista de los determinismos. Toda acción basada en conjeturas es un acto de fe.

martes, 10 de octubre de 2023

La historia no resolverá las grandes incógnitas que han atormentado a los hombres

La historia no resolverá, porque no puede hacerlo, las grandes incógnitas que han atormentado a los hombres de todas las generaciones. En la búsqueda de respuestas a esas incógnitas, los hombres han acumulado el conocimiento de los hechos, según se suceden en el tiempo, pero ese conocimiento no es más que un subproducto, una especie de “superincógnita” que la gente estudia (craso error) como un fin en sí mismo. “La historia nunca nos revelará cuáles son y cuándo se producen las conexiones que existen entre ciencia, el arte y la moral; entre el bien y el mal; entre la religión y las virtudes cívicas… Lo que sí nos dirá (y equivocadamente) es de dónde vinieron los hunos, cuándo vivieron, quien sentó las bases de su poder, etcétera”. Según Nazariev, en el invierno de 1846 Tolstoi le dijo que “la historia no es más que un cúmulo de fábulas y bagatelas inútiles, recargada con cantidad de cifras y nombres propios. La muerte de Igor, la serpiente que mordió a Oleg… ¿qué son sino cuentos de comadres? ¿A quién le importa saber que Iván se casó en segundas nupcias con la hija de Temriuk el 21 de agosto de 1562, mientras que con Ana Alekséievna Koltóvskaia,su cuarta esposa, se casó en 1572…?”. La historia no revela causas, sólo ofrece la sucesión de acontecimientos sin explicarlos.

Para Isaiah Berlin, Tolstoi fue quizás el primero en expresar la  acusación contra los profetas materialistas, ciegos que nunca comprendieron qué es lo que constituye la esencia de la vida, confundiendo los accidentes externos, los aspectos banales ajenos al alma humana (las llamadas realidades sociales, económicas y políticas) con lo que por sí solo es genuino como la experiencia individual, relación específica entre personas, colores, olores, sabores, sonidos y movimientos, celos, amores, odios, pasiones, chispazos intuitivos, momentos de transformación, sucesión común y cotidiana de datos privados, que son lo que constituye cuanto existe, es decir, la realidad.
Tolstoi declara que no puede admitir siquiera las menores excepciones a la ley universal. El determinismo causal lo impregna todo o no es nada y reina el caos. Los actos de los hombres pueden parecer independientes del nexo social, pero no lo son, no pueden serlo, son parte de él. La ciencia no puede destruir la conciencia de la libertad, sin la cual no existen la moral ni el arte.

domingo, 13 de agosto de 2023

Todo ocurre por un motivo

A veces la gente dice: “Todo ocurre por algún motivo”. En cierto sentido es verdad. Todo ocurre por un motivo, que es lo mismo que decir que los sucesos tienen causas, y la causa siempre aparece antes que el suceso, afirma Richard Dawkins, divulgador científico.