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domingo, 7 de julio de 2024

La realidad existe en tres presentes

Machado decía que “todo pasa y todo queda”. Es un doble juego. “Lo encuentras también con mucha frecuencia en Borges. Y efectivamente, esa es la condición humana. Todo eso viene de San Agustín, del pasaje de las Confesiones, en el que dice que no hay pasado ni futuro, sino que lo que hay es el presente de las cosas pasadas y el presente de las cosas futuras, que la realidad sólo existe en tres presentes. Lo que hay es el presente de las cosas pasadas y el presente de las cosas futuras, que la realidad sólo existe en tres presentes. El presente de las cosas pasadas, que es la memoria. El presente de las cosas en tiempo actual, que es la actualidad y el presente de las cosas futuras, que es el proyecto o la previsión. Claro que todo queda en nuestra memoria. El problema es cómo queda y uno no puede engañarse. O sea, las cosas quedan en la memoria siempre, de algún modo trastocadas, de algún modo recompuestas, de algún modo imaginadas”, dice el filósofo Gabriel Albiac.

martes, 30 de enero de 2018

Nación y nacionalismo.

Tom Nairn
Un estudioso tan simpatizante del nacionalismo como Tom Nairn  escribe que el nacionalismo es la patología de la historia moderna del desarrollo, tan inevitable como la neurosis en el individuo, con la misma ambigüedad esencial que ésta, una capacidad semejante intrínseca para llevar a la demencia, arraigada en los dilemas de la impotencia que afectan a la mayor parte del mundo (el equivalente del infantilismo para las sociedades), y en gran medida incurable.

Ben Anderson
El profesor Benedict Anderson define la nación como una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana. Es imaginada porque aun los miembros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas, no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos, pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión.

Seton-Watson, en su libro Nations and States dice que“ sólo puedo decir que una nación existe cuando un número considerable de miembros de una comunidad consideran formar parte de una nación, o se comportan como si así ocurriera”. Aquí podríamos traducir, añade Anderson, “consideran” por “imaginan”. La nación se imagina limitada porque incluso la mayor de ellas, que alberga tal vez a mil millones de seres humanos vivos, tiene fronteras finitas, aunque elásticas, más allá de las cuales se encuentran otras naciones. Se imagina soberana porque el concepto nació en una época en que la Ilustración y la Revolución estaban destruyendo la legitimidad del reino dinástico jerárquico. 

Por último, termina Anderson, se imagina como comunidad porque, independientemente de la desigualdad y la explotación que en efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal. En última instancia, es esta fraternidad la que ha permitido, durante los últimos dos siglos, que tantos millones de personas maten y, sobre todo, estén dispuestas a morir por imaginaciones tan limitadas.