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sábado, 29 de agosto de 2026

Las personas también son misteriosas, y lo que las distingue es su manera de llevar el misterio

Es fácil conocer a una persona en lo esencial porque, como bien dijo Shakespeare, todos sangramos si nos pinchan. Sin embargo, las personas también son misteriosas, y lo que las distingue es su manera de llevar el misterio. Hay quien lo esconde tanto que ni él mismo lo conoce, y hay otros que lo llevan a la vista, como una pancarta. Para retratar a una persona no hace falta conocer el contenido del misterio, basta con saber dónde lo tiene y cómo lo trata. Si lo custodia con celo o si lo lleva en el bolso junto a los pañuelos de papel; si le hace sufrir o le divierte, y si está dispuesto a contarlo o prefiere ser enterrado con él. Para saber eso suele bastar un rato de intimidad. Esto es fundamental, no se conoce a nadie sobre el escenario. Tiene que quitarse la máscara, dejar de interpretar el papel público y relajarse un poco en privado. Por eso las entrevistas formales casi nunca sirven para conocer a nadie, porque en ellas solo hay un actor que interpreta a un personaje. Creer que se conoce a un político (o a cualquier personaje público) por hacerle unas preguntas en su despacho es como creer que se conoce a Marlon Brando por ver El Padrino.
La mayoría de la gente solo baja la guardia cuando ven que tú también estás desarmado y no tienes ansia por sonsacarle nada. 


viernes, 15 de abril de 2022

El amor el que te da el lugar que debes ocupar.

Escribía Maurizio de Giovanni en su novela El verano del comisario Ricciardi que “sabes que lo más importante es el amor. Es el amor el que te da el lugar que debes ocupar. Siempre me decías que el amor es la verdadera casa, la patria”.


Santa Teresa de Jesús hablando del amor decía: “Porque si le volvemos las espaldas y nos vamos tristes, como el mancebo del Evangelio, cuando nos dice lo que hemos de hacer para ser perfectos, ¿qué queréis que haga Su Majestad, que ha de dar el premio conforme al amor que le tenemos? Y este amor, hijas, no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras; y no penséis que ha menester nuestras obras, sino la determinación de nuestra voluntad….No está la perfección en los gustos, sino en quien ama más, y el premio lo mismo, y en quien mejor obrare con justicia y verdad….Quizá no sabemos qué es amar, y no me espantaré mucho; porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios y procurar, en cuanto pudiéremos, no le ofender, y rogarle que vaya siempre adelante la honra y gloria de su Hijo y el aumento de la Iglesia Católica. Éstas son las señales del amor, y no penséis que está la cosa en no pensar otra cosa, y que si os divertís un poco va todo perdido.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Vio auténtica incertidumbre



La novelista estadounidense Laura Moriarty en su libro “Una acompañante en Nueva York” cuenta la siguiente historia:
“Me gusta follar. A usted quizá no, pero a mí sí. Cora desvió la mirada. Si la muchacha se proponía escandalizarla con su vocabulario, con su despreocupada vulgaridad, lo había conseguido. Y era evidente que le divertía hacerse la mujercita moderna y liberada, dejando atónita y horrorizada a Cora, y a toda su generación. Pero cuando Cora se volvió y miró con severidad el rostro de la muchacha, vio, más que liberación, pura pose y fanfarronería, y debajo de eso una auténtica incertidumbre”.

sábado, 17 de marzo de 2018

La felicidad.


Goethe
Goethe decía que el hombre más feliz del mundo es aquel que sepa reconocer los méritos de los demás y pueda alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.


Para Santo Tomás Moro felices son aquellos que saben reírse de si mismos, porque nunca terminarán de divertirse.

Sin embargo Aristóteles pensaba que sólo hay felicidad donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
Richard Wagner
Para Richard Wagner nada es tan conveniente para la felicidad como sustituir las preocupaciones por las ocupaciones.

Bob Dylan


Bob Dylan nos trasmite lo que su abuela le enseño sobre la felicidad. “Ella me dijo una vez que no existe un camino que conduzca a la felicidad; la felicidad es el camino. También me enseñó a tratar con amabilidad a todas las personas, porque todo el mundo libra una dura lucha en la vida”.