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miércoles, 5 de marzo de 2025

La mentira y los mentirosos campan por sus respetos

La utilización del lenguaje como propaganda es un arma política tan sutil como potente. Su utilización es amplia en todos los espacios de la vida, porque los mensajes y consignas lanzados desde la política permean todos los espacios. En unos casos, ocurre de forma consciente, trasmitiendo ideas de forma intencionada y continua; en otros, de modo inconsciente, víctimas del lavado de cerebro al que estamos sometidos, porque terminamos asumiendo, como normales, correctas o verídicas, aseveraciones que nos han ido inculcando por radio, televisión, prensa escrita, redes sociales y, por supuesto, mediante el Boletín Oficial del Estado y sus derivados autonómicos. La resistencia ante la propaganda es muy difícil, porque exige conocimiento y formación personal para discernir no sólo lo que se nos dice, sino lo que se nos quiere decir u ocultar en un momento y en unas circunstancias determinadas. Ese conocimiento es imprescindible no solo para opinar, sino para hablar con conocimiento de causa; con criterio. Y también necesitamos madurez y fortaleza para resistir el bombardeo ideológico y, si es necesario, poder nadar contracorriente y desmarcarse del rebaño. Y requiere honestidad para reconocer posiciones equivocadas o inmorales, y ser capaces de cambiar nuestras decisiones y acciones. 
Vivimos en un momento en el que la mentira y los mentirosos campan por sus respetos. Actuemos cuando descubramos una mentira. No dejemos que la impunidad se convierta en norma de convivencia, que la mentira continuada nos anestesie. Ninguno nos merecemos que nos mientan. Ni los jóvenes, ni los ciudadanos que, además, pagamos impuestos, escribe José Luis Hernangómez de Mateo.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Uso de textos escolares para hacer un “lavado de cerebro” en las escuelas de Hong Kong




Estudiantes y docentes han denunciado el uso de textos escolares para hacer un “lavado de cerebro” en las escuelas de Hong Kong. Para Education Breakthrough and Progressive Teachers Alliance, la Oficina de Educación del gobierno está tratando de manipular los libros en el ámbito humanístico, con el objetivo de hacer valer el punto de vista oficial, limitando la capacidad de los estudiantes de pensar libremente. 



Manifiestan que algunas editoriales, de común acuerdo con las autoridades comunistas, han revisado los libros de texto, eliminando aspectos sensibles para el establishment y para Beijing. Por dar un ejemplo, los “censores” han eliminado expresiones como “separación de poderes” y “desobediencia civil”. En un volumen, se minimiza el problema de la contaminación en China; en otro, los editores han modificado información sobre la censura de las películas occidentales.