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miércoles, 12 de agosto de 2026

El romanticismo

Zorrilla con el poeta Fernández Grilo
Escribe el filósofo Julián Marías que “el romanticismo es una época de inseguridad, de luchas, de peligros, de vida a la intemperie, en que las formas consagradas están rotas y hay que llegar a otras nuevas. Hay una valoración del heroísmo, que adquiere una significación amorosa. En España, desde la Guerra de la Independencia comienzan las luchas políticas del reinado de Fernando VII, y a continuación la guerra carlista. Guerra,conspiraciones,sociedades secretas,pronunciamientos y represiones.El valor personal es frecuente y estimado. En toda Europa sucede algo semejante; revoluciones de 1830 y 1848, carbonarios, levantamientos liberales, intervenciones de la Santa Alianza.”
“La vida tiene una particular intensidad, antes de que se inicie el aburguesamiento. La inseguridad, la vida “a la intemperie”, que vieron pronto Lara y Alfred de Musset, hace que se busquen apoyos para vivir en la vida personal, en el amor, en el sentido de la dignidad, en la exaltación, en el orgullo, que puede llegar a la soberbia. La culminación de esta actitud es el liberalismo como melancolía entusiasta o entusiasmo escéptico.”
“Lejos de la seguridad racionalista, del despotismo ilustrado, de esa otra “seguridad” que fue el utopismo revolucionario y fanático, los ojos inquietos se vuelven a la historia, a las formas variadas y cambiantes de la vida; se siente la necesidad de justificar la vida mediante la entrega a una causa o un amor. De ahí el triunfo de la retórica, el arte de mover a los hombres mediante el poder de la palabra, sin profanarlos; y de la poética, el arte de conmover mediante el descubrimiento y ofrenda de la intimidad apasionada.”
“El teatro de Zorrilla tiene un elemento amoroso esencial, desde Don Juan Tenorio, que tanto contribuyó a crear el lenguaje y la retórica del amor, hasta Traidor, inconfeso y mártir, de 1849, que señala acaso el final de la época romántica……Pero sobre todo son representativas las leyendas, en muchas de las cuales lo decisivo es el amor, su expresión, su desenlace, felices desilusionados, trágicos.”
“El romanticismo fue una de las grandes etapas en el desarrollo y expresión de los sentimientos, muy especialmente de los amorosos, y en la realidad de lo que, por debajo de ello, es la sustancia última del amor.”

domingo, 27 de julio de 2025

El 19 de enero de 1836, Madrid se quedó sin frailes

“Es un hecho que nadie pondrá en duda la impopularidad de los frailes en Madrid, y la repugnancia con que los miran los habitantes de esta Corte”, esta era la compasión que sentía por los religiosos el progresista Salustiano Olózaga, para justificar la extinción de los que habían sobrevivido a las matanzas de años anteriores. En estos términos se dirigía Salustiano Olózaga el 12 de enero de 1836 al ministro del Interior, Martín de los Heros. Cuando hizo esta exposición al Gobierno, Olózaga escribía en su calidad de gobernador civil de Madrid, y líneas más abajo solicitaba al gobierno de Mendizábal que hiciese lo que él no podía, por no tener competencias para ello: «Si, como parece, su duración no podrá ser larga, que desaparezcan inmediatamente y en un solo día». Y así fue, el Gobierno atendió su solicitud, y en un solo día, el 19 de enero de 1836, Madrid se quedó sin frailes, y la Villa y Corte se convirtió en un anticipo de lo que iba a suceder pocos días después en toda España, lo que supuso el cierre de 1.940 conventos y la dispersión de 31.000 religiosos varones, que se quedaron en la calle. En estos años la Iglesia en España fue sacudida por una persecución religiosa como nunca antes había padecido,cuenta el historiador Javier Paredes, los liberales se emplearon a fondo contra ella. Se la persiguió con leyes injustas y con la espada. Segaron la vida de más de un centenar de religiosos, episodio al que Marcelino Menéndez y Pelayo se refiere como “el pecado de sangre”. Hubo por tanto mártires, que todavía hoy permanecen a la espera de un reconocimiento oficial de la Iglesia.
Salustiano Olózaga
Unos primeros datos pueden dar una idea de las graves consecuencias de esta persecución. En la primera mitad del siglo XIX los efectivos del clero se redujeron en más de la mitad. Según los datos del censo de 1797 a principio del siglo XIX había en España 145.628 personas del clero secular y de los religiosos de ambos sexos. Medio siglo después, pasada la tormenta, restablecidas las relaciones con la Santa Sede y firmado el concordato de 1851, los efectivos eclesiásticos en España eran tan solo 63.361, lo que significa que durante estos años se perdieron 82.361 vocaciones religiosas, escribe Pardes……En el verano de 1833 había en Madrid ochenta conventos, casi a partes iguales entre los masculinos y los femeninos, porque 38 eran de frailes y otros tantos de monjas. Pero cuando el 12 enero de 1836 Olózaga eleva su petición al Gobierno para que desaparezcan en Madrid todos los frailes en un solo día por la repugnancia que le causaban, ya solo quedan 15 conventos masculinos en la capital de España. Esos eran los primeros resultados de la persecución religiosa, que se había iniciado dos años antes.
Paradójicamente, el régimen liberal que se asentó en España tras la muerte de Fernando VII en 1833, y que establecía como ejes de su nueva sociedad la libertad y la tolerancia, se estrenó desatando una persecución religiosa. Unas veces la persecución religiosa fue incruenta, pero persecución, y se llevó a cabo mediante los decretos y las leyes injustas, conculcando así los más elementales derechos que los liberales decían defender. Y en otras ocasiones la persecución fue cruenta…..Nunca se había visto en España nada semejante a lo que sucedió los días 17 y 18 de julio de 1834 en Madrid, cuenta el profesor Paredes. Manuel Revuelta ha estudiado todo lo ocurrido con detalle, con rigor y con serenidad. El 17 de julio no debe solamente considerarse como fecha aciaga en que tiene lugar una hecatombe de vidas humanas, que tanto abundan, por desgracia, en la historia. No se trata solamente de unos frailes menos, en aquella España trágica, desposada con la muerte, que veía perder a sus hijos por la epidemia del cólera o los fusilamientos masivos en la salvaje guerra sin cuartel. El 17 de julio es símbolo de un movimiento de oposición radical a la Iglesia, que desgarra con surco tajante la secular tradición católica de nuestro pueblo.


miércoles, 31 de mayo de 2023

El carlismo es una ideología

Cuenta el profesor José María de Mena que las principales partidas antiliberales, unas afectas al partido de los Apostólicos y otras al Ejército de la Fe, estaban capitaneadas por guerrilleros como Queralt, Misas, Antón, Miralles, el Trapense; algunos de ellos habían combatido años atrás contra los revolucionarios franceses y contra los napoleónicos: Zaldívar, el cura Merino, Chaleco, Adame el Locho, el Caracol, Rojo Valderas, Orejitas, Cuevillas, los hermanos Cuesta… Para esas fechas, muchas de las partidas habían dejado de ser simplemente antiliberales, pues el reconocimiento de la Constitución por parte de Fernando VII fue para ellos inadmisible y dejaron de ser “realistas” del rey Fernando VII para volverse carlistas. Esto quiere decir que el carlismo no fue un problema de elección de rey dentro de la dinastía legítima, por falta de herederos varones al trono, sino que ya antes de producirse la muerte de Fernando VII y heredarle su hija existía ya el carlismo como partido que rechazaba a Fernando por su sumisión al liberalismo y a las medidas antirreligiosa de los gobiernos liberales. El carlismo como partido no de una persona sino de una ideología basada en un lema: Dios, patria y rey, puestos precisamente por ese orden.


miércoles, 25 de agosto de 2021

Rafael del Riego invitaba a la deserción del ejercito que debería defender la soberanía de España en América



La Santa Alianza Fue el pacto firmado en septiembre de de 1815, tres mese después del Congreso de Viena 

Fernando VII no estuvo afortunado en sus gestiones para que la Santa Alianza le ayudara a recuperar las posesiones de América; las potencias del Este (Prusia, Rusia y Austria) eran moderadamente sensibles al argumento de la legitimidad, pero Inglaterra prefería la independencia de las antiguas colonias, en las que vislumbraba un prometedor mercado libre. Lo sorprendente es que en España los decisivos acontecimientos de América no despertaran mucho interés; el comercio de Cádiz estaba arruinado, pero en la mayoría de la nación se comentaban más los asuntos internos. Un ejército reunido con gran trabajo, que en los alrededores de Cádiz esperaba el momento de zarpar para América, escuchó con agrado las propuestas de Rafael del Riego, militar y político liberal español,y otros mandos que les aseguraban era más patriótico y mucho menos arriesgado restaurar la Constitución de 1812 que trasponer el Océano para ayudar a los últimos defensores de la soberanía española en Indias. Los autores de esta vergonzosa deserción vagaron varias semanas por Andalucía, en medio de poblaciones indiferentes, con unas tropas que disminuían a ojos vistos. El pronunciamiento estaba destinado al fracaso cuando las guarniciones de otras ciudades se sumaron y obligaron a Fernando VII a ceder.

martes, 21 de mayo de 2019

La Constitución de 1812 eliminaba los Fueros de las Provincias vascongadas y de Navarra.


Promulgación de la Constitución de 1812 en Cádiz
Las Cortes de Cádiz, reunidas en la isla gaditana de León desde fines del año 1810, dieron a la nación la Constitución de 1812, que establecía la Monarquía Constitucional. La Constitución de Cádiz, en su texto articulado, no habla de los fueros vascos; no los deroga expresamente, pero tampoco los considera vigentes porque uniformiza el régimen provincial, el servicio militar y el sistema de contribuciones y tributos sin excepción alguna. Los diputados vascos en las Cortes de Cádiz no elevaron protesta alguna contra la total eliminación de los Fueros en aras de la uniformidad liberal.

Fernando VII
Fernando VII, al anular por dos veces la Constitución de Cádiz, en 1814 y en 1823, confirmó expresamente los Fueros de cada una de las tres Provincias Vascongadas y la de Navarra. Cuando Fernando VII los restableció, vascos y navarros agradecieron el gesto; aunque el Rey no lo hizo sólo por sentido político, sino sobre todo por odio a la Constitución.


jueves, 17 de mayo de 2018

Con que facilidad se cambia la mentalidad.

Oyendo hablar del Rey Felipe VI, o mejor dicho, leyendo al que fuera jefe del Estado Mayor de Defensa de esta monarquía en el periodo en que el señor Zapatero era Presidente de Gobierno, uno se da cuenta de los cambios de mentalidad que se produce en la gente y en la sociedad en general.



Un ejemplo histórico de ello lo ilustra la siguiente anécdota. Cuando pasó por Sevilla la comitiva de Fernando VII hacia Cádiz, al entrar por la Puerta de la Macarena a la calle Feria donde estaba el mercado de abastos los vendedores y la gente de a pie que estaba comprando, al ver el lujoso aspecto de los coches de caballos y apercibirse de que era el rey con su familia y el gobierno, empezaron a tirarles desperdicios de las verduras en medio de un ruidoso abucheo. Pasados unos meses, derrotado Riego y triunfante el absolutismo, la misma caravana de coches pasó por el mismo sitio en sentido inverso para regresar a Madrid. Entonces los vendedores, las placeras y la clientela popular, vitoreaban al rey a voz en grito, y los más jóvenes quitaron los caballos al coche real y lo llevaron tirando y empujando como en la más lucida procesión. El ministro Calomarde, que viajaba en el mismo coche que el rey, le dijo: “Majestad, ¿verdad que emociona el ver el entusiasmo y el amor de los súbditos?”. A lo que contestó Fernando VII: “No te fíes, Calomarde, que éstos son los de los tronchos, los mismos de los tronchos”.

martes, 25 de julio de 2017

Las relaciones de los reyes con Godoy señalaban una relación paterno y materno filiales.

Godoy.
Godoy había salvado a España de una guerra destructiva contra la Francia revolucionaria, y en el conflicto con Inglaterra, si bien perdimos la batalla de Trafalgar, recuperamos Menorca para España. Éstos fueron los méritos de Godoy. Las calumnias contra la reina María Luisa achacándole relaciones carnales con Godoy son absurdas. Cuando Godoy llega a Madrid, María Luisa ya tiene ocho hijos y ha sufrido otros tantos abortos, con un total de dieciséis embarazos. No es creíble que una mujer en su situación tuviera ganas ni salud, para meterse en aventuras carnales. Pero además observadores de la época e historiadores coinciden en que las relaciones de los reyes con Godoy señalaban una relación paterno y materno filiales. Lo que autoriza la sospecha o hipótesis de un parentesco auténtico aunque en bastardía. El afecto entre el infante don Carlos y Godoy tenía mucho de fraterno, y de aquí que el odio de Fernando hacia Godoy se hiciera extensivo a Carlos. Esto explicaría que ante la dificultad de Fernando VII para engendrar un varón que le sucediera en el trono, Fernando presionase a su padre para que anulase la ley Sálica de 10 de mayo de 1713, por la cual se excluía a las hembras de poder heredar el trono, una ley que fue emitida por Felipe V. 

Familia de Carlos IV
Fernando VII obligó a su padre Carlos IV a derogar dicha ley, con lo que evitaría que su hermano Carlos pudiera heredar el trono si la descendencia de Fernando era únicamente femenina. Presionado por su hijo, Carlos IV emitió con las Cortes en 1789 la derogación de la ley Sálica, para que pudieran reinar hembras, pero aunque el rey y las Cortes aprobaran la derogación de la ley Sálica, dicha derogación no podía tener efectos, ya que tanto el rey como las Cortes se olvidaron de promulgar en forma este acuerdo de las Cortes sancionado por el monarca; y sin promulgación oficial, el acuerdo de las Cortes y el rey carece de legitimidad. Promulgación en forma, o sea, publicación, comunicación al pueblo, a la nobleza y a las otras casas reales europeas no la hubo. Fernando, en su enciclopédica ignorancia, no estaba al tanto de ese detalle legal. Carlos IV sin duda sí lo conocía pero dejó las cosas así, de modo que cuando llegase la ocasión si no había hijo varón Fernando tendría por sucesor en el trono a su hermano Carlos.


Carlos IV, tras la derrota de Napoleón, podía haber reclamado el trono de España que le fue arrebatado, pero no quiso. Continuó con su esposa María Luisa en el exilio en Roma. Ya eran dos viejecitos que paseaban del brazo por
jardines del Trastévere
los jardines del Trastévere o del Aventino. Al atardecer, el sol poniente tiñe de oro y rosa el oeste. Entonces Carlos apretando la mano de su esposa dice: «Por allí, detrás de aquellas nubes doradas, está España. ¿Te acuerdas de cuando éramos los reyes de España?». María Luisa, ya casi olvidado aquello, borroso el pasado en las neblinas de su ancianidad, mira a Carlos, le sonríe y se le llenan los ojos de lágrimas. Terminada la guerra de la Independencia, cuando Fernando recuperó el trono decidió establecer un sistema de gobierno totalmente absolutista, o sea que el único poder sería la voluntad del rey.

lunes, 26 de septiembre de 2016

El enfrentamiento carlista dejó tres guerras civiles y trescientos mil muertos.

Batalla de Lacar
El carlismo dejo tres guerras civiles, con un total de quince años de enfrentamientos repartidos en un período de cuarenta y dos años, con aproximadamente trescientos mil muertos, con la participación elevada de grupos de civiles voluntarios y la cooperación de una parte significativa de los eclesiásticos con la causa antiliberal, dejaron un lastre muy importante en la sociedad de finales del siglo XIX.

soldados carlistas
Los excesos que se cometieron en el intento de neutralizar el movimiento liberal obligaron al rey Fernando VII a destituir a su confesor. El desacuerdo del infante Carlos, hermano de Fernando VII, con esta decisión, dio lugar a la facción ultraabsolutista de los apostólicos o realistas puros, que en 1827 dirigieron un manifiesto al pueblo español. En las acciones armadas colaboró activamente una parte considerable de los clérigos rurales. En septiembre, las tropas de Fernando VII sofocaron la sublevación y ordenaron numerosas ejecuciones y más de trescientas deportaciones. Estas medidas le depararon al rey las simpatías de los liberales moderados y de las clases burguesas. 

Tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833,
Busto oficial de Fernando VII
la reacción carlista renace espoleada por la decisión que había tomado el rey de legitimar a su hija Isabel como heredera al trono. De ahí surgen las tres guerras de gran trascendencia social y religiosa que, disputadas en poco más de cuarenta años, marcarán fatalmente el futuro de España e hipotecarán su modernización. Desde los primeros enfrentamientos militares se hizo evidente la adhesión de una gran mayoría del clero a la causa tradicionalista, con una mayor incidencia en los territorios forales del País Vasco y Navarra o en aquellos en los que, por razones históricas y orográficas, se daban las condiciones más favorables para la sublevación popular de las zonas rurales, como Cataluña. 

Karl Marx
De todas formas, no se debe circunscribir el carlismo a unas zonas determinadas ni tampoco entenderlo como un pleito dinástico. Para romper los tópicos cabe recordar el análisis que en 1849 hacía Karl Marx. Para Marx, el carlismo no era un puro movimiento regresivo. Es un movimiento libre y popular en defensa de tradiciones mucho más liberales y regionalistas que el absorbente liberalismo oficial con bases auténticamente populares y nacionales de campesinos, pequeños hidalgos y clero, en tanto que el liberalismo está encarnado en el militar, el capitalismo, la aristocracia latifundista y los intereses secularizados.

La Matanza de Frailes de 1834 en Madrid
Sintomáticamente, fue en Madrid donde se produjo el primer episodio de violencia anticlerical de este período. La capital castellana vivía bajo el azote de una epidemia que aumentaba de intensidad con los primeros calores del verano de 1834 a la vez que crecía la desconfianza hacia un gobierno de regencia que, a pesar de rebajar el sentido absolutista de la monarquía, no gozaba de la simpatía popular. En tales circunstancias es fácil entender que se diera credibilidad al rumor de que monjes y frailes estaban envenenando las fuentes de la ciudad y que ésta era la causa de la propagación del cólera. La proliferación de rumores con consecuencias letales será una constante histórica en muchos de los episodios de violencia anticlerical. El furor popular estalló el atardecer del día 17 de julio. Numerosos grupos de madrileños atacaron, con la colaboración de milicianos nacionales, el colegio Imperial de la Compañía de Jesús y asesinaron a diecisiete de sus moradores. En su recorrido, destruyeron los conventos de los Dominicos de la calle de Atocha y el de los Mercedarios de la contigua plaza del Progreso, con el resultado de siete y ocho monjes asesinados respectivamente. Por último, asaltaron el convento de San Francisco el Grande, donde asediaron durante toda la noche a cincuenta religiosos. Uno de los franciscanos supervivientes dejó escrito al final de su testimonio: “Así concluyó aquella escena sangrienta, celebrada y aplaudida por las calles de Madrid con himnos patrióticos, haciendo alarde de sus triunfos con los sagrados vasos de los conventos asaltados con la más insolente impunidad. Supe por algunos soldados que, formados a las puertas de los conventos, no les permitían defender a las víctimas, ni impedir la entrada de las turbas”.


 En su Historia de los heterodoxos españoles (1880), Menéndez y Pelayo ha dejado escrito que estos acontecimientos deben ser considerados “el pecado de sangre” del liberalismo español. Según él, lo acaecido “abrió un abismo invadeable, negro y profundo como el infierno, entre la España vieja y nueva, entre las víctimas y los verdugos”.

lunes, 6 de junio de 2016

La independencia de Méjico y la promulgación de la Virgen de Guadalupe como Reina de Mexico.

Independencia mejicana

independencia de México
Mural de la independencia de México.
La guerra por la independencia mejicana tuvo su antecedente en la invasión de Francia a España en 1.808. El abandono en que se sentían los españoles de América ante la posibilidad de que los virreinatos fueran entregados a Napoleón después de la conquista de Sevilla por los franceses en 1.810, año que marca en toda América el comienzo de la rebelión.

 Hidalgo y Costilla
El cura  Don Miguel Hidalgo 
La noche del sábado 15 al domingo 16 de septiembre de 1.810,el sacerdote mejicano  Don Miguel Hidalgo y Costilla y los otros líderes de la conjura se dirigieron a la parroquia, donde se tocó la campana ubicada en la torre. Los habitantes del pueblo se despertaron y se reunieron en el atrio. Una vez ahí, el cura Hidalgo les dirigió una arenga en el que los convocó a alzarse en armas contra las autoridades españolas, dado que habían abdicado favor de los franceses, que concluyó con una serie de consignas.

patrona la santísima Virgen de Guadalupe
El cura Hidalgo.
Las palabras  que pronunció el cura revolucionario,según recoge Ernesto Lemoine Villicaña, fueron las siguientes:“Viva la religión católica!,viva Fernando VII, viva la patria y reine por siempre en este continente americano nuestra sagrada patrona la santísima Virgen de Guadalupe, ¡muera el mal gobierno!”

Fernando VII reinaba en España con régimen de Monarquía absoluta
Fernando VII
Entre 1.814 y 1.820 Fernando VII reinaba en España con régimen de Monarquía absoluta, a la que se oponían los rebeldes o patriotas liberales de Suramérica; que a las órdenes de sus caudillos masónicos, entre los que destacaba el venezolano Simón Bolívar y bajo la protección y cooperación de la Masonería imperial británica lograron su conjunción en Quito el año 1.819 tras asegurar el triunfo de la Independencia en el Plata, Chile, Nueva Granada y el Perú.

La excepción a este triunfo de la independencia hispano-americana fue México, donde la aristocracia española y la alta clase criolla estaban conformes con el régimen absoluto. Cuando éste se hundió tras el golpe de Riego en 1.820 para dar paso al Trienio liberal-radical de 1.820-1.823, que fue un apogeo político de la Masonería en España, los criollos independentistas de México, con muchas colaboraciones de españoles antiliberales y criollos hasta entonces realistas se inclinaron cada vez más a la causa de la independencia mexicana.
Primera republica federal de Méjico.

el día 20 de Marzo de 1.829 se decreta la expulsión de todos los españoles de Méjico.
Expulsión de los españoles en 1.829
Fechas después de conseguir la independencia, en concreto el día 20 de Marzo de 1.829 se decreta la expulsión de todos los españoles de Méjico. Esto perjudicó enormemente a la naciente república mejicana como al futuro camino que Méjico iba a tomar.Los historiadores mexicanos se muestran de acuerdo en que dejó desmantelados a los territorios y a las misiones del Norte, privó a la República de una población numerosa y trabajadora y perjudicó a México por la cuantiosa salida de capitales. El efecto fue igualmente negativo para la Iglesia de México.

El pueblo de México no ha gozado prácticamente de un régimen democrático en toda su historia independiente y buena parte de culpa recae en la expulsión de los españoles en 1.829 que dejó a Méjico dependiendo de los intereses de la gran democracia del Norte.

La independencia de Méjico y la promulgación de la Virgen de Guadalupe como Reina de Mexico.

Aclarando.