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miércoles, 16 de julio de 2025

Patriotismo y los mercenarios de la patria

Para el escritor Miquel Giménez es “importante delimitar la línea que separa nítidamente el patriotismo de los mercenarios de la patria, así como reivindicar el patriotismo sano, bueno, constructivo, arrojando a la sombra los falsos patriotas, como el becerro de oro que pretenden hacernos pasar por el ídolo que es obligatorio adorar. Porque el patriota sincero hace lo que debe por amor, por deseo de mejorar su patria, para que la vida de sus compatriotas sea mejor, más bella, más justa. ¿Qué tendrá que ver ese sublime ideal con banderías, lugar de nacimiento, sexo o clase social? Porque el patriotismo es bondad y luz, deber y entrega, servicio y renuncia en aras de un interés superior. Y nadie puede reclamar esa parte espléndida del ser humano para un solo partido. Sería tanto como decir que Dios pertenece solamente a estos o aquellos, siendo justamente lo contrario, pues todos pertenecemos a Dios. Pues bien, lo mismo sucede exactamente con la patria”.

sábado, 22 de febrero de 2025

El comunismo y el nazismo tenían el mismo objetivo de purificar el mundo

Hitler y Lenin
El comunismo y el nazismo tenían el mismo enemigo, la sociedad burguesa, y el mismo objetivo de purificar el mundo a través de un terror catártico. Tras el pretexto de la raza o de la clase social, de la plena regeneración y de la creación de un hombre nuevo, un mismo bestial totalitarismo. Como la historia la hacen los individuos, detrás de un fenómeno tan singular se encuentran dos caracteres muy peculiares y extremadamente parecidos en casi todo, tanto en su particular universo simbólico como, especialmente, en su odio hacia el mundo que les había visto nacer y que, caprichos de la historia, les había permitido alcanzar su enfermiza conciencia política. Estos dos personajes fueron Vladimir Ilich Lenin y Adolf Hitler.
Lenin y Hitler no es que confundiesen el partido con el país, que también, sino que confundían el país y el destino mismo de la especie humana con su averiada cosmovisión. No había, además, nada moral que reprocharse. Se trataba de combatir el mal absoluto representado por el antiguo mundo burgués con el bien absoluto que encarnaban sus dos variantes de socialismo revolucionario. Era una cuestión, como bien apunta Pellicani, de salvación de la especie. Uno y otro iban a “reconducir a la sociedad a su pureza originaria”. Había que hacer primero una gran purga catártica y necesariamente brutal que limpiase el tejido social de elementos corruptos y corruptores. Para los comunistas estos elementos eran los propietarios (grandes, pequeños o medianos) y el clero; para los nazis, los judíos y otras razas inferiores que tendrían que ser eliminadas o sojuzgadas por los amos arios. Para ambos la burguesía en su conjunto y su elaboración más perfeccionada, el mundo moderno. La revolución iba a consistir en eso mismo, en ofrecer felicidad y armonía a cambio de un pequeño sacrificio inicial consistente en aniquilar físicamente a una parte de la humanidad.
El nazismo duró muy poco. Desde la llegada de Hitler al poder hasta el estallido de la guerra mundial discurrieron algo más de seis años. Los seis restantes el régimen nazi los pasó en una guerra total de exterminio hasta la rendición incondicional del 7 de mayo de 1945. El nazismo no tuvo tiempo de desarrollar todo su programa.
El leninismo y el nazismo crearon sendas religiones profanas cuya deidad máxima era el Estado.Ellos, los revolucionarios profesionales, serían los sumos sacerdotes. Curiosamente tanto los líderes comunistas como los nazis se entregaron a un obsceno culto a la personalidad. Los miembros de las SS prestaban un juramento de lealtad al Führer, el guía de carne mortal que llevaría a la endiosada nación alemana hasta la victoria final sobre sus enemigos. En Moscú, en los desfiles en la Plaza Roja, lo que más proliferaban eran los retratos de Marx, Engels, Lenin y los miembros del Politburó portados por musculosos trabajadores como en una procesión religiosa. La fe ciega en el Estado (la estatolatría de la que hablaba Ludwig von Mises), es definitoria del totalitarismo.
Referencia:Lenin y Hitler de Luciano Pellicani.

lunes, 31 de enero de 2022

El precariado

La clase media ha sufrido un castigo feroz. Se ha llegado a hablar de su desaparición. Millones de ciudadanos han sido expulsados de esa categoría social. En cambio, las grandes fortunas siguen acumulando riqueza. Han experimentado grandes subidas los salarios de los grandes ejecutivos de las empresas del Ibex 35, mientras que se congelan o se rebajaban los salarios de los trabajadores. Se alumbra una nueva clase social que se ha bautizado como “el precariado”, en la que han ingresado todos los precarios; los contratados temporales, los contratados a tiempo parcial, los contratados por días u horas, los que cobran menos del salario mínimo, los pensionistas que han cotizado a la Seguridad Social como autónomos…, todos aquellos que justifican la razón de los sindicatos cuando aseguran que trabajar en estos tiempos no significa salir de la pobreza. Y se manifiesta que la próxima generación vivirá peor que sus padres, una visión del porvenir que nunca antes se había percibido.

martes, 3 de diciembre de 2019

La lacerante desigualdad que flagela a México

El Consejo Nacional para la Discriminación de México (Conapred) dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional sobre discriminación (ENADIS 2017), en el cual se establecen vínculos claros entre el fenómeno de la discriminación y la lacerante desigualdad que flagela a este país. Según estadísticas oficiales, el 1% más acaudalado de México acapara un tercio de la riqueza en una nación que se ubica en el número 20 del ranking mundial de países con mayor número de millonarios."Las personas blancas son más propensas a tener empleos con mayor remuneración económica y social, lo que las ubica en mejores esferas económicas y laborales", de acuerdo con las conclusiones del informe.
"La discriminación en México es un problema estructural que alimenta las asimetrías sociales", dijo Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres. Además de las mujeres, los jóvenes son otro de los sectores contra los cuales se enderezan más prejuicios, pues "están enfrentándose a una sociedad sumamente discriminatoria", expuso Alexandra Haas, presidenta del Conapred. Otro grupo altamente discriminado son las personas con discapacidad y las hablantes de lenguas indígenas.

La zona centro-sur del país, la franja más pobre del país, es donde se dan los más altos índices de discriminación.El principal motivo de discriminación suele ser la apariencia (56,5%), seguido de la manera de hablar (27,7%), la edad (26,9%), las creencias religiosas (24,8%), el lugar donde se vive (21,7%) y la clase social (19,7%). (ANSA).