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sábado, 29 de agosto de 2026

Las personas también son misteriosas, y lo que las distingue es su manera de llevar el misterio

Es fácil conocer a una persona en lo esencial porque, como bien dijo Shakespeare, todos sangramos si nos pinchan. Sin embargo, las personas también son misteriosas, y lo que las distingue es su manera de llevar el misterio. Hay quien lo esconde tanto que ni él mismo lo conoce, y hay otros que lo llevan a la vista, como una pancarta. Para retratar a una persona no hace falta conocer el contenido del misterio, basta con saber dónde lo tiene y cómo lo trata. Si lo custodia con celo o si lo lleva en el bolso junto a los pañuelos de papel; si le hace sufrir o le divierte, y si está dispuesto a contarlo o prefiere ser enterrado con él. Para saber eso suele bastar un rato de intimidad. Esto es fundamental, no se conoce a nadie sobre el escenario. Tiene que quitarse la máscara, dejar de interpretar el papel público y relajarse un poco en privado. Por eso las entrevistas formales casi nunca sirven para conocer a nadie, porque en ellas solo hay un actor que interpreta a un personaje. Creer que se conoce a un político (o a cualquier personaje público) por hacerle unas preguntas en su despacho es como creer que se conoce a Marlon Brando por ver El Padrino.
La mayoría de la gente solo baja la guardia cuando ven que tú también estás desarmado y no tienes ansia por sonsacarle nada. 


sábado, 16 de mayo de 2026

Sine sole sileo

Una de las inscripciones clásicas que decoran los relojes de sol recuerda algo que parece una obviedad: “Sine sole sileo (sin el sol me callo)”. Solemos pasar de largo ante las evidencias, y sin embargo muchas veces se esconden en ellas principios fundamentales para la vida.

domingo, 25 de mayo de 2025

La verborrea es el baluarte más fuerte del mal

Escribe Gustav Janouch en Conversaciones con Kafka:
—El estiércol de las palabras e ideas gastadas, son más fuertes que un grueso blindaje. Los hombres se esconden tras ellas del paso del tiempo. Por eso la verborrea es el baluarte más fuerte del mal. Es el conservante más duradero de todas las pasiones y estupideces.

sábado, 25 de abril de 2020

El uso del velo no fue exclusivo de las primeras comunidades islámicas




Mahoma, considerado como el último de los profetas, instauraba el islam, un nuevo credo que bebía de las fuentes judía y cristiana. Mahoma fundó una nueva forma de vida, una comunidad distinta que, sin embargo, enraizaba sus orígenes no solo en las otras dos religiones adoradoras de un solo Dios, también sentaba sus bases en las tribus y pueblos árabes preislámicos. En esta nueva religión, la mujer fue relegada desde el principio a roles secundarios. Recluida en el harén o en un hogar monógamo, el velo terminó de esconderlas de las miradas ajenas. El uso del velo no fue exclusivo de las primeras comunidades islámicas, de hecho, fue uno de los elementos que heredó de otros pueblos, pero así como en otros lugares como Bizancio terminaría desapareciendo, en el islam ha sobrevivido hasta nuestros días, convirtiéndose en un símbolo de diferenciación religiosa y en un objeto controvertido en las sociedades modernas con las que entra en conflicto.
La emperatriz bizantina Irene
La emperatriz bizantina Irene, dispuesta a cumplir con la costumbre de velar su cuerpo, llegó incluso a cubrirse las manos con guantes de manera habitual. Práctica que heredaron en mayor o menor grado las comunidades islámicas manteniéndola incluso en el presente. También muchos pueblos de Arabia consideraban el uso del velo en las mujeres como un signo de distinción.

jueves, 21 de febrero de 2019

La imagen es una pobre mascara de una vida vacía que se oculta tras ella.


El médico y psicoterapeuta estadounidense Alexander Lowen observa  que si una persona no se siente bien con su cuerpo, sólo puede proyectar la imagen de cómo cree que debe ser su físico. Cuanto más se centra uno en la imagen, menos a gusto se siente con su propio cuerpo. Al final, la imagen demuestra ser tan sólo una pobre máscara que ya no puede esconder la tragedia de la vida vacía que se oculta tras ella.

domingo, 22 de octubre de 2017

Cuando nos miramos en el espejo.

A menudo nos sorprendemos cuando nos miramos en el espejo. Nos chocan las arrugas de la piel, la tristeza de la mirada, el dolor que expresa el rostro. No esperábamos vernos así. Mentalmente, nos veíamos jóvenes, con la piel lisa y la expresión despreocupada. 


Al igual que Dorian Gray, no queremos afrontar la realidad de nuestra vida. Esta discrepancia entre el aspecto que tenemos y el que nos gustaría tener también se aplica al cuerpo, que debería ser más visible que el rostro para nosotros. Cerramos los ojos a la carencia de armonía de las diversas partes del cuerpo y a la falta de gracia en los movimientos. La ropa nos ayuda a esconder esta realidad, ante nosotros mismos y ante las demás personas.