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miércoles, 7 de octubre de 2026

El hombre es capaz de ver el bien y hacer el mal

El hombre no es solo débil, capaz de ver el bien y hacer el mal por pasión, por seducción, sino también capaz de ver el bien, de percibir la luz divina y pecar contra ella, fríamente, lucidamente. El hombre actúa, no porque los dioses se empeñen en hacerla pecar, como pensaban los antiguos griegos, sino porque le domina la pasión del poder. Se cree invulnerable, y en esa creencia reconocemos el endurecimiento que se apodera de los grandes criminales y les lleva a su perdición, en un falso sentimiento de poder. El cielo se cierra sobre ellos, han matado a la luz.
En las obras de Shakespeare podemos ver la universal malicia de los hombres, una malicia fría, lúcida, por ambición, o lo que es peor, por amor al mal por el mal, por el placer de caricaturizar a Dios. Frente a ese mundo de los poderosos, donde reinan la lujuria y la guerra, y lo que es peor, la hipocresía, hay la ingente muchedumbre de los débiles; los humillados, que pecan por flaqueza y hayan misericordia ante Dios.


Referencia: Sabiduría griega y paradoja cristiana de Charles Moeller


sábado, 8 de noviembre de 2025

El porno enseña tratar a los demás como objetos de lujuria


Cuando el porno se convierte en una adicción, no sólo afecta a tus relaciones, sino también a tu salud, a cómo vemos y enfocamos las cosas. Vivimos en una civilización muy sexualizada. El porno nos está enseñando que está bien tratar a los demás como objetos de nuestra lujuria con tal de satisfacer nuestros deseos. Dejas de percibirlos como seres humanos con dignidad propia, manifiesta Pete Lupton, uno de los líderes de NePornu.
Las personas enganchadas a la pornografía luchan muy a menudo con sentimientos de miedo, de ser descubiertos por lo que hacen en secreto. Sienten mucha vergüenza y creen que son malas personas.


sábado, 2 de agosto de 2025

La pornografía ha esterilizado a generaciones enteras de hombres

La pornografía deja una señal en el usuario, y esto se puede ver en el mundo desarrollado. En efecto, ha esterilizado a generaciones enteras de hombres que ahora carecen de la iniciativa necesaria para casarse y tener hijos. También ha emasculado a los hombres en general, que ya no sienten tanta inclinación a construir y alcanzar sus logros. Desde el punto de vista demográfico esto supone un desastre, ya que ahora muchos países tienen tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo, lo que hace que haya menos trabajadores y más personas mayores. También supone un desastre desde el punto de vista cultural, ya que conduce directamente a una sociedad decadente y poco creativa, formada por adultos egoístas que viven y encuentran sentido en el momento presente y nada más. Esto se debe a que la pornografía destruye el impulso humano. Si se compara con sacar el teléfono y ver vídeos excitantes, salir con una persona y mantener una conversación es harto difícil y poco interesante. Si se compara con el fácil placer que produce la pornografía, el placer duradero de un matrimonio feliz, o incluso de un trabajo bien hecho, es relativamente inútil. Si se compara con la satisfacción sin estrés del sexo virtual, la satisfacción ganada con el esfuerzo de criar a los hijos y construir un negocio es irreal. Como señala Rousseau en el libro de Emilio, muchos logros personales y de la civilización se basan en el impulso natural de los hombres por impresionar a las mujeres, escribe Auguste Meyrat.
Explica Marc Barnes que gran parte del mundo actual se ha convertido a la pornografía. Y mientras la mayoría de los hombres languidecen en su lujuria, las mujeres los han superado en todos los ámbitos de la vida, en la escuela, los negocios, la política y, en su caso, en el hogar. Aunque esto podría considerarse un triunfo del feminismo, también podría verse como un triunfo de la pornografía. Las mujeres parecen haber ascendido tanto como los hombres han caído. Aunque esta evolución podría llevar a algunas mujeres a regodearse y a algunos hombres a quejarse, la mayoría de los hombres y mujeres simplemente se lamentan del reto que supone encontrar una pareja del sexo opuesto con la que estar al mismo nivel.
Una solución sencilla, dice Meyrat, sería prohibir por completo la pornografía en internet. Algunos investigadores argumentan que el fácil acceso a la pornografía en internet es un mal de la sociedad que debe ser eliminado por el bien común.Dado que nunca se prohibirá la pornografía, de hecho, es más probable que el gobierno prohíba las críticas a la pornografía, considerándolas una desinformación odiosa, corresponde a las personas normales hacerlo por sí mismas. Los padres deben poner límites estrictos a sus dispositivos, incluso limitar el uso de internet por completo, haciendo todo lo posible para eliminar la tentación para ellos mismos y para sus hijos.

lunes, 30 de junio de 2025

Las facilidades que vosotros le dais para destruiros

El filósofo Étienne de La Boétie escribe en Discurso de la servidumbre voluntaria: “Aquel que tanto os domina sólo tiene dos ojos, sólo tiene dos manos, sólo tiene un cuerpo, y no tiene nada más de lo que tiene el menor hombre del gran e infinito número de vuestras ciudades, a no ser las facilidades que vosotros le dais para destruiros. ¿De dónde ha sacado tantos ojos con que espiaros, si no se los dais vosotros? ¿Cómo tiene tantas manos para golpearos si no las toma de vosotros? Los pies con que pisotea vuestras ciudades, ¿de dónde los ha sacado si no son los vuestros? ¿Cómo es que tiene algún poder sobre vosotros, si no es por vosotros? ¿Cómo osaría atacaros si no fueseis sus cómplices? ¿Qué podría haceros si no encubrieseis al ladrón que os saquea, si no fueseis cómplices del asesino que os mata y traidores a vosotros mismos? Sembráis vuestras cosechas para que él las estrague; amuebláis y remozáis vuestras casas para proveer sus saqueos; criáis a vuestras hijas para que tenga con qué saciar su lujuria; criáis a vuestros hijos para que lo mejor que pueda hacerles sea llevarlos a sus guerras, conducirlos a la carnicería, convertirlos en ministros de sus codicias y ejecutores de sus venganzas; enderezáis vuestras personas para que pueda entregarse a sus deleites y solazarse con sus viles y sucios placeres; os debilitáis a fin de hacerle más fuerte y más inflexible para ataros en corto. Y de tantas indignidades que las mismas bestias, o no las sentirían, o no las soportarían, vosotros podéis libraros si intentáis, no ya libraros de ellas, sino simplemente querer hacerlo. Resolveos a no servir más, y seréis libres. No quiero que os lancéis sobre él, ni que le derroquéis, sino, solamente, que no le apoyéis más, y le veréis entonces como un gran coloso al que se le ha retirado la base y se rompe hundiéndose por su propio peso.”

jueves, 6 de octubre de 2022

Una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales

Mons. Escrivá de Balaguer

"Las tres concupiscencias(1Jn2,16) son como tres fuerzas gigantescas que han desencadenado un vértigo imponente de lujuria, de engreimiento orgulloso de la criatura en sus propias fuerzas, y de afán de riquezas" (Mons. Escrivá de Balaguer, Carta 14-III-974, n. 10).Vemos, sin pesimismo ni apocamientos, que estas fuerzas han alcanzado un desarrollo sin precedentes y una agresividad monstruosa, hasta el punto de que "toda una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales".


domingo, 5 de junio de 2022

Nuestra llamada a amar es más profunda que la tentación de la lujuria

Escribe Jason Evert que cuando un joven piense en su futura esposa, no piensa en “obtener algo” de ella, piensa en entregarle su vida…..Hay un campo de batalla en el que el amor y la lujuria combaten dentro de cada corazón. Nuestra llamada a amar es más profunda que la tentación de la lujuria.

jueves, 12 de mayo de 2022

El matrimonio y la procreación nos producen una satisfacción duradera

Según Epicuro, el matrimonio y la procreación nos producen una satisfacción duradera,pero el sexo nos trae inevitablemente un sufrimiento que supera con creces el efímero placer que nos reporta. El sexo pone en evidencia unas necesidades innecesarias e insaciables que nos hacen sentir vulnerables emocionalmente y nos turban el ánimo. Epicuro describió el doloroso ciclo del sexo. Se inicia con la lujuria, es seguido por la pasión y, tras alcanzar la cúspide de la consumación, cae en picado en los celos o el tedio, o en ambas cosas. Según Epicuro no nos da paz alguna.

miércoles, 24 de febrero de 2021

Lo que mundo llama las claves para la realización personal


Para Henri Jozef Machiel Nouwen, sacerdote católico holandés, “nuestras adicciones nos hacen agarrarnos a lo que el mundo llama las claves para la realización personal; acumulación de poder y riquezas; logro de status y admiración; derroche de comida y bebida, y la satisfacción sexual sin distinguir entre lujuria y amor.

jueves, 30 de enero de 2020

La necesidad en el mundo musulmán de mantener veladas a las mujeres implica un universo extremadamente sexualizado

Recordemos la prohibición de los talibanes de que las mujeres lleven tacones de metal, como si el sonido tintineante de sus tacones fuera suficiente para provocar a los hombres. La necesidad de mantener veladas a las mujeres implica un universo extremadamente sexualizado. El simple encuentro con una mujer es una provocación que ningún hombre es capaz de resistir. La represión tiene que ser tan fuerte porque el sexo mismo es muy fuerte. ¿Qué sociedad es esta en la que el sonido metálico de unos tacones puede hacer que los hombres exploten de lujuria? No es de extrañar que, en el curso del análisis del famoso sueño de «Signorelli» en su Psicopatología de la vida cotidiana, Freud informe de que fue un viejo musulmán de Bosnia-Herzegovina quien le comunicó la sabiduría del sexo como lo único que hace la vida digna de ser vivida: “Una vez que el hombre no es ya capaz de tener relaciones sexuales, lo único que le queda es morir”. La postura laxa hacia la violación en los países musulmanes parece así basada en la premisa de que el hombre que viola a una mujer ha sido secretamente seducido por ella. Esta lectura de la violación masculina como resultado de la provocación de la mujer se puede encontrar con frecuencia en los medios de comunicación. En el otoño del 2006, Sheik Taj Din al-Hilali, el clérigo musulmán más importante de Australia, provocó un escándalo cuando, después de que unos musulmanes hubieran sido encarcelados por una violación en grupo, afirmó que “si coges un trozo de carne y lo colocas visiblemente fuera, en la calle y los gatos vienen a comérsela ¿de quién es la culpa, de los gatos o de quien ha dejado la carne a la vista? La carne visible es el problema”. La naturaleza explosivamente escandalosa de esta comparación entre una mujer que no está velada y la carne cruda, visible, distrajo la atención de otra premisa subyacente en el argumento de al-Hilali. ¿No implica esto que los hombres están totalmente esclavizados por su apetito sexual, exactamente igual que el gato cuando ve el trozo de carne? En contraste con esta suposición de la completa falta de responsabilidad masculina por su conducta sexual, el énfasis en el erotismo público femenino en Occidente cuenta con la premisa de que los hombres no son esclavos ciegos de sus instintos sexuales.

sábado, 25 de mayo de 2019

La pornografía enseña a usar a la mujer como objeto de placer


El Papa Juan Pablo II manifiesta que “Dios asignó a cada hombre como un deber cuidar la dignidad de cada mujer”. Una manera concreta de hacer esto es dejar de apoyar a la industria que las degrada, dejando de consumir pornografía. La pornografía, que enciende y alimenta la lujuria, sólo nos enseña a querer tomar algo de las mujeres, a usarlas para nuestro placer, escribe Evert.

El Papa Juan Pablo II dice que “cada hombre debe mirar dentro de sí mismo para ver si aquella que le ha sido confiada como hermana en la humanidad no se ha convertido dentro de su corazón en un objeto de adulterio”.

miércoles, 3 de abril de 2019

Mi nombre era legión

C. S. Lewis
Decía Lewis que “un joven ateo no puede defender su fe con demasiado rigor. El peligro le espera en cada esquina. No puedes realizar, ni siquiera puedes intentarlo, el deseo del Padre a menos que estés dispuesto a conocer la doctrina. Todos mis actos, deseos y pensamientos se iban a armonizar con el Espíritu universal. Por primera vez me examiné seriamente con un propósito práctico. Y encontré algo que me aterró: un zoológico de lujurias, un manicomio de ambiciones, una guardería de miedos, un harén de odios mimados. Mi nombre era legión. Por supuesto, no podía hacer nada (no podía subsistir ni una hora) sin recurrir continua y conscientemente a lo que llamaba Espíritu. La sutil distinción filosófica entre esto y lo que la gente corriente llama orar a Dios se hunde tan pronto como empiezas a hacerlo con honestidad. Del idealismo se puede hablar y se puede sentir, pero no se puede vivir”.

lunes, 1 de enero de 2018

Superar la autorreferencialidad del yo.

Agustín es bautizado por el obispo Ambrosio
El catedrático de filosofía Manuel Cruz Rodríguez cuenta que el retraso en recibir el bautismo San Agustín no se debió a que no comprendiera la excelencia de la castidad predicada por la Iglesia católica, sino a la dificultad que le representaba practicarla. Una dificultad que era vivida por el propio Agustín como una auténtica condena (cuando no como una fatalidad). En realidad, los problemas que le plantea su lujuria evocan lo que los griegos llamaban akrasia, o debilidad de la voluntad. Efectivamente, a pesar de desear de manera ferviente liberarse de las cadenas de la carne, Agustín se declaraba impotente para superar las tentaciones. El Enemigo, según propia expresión, se había apropiado de su voluntad, de la perversión de la voluntad había nacido la lujuria y de la lujuria la costumbre, y la costumbre, ante la que había cedido, había creado en él una especie de necesidad cuyos eslabones, unidos unos a otros, le mantenían “en cruel tentacion”.



Culpa vinculada al pecado y, sobre todo, a una impotencia para vencer las propias pasiones (no en vano eros es el amor que no nace de la voluntad, sino que se impone al ser humano) que termina por sumir al pecador en una profunda desesperación, cuenta Cruz Rodríguez. Pero ese sentimiento de culpa, que en muchos momentos de su vida amenazó con atenazar por entero a Agustín, parece quedar desactivado merced a una interpretación del hecho amoroso que introduce, por así decirlo, la segunda gran novedad respecto a las concepciones heredadas; la novedad de poner precisamente determinados aspectos del pensamiento de Platón al servicio de una específica visión cristiana del amor, que pasará a ser entendido en términos de ágape  esto es, como don orientado al bien del otro y capaz, por tanto, de superar la autorreferencialidad del yo, característica del deseo erótico.

sábado, 26 de agosto de 2017

Libre albedrío.

Dios nos ha dado libre albedrío. Puedes, por ejemplo, elegir si lees o no la siguiente frase. Es elección tuya. Si nadie te obliga a seguir leyendo, eres libre de no hacerlo. San Agustín pensaba que el libre albedrío es bueno. Nos permite actuar moralmente. Podemos decidir ser buenos, lo cual para él significaba seguir los mandamientos de Dios, en particular los Diez Mandamientos, así como el mandamiento de Jesús de amarás al prójimo. Sin embargo, una consecuencia del libre albedrío es que también podemos decidir hacer el mal. Podemos descarriarnos y hacer cosas malas como mentir, robar, hacer daño o incluso matar a alguien. Esto suele suceder cuando las emociones nos nublan la razón. Desarrollamos un fuerte deseo de objetos materiales y dinero. Nos entregamos a la lujuria y nos alejamos de Dios y sus mandamientos. San Agustín creía que nuestro lado racional debía mantener las pasiones bajo control, una opinión que compartía con Platón. A diferencia de los animales, los seres humanos cuentan con el poder de la razón y deben utilizarla. 

Si Dios nos hubiera programado para escoger siempre el bien por encima del mal no causaríamos daño alguno, pero tampoco seríamos realmente libres, y no podríamos utilizar la razón para decidir qué hacer. Dios nos podría haber hecho así. San Agustín sostenía que era mucho mejor que
nos permitiera elegir. De otro modo seríamos como marionetas y Dios manejaría nuestros hilos para que nos portáramos bien. No tendría sentido pensar en nuestra conducta puesto que automáticamente escogeríamos siempre la opción del bien. Así pues, Dios es suficientemente poderoso para evitar el mal, pero el hecho de que éste exista no se debe directamente a él. El mal moral es el resultado de nuestras decisiones.