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lunes, 24 de agosto de 2026

Marx creía que los individuos son un reflejo del mundo en el que viven

Karl Marx
Karl Marx era un judío burgués en una ciudad predominantemente católica, de un país cuya religión oficial era el protestantismo evangélico. Murió ateo y apátrida, habiendo dedicado su vida a predecir el derrocamiento de la burguesía y la disolución del Estado-nación. En este distanciamiento de la religión, de la estructura de clases y de la nacionalidad personificaba la alienación, a la que identificaba como maldición infligida por el capitalismo sobre la humanidad. Tal vez este respetable alemán de clase media pueda parecer poco representativo de las masas oprimidas, pero su emblemática posición social no hubiese sorprendido al propio Marx, que creía que los individuos son un reflejo del mundo en el que viven.
Su hija Leonor afirmaba que su padre “era un narrador de historias incomparable, excepcional”.

viernes, 27 de marzo de 2026

La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra

Art Nouveau
La Primera Guerra Mundial fue uno de los grandes cataclismos de Europa que separó una época de otra. Las certezas estaban esfumándose por todas partes, y en ese aspecto los cambios en la ciencia iban de la mano con los producidos por la propia guerra. El resultado fue una búsqueda creciente de raíces, de autoridades y de alguna esperanza más allá de la realidad de los hechos. El liberalismo y la era burguesa estaban resquebrajados hasta los cimientos, pero se trataba de un proceso que ya se había iniciado antes de que estallase la guerra.Hoy parece casi irreal la vida de antes de la guerra. Desde el punto de vista de la alta burguesía fue sin lugar a dudas una época de bienestar.
Las casas de los ricos y los edificios públicos imitaban, en toda Europa, los estilos griego y romano. En Berlín, edificios como el Museo Nacional intentaban recrear el estilo de los templos griegos, y en Inglaterra, donde aún era fuerte el impulso gótico, las estaciones de ferrocarril parecían o templos griegos o catedrales góticas. El gusto burgués ansiaba una identificación con el pasado, lo mismo que las ciudades en crecimiento se identificaban con las tradiciones de un pasado municipal más glorioso. El estilo popular de pintura también evidenciaba este anhelo de continuidad histórica. Los temas míticos e históricos eran parte de esa cultura patricia que los nouveaux deseaban reclamar como propia.En Alemania se puso de moda hacia final de siglo pintar a prósperos hombres de negocios con atuendo renacentista. El estilo de cada edificio debía estar determinado por su asociación histórica. Un cuartel debía construirse como una fortaleza medieval, el ayuntamiento como el palacio del dux de Venecia, y cada casa debía tener una “habitación renacimiento” y también una “habitación gótica”. Nada había en estas alusiones clásicas e históricas del arte monumental que recordase al propietario que vivía en un mundo en rápida industrialización. 
Contra esos gustos contra los que se rebeló el Art Nouveau.El “arte nuevo” se hizo a su vez fantástico además de escapista, y quizá eso explique la considerable aceptación de que gozó entre la burguesía. Al idealizar su existencia, estas clases estaban apartándose de los problemas del presente.
Francia continuó siendo una importante excepción en esto. Allí nunca dejó de atraer el realismo, tan importante en novelistas como Émile Zola y en pintores como Honoré Daumier. Charles Morazé ejemplificó claramente la fuerza de esta tradición cuando contrastó las águilas imperiales del Primer Imperio y del Segundo. El águila de Napoleón I procedía de la tradición heráldica, la de Napoleón III, de un ejemplar contemporáneo de los jardines botánicos.Después de la primera guerra mundial, cuando en otras partes de Europa se pensaba que se estaba afrontando ya el "fin de la realidad", aún seguía viva en Francia la tradición racionalista.

Referencia: La cultura europea del siglo XX (George L. Mosse)

sábado, 19 de octubre de 2024

El surgimiento del sistema bancario organizado

El siglo XVII fue un período de prosperidad en Inglaterra. Tanto la colonización de India como la del Nuevo Continente supusieron un aluvión de recursos. El comercio internacional se convirtió en una parte fundamental de la economía británica, haciendo del puerto de Londres el punto de partida y llegada de barcos mercantes que inundaban de riqueza el país. Las industrias del acero, carbón, cristal y hierro se expandieron con fuerza y los mercaderes, considerados hasta el momento oportunistas intermediarios fuera de toda actividad productiva, adquirieron poder progresivamente hasta ejercer una extraordinaria influencia política. Nació también una nueva burguesía pudiente que decoraba sus casas con bellos muebles de madera noble y llenaba sus roperos de fabulosas telas de seda importadas de Oriente. Esta nueva clase media no era excepcionalmente rica, pero gozaba de un nada despreciable nivel de vida. La pobreza disminuyó de forma notable, se calcula que a finales del siglo XVII la mitad de la población inglesa podía comer carne a diario. La prosperidad cabalgaba con el signo de los tiempos. Esta frenética actividad necesitaba ser financiada. La expansión trajo consigo el nacimiento de los mercados financieros ingleses. Los comerciantes acumulaban excedentes de oro y plata. Los depositarios de estos metales preciosos (bancos privados, orfebres y otros agentes cambistas), al ver crecer los depósitos de sus clientes, pudieron prestar el dinero que este oro excedentario representaba. Surgió un sistema bancario organizado (en 1694 se fundó el Banco de Inglaterra), escribe el economista Fernando Trías de Bes.

sábado, 9 de diciembre de 2023

El hombre ha sido creado para un fin concreto

Ernst Friedrich Schumacher pensaba que los hombres somos homo viator, hombres creados con un propósito. La falta de reconocimiento de este hecho constituye el origen de los males de la sociedad. El hombre consciente de ser un homo viator descubrirá fuera de si mismo el fin de la propia vida, y esta pasará a considerarse una existencia objetiva que exige una desinteresada valoración, e interacción, con la realidad, Y puesto que el hombre ha sido creado para un fin concreto, tiene el deber de lograr ese fin para el que se le creó, él es el único responsable de sus actos.
Para Schumacher Freud, Marx y Einstein eran los principales responsables de la negativa del hombre de nuestros días a aceptar la responsabilidad individual. La teoría de Freud según la cual el conocimiento está sometido a la compleja interacción del ego y el ello, los cuales a su vez están sometidos a imperativos sexuales, había subjetivizado el conocimiento hasta centralizarlo en uno mismo. Esto implica que la autorealización está por encima de los demás. 

Marx hizo de la burguesía el chivo expiatorio, sustituyó la responsabilidad personal por el odio hacia los otros. Si la sociedad fallaba siempre se podía culpar a alguien. Einstein había logrado socavar la fe en lo absoluto con su insistencia en la relatividad de todas las cosas. La aplicación de este relativismo en el campo de la moral lleva necesariamente al rechazo de toda moralidad, a excepción de lo que cada uno le pareciera personalmente conveniente.
Schumacher decía que una vez aceptado que el hombre ha sido creado por Dios para un propósito determinado, la política, la economía y el arte solo tienen valor en la medida en que sirven para ayudar al hombre a alcanzar ese último plano de su existencia que es su fin. Para el hombre de nuestros días que ignora el propósito para el que fue creado, la única función de la economía, la política y el arte es la de satisfacer su consumismo, sus instintos animales y su deseo de poder. Para Schumacher, escribe Barbara Wood, cualquier arte, la música, la pintura, la literatura, tiene como propósito elevar el alma. Y si no lo hace, no cumple su función.

viernes, 14 de julio de 2023

En el Renacimiento se planteo la cuestión de compaginar la Antigüedad clásica con el mundo cristiano

Filosóficamente, se planteó en el Renacimiento la cuestión de compaginar la Antigüedad clásica, en su paganismo, con el mundo cristiano. En el arte, se optó por tratar ambos mundos por igual. Así, en arquitectura, surgieron iglesias cristianas que presentaban elementos propios de los templos paganos, como cúpulas y frontones. En la escultura y en la pintura, al mismo tiempo que se buscaba la simetría, el equilibrio compositivo y las proporciones del cuerpo humano, se realizaron obras tanto de tema religioso como mitológico, dependiendo del cliente que hiciera los encargos. La Iglesia solicitará siempre obras de temática cristiana, además de retratos papales o cardenalicios, y la aristocracia, junto a la nueva burguesía comercial y financiera, presente, sobre todo, en el centro y norte de Europa, encargará, además de temas profanos, obras mitológicas. El Renacimiento, en general, se caracterizó por una vuelta a las formas clásicas de la Antigüedad grecolatina y el abandono total del espíritu de la Edad Media y de sus cánones morales y artísticos, afirma Carlos Javier Taranilla.

jueves, 9 de marzo de 2023

Se puede lograr un aumento del nivel de vida

Keynes

Keynes no deseaba la abolición de los mercados, como sugieren los pensadores comunistas, y rechazó el comunismo ruso por tres motivos. En primer lugar, “destruye la libertad y la seguridad en la vida cotidiana”; en segundo lugar, su teoría marxista “no sólo está equivocada desde un punto de vista científico, sino que no posee interés ni es de aplicación práctica en el mundo moderno”, y las obras marxistas son, en general, “una basura rimbombante”; por último, “exalta al rudo proletariado frente a la burguesía y los intelectuales”; dicho de otro modo, se mofa de gente como Keynes y su círculo. Hayek no deseaba abolir el Estado, tal como sugerían los pensadores anarco-capitalistas. 

Alfred Marshall

Para el economista británico Alfred Marshall, “se puede lograr un gran aumento del nivel de vida si se restringen ciertos tipos de gasto que no sirven a ningún fin elevado y se destinan los recursos así liberados al bienestar de los miembros menos prósperos de las clases trabajadoras”.

lunes, 5 de diciembre de 2022

Burguesía

La palabra burguesía, que designaba en principio a la clase media urbana, acabó adquiriendo una connotación negativa y despectiva a partir de Marx, pero sobre todo a partir de Lenin y la revolución soviética. Desde entonces, el burgués no es solo el miembro de la clase media, ni siquiera el capitalista, sino el individuo acomodaticio, anclado en concepciones artificiosas por convencionales, o anticuadas, carente de inquietudes y dado a aceptar un orden de cosas en que las buenas maneras y la educación adquirida son dominantes, escribe el historiador y catedrático José Luis Comellas.




martes, 13 de septiembre de 2022

Los comunistas ven la democracia como un sistema de dominación de clase

“La democracia es uno de los últimos recursos a que ha recurrido la burguesía para su sostenimiento y su supervivencia;los partidos demócratas, al alcanzar el gobierno de una nación, continúan esclavizando al pueblo y manteniéndolo en la más espantosa miseria”; es “esta farsa de gobierno del pueblo por el pueblo creación de la burguesía para contener y desviar los avances de las organizaciones proletarias”; “los Gobiernos, por izquierdistas que sean, dependen de la alta banca y de los grandes capitalistas. Por eso es mentira la democracia” (ÁLVAREZ JUNCO, 1991, pp. 231-234; GILABERT, 1932, p. 5; R. FORNELLS, CL, 7 de diciembre de 1932. Editorial, SO, 24 de junio de 1931.) “El sufragio universal es la esclavitud de los pueblos», se leía en La Revista Blanca; los obreros al votar «forjan sus propias cadenas”. Votando, “el individuo elige a sus verdugos” decía Cultura Libertarla. El faísta Aláiz explicaba que los ciudadanos al votar no deciden nada, porque los programas de los partidos están “elaborados sin la asistencia de los interesados y sin su consentimiento”.

Los comunistas ven la democracia como un sistema de dominación de clase. No existe democracia a secas, solo democracia burguesa o democracia proletaria. La primera, con todas las libertades que la acompañaban, era un fraude destinado a enmascarar el dominio que ejercía la burguesía sobre el proletariado gracias a su propiedad de los medios de producción. Frente a ella, y al “cretinismo parlamentario” de los demócratas europeos, los comunistas defendieron desde el principio un ideal distinto de democracia. La “democracia proletaria”, que, como le había explicado Lenin al social-demócrata alemán Kautsky poco después de tomar el poder, era “un millón de veces más democrática que cualquier democracia burguesa”. Este segundo tipo de democracia era superior porque representaba a los trabajadores, y por tanto a la mayoría de la población, a través de unos organismos surgidos durante la revolución rusa de 1905, y que jugaron un papel decisivo en la de 1917: los consejos de obreros, campesinos y soldados, más conocidos como soviets. La dictadura del partido comunista, considerado por Lenin como “vanguardia del proletariado” representaría así el Gobierno de la inmensa mayoría del pueblo organizado en soviets.

miércoles, 7 de julio de 2021

La China de Zhao Ziyang

Zhao Ziyang 

Zhao Ziyang fue un político de la República Popular China. Fue primer ministro de la República Popular China de 1980 a 1987 y secretario general del Partido Comunista de China desde 1987 hasta 1990. Zhao Ziyang conocía bien la estructura económica de occidente, elaboró un plan que combinaba la economía intervenida por el Estado con la iniciativa privada. Abandonó el principio del igualitarismo retributivo que concedía la misma paga a formas diferentes de trabajo y abrió las puertas a la inversión extranjera. Zhao Ziyang tuvo la idea del premio a la calidad del trabajo o a los logros del mismo. China no era un país de libre mercado, pero se valoraba la iniciativa personal y el trabajo bien hecho. La racionalización del trabajo hizo que aparecieran los primeros síntomas de paro, un fenómeno antes desconocido, aunque en tiempos de Mao muchos trabajadores casi no trabajaran. Las remuneraciones diferenciales comenzaron a distinguir entre trabajadores especializados e indiscriminados, entre obreros y campesinos. También empezó una pequeña burguesía entre los que ya trabajaban por su cuenta. 


En el sector agrícola se dieron los primeros pasos para el establecimiento de la propiedad privada, o cuando menos el trabajo por cuenta propia. Se iba imponiendo la filosofía “un país,dos sistemas”. Esta idea procede de Zhao Ziyang y aparece cuando en Shenzen comenzaron a establecerse empresas de corte capitalista, como una especie de escuela experimental del nuevo sistema. Otra medida de Zhao Ziyang fue la regionalización de la producción, que acabo con un sistema pesado y de escasa rentabilidad en un país tan extenso y variado como China. También organizó un servicio de turismo interior por grupos que permitió que los chinos se conocieran mejor. 

En 1984-85 Zhao Ziyang visitaba Gran Bretaña, Francia y Alemania. Nuevas relaciones se establecían con Europa. El contacto con el exterior fomentaba modos de vida, de trabajo y de actitudes más parecidos a los paises libres del mundo. Obispos y clérigos que estaban en la cárcel fueron puestos en libertad.

miércoles, 22 de enero de 2020

Las artes industriales o decorativas durante el siglo XIX



El cambio que sufren las artes industriales o decorativas durante el siglo XIX es de gran importancia, por cuanto no se trata ya de conseguir obras de calidad artística como hasta entonces, sino de producir obras que encuentren fácil comercio por su bajo precio. Ya no van a servir únicamente para los artistas y artesanos puedan plasmar en ellas su ingenio y valía, escribe Ballesteros Arranz, sino que se industrializa su producción para satisfacer las necesidades de la pujante burguesía que ahora se desarrolla. La industria adelanta a pasos agigantados, sobre todo en Inglaterra y Francia, países a los que España trata de imitar a pesar de su retraso en el desarrollo Industrial.

jueves, 3 de enero de 2019

De la aristocracia al proletariado pasando por la burguesía.

El historiador Keith Jenkins cuenta que hace mucho tiempo, las jerarquías sociales premodernas se sustentaban en la divinidad, la raza, la sangre, el linaje. Lo que entonces determinaba la posición de una persona era su nacimiento y lo que este implicaba. Sin embargo, este orden natural, que una vez dio legitimidad a reyes y aristócratas, fue socavado por la burguesía comercial, financiera e industrial. Para la burguesía los hombres adquirían su valor ya no en virtud de su nacimiento, sino gracias a su esfuerzo; una persona tenía que ganarse su valor a lo largo de la vida, este valor no podía ser un don innato. De aquí que la laboriosa burguesía pronto depositase su propio valor en aquellos objetos externos que expresaban y encarnaban su esfuerzo, la
propiedad privada. Fue desde esta posición desde la cual la burguesía pudo entonces esgrimir dos críticas cuyo objetivo era distinguirse de los demás y destacar su importancia frente a los que no habían ganado ni su riqueza ni su propiedad (los ricos ociosos) y frente a los que apenas tenían nada o carecían de todo (los pobres relativamente ociosos). Sin embargo, esta legitimación fraguada a finales del siglo XVlll y principios del siglo XIX no iba a durar mucho. 


Los trabajadores asalariados, quienes ciertamente reconocían que eran pobres pero no ociosos, preferían que se les considerase exactamente del modo en el que iban a ser considerados, como la clase trabajadora. No pasaría mucho tiempo antes de que los trabajadores comenzaran a acusar a la burguesía de ser relativamente improductiva según el mismo concepto de utilidad que la burguesía había empleado contra el antiguo régimen. La idea de utilidad se convirtió así en una suerte de “guía elemental de la explotación”; explotación sobre la que Marx elaboró una interpretación filosófica e histórica mucho más sofisticada para que las clases trabajadoras (el proletariado) comprendiesen su situación.

viernes, 10 de agosto de 2018

Los anarquistas contribuyeron en gran parte al fracaso de la Segunda República Española.

Casas Viejas.
Para el historiador Fernando Díaz-Plaja, los anarquistas contribuyeron en gran parte al fracaso de la República al sentirse desilusionados por ella, hablaban ya el 14 de abril de 1933 de la traición del nuevo régimen, e intentaron varias veces la revolución social. En julio del 31 en Sevilla, en la cuenca del Llobregat en enero de 1932, en febrero de 1933 en Casas Viejas, aparte actos esporádicos como el de Castilblanco. 


El tiempo triunfal del anarquismo fue de julio de 1936 a mayo de 1937, en la España republicana, especialmente en Levante. Destruyeron las iglesias, colectivizaron, formaron comités independientes en cada pueblo, de acuerdo con su teoría de usar del mínimo gobierno posible, ya que “el poder corrompe”. Intentaron, incluso, la abolición de la moneda, usando del intercambio de productos o acuñando diversa moneda en pueblos distintos. Su teoría era que jamás tendría el proletariado una ocasión parecida de llevar a cabo su revolución y, en contra del deseo social comunista de presentar una apariencia republicana que no asustase demasiado a las burguesías europeas y norteamericanas, sostenían que el pueblo en armas no encontraría jamás apoyo en esas sociedades y lo que había que hacer era llevar a término la revolución, al mismo tiempo que la guerra, para que el obrero supiese por qué luchaba.

lunes, 26 de junio de 2017

La raza humana es incapaz de vivir sin un pathos.

La raza humana es incapaz, desde un punto de vista social, de vivir sin un pathos, si le arrebatan el sentimiento de la nación y la raza, necesita el pathos de la clase social o cualquier otro. No puede vivir sin él, dice el profesor Sándor Márai. 

Lenin no creía en la conciencia de clase del proletariado, sabía que el proletario no tenía conciencia de clase, y que por lo tanto era necesario suplantar la ausencia del mito de clase del proletariado por el mito del Partido. Sin embargo, el Partido no era un escuadrón de
Lenin se dirige al proletariado, mayo 1920,
proletarios con conciencia de clase, sino más bien un conglomerado de gente plebeya, de personas que propugnaban el final de una burguesía que había estado manteniendo en su poder los bienes y los medios de producción (y eso era verdad); pero acallaban el nuevo papel que habría de tener esa burguesía constructora de ciudades, de cultura, de todo un continente llamado Europa, el papel de elevar a la masa informe a su propia altura. 


Lenin no creía en la conciencia de clase del proletariado, sabía que el proletario no tenía conciencia de clase

viernes, 30 de septiembre de 2016

El Reich bismarckíano

Bismarck 
Bismarck es el responsable de definir la política como el arte de lo posible. Él insistió siempre en que su técnica era calcular la dirección que iban a seguir los acontecimientos y luego aprovecharse de ellos para sus propios fines.

Antes de que se iniciase el siglo, la Europa central llevaba más de un milenio fragmentada en Estados autónomos,escribe Richard Evans, algunos de ellos poderosos y bien organizados, como Sajonia y Baviera, otros, ciudades libres de tamaño pequeño o medio, o diminutos principados y señoríos que consistían en poco más que un castillo y una finca de tamaño modesto. Y todas esas entidades estaban agrupadas en el llamado Sacro Reich Romano de la Nación Alemana, fundado por Carlomagno en el 800 y disuelto por Napoleón en 1806. Ése fue el famoso “Reich de los mil años” que acabarían intentando emular los nazis. En la época en que se hundió bajo el peso de las invasiones napoleónicas, se hallaba en una condición calamitosa; las tentativas de establecer un grado significativo de autoridad central habían fracasado y Estados miembros poderosos y ambiciosos, como Austria y Prusia, habían tendido cada vez más a hacer sentir su peso en torno suyo como si el Reich no existiese.
Sedan, 1870

Según Richard Evans, la mayoría de los liberales prusianos, dándose cuenta de que la creación de un Estado nacional estaba justo a la vuelta de la esquina, perdonaron a Bismarck su política  de recaudar impuestos y financiar al Ejército sin aprobación del Parlamento. Le vitorearon cuando organizó otra guerra, contra los franceses, quienes temían acertadamente que la creación de una Alemania unida significase el fin del predominio del que habían gozado durante los quince años anteriores en la política de poder europea. Al aplastamiento de los ejércitos franceses en Sedán y en otros lugares siguió la proclamación de un nuevo Imperio alemán, en el Salón de los Espejos del antiguo palacio real francés de Versalles. Construido por Luis XIV, el Rey Sol, en la cúspide de su poder casi doscientos años antes, el palacio se convirtió entonces en un símbolo humillante de la derrota y la impotencia francesas. Fue éste un momento clave de la moderna historia alemana y en realidad europea.

Bismarck 
Karl Marx describió, sin exagerar demasiado, el Reich bismarckíano, en una frase enrevesada que captaba muchas de sus contradicciones internas, como un “despotismo construido burocráticamente, ataviado con formas parlamentarias, mezclado con un elemento de feudalismo pero influido ya, al mismo tiempo, por la burguesía”.

El militarismo del Estado y de la sociedad habría de tener una influencia notoria en el fracaso de la democracia alemana en la década de 1920 y en la llegada del Tercer Reich.

lunes, 8 de agosto de 2016

Cuando a lo que se aspira es a la consolidación de una civilización materialista que nos libre de toda amenaza.

Amante de la comodidad y temerosa del riesgo.
La frívola clase media, que no ha dejado de aumentar de tamaño desde que se produjo la nueva orientación del hombre occidental, es amante de la comodidad y temerosa del riesgo, amedrentada, de hecho, por los cambios, a lo que aspira es a la consolidación de una civilización materialista que la libre de toda amenaza. La clase media posee convenciones, mas no ideales, va siempre con la cara lavada, pero rara vez limpia, dice Richard Weaver. 


Las dificultades a las que Europa se enfrenta actualmente
Francis Bacon,
son consecuencia directa del predominio de la burguesía y su corrupta visión del mundo. Así, asistimos a la degradación última de la filosofía de Bacon, que se produce cuando el conocimiento deviene en poder al servicio de los apetitos. El Estado deja de ser la plasmación de las aptitudes propias de los hombres para convertirse en una gigantesca burocracia destinada a promover las actividades económicas. No ha de sorprender que los valores tradicionales, por más que ensalzados en ocasiones conmemorativas, se vean obligados, para sobrevivir, a esquivar obstáculos y buscar rincones donde refugiarse.