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sábado, 24 de octubre de 2026

Las metanarrativas son un método basado en la idea de que las palabras no se refieren a la realidad, sino a otras palabras

El principio político posmoderno afirma que la sociedad esta formada por sistemas de poder y jerarquías cuyo más importante atributo es la capacidad de decidir que se puede saber y cómo. El verdadero poder no está en los parlamentos, ni siquiera en los cuarteles, sino en los despachos en donde se elaboran las metanarrativas.
Las metanarrativas no son otra cosa que discursos muy elaborados, y es posible someterlos a deconstrucción, un método basado en la idea de que las palabras no se refieren directamente a la realidad, sino a otras palabras, en un juego lingüístico en el que los significantes solo alcanzan su significado dentro del propio texto. El propósito del lenguaje no es más que jerarquizar conceptos de manera que unos elementos queden simbólicamente por encima de otros, lo cual luego se traslada a la vida de la gente, que queda atrapada en jaulas simbólicas que no solo no sabe reconocer, sino que refuerza con sus propios actos y palabras.
Dado que todas las culturas son metanarrativas basadas en juego de lenguajes, no es posible demostrar que el liberalismo científico occidental es superior al tribalismo animista de una etnia amazónica que vive en la edad de hierro.
La forma de entender la realidad social para esta gente implica que las personas no son más que recipientes para metanarrativas, sujetos construidos con lenguaje a partir de discursos dominantes. O sea, nada. Al mismo tiempo, cualquier ambición universal no es más que una ilusión, el ensayo fraudulento de unas “verdades objetivas” que no pueden ser tildadas más que de fascistas.


martes, 26 de mayo de 2026

El posmodernismo rechaza la idea de verdad

El posmodernismo pone el énfasis en la relativización, en el subjetivismo, en el lenguaje y en la deconstrucción. Rechaza cualquier metafísica, así como la idea de verdad, porque se parte de la base de que la verdad es relativa y, por tanto, cada sujeto tiene su verdad. La historia no puede ofrecer datos y hechos objetivos que existan más allá del observador. Todo es una construcción arbitraria y subjetiva, y cualquier entidad que no reconozca esta premisa debe ser deconstruida. Puesto que la objetividad es inalcanzable, no hay demasiada diferencia entre una novela y un libro de historia bien investigado. Todo es narrativa subjetiva, y la única diferencia que merece la pena destacar es entre quienes reconocen este planteamiento y quienes no lo hacen. Naturalmente, el posmodernismo no es una versión subjetiva de las cosas, sino la verdad, aunque esta no exista. Es decir, el posmodernismo es inmune a sí mismo, la excepción, esto es, una propuesta totalmente irracional e ilógica. En sus diversas ramas, el posmodernismo es un concepto, mientras que los postulados del pensamiento único pertenecen al mundo de la política, aunque se apliquen a todos los aspectos de la cultura y la sociedad. Una singularidad de la corrección política es que se trata de la primera nueva ideología radical de izquierdas que tiene su origen en Estados Unidos. Además, es la primera ideología importante de izquierdas que no posee ni un nombre oficial ni una definición canónica. En ocasiones, sus defensores insisten en que no existe como tal más allá de la imaginación de sus oponentes, mientras que los autores que la critican utilizan expresiones como The Silent Revolution o la ideología invisible. No se plasma en un único partido político ni en un movimiento cultural concreto, sino que es multiforme, son muchos los partidos y grupos sociales que la encarnan. En realidad, es una cultura de élites y de activistas que está presente en las principales organizaciones políticas occidentales y en casi todas las instituciones y, a diferencia de los movimientos radicales anteriores, su objetivo no es derrocar el sistema político, sino transformarlo desde dentro de la democracia por medio de la manipulación, escribe el historiador Stanley G. Payne.


miércoles, 19 de junio de 2024

El imperio digital, que borra la distinción entre lo verdadero y lo falso, se ofrece como guía

Monseñor Argüello,en una entrevista manifiesta cómo “el nihilismo crece” y, “en consecuencia, se hacen muy difíciles los compromisos estables y la vivencia de la fe”. De este modo, “la vida humana queda desarraigada, sin ningún anclaje divino ni verdad absoluta; la norma suprema del comportamiento llega a través del consenso social positivista, y todo queda a merced de los intereses de quienes pueden imponer su voluntad”.

“Los más débiles y pobres quedan excluidos y no son tenidos en cuenta y los jóvenes experimentan un extraño malestar, pero no saben bien por qué”. Y en mitad de “esta incertidumbre, el nuevo imperio digital, que quiere borrar la distinción entre lo verdadero y lo falso, la realidad y la ficción, el bien y el mal, se ofrece como guía que perfila nuestro rostro y calcula nuestras decisiones”….“Todo este proceso de transformación no ocurre solo de manera automática como consecuencia de transformaciones tecnológicas y económicas, sino que es impulsado por un intento deliberado de deconstrucción o desmontaje, en concreto, de la cosmovisión cristiana”, señala monseñor Argüello. “Pareciera que hay un guión bien trazado con calendario y finalidades tremendas, puesto que emerge, teledirigida, una propuestas neopaganas que pretenden construir una sociedad nueva, para lo cual es preciso deconstruir”……“Asistimos a un constructivismo antropológico en las muy extendidas corrientes ideológicas de género y en la aceptación social del aborto y la eutanasia; un constructivismo histórico y también pedagógico, reforzado con el dominio de la escuela”. Y “todo ello ocurre de manera indolora, pues la cultura de masas, basada en emociones y sensaciones, está logrando que este proceso de derribo se viva de manera casi indiferente, más aún como un logro de la libertad”.

sábado, 1 de abril de 2023

La Constitución asegura el derecho de cada español a pensar, creer y sentir de forma idéntica o radicalmente diferente

Cayetana Álvarez de Toledo opina y acredita que en España el populismo es antiespañol. Busca la deconstrucción de España y la limitación de la libertad, la igualdad y la soberanía de los ciudadanos. En esto los populistas se revelan como lo que son, una regresión no ya respecto del régimen constitucional, sino del último franquismo. Son el nuevo búnker. Una feroz reacción……Los nacionalistas y Podemos necesitan presentar a la democracia española como una democracia tarada, tutelada desde sus orígenes por oscuras fuerzas reaccionarias. Por eso impugnan los tres pilares de la Transición: la amnistía, la monarquía y la Constitución……El líder de Podemos, Pablo Iglesias, la describió una vez como “un candado”. Otra falsedad. Entre otras cosas, la Constitución ha permitido que fuerzas rupturistas como la suya ocupen escaños en el Congreso de los Diputados y hayan gobernado en las principales ciudades de España, incluida Madrid.

Los populistas dicen que no la votaron los jóvenes. Tampoco votaron la americana (1787) ni la francesa (1958) ni la alemana (1949). Y hace poco rechazaron la oportunidad de reformar la italiana (1947). El ataque populista a la Constitución no tiene relación alguna con los derechos de los jóvenes ni con los derechos ciudadanos a secas. Es exactamente al revés. El populismo carga contra la Constitución porque es la garantía de la libertad, la igualdad y la soberanía de los españoles. La Constitución asegura el derecho de cada español a pensar, creer y sentir de forma idéntica o radicalmente diferente a la de cualquier compatriota. Garantiza la convivencia de los distintos, la paz civil. Funda un modelo, el autonómico, altamente descentralizado y sin embargo compatible con la unidad y la eficacia del Estado. Y, a diferencia de las constituciones fallidas del siglo XIX, fue fruto de un abrumador consenso parlamentario y ciudadano.

miércoles, 19 de octubre de 2022

La ideología de género niega la realidad del ser humano como hombre y mujer

En su libro, Memoria e identidad, Juan Pablo II escribe: “Pienso, por ejemplo, en las fuertes presiones del Parlamento Europeo para que las uniones homosexuales sean reconocidas como una forma alternativa de familia, a la que correspondería incluso el derecho de adopción. Es lícito e incluso necesario preguntarse si no sigue operando ahí una nueva ideología del mal, quizá más sutil y encubierta, que intenta aprovechar los derechos del hombre contra el hombre y contra la familia”. 

“La ideología de género transmite una burda mentira, ya que niega la realidad del ser humano como hombre y mujer. Los grupos de presión y los movimientos feministas la promueven violentamente y se ha transformado rápidamente en una lucha contra el orden social y sus valores. Su objetivo no se detiene solo en la deconstrucción del sujeto. Su principal interés es la deconstrucción del orden social. Se trata de sembrar la duda sobre la legitimidad de las normas sociales e introducir una sospecha en cuanto al modelo de la heterosexualidad; según el género, hay que eliminar la civilización cristiana y construir un nuevo mundo”,escribe Robert Sarah.