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martes, 21 de mayo de 2024

Cuando Pedro Sanchez solo sacó las manos de los bolsillos para rascarse la nariz

Durante la guerra de independencia irlandesa, entre 1919 y 1921, Gran Bretaña aprobó la Ley de Restauración del Orden en Irlanda . Y en la ciudad de Cork se decretó la ley marcial. El ejército británico declaró un “estado de insurrección armada” que permitió la pena de muerte y el encarcelamiento sin juicio a quien participara o fomentara la revuelta, pero también prohibió “holgazanear” en celebraciones de ferias o llevar las manos en los bolsillos. “Un civil con las manos en los bolsillos es necesariamente objeto de sospecha y lo hace susceptible de arresto y, en caso de emergencia, corre el riesgo de ser atacado”, advertía un aviso público de la época recogido en un estudio de la Universidad de Cork.
Desde entonces, mantener las manos en los bolsillos ante cualquier miembro de la familia real se ha interpretado como un gesto de rechazo a la monarquía.Durante la entrega del Premio Cervantes, el presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, coincidió con Felipe VI, y Sánchez se mantuvo con las manos en los bolsillos, recto y riéndose durante la conversación. No sacó en ningún momento las manos de los bolsillos. Solo para rascarse la nariz.

lunes, 1 de febrero de 2021

Vivimos en el desastre mejor organizado de la UE



“Vivimos en el desastre mejor organizado de la UE. Los tipos de la banda  hacen y deshacen a su antojo sin límite alguno. La Oposición, está excluida por pedir cordura. El Jefe del Estado, Felipe VI, es vilipendiado por Sánchez-Iglesias por defender la Constitución. Y así se suma y sigue, pero el aguerrido pueblo español traga con todo lo que le echen, porque está domesticado por los partidos políticos, los sindicatos y la basura mediática. La pandemia de la Covid-19 ha llegado, pues, para situarnos en nuestro verdadero lugar en el mundo. Bastan dos datos para que nadie se llame a engaño. Somos el país con más muertos del mundo por el coronavirus y, además, el proceso de vacunación apenas valdrá para nada, porque es tan lento que no tendrá efectos para alcanzar la inmunidad de rebaño que pretenden las vacunas”, escribe el filósofo español Agapito Maestre.





Y tragedia sobre tragedia. Añade el filósofo Maestre que “todavía hay gente que se hace la sorprendida, especialmente viejos socialistas, porque Sánchez-Iglesias sean los pastores de un  país de seres humanos que caminan cabeza con cabeza como el ganado lanar. Terrible. Del sufrimiento puede salirse más fuerte, incluso los más nobles consiguen creer en Dios, pero en España ni se sufre ni se padece…Vivimos arrastrados sobre la inmundicia. Nadie quiere saber de verdad qué pasa en España. Nadie escucha al otro. Todos tenemos la solución para quitarnos las argollas. Mentira. Vivimos como esclavos”.

domingo, 22 de marzo de 2020

Podemos ha intentado tapar su responsabilidad dirigiendo ataques contra la sanidad madrileña y contra el Rey Felipe VI

Fernando Simón

*El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias, Fernando Simón, ha reconocido en rueda de prensa que el domingo 8M a las dos de la tarde ya conocía que la epidemia estaba totalmente fuera de control, pese a lo cual los dos partidos que forman el Gobierno, PSOE y Podemos, siguieron llamando a participar masivamente en las manifestaciones feministas.En aquel momento, España ya llevaba más de 10 muertos por coronavirus, aunque el Ministerio de Sanidad dejó de contabilizar la cifra de afectados durante el fin de semana, para ocultar los riesgos. En los diez días que han transcurrido desde el 8M, la cifra de muertos por coronavirus ya supera las mil personas y España ya es el país en el que más rápido crece la epidemia. Con el principal foco de infección en Madrid, donde la manifestación feminista superó las 100.000 participantes. Tanto la mujer del presidente Pedro Sánchez, Begoña Gómez, como las ministras Irene Montero y Carolina Darias, que también participaron en la manifestación, se encuentran infectadas por coronavirus, por lo que todo indica que el contagio entre las asistentes a las marchas feministas pudo ser masivo. Desde aquel momento, el crecimiento de la epidemia en España ha sido exponencial.


Aquel mismo domingo se celebraron otros eventos. El Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias evitó suspender todos estos eventos pero, apenas 24 horas después, reconoció que la situación de la epidemia era crítica y comenzó a poner sobre la mesa las primeras medidas de confinamiento. Demasiado tarde para las más de mil personas que ya han perdido la vida por el coronavirus en España. Durante las cuatro semanas posteriores a la primera muerte por coronavirus, el Ministerio de Sanidad se limitó a aconsejar a los ciudadanos que se laven las manos. No hizo acopio de mascarillas ni compró test de detección de la enfermedad, por lo que todavía hoy sólo se pueden realizar a las personas que presentan síntomas graves.


Podemos ha intentado tapar su responsabilidad en estos hechos dirigiendo ataques falsos contra la sanidad madrileña y convocando una cacerolada contra el Rey Felipe VI.

* Fuente:  Periódico digital OK diario.

jueves, 17 de mayo de 2018

Con que facilidad se cambia la mentalidad.

Oyendo hablar del Rey Felipe VI, o mejor dicho, leyendo al que fuera jefe del Estado Mayor de Defensa de esta monarquía en el periodo en que el señor Zapatero era Presidente de Gobierno, uno se da cuenta de los cambios de mentalidad que se produce en la gente y en la sociedad en general.



Un ejemplo histórico de ello lo ilustra la siguiente anécdota. Cuando pasó por Sevilla la comitiva de Fernando VII hacia Cádiz, al entrar por la Puerta de la Macarena a la calle Feria donde estaba el mercado de abastos los vendedores y la gente de a pie que estaba comprando, al ver el lujoso aspecto de los coches de caballos y apercibirse de que era el rey con su familia y el gobierno, empezaron a tirarles desperdicios de las verduras en medio de un ruidoso abucheo. Pasados unos meses, derrotado Riego y triunfante el absolutismo, la misma caravana de coches pasó por el mismo sitio en sentido inverso para regresar a Madrid. Entonces los vendedores, las placeras y la clientela popular, vitoreaban al rey a voz en grito, y los más jóvenes quitaron los caballos al coche real y lo llevaron tirando y empujando como en la más lucida procesión. El ministro Calomarde, que viajaba en el mismo coche que el rey, le dijo: “Majestad, ¿verdad que emociona el ver el entusiasmo y el amor de los súbditos?”. A lo que contestó Fernando VII: “No te fíes, Calomarde, que éstos son los de los tronchos, los mismos de los tronchos”.