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miércoles, 5 de marzo de 2025

La mentira y los mentirosos campan por sus respetos

La utilización del lenguaje como propaganda es un arma política tan sutil como potente. Su utilización es amplia en todos los espacios de la vida, porque los mensajes y consignas lanzados desde la política permean todos los espacios. En unos casos, ocurre de forma consciente, trasmitiendo ideas de forma intencionada y continua; en otros, de modo inconsciente, víctimas del lavado de cerebro al que estamos sometidos, porque terminamos asumiendo, como normales, correctas o verídicas, aseveraciones que nos han ido inculcando por radio, televisión, prensa escrita, redes sociales y, por supuesto, mediante el Boletín Oficial del Estado y sus derivados autonómicos. La resistencia ante la propaganda es muy difícil, porque exige conocimiento y formación personal para discernir no sólo lo que se nos dice, sino lo que se nos quiere decir u ocultar en un momento y en unas circunstancias determinadas. Ese conocimiento es imprescindible no solo para opinar, sino para hablar con conocimiento de causa; con criterio. Y también necesitamos madurez y fortaleza para resistir el bombardeo ideológico y, si es necesario, poder nadar contracorriente y desmarcarse del rebaño. Y requiere honestidad para reconocer posiciones equivocadas o inmorales, y ser capaces de cambiar nuestras decisiones y acciones. 
Vivimos en un momento en el que la mentira y los mentirosos campan por sus respetos. Actuemos cuando descubramos una mentira. No dejemos que la impunidad se convierta en norma de convivencia, que la mentira continuada nos anestesie. Ninguno nos merecemos que nos mientan. Ni los jóvenes, ni los ciudadanos que, además, pagamos impuestos, escribe José Luis Hernangómez de Mateo.

martes, 14 de enero de 2025

Necesitamos ser útiles, atentos y generosos

El rabino Harold S. Kushner, autor del libro Cuando a la gente buena le pasan cosas malas, escribe que “los seres humanos tenemos la necesidad de ser buenos. Nuestra naturaleza es tal que necesitamos ser útiles, atentos y generosos tanto como necesitamos comer, dormir y ejercitarnos. Cuando comemos demasiado o realizamos muy poco ejercicio, nos sentimos mal. Incluso nuestra personalidad se ve afectada. Y cuando actuamos de forma egoísta y tramposa, el efecto es el mismo. Dejamos de estar en contacto con nuestro auténtico espíritu; olvidamos lo que se siente al sentirse bien. Sólo una vida de bondad y honestidad nos permite sentimos saludables y humanos desde un punto de vista espiritual”.

viernes, 9 de febrero de 2024

Hay una serie de comportamientos que condenan a una pareja a la separación

Los psicólogos han estudiado en profundidad cuáles son las causas que hacen que fracase una relación, y coinciden en señalar que hay una serie de comportamientos que condenan a una pareja a la separación, como son la falta de honestidad, la ausencia de intimidad, el miedo al compromiso…
El doctor Brian Ogolsky, profesor de Desarrollo Humano y Estudios de Familia de la Universidad de Illinois,trata de observar la evolución de las parejas a través de un parámetro que, asegura, es el que mejor predice su futuro, el “patrón de compromiso”. Los investigadores se entrevistaron mensualmente con las parejas y estudiaron los diferentes pasos que dan éstas en su evolución hacia el matrimonio o la ruptura. Tras revisar todos los datos, Ogolsky llegó a la conclusión de que cada miembro de la pareja puede clasificarse en cuatro patrones de compromiso, que determinan en gran medida el futuro de la relación. Son estos:
1- Dramático.Se trata del grupo más numeroso (un 34% de los participantes). Las parejas con uno de sus miembros en este perfil tienen muchos altibajos emocionales y pasan más tiempo separadas que el resto de relaciones. Además, los individuos que responden a este patrón tienen menor apoyo de familiares y amigos. Según el estudio, estas personas tienen el doble de posibilidades de generar una ruptura que cualquiera de los otros tipos de pareja. 
2- Centrado. Estas personas (bautizadas en inglés como 'partner-focused') son aquellas que valoran al compañero por encima de cualquier cosa. Se centran en la idea de que “la pareja es el centro del universo”. Esto, claro está, es positivo para el futuro de la relación. Las parejas con algún miembro en esta categoría suelen acabar en boda, pues realmente están enamoradas. En el estudio representaron el 30% de la muestra, además, muchos de los individuos de este perfil estaban saliendo con personas del mismo tipo (un 46%).
3-Social. Este tipo de personas (el 19% de los participantes) están muy influenciadas por su interacción con su entorno social, principalmente familia y amigos. Pese a esto, su compromiso respecto al matrimonio, tras el de las personas centradas, es el que menos varía. Las parejas con miembros de este perfil son, además, las que más basan su amor en el compañerismo y la amistad, lo que es muy positivo para el futuro de la relación. Son personas que tienen más miedo a casarse, pero tienen un nivel de ruptura muy bajo, por lo que la evolución de su compromiso es lenta pero segura.
4- Conflictivo. Por extraño que parezca, las personas que se pasan el día peleando con su pareja (el 12% de las estudiadas) tienen un patrón de compromiso mucho más estable que las dramáticas. Las parejas con miembros de este tipo tienen un gran número de crisis, pero son capaces de solucionarlas y no darles tanta importancia, al contrario de lo que ocurre con las parejas de perfil dramático, que experimentan cambios abruptos en la relación que pueden dar al traste con ésta de un día para otro. Según Ogolsky las parejas con miembros de este tipo suelen basarse en el amor pasional, que puede tener un final tumultuoso si no evoluciona hacia el amor compañero que es el que suele funcionar a largo plazo.


viernes, 6 de octubre de 2023

Educar con autenticidad es el primer paso para enseñar a los niños a ser honestos consigo mismos y con los demás

Hans Christian Andersen

Silvia Knobloch-Westerwick, profesora de Comunicación, y sus colegas en la Universidad Estatal de Ohio, llevaron a cabo una investigación que demostró que, contra la creencia popular, ver películas tristes o trágicas hace a la gente más feliz, ya que la obligan a enfocarse en los aspectos más positivos de su vida. Tienden a hacer que la gente reflexione sobre sus propias relaciones con agradecimiento y una perspectiva nueva, y que se sienta más afortunada y más en contacto con su humanidad. Finales de cuentos de hadas Hans Christian Andersen es, quizá, el autor más famoso de la historia de Dinamarca. Es el escritor y padre intelectual de los clásicos cuentos de hadas “La sirenita”, “El patito feo” y “El traje nuevo del emperador”, solo por nombrar algunos. Son cuentos que se conocen en todo el mundo, pero lo que la mayoría de la gente no sabe es que los cuentos de hadas de Andersen no tienen el final feliz al que estamos acostumbrados; en realidad, sus cuentos son tragedias. La sirenita, por ejemplo, no se queda con el príncipe, sino que se convierte en espuma por la tristeza que la inunda.Los daneses creen que las tragedias y cualquier evento que genere tristeza son algo de lo que debe hablarse. Aprendemos más sobre nuestro carácter en las derrotas que en el éxito; por ende, es importante analizar todos los aspectos de la vida. Esto resulta mucho más auténtico y ayuda a desarrollar la empatía y un respeto más profundo hacia la humanidad. También a sentirnos agradecidos por las cosas más pequeñas que a veces damos por sentado al enfocarnos demasiado en crear una vida de cuento de hadas.

Para los daneses la autenticidad comienza cuando comprendemos nuestras emociones. Si enseñamos a nuestros hijos a reconocer y a aceptar sus verdaderos sentimientos, ya sean buenos o malos, y a actuar conforme a sus valores, no los derrumbarán los desafíos y los momentos difíciles de la vida. Sabrán que han actuado correctamente, conforme a sus creencias, y reconocerán sus límites para poder respetarlos. Educar con autenticidad es el primer paso para enseñar a los niños a ser valientes y honestos consigo mismos y con los demás. Convertirte en un modelo de equilibrio emocional a seguir será una gran herramienta en el momento de educar. La honestidad emocional, más que la perfección, es lo que un niño verdaderamente necesita de sus padres. Los niños siempre están observando cómo experimentas el enfado, la felicidad, la frustración, la alegría, el éxito y cómo los proyectas hacia el resto del mundo. Tenemos que ser un ejemplo de honestidad para nuestros hijos y hacerles ver que está bien sentir todas sus emociones.La autenticidad es buscar en tu corazón y en tu interior lo que es correcto para ti y para tu familia, y no tener miedo de seguir ese camino hasta conseguirlo, escribe Jessica Joelle Alexander.

sábado, 6 de agosto de 2022

Si hoy en día defiendes la honestidad, es probable que se rían de ti

Hoy en día requiere un considerable grado de autoconfianza ética decir, como la gente solía hacer en épocas tan recientes como la era Watergate, que tal y tal persona es un mal político porque miente. No porque miente como portavoz del lobby armamentístico, o del lobby israelí, o lo que quiera que sea, sino solo porque miente. Y si hoy en día defiendes la honestidad, es probable que se rían de ti. Todos mentimos, todos mienten, ese es el razonamiento, manifiesta Tony Judt. La cuestión es si ¿es tu mentiroso o mi mentiroso?


lunes, 13 de junio de 2022

Convivir amablemente

Dice Tomás de Aquino que nadie puede aguantar ni un solo día a una persona triste y desagradable; y, por tanto, todo hombre está obligado, por un cierto deber de honestidad, a convivir amablemente con los demás.


martes, 15 de febrero de 2022

Valorar a las personas por lo que valen

Si realmente queremos vivir en un mundo lejos de la discriminación, el sexismo, el machismo, el racismo o el clasismo, entonces tenemos que empezar a valorar a las personas por lo que realmente valen; por sus ideas, sus acciones, sus propuestas, su capacidad, su talento, su esfuerzo, su honestidad, su mérito.


viernes, 28 de enero de 2022

Hacedles frecuentar la mente de los grandes

Los chavales con un aro en la nariz y el cabello verde esperan encontrar a alguien que no trate de imitar patéticamente su inseguridad, que esté convencido de su posibilidad de pensar con elevación y sea capaz de luchar sin desmayo para abrirles a la aventura del alma más allá de las columnas de Hércules. No tenéis ni idea de lo que son capaces de hacer esos chavales, incluso los que llevan auriculares en los oídos, si les ofrecéis, con la más escrupulosa honestidad intelectual y la pasión más sincera que os sostiene a vosotros mismos, cosas que sabéis de verdad y cosas que creéis realmente que son buenas también para ellos. Sacadles del ingenuo narcisismo de la búsqueda de sí (es ahí donde se hunden) y hacedles frecuentar la mente de los grandes. Así es como uno se vuelve grande. Todo lo demás, antes o después, es tedio, escriben F. Agostini y S. Marchesoni en el libro Dispositivi e affetti. Le passioni tristi tra etica e pedagogia.


martes, 5 de mayo de 2020

Alegría




Escribe Tomás de Aquino que nadie puede aguantar ni un solo día a una persona triste y desagradable; y, por tanto, todo hombre está obligado, por un cierto deber de honestidad, a convivir amablemente (con alegría) con los demás.
"Quien practique la misericordia, dice el Apóstol , que lo haga con alegría". Esta prontitud y diligencia duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso, escribe Gregorio Nacianceno. 
Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy; sembradores de paz y de alegría, manifiesta Josemaría Escrivá.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Autentica valentía


Lo que distingue a los buenos de los malos es que los primeros son capaces de dominar sus deseos. La honestidad no ha sido nunca una falta de tentaciones. Tener valor para disparar un tiro contra un hombre o incluso enfrentarse con una multitud es ser un salvaje o un orangután.Esa clase de valor ha malogrado siempre a los hombres y a las naciones. Lo que se necesita es otra clase de valentía, la que hace seguir el camino recto a despecho de todas las tentaciones.

miércoles, 3 de abril de 2019

Mi nombre era legión

C. S. Lewis
Decía Lewis que “un joven ateo no puede defender su fe con demasiado rigor. El peligro le espera en cada esquina. No puedes realizar, ni siquiera puedes intentarlo, el deseo del Padre a menos que estés dispuesto a conocer la doctrina. Todos mis actos, deseos y pensamientos se iban a armonizar con el Espíritu universal. Por primera vez me examiné seriamente con un propósito práctico. Y encontré algo que me aterró: un zoológico de lujurias, un manicomio de ambiciones, una guardería de miedos, un harén de odios mimados. Mi nombre era legión. Por supuesto, no podía hacer nada (no podía subsistir ni una hora) sin recurrir continua y conscientemente a lo que llamaba Espíritu. La sutil distinción filosófica entre esto y lo que la gente corriente llama orar a Dios se hunde tan pronto como empiezas a hacerlo con honestidad. Del idealismo se puede hablar y se puede sentir, pero no se puede vivir”.

viernes, 9 de marzo de 2018

El método esencial en las ciencias sociales es la honestidad.

George Sorel
Algunos años antes de la primera guerra mundial, un periódico de París interrogó a algunas de las figuras francesas más prominentes en las distintas ramas de lo que ahora llamaríamos ciencias sociales, y que eran conocidas en Francia por aquella época como les sciences morales, acerca de cuál consideraban como el método más esencial en su disciplina. Mientras otros interrogados enviaron disquisiciones metodológicas eruditas, George Sorel respondió con una palabra: honestidad.

miércoles, 7 de febrero de 2018

El hombre no es tan sólo una porción de carne.

Karl  Popper
Karl  Popper dice que el hombre no es tan sólo una porción de carne, un cuerpo. Hay algo más en el hombre, esa chispa divina, la razón, y el amor a la verdad, a los sentimientos de bondad y humanidad, el amor a la belleza y al bien. Es todo ello lo que confiere algún valor a la vida del hombre. Pero si no soy nada más que un cuerpo ¿qué soy entonces? Eres, ante todo, inteligencia, era la respuesta de Sócrates. Es tu inteligencia
la que te hace humano, la que te permite ser algo más que un mero puñado de deseos y ansiedades.

La frase de Sócrates, “cuida tu alma”, constituye, en gran medida, un llamado a la honestidad intelectual, así como la frase “conócete a ti mismo” está destinada a recordarnos nuestras limitaciones intelectuales.

martes, 5 de septiembre de 2017

Los seres humanos tenemos la necesidad de ser buenos.

Los humanos necesitamos, por naturaleza, sentirnos queridos, respetados, dignos de confianza y apreciados. Necesitamos sentir que estamos contribuyendo a algo superior a nosotros mismos, que el mundo será un poquito mejor por el hecho de haber vivido. Como anota el rabino Harold S. Kushner, autor de “Cuando a la gente buena le pasan cosas malas”, un libro inmensamente popular sobre el tema: Los seres humanos tenemos la necesidad de ser buenos. Nuestra naturaleza es tal que necesitamos ser útiles, atentos y generosos tanto como necesitamos comer, dormir y
rabino Harold S. Kushner
ejercitarnos. Cuando comemos demasiado o realizamos muy poco ejercicio, nos sentimos mal. Incluso nuestra personalidad se ve afectada. Y cuando actuamos de forma egoísta y tramposa, el efecto es el mismo. Dejamos de estar en contacto con nuestro auténtico espíritu; olvidamos lo que se siente al sentirse bien. Sólo una vida de bondad y honestidad nos permite sentimos saludables y humanos desde un punto de vista espiritual.


martes, 8 de agosto de 2017

Si se hace del afecto el amor absoluto de la vida humana, la semilla del odio germinará.

Afecto.
El afecto produce felicidad si hay, y solamente si hay, sentido común, el dar y recibir mutuos, ese tira y afloja, y honestidad; en otras palabras, dice Lewis: sólo si se añade algo más que el mero afecto, algo distinto del afecto, pues el sentimiento solo no es suficiente. Se necesita sentido común, es decir, razón; se necesita tira y afloja, esto es, se necesita justicia que continuamente estimule al afecto cuando éste decae, y en cambio lo restrinja cuando olvida o va contra el arte de amar; se necesita honestidad, y no hay por qué ocultar que esto significa bondad, paciencia, abnegación, humildad, y la intervención continua de una clase de amor mucho más alta, amor que el afecto en sí mismo considerado nunca podrá llegar a ser. Aquí está toda la cuestión: si tratamos de vivir sólo de afecto, el afecto nos hará daño.


El poeta romano dice “Yo amo y odio”; y sigue diciendo
Lewis, incluso otros tipos de amor admiten esa misma mezcla, pues si se hace del afecto el amor absoluto de la vida humana, la semilla del odio germinará; el amor, al haberse convertido en dios, se vuelve un odio.

El afecto produce felicidad si hay, y solamente si hay, sentido común

el amor, al haberse convertido en dios, se vuelve un odio.