Mostrando entradas con la etiqueta populismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta populismo. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de abril de 2026

Populismo, una forma determinada de hacer política

El populismo es una forma determinada de hacer política, y se centra en la soberanía del pueblo. Esto significa que la democracia es importante para ella, por lo que el pueblo debe tener el poder. Este elemento se puede ubicar muy bien en la democracia.Pero más allá de eso, el populismo divide a la sociedad en dos bandos de poder: las élites, que tienen el poder, y el pueblo, que no lo tiene. El populismo dice que las élites han traicionado su promesa de representar al pueblo para favorecerse a sí mismas. Las instituciones políticas, como los partidos tradicionales o el aparato estatal, son siempre sospechosas para el populismo, porque, en su opinión, no reflejan la voluntad del pueblo. Lo mismo se aplica a los medios de comunicación tradicionales, a los que el populismo acusa de distorsionar la voluntad del pueblo.
El populismo polariza mucho y simplifica tanto el discurso que la gente tiene la impresión de que no necesita discutir nada más porque la solución es muy sencilla. La ventaja para la democracia es que con el populismo se puede movilizar a la gente muy rápidamente. Pero el populismo tiene un efecto divisorio; los problemas siempre se presentan en blanco y negro, se ignoran las zonas grises. Desde el año 2000, el populismo ha aumentado en todo el mundo. 
El populismo de derechas ha crecido significativamente desde aproximadamente 2010. En Alemania, un poco más tarde que en Austria, donde el FPÖ logró el éxito a finales de los años 90. Tiene que ver con la crisis de representación; la gente tiene la impresión de que sus preocupaciones ya no se tienen en cuenta. Los estudios de ciencia política en Alemania han preguntado si la población se siente representada por los partidos. Y algunos de los encuestados dijeron que no. También hay una crisis distributiva, la brecha entre ricos y pobres se ha ido ampliando, especialmente desde los años 2000, por no hablar de todas las demás crisis (la crisis climática, los problemas migratorios y la guerra en Ucrania) y, por supuesto, el auge de las redes sociales.

domingo, 7 de diciembre de 2025

Las condiciones de vida han empeorado y eso explica el populismo


El estatus social, como las condiciones de vida de amplias capas de la población, han empeorado y eso explica el autoritarismo posdemocrático, también llamado populismo. También explica la victoria de Donald Trump en 2016, ya que “las cosas habían ido mal para demasiadas personas durante demasiado tiempo como para que esa confianza fuera creíble. A falta de confianza en una revolución progresista, había llegado la política de la nostalgia reaccionaria”, escribe Martin Wolf, editor jefe de Economía del Financial Times. Además de la desigualdad, de la falta de oportunidades económicas para muchos, otra causa del malestar actual es lo que Wolf llama el “capitalismo rentista”. Es decir, el hecho de que “una proporción relativamente pequeña de la población ha logrado captar rentas de la economía y utiliza los recursos que ha adquirido para controlar los sistemas políticos e incluso jurídicos, sobre todo en Estados Unidos, el abanderado más importante de la democracia en el mundo”. Un pequeño número de ganadores que ostentan fuertes posiciones de monopolio parecen capaces de moldear tanto el presente como el futuro. El resultado, según Wolf, es que “los mercados estadounidenses se han vuelto menos competitivos; la concentración es alta en muchas industrias, los líderes están atrincherados y sus tasas de beneficios son excesivas. Esta falta de competencia ha perjudicado a los consumidores y trabajadores estadounidenses: ha provocado precios más altos, una menor inversión y un menor crecimiento de la productividad”.


Se necesitan liderazgos políticos que lleven a nuestras sociedades a un término medio entre el statu quo y la agitación revolucionaria, es decir, la reforma. Y hay precedentes brillantes en los que apoyarse para hacer este cambio social como Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt o William Beveridge (autor del informe que dio origen al Estado del bienestar). El objetivo, para Wolf, es “una reforma cuidadosa e inteligente destinada a mejorar de manera sustancial la vida de la mayoría de la gente”.
La mayor parte de la culpa del debilitamiento del sistema democrático está relacionada con los malos resultados económicos. Si queremos convertir la esperanza en realidad, debemos reconocer el peligro y combatirlo ahora. Si fracasamos la luz de la libertad política y personal podría volver a desaparecer del mundo”.

viernes, 3 de octubre de 2025

Sentirse simples ciudadanos de una nación

Muchos piensan que la sociedad no valora adecuadamente su dignidad interior. Su yo interior no concuerda con el reconocimiento social y eso les provoca indignación y resentimiento. Desde “la clase obrera blanca en América y Europa que se siente atraída por el populismo, hasta las poblaciones de Norte de África y Oriente Medio que se rebelaron contra los gobernantes en la primavera árabe de 2010, o el movimiento #MeToo, impulsado por un deseo similar de respeto”, dice Francis Fukuyama, pensador estadounidense. El problema, añade Fukuyama, es que “al exigir justicia para ellos como grupo marginado”, de forma particular y exclusiva, “están vulnerando la igualdad y el respeto para todos”. El peligro que representa definir la identidad en términos restringidos es que deja fuera a gran parte de la ciudadanía. Esto conduce a la victimización y al juego de las quejas, expresadas tanto desde la izquierda como desde la derecha, lo cual alimenta, a su vez, una“espiral interminable de reclamaciones y resentimientos”.
Según Fukuyama, “la principal cura para esta enfermedad de la política de identidad es la nación”. Sentirse simples ciudadanos de una nación. Este es un concepto más amplio que el de etnia o clase y representa la mejor esperanza de unificar a las personas y darles un sentido de propósito. El politólogo considera preferibles “las identidades nacionales basadas en un credo, como el americano, en lugar de identidades basadas en la raza o el patrimonio”. Aún así, no parece del todo confiado en que “los países pueden alejarse de una política del resentimiento que se ha ido fraguando durante años”.

sábado, 7 de diciembre de 2024

Mucho más peligroso que el populismo es el continuismo

El líder chavista Nicolás Maduro
Mucho más peligroso que el populismo es el continuismo. O sea, los que se encaraman en el poder y ya no los sacan más nunca como Nicolás Maduro. Eso es lo que yo creo que es importante destacar, la propensión autoritaria o democrática del gobierno o del régimen del cual estemos hablando.
El régimen venezolano de Maduro está muy presionado y está haciendo barbaridades. Es muy importante, cada vez que se hable del régimen de Maduro, reconocer y recordar a los torturados. En estos momentos la tortura está siendo utilizada como instrumento de Estado en Venezuela. Y los casos son enormes, han sido documentados por las organizaciones internacionales de derechos humanos. Venezuela es hoy un lugar donde el terrorismo es uno de los principales instrumentos que está utilizando el Gobierno.
La población venezolana ha estado tan asediada durante tantos años que el flujo migratorio ha sido enorme. Entre siete y ocho millones de personas. Estamos hablando de una de las migraciones más numerosas que hay en estos tiempos en el planeta. Maduro y Chávez juntos llevan más de dos décadas haciendo lo que les da la gana sin rendir cuentas de ningún tipo. Tienen una economía catastrófica, tienen un país donde ocho millones de personas decidieron caminar con tal de alejarse de la tragedia. ¿Cómo puede suceder eso? Bueno, porque a punta de represión y de trampas electorales el Gobierno ha logrado quedar impune ante los hechos criminales y de corrupción, expone el analista venezolano Moisés Naím. 


jueves, 29 de agosto de 2024

El coaching político no es sino formación teatral


El coaching político no es sino formación teatral. El asesor tendrá mucho interés por ver al candidato y muy poco por escucharlo. Y si son estos los valores a los que se les da precedencia, frente a otros como la preparación académica y la experiencia profesional, no podemos quejarnos de que los mejores no se dediquen a la política y cedan el terreno a oportunistas, mediocres y mentirosos, capaces de captar el favor de la mayoría con una adecuada combinación de populismo, cara dura y asesores de imagen. 

miércoles, 31 de julio de 2024

El dispositivo fundamental del populismo es el gasto público y el crecimiento sin límites del tamaño del Estado

Para el economista José Luis Espert “el populismo es el poder político que se sirve de la gente con fines de acumular poder y riqueza personal en vez de las democracias republicanas en las cuales la política es servir a la gente. Y el dispositivo fundamental del populismo es el gasto público y el crecimiento sin límites del tamaño del Estado”.

jueves, 16 de noviembre de 2023

Vosotros permanecéis fuera de la política y nosotros mantendremos controlados a los obreros

Fareed Zakaria señala que la democracia solamente puede cuajar en países económicamente desarrollados. Si los países en desarrollo son “prematuramente democratizados”, el resultado es un populismo que finaliza en la catástrofe económica y el despotismo político; no sorprende que algunos de los países del Tercer Mundo con mayor éxito económico (Taiwán, Corea del Sur, Chile) abrazaran la plena democracia después de un periodo de gobierno autoritario.
China siguió el camino de Chile y Corea del Sur, utilizar un poder del Estado libre de obligaciones para controlar los costes sociales del tránsito al capitalismo y evitar así el caos. La extraña combinación de capitalismo y gobierno comunista, lejos de ser ridículamente anómala, se demostró una bendición; China se desarrolló tan rápidamente no a pesar de su autoritario gobierno comunista, sino gracias a él.¿Es entonces la China actual el país capitalista ideal, en el que la principal tarea del gobernante Partido Comunista es controlar a los obreros e impedir su autoorganización y movilización contra la explotación? ¿No está de ese modo legitimado el poder del Partido por su secreto acuerdo con los nuevos capitalistas, que toma la forma de “vosotros permanecéis fuera de la política y nos dejáis el poder a nosotros, y nosotros mantendremos controlados a los obreros”? Hay algunas buenas razones para mantener esa opinión, señala el filósofo Slavoj Žižek, director internacional del Instituto Birkbeck de Humanidades de la Universidad de Londres.

sábado, 1 de abril de 2023

La Constitución asegura el derecho de cada español a pensar, creer y sentir de forma idéntica o radicalmente diferente

Cayetana Álvarez de Toledo opina y acredita que en España el populismo es antiespañol. Busca la deconstrucción de España y la limitación de la libertad, la igualdad y la soberanía de los ciudadanos. En esto los populistas se revelan como lo que son, una regresión no ya respecto del régimen constitucional, sino del último franquismo. Son el nuevo búnker. Una feroz reacción……Los nacionalistas y Podemos necesitan presentar a la democracia española como una democracia tarada, tutelada desde sus orígenes por oscuras fuerzas reaccionarias. Por eso impugnan los tres pilares de la Transición: la amnistía, la monarquía y la Constitución……El líder de Podemos, Pablo Iglesias, la describió una vez como “un candado”. Otra falsedad. Entre otras cosas, la Constitución ha permitido que fuerzas rupturistas como la suya ocupen escaños en el Congreso de los Diputados y hayan gobernado en las principales ciudades de España, incluida Madrid.

Los populistas dicen que no la votaron los jóvenes. Tampoco votaron la americana (1787) ni la francesa (1958) ni la alemana (1949). Y hace poco rechazaron la oportunidad de reformar la italiana (1947). El ataque populista a la Constitución no tiene relación alguna con los derechos de los jóvenes ni con los derechos ciudadanos a secas. Es exactamente al revés. El populismo carga contra la Constitución porque es la garantía de la libertad, la igualdad y la soberanía de los españoles. La Constitución asegura el derecho de cada español a pensar, creer y sentir de forma idéntica o radicalmente diferente a la de cualquier compatriota. Garantiza la convivencia de los distintos, la paz civil. Funda un modelo, el autonómico, altamente descentralizado y sin embargo compatible con la unidad y la eficacia del Estado. Y, a diferencia de las constituciones fallidas del siglo XIX, fue fruto de un abrumador consenso parlamentario y ciudadano.

sábado, 26 de marzo de 2022

El mayor peligro de la democracia son los mismos políticos

Thomas Jefferson, avisó de lo que nos podría pasar con la democracia si la volvíamos un fin en sí mismo: “La democracia no es más que el Gobierno de las masas, donde un 51% de la gente puede lanzar por la borda los derechos del otro 49%”. Según Aristóteles, la oclocracia era el Gobierno de la muchedumbre, el Gobierno que se guía por las emociones y el odio en lugar de por el sentido común, la convivencia o racionalidad. Es decir, para Aristóteles la oclocracia era lo que ahora nosotros llamamos populismo, o el Gobierno que busca intereses particulares a través de las emociones. Jefferson no era el único que le tenía miedo a la degeneración democrática. James Madison afirmó que el mayor peligro de la democracia eran los mismos políticos y a través de ellos la libertad de los ciudadanos podía sucumbir: “La esencia del Gobierno es el Poder; y éste, radicado, como debe estarlo, en manos humanas, siempre estará expuesto a ser empleado para abusar”.

 el mayor peligro de la democracia eran los mismos políticos 

Hans-Hermann Hoppe extrapoló la democracia actual a nivel mundial para mostrar cómo este sistema puede dinamitar nuestro porvenir. “Imagínese un Gobierno mundial democráticamente electo de acuerdo con el principio de un hombre un voto a escala mundial. ¿Cuál será el posible resultado de estas elecciones? Muy probablemente tendríamos una coalición de un Gobierno Indo-Chino”. De forma casi segura el Gobierno ganador encontraría que el llamado mundo occidental tiene mucha más riqueza, y que por lo tanto, el resto del mundo, especialmente la India y China, tiene demasiada poca. La coalición crearía un sistema de ingresos redistributivos sobre la riqueza. O imagínese, que en su país, el derecho de votar fuese ampliado hasta la edad de siete años. Su política se enfocaría a legitimar el derecho a tener un adecuado e igualitario acceso a las hamburguesas gratuitas, limonadas, y videos”. En demasiadas ocasiones se ha usado la democracia para justificar actos y decisiones que en realidad solo responden a beneficios de una parte de la sociedad en detrimento de la otra. En la actualidad tenemos un sinfín de mandatos del Gobierno central, local, de la Unión Europea y hasta de organismos internacionales que ni hemos votado. Todos ellos nos dicen cómo hemos de vivir según sus reglas.

miércoles, 23 de febrero de 2022

La democracia española está atrapada entre Podemos y los nacionalistas

El populismo no es una ideología. Puede surgir por la derecha o por la izquierda. En Cuba y Venezuela surgió por la izquierda. En Francia, por la derecha. En Grecia, por la izquierda. En el Reino Unido, por la derecha. En España, en cambio, ha brotado por los dos extremos a la vez. La democracia española está atrapada en una pinza. De un lado, los nacionalismos catalán y vasco. De otro, el partido Podemos.


viernes, 6 de agosto de 2021

El sufragio universal no es un espectáculo, sino un acto


Sólo los individuos son capaces de querer lo que fuere. Pero la democracia, mediante el sufragio universal, realiza esta abstracción. Rousseau es insuperable en este sentido. “El pueblo, escribe el filósofo André Comte-Sponvillesólo, es pueblo en la medida en que es soberano; se da el ser al manifestar su voluntad. Fuera de eso no hay más que multitud, y nada hay menos democrático que una multitud. El gran animal prefiere los demagogos; por eso los ciudadanos deben resistir al gran animal. Las democracias no escapan al populismo sino mediante el esfuerzo de pensar de cada uno. Por eso la democracia está al cargo de los ciudadanos. Vayamos hasta el límite de la paradoja, el pueblo (como soberano) nos ha sido confiado a todos (como ciudadanos), ¡el pueblo no existe más que bajo la salvaguarda de los individuos! Si lo abandonamos a sí mismo, ya no es un pueblo, es una muchedumbre, una masa, una multitud de la que se puede temer lo peor. El pueblo, por ejemplo, se ha dotado de tribunales, parlamentos, escrutinios. La multitud no sabe más que linchar o aclamar. Así pues, hay que defender constantemente al pueblo (y defender a los individuos) contra la multitud, y especialmente hoy en día, contra esa multitud mediática que se llama la opinión pública. Es el gran animal repantigado ante la tele, siempre dispuesto a dar la razón a los demagogos o a los populistas…”

El sufragio universal es algo muy distinto. “No un espectáculo, dice Comte-Sponville, sino un acto. No un público, sino ciudadanos. Hay que hacer política, sí, pero sólo se puede hacer entre muchos, informarse, reflexionar, discutir, organizarse, actuar. De otro modo no habrá ni libertad ni justicia. Ese es el sentido más elevado de la democracia, y lo que pone de manifiesto la idea de república”.



lunes, 8 de junio de 2020

El nacionalismo no va hoy en día más allá de la dramaturgia de una opereta tragicómica



El nacionalismo es anacrónico y corto de miras. La vuelta a los valores tradicionales, el cierre de filas y el aprecio exclusivo por lo que se conoce localmente y está territorialmente delimitado parecen en nuestros días empeños vanos e inútiles, sobre todo si se fomentan desde el convencimiento de que es posible devolver el poder absoluto de la toma de decisiones y la gestión política a un entorno local para que lidie con la influencia de la economía global. Como ciertos tipos de populismo, el nacionalismo no va hoy en día más allá de la dramaturgia de una opereta tragicómica, exagerada por los medios de comunicación para el entretenimiento de las masas, escribe el sociólogo Carlo Bordine.

martes, 3 de marzo de 2020

La corrupción y la miseria son la consecuencia inevitable de tener políticos con demasiado poder sobre la economía

Axel Kaiser
Para el profesor Axel Kaiser, con todo lo que se pueda criticar el régimen y el ordenamiento institucional venezolano anterior a Chávez, no cabe duda alguna de que este era preferible al actual. También la Cuba de Batista, a pesar de que merece ser condenada por varias razones, era en varios aspectos preferible a la de los hermanos Castro. En ambos regímenes, así como en el de Salvador Allende, en Chile, el de Velasco Alvarado, en Perú, el de los sandinistas, en Nicaragua, el de la revolución filofascista de Perón, en Argentina, el de Morales, en Bolivia y el de Correa, en Ecuador, entre tantos otros, lo que había y hay detrás no es otra cosa que esa igualdad orwelliana, es decir, la vieja ley de que somos todos iguales, pero que “unos somos más iguales que otros”. El populismo, sin duda, hace a unos más iguales que a otros. Se necesita más libertad, la cual se connsigue de la igualdad ante la ley.


Se puede decir que el populismo socialista ha logrado cierta igualdad, pero una igualdad en la miseria, dice Kaiser. Lo importante del caso venezolano es extraer la obvia lección que la corrupción y la miseria son la consecuencia inevitable de tener políticos y gobiernos con demasiado poder sobre la economía. Si el gobernante lo controla todo y decide quién recibe qué cosa, se va a arreglar con sus amigos, como lo hacían los Kirchner. Un sistema así no puede generar riqueza en el medio plazo, porque los incentivos están puestos para que unos saqueen al resto de la población, y no para innovar o crear valor. Es por eso que los países con más libertad económica en el mundo tienen mayor calidad de vida en todos los indicadores, y también menos corrupción. De hecho, en el índice de Transparencia Internacional, los primeros países casi coinciden con los primeros puestos del índice de libertad económica.

jueves, 20 de febrero de 2020

Cuando los partidos políticos no han sabido captar la esencia de la democracia

Allan Brewer-Carías es vicepresidente de la Junta Directiva del Instituto Interamericano de Derechos Humanos y profesor de las universidades de Cambridge y de Columbia. Desde Nueva York hablo con la BBC y reproduzco alguna de sus opiniones sobre el populismo constitucional:“los populismos manipulan la Constitución. El populismo es una estrategia política para llegar al poder y para permanecer en él. Los movimientos populistas, al menos en el mundo reciente y en América Latina, han llegado al poder a costa de la Constitución, convocando asambleas constituyentes, pretendiendo ir a la voluntad popular directamente en contra de las constituciones y luego aprobando cartas magnas que han establecido mecanismos que debilitan los elementos fundamentales de una Constitución. Estos movimientos populistas al llegar al gobierno eliminan el principio de la separación de poderes y convierten al Tribunal Supremo en un instrumento a su servicio, sin que pueda haber realmente control entre las instituciones”.


“Los derechos empiezan a ser reconocidos solo para un grupo y usan el sistema legal para perseguir a los otros, que quedan excluidos y a los que generalmente consideran como un enemigo al que hay que eliminar, porque los movimientos populistas son generalmente maniqueos.Además, cierran los medios de comunicación privados y acaparan los públicos. Prohíben y restringen las ONG. Crean movimientos sociales fieles. Utilizan mecanismos previstos en la Constitución para destruir las bases democráticas de la propia Carta Magna”.

“En Venezuela los culpables de la crisis fueron los partidos políticos, que no entendieron cuál había sido el resultado de lo que habían creado. Durante 40 años en Venezuela funcionó un régimen democrático que en un momento determinado fue incluso la envidia de América Latina.Pero los partidos políticos que acapararon el poder desde 1960 e implantaron la democracia en el que era el país con menos tradición democrática en América Latina, no se dieron cuenta de que la democracia requiere ser abonada, fumigada, podada y regada para que crezca. Los partidos políticos le dieron la espalda, como ha sucedido en todos los países de América Latina. Todas estas crisis derivan de que los partidos políticos no han sabido captar la esencia de la democracia, que es pactar y no matarse entre sí. En un momento determinado, hay que pactar para que la democracia sobreviva”.

jueves, 15 de agosto de 2019

Europa no puede ni debe deshacerse


El papa Francisco escribe que “Europa no puede ni debe deshacerse. Es una unidad histórica y cultural, además de geográfica. El sueño de los padres fundadores tuvo consistencia porque puso en práctica esa unidad. Ahora no se puede perder este patrimonio.Se ha debilitado con los años, también debido a algunos problemas administrativos y desidias internas. Pero hay que salvarla.


El más importante, dice el papa,es el diálogo entre las partes y entre los hombres. El razonamiento debe ser “primero Europa y luego cada uno”. El “cada uno” no es secundario, es importante, pero cuenta más Europa. En la Unión Europea se debe hablar, discutir, conocer. A veces, por contra, solo se ven monólogos de compromiso. No: es necesaria también la escucha.


Sobre el soberanismo y el populismo el papa Francisco opina que “el soberanismo es una actitud de aislamiento. Me preocupa, porque se escuchan discursos que se parecen a los de Hitler en 1934. “Primero nosotros, nosotros, nosotros…”; son pensamientos que dan miedo. El soberanismo es cerrazón. Un país debe ser soberano, pero no cerrado. Hay que defender la soberanía, pero también hay que proteger y promover las relaciones con los demás países, con la Comunidad Europea. El soberanismo es una exageración que siempre acaba mal: lleva a las guerras.Es lo mismo. Al principio no lograba entenderlo porque, estudiando Teología, profundicé el popularismo, es decir la cultura del pueblo; pero una cosa es que el pueblo se exprese y otra imponerle al pueblo la actitud populista. El pueblo es soberano,tiene una manera de pensar, de expresarse y de sentir, de evaluar, en cambio los populismos nos llevan a los soberanismos. Ese sufijo, “ismos”, nunca hace bien”.

viernes, 10 de mayo de 2019

El acontecimiento político más importante del siglo XX fue el enfrentamiento entre regímenes democráticos y regímenes totalitarios


El acontecimiento político más importante del siglo XX fue el enfrentamiento entre regímenes democráticos y regímenes totalitarios, en el que los segundos pretendían corregir los defectos de los primeros. Este conflicto, responsable de la Segunda Guerra Mundial, de unos sesenta millones de muertos y de infinitos sufrimientos, concluyó con la victoria de la democracia. Se venció al nazismo en 1945, y el hundimiento del comunismo data de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín, que simboliza el desenlace. Es inconcebible que en un futuro próximo resurja la amenaza totalitaria. Es cierto que algunos países del mundo siguen reivindicando la ideología comunista, pero ya no nos parecen una amenaza, sino anacronismos que seguramente no sobrevivirán mucho tiempo.



Tzvetan Todorov opina que el populismo actual no supone el resurgimiento del fascismo, y todavía menos del nazismo. Su sentido histórico es otro. Su actual ascenso muestra que por fin se ha pasado una importante página de la historia del siglo XX. El ciclo que inició la Primera Guerra Mundial y que cerró la caída del muro de Berlín, que vivió el florecimiento y después el hundimiento de la utopía comunista, la toma del poder por parte de regímenes fascistas y nazis, y su posterior desaparición, ese ciclo que colocó en la palestra los totalitarismos y las democracias ha concluido en la actualidad.

lunes, 1 de octubre de 2018

El populismo.


The Economist contaba que la palabra “populismo” significaba muchas cosas. Servía para caracterizar al comunista español Pablo Iglesias, líder de Podemos, al violento presidente filipino Rodrigo Duterte, inductor de las ejecuciones de cientos de personas acusadas de narcotráfico, o incluso a Evo Morales, presidente de Bolivia y portavoz de los cocaleros de su país, lo que lo hubiera convertido en víctima de Duterte si hubiera sido filipino. 

El populismo, dice Montaner, no es exactamente una ideología, sino un método para alcanzar el poder y mantenerse en él. El populismo le sirve a la derecha y a la izquierda, a ciertos conservadores y a los comunistas. Incluso, pueden recurrir a él formaciones democráticas dispuestas a ganar y perder elecciones, como sucede con el peronismo argentino o el PRI mexicano, u otras, como el chavismo venezolano, que lo utilizan para alcanzar el poder y, una vez encumbrados, se afianzan contra todo derecho en la poltrona presidencial y arman verdaderas dictaduras.

martes, 25 de septiembre de 2018

La Corona nunca ha traicionado la Constitución. Los nacionalistas, si.

El rey dice que el Estado debe restaurar el “orden constitucional” en Cataluña
A los separatistas catalanes no les interesan nada ni el perfil del nuevo rey, ni sus esfuerzos por desvincularse de su cuñado y de la corrupción. Lo que atacan es el suelo democrático de la institución. La voluntad soberana de los españoles, que en 1978 aceptaron la monarquía parlamentaria como forma política del Estado. La monarquía se ha convertido en un símbolo de la España democrática. En un objetivo a batir. La corona nunca ha buscado desbordar la función simbólica que le otorga la Constitución. Nunca ha traicionado la letra y el espíritu de la Transición. Los nacionalistas, sí.

Cayetana Álvarez de Toledo escribe que el populismo español tiene muchos tíos y abuelos, pero su padre es
Zapatero y Maduro.
Zapatero. Frívolo y sectario, apadrinó la centrifugación del Estado. Aquella famosa frase: “Pascual, aceptaré el Estatuto que venga de Cataluña…”; legalizó al brazo político de ETA, sin exigir a cambio ni la entrega de las armas ni la condena de los asesinatos. Impulsó una interpretación revanchista de la Memoria Histórica y la plasmó en una ley innecesaria. Su objetivo era el arrinconamiento de la derecha detrás de lo que uno de sus 
seguidores calificó como “un cordón sanitario”. Las políticas de Zapatero dieron alas al discurso nacionalista y sentaron las bases ideológicas para la irrupción de Podemos. La cercanía que hoy demuestra con el dictador venezolano Nicolás Maduro no es una casualidad.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

El resurgimiento del populismo.

El populismo
Cuenta Hermann Tertsch en su libro “Días de ira” que en las sociedades más ricas y desarrolladas del norte, el cuestionamiento del actual estado de cosas, el reto al europeísmo socialdemócrata consensuado, lo protagonizan opciones que reafirman las identidades nacionales, la supremacía de la ley, la propiedad y el individualismo. Y que fácilmente, no siempre con rigor, se identifican con la derecha o extrema derecha. En los países pobres, por el contrario, como Grecia, sur de Italia o España, se imponen opciones de extrema izquierda, negadoras de la identidad europea, colectivistas e igualitarias, y con clara vocación anticapitalista y antiglobalizadora, que se dio por llamar altermundista. Tenemos así, resurgiendo ya, el populismo de ultraderecha y el populismo de corte comunista. No podía darse una ruptura más radical y contundente del consenso socialdemócrata, de centroderecha como de centroizquierda, que se queda aislado, hoy aún gobernante en la mayoría de los países, pero cada vez más debilitado. En países en los que las dos grandes corrientes del consenso, controlaban invariablemente desde hace muchas décadas entre el 80 y el 90 por ciento, hoy ya no tienen juntos ni el 50.

lunes, 24 de julio de 2017

El odio como factor de lucha.

El Che Guevara en su mensaje a través de la revista Tricontinental, en 1967: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. Cuando Guevara planteaba esta idea se refería, por cierto, a la revolución violenta marxista. Pero, en lo fundamental, la estrategia del populismo socialista no ha cambiado, siendo la inserción de odio en la sociedad el primer paso.