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miércoles, 29 de abril de 2026

Pasteur era violentamente atacado por sus mismos colegas

Louis Pasteur 
Escribe Axel Munthe en su libro La historia de San Michele que “el destino ha querido que el más adorable de los animales sea portador de la más terrible de las dolencias, la hidrofobia. He presenciado en el Instituto Pasteur las primeras fases de la larga batalla entre la ciencia y el temido enemigo, y he asistido también a la victoria final, que ha salido carísima. Han sido necesarias verdaderas hecatombes de perros y también, a veces, alguna vida humana. Visitaba yo a los animales condenados, para darles el poco consuelo que podía, pero llegó a ser para mí tan penoso, que tuve que dejar el Instituto Pasteur durante algún tiempo. Mas nunca pensé que aquello no fuera justo, que no se tuviese que hacer cuanto allí se hacía. Estuve presente en muchas tentativas fracasadas. Vi morir a muchas personas antes del tratamiento por el nuevo método y después de él. Pasteur era violentamente atacado, no sólo por toda clase de ignorantes, aunque caritativos apasionados de los perros, sino también por muchos de sus mismos colegas; fue asimismo acusado de ocasionar con su suero la muerte de varios de sus enfermos. Él prosiguió su camino sin desanimarse por el fracaso; pero quienes le vieron en aquel tiempo sabían muy bien lo mucho que padecía por tener que torturar perros, a los que tanto quería. Era el mejor de los hombres. Una vez le oí decir que nunca tendría valor para matar a un pájaro. Nada omitía para disminuir en lo posible el padecimiento de los perros del laboratorio; hasta el guardián de las perreras de Villeneuve de l’Etang, un antiguo gendarme llamado Pernier, fue elegido para aquel cargo por el mismo Pasteur, pues sabía que quería mucho a los perros. Aquellas perreras contenían sesenta, inoculados con suero y llevados regularmente a las perreras del antiguo Liceo Rollin para mordeduras de prueba. En estas perreras había cuarenta canes hidrófobos. La cura de éstos, espumajeantes de rabia, era muy peligrosa, y con frecuencia me asombró el valor demostrado por todos los que intervenían en la operación. Pasteur no tenía temor alguno.” 
“La mayor parte de esos perros de laboratorio la constituían perros vagabundos, sin casa, recogidos por la Policía en las calles de París; pero muchos de ellos parecían haber conocido días mejores; allí padecían y morían en la oscuridad, soldados desconocidos de la batalla del cerebro humano contra la enfermedad y la muerte. Allí cerca, en La Bagatelle, en el elegante cementerio de perros fundado por Sir Richard Wallace, hay enterrados centenares de perros falderos y perritos de salón, con inscripciones que recuerdan su inútil y blanda vida grabadas por tiernas manos en las cruces de mármol de sus tumbas.”

jueves, 2 de diciembre de 2021

Salvador de los soldados

Emil Adolf von Behring

Emil Adolf von Behring fue el primer científico en recibir el Premio Nobel de Medicina. Se le otorgó el prestigioso galardón en 1901 por descubrir un suero contra la difteria. Descubrió, en 1890, la antitoxina del tétanos junto con el bacteriólogo japonés Shibasaburo Kitasato. Descubrieron que al inyectar el suero sanguíneo de un animal afectado por el tétanos a otro se genera inmunidad a la enfermedad en el segundo. Comprobaron que los animales inmunizados contra el tétanos presentaban esta cualidad porque debían disponer de alguna sustancia capaz de controlar la infección.

Difteria
En 1891 trataron con suero a una niña enferma de difteria salvando su vida. Esto le hizo sospechar a Behring la existencia de unas sustancias, que llamó antitoxinas, que eliminaban las toxinas segregadas por las bacterias, lo que supuso un gran avance en el conocimiento de las defensas corporales. Poco después hizo públicos los resultados de su trabajo sobre la aplicación del suero contra la difteria, en el que demostraba que el poder de resistencia a la enfermedad no reside en las células del cuerpo, sino en el suero sanguíneo libre de células.Por este trabajo Emil Adolf von Behring  obtuvo el primer Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1901. En 1914 se fundó en Marburgo la compañía Behringwerke. El objetivo era desarrollar la investigación en el conocimiento y el tratamiento de las enfermedades infecciosas, tanto en humanos como en animales. El primer éxito de la compañía vino con el desarrollo de la inmunización frente al tétanos durante la primera guerra mundial, cuando a Behring se le dio el sobrenombre de “salvador de los soldados”.