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miércoles, 16 de julio de 2025

Patriotismo y los mercenarios de la patria

Para el escritor Miquel Giménez es “importante delimitar la línea que separa nítidamente el patriotismo de los mercenarios de la patria, así como reivindicar el patriotismo sano, bueno, constructivo, arrojando a la sombra los falsos patriotas, como el becerro de oro que pretenden hacernos pasar por el ídolo que es obligatorio adorar. Porque el patriota sincero hace lo que debe por amor, por deseo de mejorar su patria, para que la vida de sus compatriotas sea mejor, más bella, más justa. ¿Qué tendrá que ver ese sublime ideal con banderías, lugar de nacimiento, sexo o clase social? Porque el patriotismo es bondad y luz, deber y entrega, servicio y renuncia en aras de un interés superior. Y nadie puede reclamar esa parte espléndida del ser humano para un solo partido. Sería tanto como decir que Dios pertenece solamente a estos o aquellos, siendo justamente lo contrario, pues todos pertenecemos a Dios. Pues bien, lo mismo sucede exactamente con la patria”.

sábado, 1 de abril de 2023

La Constitución asegura el derecho de cada español a pensar, creer y sentir de forma idéntica o radicalmente diferente

Cayetana Álvarez de Toledo opina y acredita que en España el populismo es antiespañol. Busca la deconstrucción de España y la limitación de la libertad, la igualdad y la soberanía de los ciudadanos. En esto los populistas se revelan como lo que son, una regresión no ya respecto del régimen constitucional, sino del último franquismo. Son el nuevo búnker. Una feroz reacción……Los nacionalistas y Podemos necesitan presentar a la democracia española como una democracia tarada, tutelada desde sus orígenes por oscuras fuerzas reaccionarias. Por eso impugnan los tres pilares de la Transición: la amnistía, la monarquía y la Constitución……El líder de Podemos, Pablo Iglesias, la describió una vez como “un candado”. Otra falsedad. Entre otras cosas, la Constitución ha permitido que fuerzas rupturistas como la suya ocupen escaños en el Congreso de los Diputados y hayan gobernado en las principales ciudades de España, incluida Madrid.

Los populistas dicen que no la votaron los jóvenes. Tampoco votaron la americana (1787) ni la francesa (1958) ni la alemana (1949). Y hace poco rechazaron la oportunidad de reformar la italiana (1947). El ataque populista a la Constitución no tiene relación alguna con los derechos de los jóvenes ni con los derechos ciudadanos a secas. Es exactamente al revés. El populismo carga contra la Constitución porque es la garantía de la libertad, la igualdad y la soberanía de los españoles. La Constitución asegura el derecho de cada español a pensar, creer y sentir de forma idéntica o radicalmente diferente a la de cualquier compatriota. Garantiza la convivencia de los distintos, la paz civil. Funda un modelo, el autonómico, altamente descentralizado y sin embargo compatible con la unidad y la eficacia del Estado. Y, a diferencia de las constituciones fallidas del siglo XIX, fue fruto de un abrumador consenso parlamentario y ciudadano.

martes, 30 de enero de 2018

Nación y nacionalismo.

Tom Nairn
Un estudioso tan simpatizante del nacionalismo como Tom Nairn  escribe que el nacionalismo es la patología de la historia moderna del desarrollo, tan inevitable como la neurosis en el individuo, con la misma ambigüedad esencial que ésta, una capacidad semejante intrínseca para llevar a la demencia, arraigada en los dilemas de la impotencia que afectan a la mayor parte del mundo (el equivalente del infantilismo para las sociedades), y en gran medida incurable.

Ben Anderson
El profesor Benedict Anderson define la nación como una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana. Es imaginada porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión.

Seton-Watson, en su libro Nations and States dice que“ sólo puedo decir que una nación existe cuando un número considerable de miembros de una comunidad consideran formar parte de una nación, o se comportan como si así ocurriera”. Aquí podríamos traducir, añade Anderson, “consideran” por “imaginan”. La nación se imagina limitada porque incluso la mayor de ellas, que alberga tal vez a mil millones de seres humanos vivos, tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones. Se imagina soberana porque el concepto nació en una época en que la Ilustración y la Revolución estaban destruyendo la legitimidad del reino dinástico jerárquico. 

Por último, termina Anderson, se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal. En última instancia, es esta fraternidad la que ha permitido, durante los últimos dos siglos, que tantos millones de personas maten y, sobre todo, estén dispuestas a morir por imaginaciones tan limitadas.