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martes, 4 de abril de 2023

En la guerra de memoria histórica cada grupo desarrolla argumentos para tener derecho a reparaciones

Cada vez que un personaje público hace alguna declaración algo “incorrecta” respecto de alguna comunidad convencida de que tiene derecho a una reparación por sucesos históricos pasados, debe contar con la posibilidad de una demanda. Asistimos no sólo al incremento de comunitarismos de todo tipo, sino a un auténtico retorno a la época de las tribus; y cada una de éstas, sea la que sea, tiene una conciencia tan aguda como unilateral de las consideraciones que se les debe. De modo que el discurso reivindicativo, por no decir paranoico, resulta ser el más eficaz y extendido. En el marco de una guerra de memoria histórica o de un conflicto de intereses simplemente corpoperativista, cada grupo desarrolla los argumentos que se supone que le permiten mostrar al mundo que ocupa el número uno en el hit-parade de los perseguidos, y que, por consiguiente, tiene derecho a reparaciones e incluso a una declaración pública de arrepentimiento, a ser posible muy ceremoniosa y de ámbito nacional…

lunes, 5 de abril de 2021

La transición y la memoria histórica

Al morir Franco, el régimen que encarnaba se auto disolvió en un proceso de democratización que incluyó un gran pacto de reconciliación nacional entre vencedores y vencidos de la guerra civil y con las generaciones que no habían vivido la contienda. Todas las fuerzas se habían identificado con la transición, la reconciliación y el sistema democrático, los comunistas del PCE de Santiago Carrillo los primeros, salvo el acoso inagotable de la banda terrorista ETA, que mantenía su guerra total contra el Estado con sus asesinato.



En la España de 2021, mediante las leyes de ”memoria histórica” y “memoria democrática”, la izquierda española no sólo quiere imponer una interpretación obligatoria de la historia, sino erradicar también las libertades de expresión, de enseñanza y de cátedra. "Si triunfa la masiva falsificación histórica en España para deslegitimar toda alternativa a un régimen socialista-comunista, es previsible que el resto de las izquierdas europeas se sume a esta estrategia", manifiesta Hermann Tertsch, miembro del Parlamento Europeo.


viernes, 3 de julio de 2020

El bolchevismo debería alertarmos sobre las consecuencias inhumanas de ciertas ideologías redentoristas




Para el periodista y escritor español Federico Jiménez Losantos el hecho que el holocausto de los seis millones de judíos en la II Guerra Mundial siga vivo en la memoria histórica y que, sin embargo, poco después del derrumbe soviético apenas tengamos testimonios de un horror que ha sido, en términos cuantitativos, incomparablemente mayor. Sin duda, el hecho de que los judíos de todo el mundo hayan asumido el Holocausto como permanente bandera reivindicativa nos ayuda a no olvidar ese terrible episodio. Pero la experiencia comunista, los setenta años de leninismo en la URSS, debería ser también una experiencia universal. Del mismo modo que el Holocausto es un alegato permanente contra el racismo y la crueldad que padecen las minorías sociales, también el bolchevismo debería alertamos sobre las consecuencias inhumanas de ciertas ideologías redentoristas que prometen el Paraíso a cambio de la libertad.

martes, 20 de agosto de 2019

Las mismas personas que creyeron en los GAL fueron las que luego creyeron en la negociación con ETA

El ministro de Interior socialista José Barrionuevo y el secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera entran en la cárcel condenados por terrorismo de estado.
No tiene nada de sorprendente que las mismas personas que creyeron en los GAL para combatir a ETA fueran las que luego creyeron en la negociación con ETA. Porque el GAL y la negociación son en realidad las dos caras de una misma amoralidad. Porque el que cree en la guerra sucia es también el que cree en una sucia paz. No es lo mismo usar medios policiales para secuestrar, torturar y asesinar que usar medios judiciales y fiscales para absolver y excarcelar, pero la naturaleza de la corrupción es la misma.


Por desgracia, la cal viva que sacó Pablo Iglesias a colación en aquella sesión de investidura no evocaba un asunto de segregación fisiológica que fuera de mal gusto recordar. Se puede entender que en aquel momento, ante aquella intempestiva e inesperada rememoración del pasado reciente del PSOE, quienes no pertenecen a ese partido y que no simpatizan con los recursos retóricos del populismo guardaran un discreto silencio. Lo que es más difícil de entender es la actitud quijotesca de la derecha limpiando el honor mancillado del felipismo e increpando a Patxi López por no hacerlo con idénticos bríos y convicción. ¿Se puede saber qué hacía el PP rompiéndose la cara por el partido que se ha inventado el espantajo de la memoria histórica para lanzarlo contra él permanentemente e identificarlo con el franquismo, la represión y lo más reaccionario o, peor aún, para dotar al nacionalismo vasco del perfecto instrumento con el que ignorar a las víctimas del terrorismo? ¿Ha defendido alguna vez el PSOE al PP cuando desde las filas de Podemos o desde las nacionalistas se le ha negado su condición democrática?, pregunta el escritor Iñaki Ezkerra


Y añade Ezkerra que la gran pregunta que cabe hacerse es cómo teniendo esa mancha tan reciente en su currículum el PSOE se atrevió a sacarse de la manga el fantasma de la memoria histórica cuando recuperó el poder en 2004. Téngase en cuenta que no hablamos de algo que sucedió en la Guerra Civil ni durante la dictadura. Hablamos de un capítulo criminal que tuvo lugar en democracia. No es preciso que la derecha española hable de cal viva en el Congreso de los Diputados. No necesita hacerlo. Pero tampoco necesita ponerse a rescatar a un PSOE populista de un populismo aún más agresivo como el de Podemos.

martes, 25 de septiembre de 2018

La Corona nunca ha traicionado la Constitución. Los nacionalistas, si.

El rey dice que el Estado debe restaurar el “orden constitucional” en Cataluña
A los separatistas catalanes no les interesan nada ni el perfil del nuevo rey, ni sus esfuerzos por desvincularse de su cuñado y de la corrupción. Lo que atacan es el suelo democrático de la institución. La voluntad soberana de los españoles, que en 1978 aceptaron la monarquía parlamentaria como forma política del Estado. La monarquía se ha convertido en un símbolo de la España democrática. En un objetivo a batir. La corona nunca ha buscado desbordar la función simbólica que le otorga la Constitución. Nunca ha traicionado la letra y el espíritu de la Transición. Los nacionalistas, sí.

Cayetana Álvarez de Toledo escribe que el populismo español tiene muchos tíos y abuelos, pero su padre es
Zapatero y Maduro.
Zapatero. Frívolo y sectario, apadrinó la centrifugación del Estado. Aquella famosa frase: “Pascual, aceptaré el Estatuto que venga de Cataluña…”; legalizó al brazo político de ETA, sin exigir a cambio ni la entrega de las armas ni la condena de los asesinatos. Impulsó una interpretación revanchista de la Memoria Histórica y la plasmó en una ley innecesaria. Su objetivo era el arrinconamiento de la derecha detrás de lo que uno de sus 
seguidores calificó como “un cordón sanitario”. Las políticas de Zapatero dieron alas al discurso nacionalista y sentaron las bases ideológicas para la irrupción de Podemos. La cercanía que hoy demuestra con el dictador venezolano Nicolás Maduro no es una casualidad.